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Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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La misionera española Inés Nieves Sancho, asesinada en República Centroafricana

Año difícil para los misioneros españoles en África. El pasado lunes fue asesinada en la República Centroafricana la burgalesa Inés Nieves Sancho. La religiosa de la congregación de las Hijas de Jesús de Massac tenía 77 años y vivió los últimos 23 en una comunidad situada en el suroeste de este país.

El terrible suceso se produjo en la madrugada del domingo al lunes cuando unos desconocidos entraron en su habitación y la trasladaron al taller de costura de su centro donde fue decapitada. Los hechos sucedieron en la aldea de Nola, cerca de Berberati.

“Tenemos pena por lo que le ha pasado a Inés. Ella era una monja menudita, que no hablaba mucho. Las muchachas con las que hacía costura tienen que estar muy tristes ahora. Pese a todo, nosotros seguiremos trabajando en esta zona del mundo”, ha expresado el obispo de Bangassou, Juan José Aguirre en una entrevista en la Cope.

Causas sin aclarar

L’Osservatore Romano ha confirmado el fallecimiento de la religiosa, pero el medio de la Santa Sede no ha querido aventurar hipótesis sobre las razones del ataque, frente a las especulaciones de diferentes medios italianos, que hablan incluso de comercio de órganos como móvil del ataque.

Solo en la República Centroafricana murieron asesinados 5 misioneros en el pasado 2018. Los datos de esta año son preocupantes con 7 sacerdotes asesinados en África y 3 en América.


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5º Domingo de Pascua (C). 19 de Mayo de 2019

Juan 13, 31-33a. 34-35
Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: “Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.”

AMISTAD DENTRO DE LA IGLESIA

Es la víspera de su ejecución. Jesús está celebrando la última cena con los suyos. Acaba de lavar los pies a sus discípulos. Judas ha tomado ya su trágica decisión, y después de tomar el último bocado de manos de Jesús, se ha marchado a hacer su trabajo. Jesús dice en voz alta lo que todos están sintiendo: «Hijos míos, ya no estaré con vosotros por mucho tiempo».

Les habla con ternura. Quiere que queden gravados en su corazón sus últimos gestos y palabras. «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que os conocerán todos que sois mis discípulos será que os amáis unos a otros». Este es el testamento de Jesús.

Jesús habla de un «mandamiento nuevo». ¿Dónde está la novedad? La consigna de amar al prójimo está ya presente en la tradición bíblica. También los filósofos griegos hablan de filantropía y de amor a todo ser humano. La novedad está en la forma de amar propia de Jesús: «amaos como yo os he amado». Así se irá difundiendo a través de sus seguidores su estilo de amar.

Lo primero que los discípulos han experimentado es que Jesús los ha amado como a amigos: «No os llamo siervos… a vosotros os he llamado amigos». En la Iglesia nos hemos de querer sencillamente como amigos y amigas. Y entre amigos se cuida la igualdad, la cercanía y el apoyo mutuo. Nadie está por encima de nadie. Ningún amigo es señor de sus amigos.

Por eso, Jesús corta de raíz las ambiciones de sus discípulos cuando los ve discutiendo por ser los primeros. La búsqueda de protagonismos interesados rompe la amistad y la comunión. Jesús les recuerda su estilo: «no he venido a ser servido sino a servir». Entre amigos nadie se ha de imponer. Todos han de estar dispuestos a servir y colaborar.

Esta amistad vivida por los seguidores de Jesús no genera una comunidad cerrada. Al contrario, el clima cordial y amable que se vive entre ellos los dispone a acoger a quienes necesitan acogida y amistad. Jesús les ha enseñado a comer con pecadores y con gentes excluidas y despreciadas. Les ha reñido por apartar a los niños. En la comunidad de Jesús no estorban los pequeños sino los grandes.

Un día, Jesús llamó a los doce, puso a un niño en medio de ellos, lo estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí». En la Iglesia querida por Jesús, los más pequeños, frágiles y vulnerables han de estar en el centro de la atención y los cuidados de todos.

José Antonio Pagola

¿Cómo expresar el amor que Dios siente por mí? ¿Cómo transmitirlo, contagiarlo?
Para vivirlo hay que dejarse amar. Para compartirlo hay que hacerlo vida.


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“Di SÍ al sueño de Dios”. JORNADA DE VOCACIONES NATIVAS 2019

Celebramos hoy en toda la Iglesia la Jornada de las Vocaciones Nativas bajo el lema “Di SÍ al sueño de Dios”.
Para decir Sí hay que escuchar la llamada, por eso, el papa Francisco, en su mensaje para esta Jornada, se dirige a los jóvenes para “deciros: no seáis sordos a la llamada del Señor. Si él os llama por este camino no recojáis los remos en la barca y confiad en él. No os dejéis contagiar por el miedo, que nos paraliza ante las altas cumbres que el Señor nos propone. Recordad siempre que, a los que dejan las redes y la barca para seguir al Señor, él les promete la alegría de una vida nueva, que llena el corazón y anima el camino”.
Los objetivos de esta campaña son por un lado, que los jóvenes entiendan la llamada vocacional como algo que puede suceder en su vida, y la vocación como un camino de vida válido. Por otro, que la comunidad cristiana y la sociedad en general promuevan estas vocaciones con la oración y el acompañamiento, y finalmente de colaborar económicamente en la formación de las vocaciones que surjan en países de misión.
La campaña consta de un vídeo y un cartel que presenta la vocación como una llamada que viene de Dios y que pide a los jóvenes ser valientes para decir SÍ.


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4º Domingo de Pascua (C). 12 de mayo de 2019

Juan 10, 27-30
En aquel tiempo, dijo Jesús: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre.
Yo y el Padre somos uno.”

ESCUCHAR Y SEGUIR A JESÚS

Era invierno, Jesús andaba paseando por el pórtico de Salomón, una de las galerías al aire libre, que rodeaban la gran explanada del Templo. Este pórtico, en concreto, era un lugar muy frecuentado por la gente pues, al parecer, estaba protegido contra el viento por una muralla.

Pronto, un grupo de judíos hacen corro alrededor de Jesús. El diálogo es tenso. Los judíos lo acosan con sus preguntas. Jesús les critica porque no aceptan su mensaje ni su actuación. En concreto, les dice: «Vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas». ¿Qué significa esta metáfora?

Jesús es muy claro: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco; ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna». Jesús no fuerza a nadie. Él solamente llama. La decisión de seguirlo depende de cada uno de nosotros. Solo si le escuchamos y le seguimos, establecemos con Jesús esa relación que lleva a la vida eterna.

Nada hay tan decisivo para ser cristiano como tomar la decisión de vivir como seguidor o seguidora de Jesús. El gran riesgo de los cristianos ha sido siempre pretender serlo, sin seguir a Jesús. De hecho, muchos de los que se han ido alejando de nuestras comunidades son personas a las que nadie ha ayudado a tomar la decisión de vivir siguiendo sus pasos.

Sin embargo, esa es la primera decisión de un cristiano. La decisión que lo cambia todo porque es comenzar a vivir de manera nueva la adhesión a Cristo y la pertenencia a la Iglesia: encontrar, por fin, el camino, la verdad, el sentido y la razón de la fe cristiana.

Y lo primero para tomar esa decisión es escuchar su llamada. Nadie se pone en camino tras los pasos de Jesús siguiendo su propia intuición o sus deseos de vivir un ideal. Comenzamos a seguirlo cuando nos sentimos atraídos y llamados por Cristo. Por eso, la fe no consiste primordialmente en creer algo sobre Jesús sino en creerle a él.

Cuando falta el seguimiento a Jesús, cuidado y reafirmado una y otra vez en el propio corazón y en la comunidad creyente, nuestra fe corre el riesgo de quedar reducida a una aceptación de creencias, una práctica de obligaciones religiosas y una obediencia a la disciplina de la Iglesia.

Es fácil entonces instalarnos en la práctica religiosa, sin dejarnos cuestionar por las llamadas que Jesús nos hace desde el evangelio que escuchamos cada domingo. Jesús está dentro de esa religión, pero no nos arrastra tras sus pasos. Sin darnos cuenta, nos acostumbramos a vivir de manera rutinaria y repetitiva. Nos falta la creatividad, la renovación y la alegría de quienes viven esforzándose por seguir a Jesús.

José Antonio Pagola

Lanzarse en paracaídas las primeras veces requiere de una gran valentía. Por la confianza que tenemos en nuestro instructor conseguimos este objetivo pero también otros muchos retos. Así nos ocurre con Dios, cuando nos “dejamos conocer” por Él, nos dejamos amar de verdad, sin límites… Esta relación personal e íntima nos saca del individualismo para vivir desde lo comunitario, a la vez que nos empuja y nos lanza…


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La Iglesia en África, fermento de unidad

África está llena de contrastes que son parte esencial de su identidad. En el rico continente africano, la Iglesia se esfuerza por, respetando las divisiones étnicas y lingüísticas, trabajar por la unidad dentro de la diversidad.

“Las divisiones étnicas, lingüísticas y tribales de África pueden superarse promoviendo la unidad en la diversidad.

Quiero agradecer a las monjas, los sacerdotes, los laicos y misioneros su labor a favor del diálogo y la reconciliación entre los diversos sectores de la sociedad africana.

Recemos este mes para que, a través del compromiso de sus miembros, la Iglesia en África sea un fermento de unidad entre todos los pueblos, sea un signo de esperanza para este continente.”

P. Francisco