LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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Papeles Mundo Negro

La revista Mundo Negro inaugura la sección PAPELES MUNDO NEGRO, una colección de contenidos destacados en versión descargable. En el primer número, entrevista al arzobispo de Bangui y al imam de la mezquita central de la capital centroafricana.

http://mundonegro.es/wp-content/uploads/2017/03/Papeles-Mundo-Negro-1-ENTREVISTA-PREMIO-MUNDONEGRO.pdf


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Los obispos sursudaneses ponen el dedo en la llaga

La situación general de Sudán del Sur continúa siendo crítica. Por un lado, las Naciones Unidas llamaban la atención acerca de la preocupante situación de hambruna que está ya teniendo lugar en algunas regiones del país, los obispos en su reunión plenaria vuelven a escribir una carta pastoral y reconocen con merecida humildad que de poco han servido las últimas cartas pastorales escritas… la situación ni ha mejorado ni hay motivos para la esperanza. El Papa Francisco ha hecho también un llamado para que los países ayuden al Sudán del Sur en este momento de necesidad.

Mientras que es una realidad innegable que hay ahora millones de personas en peligro de hambruna imminente (pueden llegar a 5’5 millones en la estación seca) y que estas personas necesitan urgentemente ayuda humanitaria, también hay que considerar algunos aspectos que pudieran escaparse a cualquier lector que no esté familiarizado con el país.

El documento de los obispos dice que esta emergencia ha sido causada “por la mano del hombre” y, si miramos en el mapa, es cierto que los condados actualmente más afectados por la amenaza de hambruna son los colindantes con el pueblo natal de Riek Machar, antiguo aliado y hoy archienemigo del presidente Salva Kiir. Hay una sospecha bastante fundada de que ciertos ataques por partes de grupos armados contra la población civil de aquella zona tenían como objetivo impedir que muchas personas pudieran quedarse junto a sus campos y que no pudieran cosecharlos, con la consecuente vulnerabilidad que conlleva. Se habla incluso en la carta pastoral de “castigo colectivo” contra un grupo étnico de aquella zona (los nuer) cuyo único pecado es pertenecer a la misma etnia que Riek Machar.

Hay otro aspecto que también hay que tener en cuenta ya que ha tenido lugar demasiadas veces en la historia reciente del país. Por desgracia, la ayuda humanitaria no siempre es políticamente independiente. Demasiadas veces, sobre todo en los aciagos años de la guerra civil, los alimentos o los materiales de primera necesidad que se han distribuído no han hecho otra cosa que llenar los ya repletos bolsillos de una élite en el poder, ya que un tanto por ciento de la ayuda “se desvía” por canales paralelos, enriqueciendo a los de siempre y dejando de nuevo en la cuneta del olvido a los más vulnerables. Por desgracia, la clase dirigente del Sur de Sudán no son unos políticos conocidos por sus principios éticos. Aunque vayan ahora vestidos de limpio y el flamantes todo-terrenos, siguen teniendo dentro de sí la mentalidad de señores de la guerra, la misma mentalidad que tuvieron en su día en la lucha contra los árabes… y tienen mucho cuidado de tener a toda la parentela fuera del Sudán del Sur, en exclusivos colegios y residencias de Kenia, de Uganda, de Australia, Canadá o los Estados Unidos, mientras que los hijos del populacho caen como chinches víctimas de un conflicto causado por la ambición humana. Si la situación del país es seria, está claro que estando quienes están en el poder, la cosa no tiene visos de arreglarse. Nos alegraremos de que la comunidad internacional apoye y ayude a la población necesitada, pero la historia nos enseña que muchas de estas situaciones extremas son un caldo de cultivo ideal para que quienes tienen la sartén por el mango hagan el agosto a costa de los que mueren lejos de las cámaras y del ojo público.

A. Eisman (http://blogs.periodistadigital.com/enclavedeafrica.php)


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Llamamiento del Papa por la trágica situación en el Sudán del Sur

Ante el agravamiento de la crisis humanitaria y alimentaria, sumada al conflicto que sufre la población de Sudán del Sur, el Papa Francisco ha dirigido un apremiante llamamiento: «Despiertan particular preocupación las dolorosas noticias que llegan del atormentado Sudán del Sur, donde a un conflicto fratricida se une una grave crisis alimentaria que afecta a la Región del Cuerno de África y que condena a la muerte por hambre a millones de personas, entre ellos a muchos niños. En este momento, es más necesario que nunca el compromiso de todos a no quedarse sólo en declaraciones, sino a hacer que sean concretas las ayudas alimentarias y a permitir que puedan llegar a las poblaciones que sufren. El Señor sostenga a estos nuestros hermanos y a cuantos obran para ayudarlos.» 


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Manos Unidas Campaña Contra el Hambre 2017.

Un tercio de nuestros alimentos acaba en la basura. Mi
entras, 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo. 

Manos Unidas nació como Campaña contra el Hambre para dar respuesta a una llamada de la Comunidad Internacional a unir esfuerzos y acabar con esa lacra en el mundo. Sesenta años después asistimos a lo que San Juan Pablo II denominó “la paradoja de la abundancia”: a pesar de que se produce lo suficiente para alimentar a casi el doble de la población mundial actual, sigue habiendo 800 millones de personas a las que se niega el derecho fundamental a alimentarse.

El lema elegido para la campaña de 2017 incorpora aspectos centrales del problema del hambre y busca promover un compromiso con un modelo global de producción y consumo sostenibles:compromiso con una concepción de los alimentos como comida para las personas y no como negocio; compromiso con la agricultura sostenible y compromiso con el aprovechamiento integral de la producción evitando la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Más información sobre la campaña

 


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Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2016

No hay texto alternativo automático disponible.En Bangui,la capital de la martirizada República Centroafricana, la gente los llama los ‘mellizos de Dios’. Y eso que son muy diferentes en casi todo. Uno es el cardenal Nzapalainga, alto y fornido, arzobispo de Bangui y, lógicamente, católico. El otro es el imán Kobine Layama, pequeño, delgado, líder musulmán de la capital y, como es lógico, musulmán. Distintos, pero iguales en su lucha por conseguir la paz a través del diálogo y buscar un futuro mejor y reconciliado para su pueblo.

Los dos mellizos están en Madrid, para recoger el premio ‘Mundo negro a la Fraternidad 2016’ y participar, como ponentes, en el ‘XXIX Encuentro África’, que organiza anualmente la revista ‘Mundo negro’ de los misioneros combonianos.

El lema de las jornadas de este año es ‘Islam y cristianismo, diálogo bajo un mismo techo’ y encaja a la perfección con lo que piensan y viven estos dos líderes religiosos centroafricanos. Los dos se han entregado, desde hace años, a la búsqueda de la paz. Y no sólo de forma teórica, sino jugándose la propia vida.

Desde que, en marzo de 2013, las milicias de la Seleka (musulmanas) tomaron el poder, se encontraron con la réplica de los milicianos ‘anti Balaka’ (cristianos). Desde entonces, el arzobispo y el imán se convierten en constructores de paz, negando con su propia experiencia que se trate de una guerra religiosa.

La guerra de Centroáfrica no es ni nunca fue una guerra religiosa. Es una guerra militar y política, en la que se ha instrumentalizado a la religión. No hay nada religioso en ella”, asegura, con convicción, el cardenal Nzapalainga. Y añade: “La violencia la sufren los pobres por ser pobres y, para hacerle frente, caen también ellos en ella”.

Y pone varios ejemplos de amistad y paz entre ambas comunidades religiosas. “Abrimos las puertas de nuestras casas y de nuestras parroquias, que se llenaron de refugiados musulmanes, y lo mismo hicieron los musulmanes con los cristianos, abriendo para ellos sus casas y su mezquitas, con riesgo de sus propias vidas”, explica el purpurado.

De hecho, el cardenal acogió en su propia casa, durante más de 9 meses, al imán Lamaya y a toda su familia, al que los milicianos le habían quemado su mezquita y su propio hogar. “Lo acogí, para mostrar a todos nuestra amistad”, dice el purpurado. Un gesto criticado por los radicales de uno y otro bando, que recelaban de esta forma de acogida y respeto mutuo.

Con el paso del tiempo y la visita del Papa Francisco, la búsqueda de la paz se hizo más ardiente, la gente empezó a valorar el gesto y comenzó a llamar ‘mellizos de Dios’ al prelado y al imán.

Poco a poco, la gente fue entendiendo que era posible “tratarse como hermanos” y los ‘mellizos de Dios’ crearon una plataforma interreligiosa, que actúa como “los bomberos, apagando muchos fuegos en el país”. Y con reconocimiento exterior, tanto en Usa como en Alemania u Holanda, donde el imán y el cardenal recibieron varios premios.

Vayan donde vayan, ofrecen la receta de la educación para romper la espiral de la violencia. “Hay que educar y formar, para convencer de que, en la sociedad, no es la fuerza física, sino la estima y el respeto las que tienen la última palabra. Porque, muchas veces, el que no responde a la violencia es tachado de débil, cuando es todo lo contrario”, dice Nzapalainga.

Desde el Islam, el imán Lamaya dice que “la violencia descansa sobre la ignorancia religiosa. Sólo el creyente que no conoce bien su religión puede responder con la violencia. Muchos extremistas son ignorantes religiosos”. Y cita, en apoyo de su tesis, una sura del Corán.

Precisamente porque les parece violenta, ambos líderes religiosos denuncian la decisión del presidente USA, Donald Trump, de cerrar sus fronteras a siete países musulmanes. “Una decisión nada sabia. Es una muestra más de la instrumentalización política de la religión. Hay que llamar gato al gato y perro al perro y diferenciar al criminal del creyente”, explica el imán.

“No es una buena solución, porque en esos países hay gente de bien que nada tiene que ver con el extremismo. Meter a todos en el mismo saco es el mejor camino para radicalizar a los buenos y, además, toma como rehenes a toda la población de un país”, añade el cardenal. Y concluye: “No queremos que los políticos manipulen la religión y tampoco queremos meternos nosotros en política, porque no somos políticos”.

Los ‘mellizos de Dios’ se levantan, tras la rueda de prensa y se dan la mano para las fotos. Se palpa el buen feeling que hay entre estos dos constructores de paz y, por eso mismo, hermanos y amigos.