LAS HUELLAS DEL BUEN PASTOR EN AREQUIPA

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Durante este año 2013 los Misioneros Combonianos cumplen 75 años de presencia y testimonio misionero en el Perú. Dedicados  a la proclamación y anuncio de la Buena noticia, el Instituto, a ejemplo de S. Daniel Comboni, ha llevado adelante una misión sin fronteras, tratando siempre de hacer una opción radical por los más pobres y abandonados de la sociedad global.

Hoy en día, la presencia de la familia comboniana se extiende no sólo a los padres sino también a las hermanas combonianas y a los laicos misioneros combonianos (LMC). La presencia de la familia comboniana  es todo un testimonio de compromiso en la tarea evangelizadora de la Iglesia.

En la actualidad hay LMC de varios países (peruanos, españoles, mexicanos, estadounidenses, alemanes….) trabajando en distintas zonas del país: Lima, Arequipa, Trujillo, Huarín, Rondos… Todos ellos hacen realidad el gran sueño de Comboni  que era implicar a toda la Iglesia en la tarea misionera  y evangelizadora.

La presencia de LMC españoles se centra  en este momento en Arequipa. Dos familias con sus respectivos hijos hacen hoy posible el sueño de Comboni de anunciar el evangelio por todo el mundo.

Reproducimos aquí dos cartas de Jose y Carmen y de Gonzalo e Isabel publicadas en la revista «Mision sin fronteras» en un número especial  del 75 aniversario de la presencia de los misioneros combonianos en el Perú.

LA PRESENCIA DE CRISTO EN UN ASENTAMIENTO HUMANO

imagesCAEWBEELLa capilla más alejada del centro de la parroquia de «El Buen Pastor” es la de S. Daniel Comboni, en villa Ecológica, un asentamiento que ha cumplido 12 años de fundación y en el que desde sus comienzos los padres Combonianos han tenido una fuerte presencia. En la actualidad más de seis mil personas habitan esta zona, que recién tiene el servicio de agua a domicilio, pero todavía no cuenta con una posta médica ni un puesto policial.

La mayoría de los pobladores lleva vidas frágiles y complicadas. Es especialmente alarmante el predominio de familias desestructuradas, donde la mujer lleva todo el peso. En los mejores casos, los esposos trabajan lejos y pasan en el hogar unos cuantos días al mes. En este contexto, la mayor presencia parroquial se da a través de la cuna-jardín San Daniel Comboni y de la agrupación de matrimonios Bodas de Caná.

A pesar de que el Instituto comboniano no es una congregación volcada en la educación, el padre Herbert Gimpl, alemán, impulsó la construcción del salón de usos múltiples, que en sus inicios sirvió como primer emplazamiento de la cuna-jardín. Esta institución educativa atiende a unos 120 menores de seis años, procedentes de las familias más necesitadas del sector, priorizándose la atención a los hijos de las mamás que trabajan fuera de casa.

???????????????????????????????A partir de la semilla de la cuna-jardín la comunidad ha ido creciendo y desde hace cinco años se celebra la Eucaristía todos los domingos, animada por un incipiente coro y el grupo de acólitos recién formado. Por su parte, el grupo de Bodas de Caná trata de vivir humildemente su espiritualidad matrimonial para sostener la vida familiar de los vecinos que se acercan a ellos. Y este año, por primera vez, se está desarrollando la catequesis de primera comunión y confirmación con la colaboración de catequistas de la zona central de “El Buen Pastor”. Ese es uno de los grandes retos de esta capilla: ir asumiendo las distintas pastorales con el protagonismo de sus pobladores.

Desde hace poco más de seis meses Isabel y Gonzalo, LMC, con nuestros pequeños Ángel y Carmen, vivimos en este asentamiento tratando de dignificar la presencia eclesial y comboniana de Cristo como Buen Pastor, para vendar corazones afligidos y acompañar en las luchas de cada día.

Isabel y Gonzalo, LMC

CON EL CORAZÓN AGRADECIDO A DIOS

 En mayo de 2011 llegamos a Perú llenos de entusiasmo y expectativas, y también algunos miedos e incertidumbre. A lo largo de este periodo ha habido tiempo para todo: “Nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, llorar y reír, hacer duelo y bailar…”(cf Ec 3,1-22).

imagesCACF6QIJLlegamos como Laicos Misioneros Combonianos enviados desde España, para colaborar en la extensa parroquia que los Combonianos tienen en Arequipa. Vinimos como enfermero y psicóloga, pero sobretodo como familia que busca y sueña con un mundo cada día un poquito más fraterno. En comunidad con la otra familia de LMC de España y junto con los padres Combonianos colaboramos en la pastoral y en los proyectos de promoción humana y convivencia saludable que tienen la parroquia “El Buen Pastor”.

Damos gracias a Dios por su bondad infinita, por invitarnos a “salir de nuestra tierra, de la casa de nuestros padres”, porque realmente estamos experimentando su amor infinito y bondadoso, el cien por uno que regala y que este pueblo hace realidad con su derroche de generosidad.

Día a día vamos descubriendo que no hay diferencias esenciales entre aquí y allí, y lo único verdaderamente importante es “nacer de nuevo”, reinventarse, sanar heridas, madurar, aprender a soltar, buscar permanentemente…para ir abriéndonos poco a poco a los nuevos caminos que la vida nos propone y regala.

Gracias a este pueblo que tan generosamente nos acoge y cuida, con el que compartimos gozos y sufrimientos, y que cada día sentimos más hermano. Y gracias nuevamente a Dios por habernos cuidado con tanto mimo, que palpamos especialmente en el cuidado de nuestro hijo Pablo.

Carmen y Jose

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