LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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La aventura del saber: Palabra de Aguirre

En el día en que celebramos el aniversario de la proclamación de la Declaración de los Derechos Humanos, queremos compartir con todos vosotros el testimonio de Mons. Juanjo Aguirre en el que nos describe la situación en la que viven a diario miles de personas de la República Centroafricana. Su última y desconocida peripecia ha sido salvar la vida a más de dos mil personas que se tuvieron que refugiar en la mezquita de Bangassou para escapar del ataque de la guerrilla antibalaka. Tras conseguir sacarlos de la mezquita, Aguirre los ha acogido y se ha improvisado un campo de refugiados.

 

http://rtve.es/v/4883489


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Justiça Nos Trilhos, Premio de Derechos Humanos y Empresas

El pasado 26 de noviembre, la Fundación del Premio de Derechos Humanos y Empresas (Human Rights and Business Award Foundation) decidió otorgar su Primer Premio a Justiça Nos Trilhos, premio que se entregará  en Ginebra durante el Foro de las Naciones Unidas sobre las empresas y los derechos humanos.

Tal y como han comunicado los miembros del consejo de la Fundación, Christopher Avery, Regan Ralph y Valeria Scorza: “se trata de un premio en reconocimiento al trabajo sobresaliente de los defensores y las defensoras de derechos humanos que se enfrentan a los impactos de las empresas. Justiça nos Trilhos ha trabajado rigurosa y concienzudamente durante muchos años en ese ámbito y en circunstancias difíciles, siempre en colaboración estrecha con las comunidades locales cuyos derechos fundamentales busca proteger”.

Asimismo, la organización ha destacado que: las empresas mineras y siderúrgicas del Carajás han contaminado los ríos de los que dependen miles de personas para beber agua y para sus medios de subsistencia, han contaminado el aire causando problemas respiratorios y de la vista, han degradado los suelos con desechos industriales, han desplazado comunidades y han diezmado las culturas y vidas de los pueblos indígenas. En este sentido, la Fundación que otorga este galardón define a Justiça nos Trilhos como una organización aliada de las comunidades locales, incluyendo a pueblos indígenas, campesinos o afrodescendientes, para combatir las violaciones de derechos humanos y medioambientales cometidas por empresas mineras y siderúrgicas.

El galardón, que será recogido  por Danilo Chammas, abogado de la organización brasileña, incluye una donación de 50.000 dólares. Chammas ha destacado que en su organización: “trabajamos para reforzar el principio de los derechos humanos, que es la esencia del principio de democracia. Sin embargo, creo que nos queda todavía mucho camino por recorrer. Falta mucho para brindar oportunidades reales de acceso a la justicia para aquellos cuyos derechos han sido violados por estas empresas”.


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Día de luto y oración Nacional en República Centroafricana. Domingo 2 de diciembre

“La persona humana es sagrada e inviolable. Las fuerzas estatales tienen la obligación absoluta de respetarla y protegerla”. Es el primer artículo de la Constitución de la República Centroafricana, recordado por los obispos locales en un comunicado en el que piden a las autoridades que pongan fin a la violencia que viene desangrando al país desde 2012. El documento, enviado a Fides, se publicó al final de la sesión extraordinaria de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de República Centroafricana celebrada el 24 de noviembre.

Después de denunciar la violencia que afecta a Bangui, Bambari, Batangafo y Alindao, los obispos convocaron a “las autoridades políticas y administrativas, al cuerpo diplomático, a los representantes de las instituciones nacionales e internacionales, a los medios de comunicación y la población a una conferencia de prensa el 26 de noviembre en el Arzobispado de Bangui, para esclarecer la verdad sobre los crímenes inaceptables y odiosos perpetrados contra poblaciones civiles”.

Después de las últimas masacres, -en concreto la cometida en Alindao el 15 de noviembre donde unos cincuenta civiles fueron asesinados-, los obispos piden a los fieles y hombres de buena voluntad “no festejar el 1 de diciembre (Día Nacional), como una señal de luto” mientras que el domingo 2 de diciembre se ha decretado en todas las diócesis una jornada de luto y oración en memoria de las víctimas. Las colectas de misas dominicales serán destinadas a los supervivientes de estos ataques.


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#ACOGIDADIGNA. Por una acogida digna en España y la Frontera Sur

Numerosas organizaciones, asociaciones, colectivos de activistas/voluntarias y ONGs que forman parte de la red #Acogidadigna lanzaron el pasado 20 de Agosto la campaña estatal #MentirasFronteraSur desde la web https://acogidadigna.es

A través de esta campaña, las diversas Asociaciones quieren poner de manifiesto las graves falencias detectadas, irregularidades y falta de control en el sistema de primera acogida realizado por instituciones gubernamentales a quien el Gobierno español paga por la concesión del Programa de Atención a Personas Migrantes llegadas a las costas españolas y en asentamientos, en el marco de los acuerdos y convenios de colaboración suscritos con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MEYSS).

Para conocer más sobre la campaña #MentirasFronteraSur y adherirse a ella pinchar aquí


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“El paradigma de lo humano no es ser blanco, varón y occidental” (Pepa Torres)

Compartimos la entrevista de Mundo Negro a Pepa Torres (ACJ)  en la que nos acercamos al trabajo diario de una mujer comprometida con la causa de los migrantes y los derechos humanos, y es que, como ella misma dice, su fe y sus creencias la comprometen con el cambio social.

 

Fotografía: Javier Sánchez Salcedo

Pertenece a las Apostólicas del Corazón de Jesús, es profesora de Teología y vive en comunidad  con una dominica y una laica en un piso de Lavapiés (Madrid). Desde allí han creado una red en la que se encuentran personas de diferentes orígenes comprometidas con los derechos humanos y sociales.

¿Qué es la Red Interlavapiés?

Desde esta pequeña célula de mujeres que vivimos aquí juntas hemos ido tejiendo un espacio donde estamos gente cristiana, musulmana, no creyente, manteros, empleadas de hogar, investigadores… una red muy diversa donde  lo más importante es compartir la vida, generar casa y ser una comunidad desde diferentes espiritualidades. Somos además una comunidad política, porque nuestra fe y nuestras creencias nos comprometen con el cambio social.

Llevas más de 10 años en Lavapiés. ¿Cómo es tu experiencia?

Es apasionante. Y a veces difícil. Vamos aprendiendo colectivamente cómo vivir y qué hacer en cada situación, desde las diferentes culturas de las que venimos. Es un lugar de creatividad, de fuerza, de solidaridad y también del sufrimiento que tiene que ver con la violencia y con la injusticia que lleva a que muchas personas no sean reconocidas como tales: xenofobia, racismo, islamofobia… Pero junto a eso encontramos la alegría y la esperanza. Hemos llegado a un nivel de confianza mutua en el que nos encontramos desde nuestras diferentes espiritualidades y religiones. Nos juntamos a rezar musulmanes, cristianos y gente no creyente que está en búsqueda. Compartimos los acontecimientos de nuestra vida, preocupaciones como un juicio por manta o alegrías como el nacimiento de un nieto, que una hija se casa, que finalmente alguien consigue papeles o reagrupar a su mujer. Eso nos da una complicidad y una fuerza muy poderosa a la hora de vivir en lo cotidiano y afrontar las dificultades.

Dices que crees en un mundo donde caben muchos mundos. ¿Lavapiés podría ser una muestra de ese sueño?

Hay todavía un Lavapiés que existe y resiste. Un Lavapiés rebelde que tiene que ver con ese sueño. Un mundo donde cabe muchísima diversidad y es posible convivir. Los problemas que ahora tenemos no son de convivencia entre nosotros. Son problemas económicos, detenciones porque la gente no tiene papeles, problemas laborales o de infravivienda.

¿Cómo nace tu vocación religiosa?

Hace 35 años tomé la decisión de que quería vivir haciendo familia de otra manera con la gente. Soy hija de una pastoral juvenil con una apuesta claramente por lo social. Pienso en mi barrio de La Elipa y sobre todo en Tetuán, donde trabajaba como voluntaria. La droga y la pobreza de los jóvenes nos impactó. Cuando conocí la comunidad de las que hoy son mis monjas pensé que eso era lo que yo quería ser.

¿Por qué especial sensibilidad hacia las personas migrantes?

Los migrantes han ido apareciendo en mi vida en los barrios donde he ido viviendo como nuevos vecinos que me abren a otras perspectivas. Entrar en relación con ellos te recuerda que los blancos, los europeos, los occidentales, no somos la medida del mundo. Nos ayudan a superar esta especie de complejo que el colonialismo ha sembrado dentro de nosotros. No somos hijos únicos. El paradigma de lo humano no es ser blanco, varón y occidental. Cuando entras en relación percibes la calidad humana de sus vidas y todas las situaciones tan terribles por las que han pasado. Te recuerdan el pecado social que es muchas veces la gestión de las fronteras. Cuando estamos frente a una persona que ha cruzado tantas para llegar hasta donde estamos lo primero que tenemos que reconocer es que es una persona empoderada y resiliente que trae muchas sabidurías, las propias de su cultura más las que ha tenido que ir aprendiendo por el camino. Trae un proyecto de vida y muchas riquezas.

«Ningún ser humano es ilegal». ¿Cómo se lo explicas a quien no lo entiende?

Lo primero que refuerza esa frase es que todos somos humanos. La Tierra es de todos. Las fronteras las hemos inventado las personas, sobre todo los gobiernos y los políticos. Y eso es algo absolutamente arbitrario que no puede estar por encima de la dignidad y del derecho a la vida de las personas y los pueblos. Los derechos humanos deben estar por encima de las políticas de las fronteras.

Desde tu experiencia, ¿cómo se acoge al migrante?

La hospitalidad es un deber ético y también es un derecho para las personas o los pueblos a los que se les niega. Acoger tiene una dimensión personal de respeto, de ponernos en el lugar del otro, cuidando lo más posible ese intento de reciprocidad, superando los arribas y los abajos, las asimetrías que el sistema impone. Pero al mismo tiempo tiene una dimensión política. Tiene que haber leyes que favorezcan la acogida o que al menos no la impidan. En ese sentido la acogida en este país está absolutamente en crisis. Los colectivos de Lavapiés acogemos intentando que las personas sientan que este es su espacio. Es muy importante que aprendan español y potenciamos que participen en espacios donde conozcan la nueva cultura y se sientan seguros, espacios donde nosotros también aprendamos de ellos. Estamos tremendamente indignados con lo que ha hecho el Gobierno incumpliendo la política de asilo y con los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE). Hay mucho trabajo que hacer y hay que hacerlo mestizamente, los que hemos nacido en este país y los que convivimos en este país aunque no hayamos nacido aquí.

¿Cómo ves la situación de la mujer migrante?

A las mujeres migrantes hay que reconocerlas desde sus potencialidades, sus posibilidades y sus historias de vida. Cuando una mujer migrante cruza una frontera no es una víctima, es una mujer empoderada porque se atreve a hacer algo que es dificilísimo. Es una mujer con una historia, muchas veces con una formación cualificada en su país de origen, aunque luego aquí no se reconozca. Tienen mucho que aportar a la convivencia y a la vida ciudadana. Es necesario mirarlas de forma que no estigmatice, reconociendo todas sus capacidades, sus protagonismos y sus liderazgos. Tienen una situación muy precarizada económicamente, porque el nicho laboral que encuentran es el empleo doméstico, un trabajo que sigue siendo invisible, que está muy mal pagado y poco reconocido. Pero al mismo tiempo hay que reconocer y hacer visible que todas las mejoras que se han conseguido en estos últimos años en el empleo doméstico en nuestro país han sido gracias a las luchas de las mujeres migrantes, su capacidad de liderazgo y de cambio social. Otro tema terrible de las mujeres migradas es el tema de la trata. Hay que abordarlo, hay que educar, sensibilizar y denunciar. No criminalizarlas a ellas sino penalizar la trata y los intereses económicos que hay detrás.

Javier Sánchez Salcedo. Mundo Negro