LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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“Di SÍ al sueño de Dios”. JORNADA DE VOCACIONES NATIVAS 2019

Celebramos hoy en toda la Iglesia la Jornada de las Vocaciones Nativas bajo el lema “Di SÍ al sueño de Dios”.
Para decir Sí hay que escuchar la llamada, por eso, el papa Francisco, en su mensaje para esta Jornada, se dirige a los jóvenes para “deciros: no seáis sordos a la llamada del Señor. Si él os llama por este camino no recojáis los remos en la barca y confiad en él. No os dejéis contagiar por el miedo, que nos paraliza ante las altas cumbres que el Señor nos propone. Recordad siempre que, a los que dejan las redes y la barca para seguir al Señor, él les promete la alegría de una vida nueva, que llena el corazón y anima el camino”.
Los objetivos de esta campaña son por un lado, que los jóvenes entiendan la llamada vocacional como algo que puede suceder en su vida, y la vocación como un camino de vida válido. Por otro, que la comunidad cristiana y la sociedad en general promuevan estas vocaciones con la oración y el acompañamiento, y finalmente de colaborar económicamente en la formación de las vocaciones que surjan en países de misión.
La campaña consta de un vídeo y un cartel que presenta la vocación como una llamada que viene de Dios y que pide a los jóvenes ser valientes para decir SÍ.


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La Iglesia en África, fermento de unidad

África está llena de contrastes que son parte esencial de su identidad. En el rico continente africano, la Iglesia se esfuerza por, respetando las divisiones étnicas y lingüísticas, trabajar por la unidad dentro de la diversidad.

“Las divisiones étnicas, lingüísticas y tribales de África pueden superarse promoviendo la unidad en la diversidad.

Quiero agradecer a las monjas, los sacerdotes, los laicos y misioneros su labor a favor del diálogo y la reconciliación entre los diversos sectores de la sociedad africana.

Recemos este mes para que, a través del compromiso de sus miembros, la Iglesia en África sea un fermento de unidad entre todos los pueblos, sea un signo de esperanza para este continente.”

P. Francisco


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Comunidad europea LMC de formación en Granada

La pasada semana he podido compartir con Carolina, David y Juan Eugenio un bonito tiempo de formación en Granada. Tiempo para conocernos mejor, rezar juntos, conversar, pasear, cocinar, comer y celebrar la vida y la vocación misionera (también coincidiendo con el cumpleaños de Comboni).

Durante esta semana hemos tenido tiempo para profundizar en nuestra historia como LMC a nivel internacional, revisar los acuerdos tomados en los encuentros continentales africanos y cómo no dedicar bastante tiempo a compartir las conclusiones de nuestra pasada asamblea internacional de Roma. Siempre dedicamos bastante tiempo a conocer la realidad internacional del LMC y especialmente del continente y el país donde irán.

También dedicamos parte de una tarde a ver videos y fotografías de Etiopía y Mozambique, y desde ahí conversar y responder preguntas sobre la realidad que encontrarán.

Después dedicamos bastante tiempo para trabajar sobre la vida comunitaria. Nuestra comunidad siempre es la base de nuestra presencia LMC en misión y el referente fundamental desde donde realizar nuestro servicio misionero, alimentar y vivir nuestra fe. Como el Cenáculo de apóstoles que quería Comboni desde el que irradiar lo que vivimos dentro. Tomamos tiempo para ir desgranando aspectos prácticos como la organización, responsabilidades en la comunidad, proyectos, economía así como otros más profundos sobre como cuidar nuestra espiritualidad, ser familia comboniana, mantenernos en contacto con aquellos que nos apoyan y demás. Siempre de una manera tranquila para poder conversar, intercambiar puntos de vista y aprender los unos de los otros.  Terminamos esta parte estudiando la Carta de las comunidades internacionales aprobada en nuestra pasada asamblea internacional y que es y será el fundamento de nuestra presencia en comunidades internacionales.

También hubo tiempo para compartir con la familia comboniana de Granada. Una noche con los religiosos y otra con las religiosas. Un bonito momento donde rezar juntos y hablar de la misión. Pasamos un bonito rato en familia, soñando juntos como Comboni nos soñó.

No olvidamos dedicar un tiempo a trabajar la resolución de conflictos. Sabemos que es algo natural en todas las relaciones humanas y también los conflictos aparecen en nuestras comunidades. Por ello, hay que estar preparados para afrontarlos, solventarlos y crecer juntos como personas y como comunidad.

En estos días también sacamos una mañana completa para caminar juntos. Para visitar el bonito paraje de Los Cahorros, con sus paredes verticales y bellos paisaje en Sierra Nevada. Un momento también para probar nuestras fuerzas y concienciarnos que debemos prepararnos bien para peregrinar en el Camino de Santiago (habrá que aprovechar estas semanas previas para terminar de ponernos en forma). Siempre es bonito salir a la naturaleza y tener tiempo para conversar tranquilamente mientras caminamos y agradecemos a Dios por todo lo que nos regala.

Terminamos abordando el tema de la interculturalidad. Viajar a otro continente, convivir con otras culturas es maravilloso pero es necesario prepararse apropiadamente para conocer las personas con las que conviviremos los próximos años, para respetar su forma de ver el mundo, para compartir nuestra fe procurando no arrastrar en demasía nuestra propia visión de entender el mundo ni tratar inconscientemente de imponerla sino compartiendo y creciendo en la diversidad.

Para terminar la semana compartimos el fin de semana con la zona sur de los LMC de España. Tiempo para compartir, para formarnos, revisar la vida, analizar este tiempo de preparación específica de los hermanos que parten. Recargar energías para nuestro día a día, etc.

El domingo estuvimos de animación misionera en una de las parroquias de Granada. David pudo dar un pequeño testimonio antes de su salida a misión, aprovechamos para conversar con los parroquianos y, vender algo de artesanía para recoger fondos para la misión.Ya les va quedando menos antes de partir para África. Recemos por que el Señor les acompañe y guíe en este momento de formación tan especial, momento también de espiritualidad y oración para prepararnos a la salida.

Gracias por esta semana juntos.

Un saludo

Alberto (coordinador Comité Central LMC)


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En camino hacia la misión

David Aguilera, LMC (2º por la izquierda)

Mi nombre es David Aguilera, Laico Misionero Comboniano de Granada, España, con próximo destino a Etiopía.

En esta etapa, que se plantea dentro de mi preparación, he sido alumno de la Escuela de Formación Misionera de San Pio X.

Desde mi experiencia, ha sido una gracia y un regalo, puesto que supone un punto de inflexión este proceso encaminado a mi misión en Etiopía, o en cualquier lugar donde Dios me ponga.

El curso de Misionología está compuesto por multitud de módulos, que podemos agrupar en varios bloques temáticos: análisis de la realidad, fenómeno religioso y religiones, teología y misión, talleres prácticos de aspectos importantes en misión, conocimiento de la realidad en los distintos continentes y espiritualidad de misión e inculturación.

Pero más allá de recibir un compendio de conocimientos teórico-prácticos, muy útiles para un proceso de misión, este curso lo considero imprescindible para desestructurarnos de tanta carga sistémica y estructural, y poder recomenzar dicho proceso desde una óptica de apertura y comprensión.

La espiritualidad misionera debe partir de un proceso de reconversión, desde una experiencia de encuentro liberadora que nos permita caminar con el hermano; desde una espiritualidad de la fraternidad, una espiritualidad de la alegría por la experiencia de la misericordia; y desde la comprensión del Kerigma del “Amar a Dios y a los hermanos hasta el extremo y en todas las circunstancias”.

Este curso nos ayuda comprender que el misionero debe basar su evangelización en un mensaje que se transmite con la vida, que acompaña los procesos de los hermanos como una ligera lluvia que va empapando y calando suave, pero con intensidad.

Propuestas de vida, propuestas de encuentro, propuestas de afecto, propuestas que tengan su raíz en el AMOR vivido y compartido de Dios.

Agradezco desde aquí a los cuatro coordinadores, Isidoro, Felipe, Teresa y Benjamín; a tantos profesores y profesoras que han dedicado su tiempo, su espacio, su esfuerzo y su corazón para ser transmisores de la buena nueva, y de una experiencia de fe renovadora. Y, sobre todo, a mis compañeras y compañeros, con quienes he compartido este proceso de desestructuración y recomposición personal y espiritual, esta vivencia del Amor de Dios desde lo sencillo y lo cotidiano, y esta reafirmación de mi vocación. Sois parte de mí, haya donde vayamos, y así lo sentiré siempre.

A la Escuela de Formación Misionera, GRACIAS DE CORAZÓN.

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