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Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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ANIMACIÓN MISIONERA

Durante el mes misionero y ante la inminente llegada del DOMUND, son muchas las iniciativas misioneras en estos días. Por ejemplo, Carmen Aranda, laica misionera comboniana, que ha visitado el Colegio Cristo Rey (Murcia) para compartir su experiencia misionera en Uganda. Los zagales le han acogido de brazos abiertos, con multitud de preguntas.  

Si quieres que tu parroquia o colegio reciba la visita de un misionero, ponte en contacto con nosotros.  


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Fiesta de San Daniel Comboni

Reproducimos el mensaje que P. Tesfaye Tadesse comparte el 10 de octubre con motivo de nuestra fiesta a los 140 años de la muerte de Daniel Comboni.

Queridos hermanos, saludos y oraciones desde Roma y ¡FELIZ FIESTA de nuestro Padre y Fundador San Daniel Comboni!

San Daniel Comboni escribió el 23/09/1867: “Mi plan es aprobado por un gran número de obispos…, por lo tanto, intento todos los caminos. Si no tengo éxito en nada, Dios se contentará con las buenas intenciones. Ciertamente, no escatimaré esfuerzos, ni viajes, ni mi vida para tener éxito en la empresa: moriré con África en los labios” (Escritos 1441). San Daniel murió el 10 de octubre de 1881, hace 140 años, rodeado de sus misioneros, a los que pidió fidelidad a la misión, fijando su mirada en Jesús y repitiendo “Jesús mío, misericordia”.

Regresé hace unos días de Jartum, donde murió San Daniel Comboni y donde su presencia continua gracias a la vida, el testimonio y el servicio de los misioneros combonianos y a la vida cristiana de toda la Iglesia local. San Daniel Comboni ha llegado a nosotros hoy porque, antes que nosotros, muchos hermanos, hermanas y laicos, que siguieron a Jesucristo a la manera de San Daniel Comboni, nos han transmitido su carisma; nuestro corazón está lleno de gratitud por su fidelidad y les dice: ¡GRACIAS!

Hoy celebramos a nuestro Fundador que, en el cielo, vive y goza de la comunión de los santos. Lo celebramos también porque con el don de su carisma, don del Espíritu Santo, sigue actuando en la vida cotidiana de los miembros de la Familia Comboniana, de nuestros amigos, colaboradores, bienhechores y sigue estando presente en nuestras comunidades y actividades.

En este día concreto de 2021 también celebramos, con gran alegría y renovada gratitud, varios aniversarios. En Ellwangen finaliza el año dedicado al centenario de nuestra presencia en Alemania, y nuestras comunidades de Venegono y Padua celebran 100 años de presencia. El mismo día, en Brasil, comienza el año dedicado a la reflexión sobre el 70º aniversario de la presencia comboniana, que se celebrará en 2022. Bajo los auspicios de este día, pensando tanto en el presente como en el futuro, se abre en Nairobi una nueva comunidad y casa para hermanos estudiantes.

Al celebrar a San Daniel Comboni, todos estamos llamados a dejarnos renovar por el Espíritu Santo, que nos forma continuamente para ser discípulos misioneros combonianos, llamados a caminar en el mundo de hoy y a encarnarnos cada vez más en las situaciones de nuestros hermanos.

San Daniel nos recuerda todavía hoy la tarea de anunciar y compartir a Jesucristo, nuestra Esperanza, cuyo Corazón late siempre por la humanidad que sufre; nos exhorta a dar testimonio de Él en nuestra vida cotidiana con espíritu de ministerialidad en fraternidad; nos insta a vivir en comunión y en el espíritu de sinodalidad que nos hace partícipes de la misma misión y nos enseña a enriquecernos mutuamente en nuestro testimonio y compromiso por la construcción del Reino de Dios, donde todos estamos llamados a dejarnos convertir y a continuar nuestro camino hacia la santidad, que nos hace cada vez más humanos…

“Para un cristiano no es posible pensar en su misión en la tierra sin concebirla como un camino hacia la santidad, ya que ‘esta es, en efecto, la voluntad de Dios, vuestra santificación’ (1 Tes 4,3). Cada santo es una misión; es un plan del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio” (Papa Francisco en GE 19).

Encomendemos nuestras comunidades y nuestros hermanos a nuestra Madre María y a San Daniel Comboni, para que obtengamos las gracias necesarias para vivir bien nuestro camino y la celebración del próximo Capítulo General, que celebraremos en junio de 2022. ¡¡¡Feliz fiesta de San Daniel Comboni!!!

P. Tesfaye Tadesse Gebresilasie MCCJ,
por el Consejo General


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EVANGELIO DEL DOMINGO 10 DE OCTUBRE

Evangelio según san Marcos (10,17-30):

Un cierto día, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?»
Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»
Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»
Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando. y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»
Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna.»

UN DINERO QUE NO ES NUESTRO

En nuestras iglesias se pide dinero para los necesitados, pero ya no se expone la doctrina cristiana que sobre el dinero predicaron con fuerza teólogos y predicadores como Ambrosio de Tréveris, Agustín de Hipona o Bernardo de Claraval.

Una pregunta aparece constantemente en sus labios. Si todos somos hermanos y la tierra es un regalo de Dios a toda la humanidad, ¿con qué derecho podemos seguir acaparando lo que no necesitamos, si con ello estamos privando a otros de lo que necesitan para vivir? ¿No hay que afirmar más bien que lo que le sobra al rico pertenece al pobre?

No hemos de olvidar que poseer algo siempre significa excluir de aquello a los demás. Con la «propiedad privada» estamos siempre «privando» a otros de aquello que nosotros disfrutamos.

Por eso, cuando damos algo nuestro a los pobres, en realidad tal vez estamos restituyendo lo que no nos corresponde totalmente. Escuchemos estas palabras de san Ambrosio: «No le das al pobre de lo tuyo, sino que le devuelves lo suyo. Pues lo que es común es de todos, no solo de los ricos… Pagas, pues, una deuda; no das gratuitamente lo que no debes».

Naturalmente, todo esto puede parecer idealismo ingenuo e inútil. Las leyes protegen de manera inflexible la propiedad privada de los privilegiados, aunque dentro de la sociedad haya pobres que viven en la miseria. San Bernardo reaccionaba así en su tiempo: «Continuamente se dictan leyes en nuestros palacios; pero son leyes de Justiniano, no del Señor».

No nos ha de extrañar que Jesús, al encontrarse con un hombre rico que ha cumplido desde niño todos los mandamientos, le diga que todavía le falta una cosa para adoptar una postura auténtica de seguimiento suyo: dejar de acaparar y comenzar a compartir lo que tiene con los necesitados.

El rico se aleja de Jesús lleno de tristeza. El dinero lo ha empobrecido, le ha quitado libertad y generosidad. El dinero le impide escuchar la llamada de Dios a una vida más plena y humana. «Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios». No es una suerte tener dinero, sino un verdadero problema, pues el dinero nos impide seguir el verdadero camino hacia Jesús y hacia su proyecto del reino de Dios (José Antonio Pagola)


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Evangelio del domingo 26/9 (Mc 9,38-48):

Un cierto día, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.»
Jesús replicó: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.»

Evangelio Comentado por: José Antonio Pagola

LUCHAMOS POR LA MISMA CAUSA

Con frecuencia, los cristianos no terminamos de superar una mentalidad de religión privilegiada que nos impide apreciar todo el bien que se promueve en ámbitos alejados de la fe. Casi inconscientemente tendemos a pensar que somos nosotros los únicos portadores de la verdad, y que el Espíritu de Dios solo actúa a través de nosotros.

Una falsa interpretación del mensaje de Jesús nos ha conducido a veces a identificar el reino de Dios con la Iglesia. Según esta concepción, el reino de Dios solo se realizaría dentro de la Iglesia, y crecería y se extendería en la medida en que crece y se extiende la Iglesia.

Y sin embargo no es así. El reino de Dios se extiende más allá de la institución eclesial. No crece solo entre los cristianos, sino entre todos aquellos hombres y mujeres de buena voluntad que hacen crecer en el mundo la fraternidad. Según Jesús, todo aquel que «echa demonios en su nombre» está evangelizando. Todo hombre, grupo o partido capaz de «echar demonios» de nuestra sociedad y de colaborar en la construcción de un mundo mejor está, de alguna manera, abriendo camino al reino de Dios.

Es fácil que también a nosotros, como a los discípulos, nos parezca que no son de los nuestros, porque no entran en nuestras iglesias ni asisten a nuestros cultos. Sin embargo, según Jesús, «el que no está contra nosotros está a favor nuestro».

Todos los que, de alguna manera, luchan por la causa del hombre están con nosotros. «Secretamente, quizá, pero realmente, no hay un solo combate por la justicia –por equívoco que sea su trasfondo político– que no esté silenciosamente en relación con el reino de Dios, aunque los cristianos no lo quieran saber. Donde se lucha por los humillados, los aplastados, los débiles, los abandonados, allí se combate en realidad con Dios por su reino, se sepa o no, él lo sabe» (Georges Crespy).

Los cristianos hemos de valorar con gozo todos los logros humanos, grandes o pequeños, y todos los triunfos de la justicia que se alcanzan en el campo político, económico o social, por modestos que nos puedan parecer. Los políticos que luchan por una sociedad más justa, los periodistas que se arriesgan por defender la verdad y la libertad, los obreros que logran una mayor solidaridad, los educadores que se desviven por educar para la responsabilidad, aunque no parezcan siempre ser de los nuestros, «están a favor nuestro», pues están trabajando por un mundo más humano.

Lejos de creernos portadores únicos de salvación, los cristianos hemos de acoger con gozo esa corriente de salvación que se abre camino en la historia de los hombres, no solo en la Iglesia, sino también junto a ella y más allá de sus instituciones. Dios está actuando en el mundo.

Descárgate aquí el pdf del evangelio y reflexión