LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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INFANCIA MISIONERA 2018 “ATRÉVETE A SER MISIONERO”

“Atrévete…”. Muchas veces los niños “se pican” unos a otros diciéndose: “¿A qué no te atreves?”. Si la propuesta es tan valiosa como lanzarse a la misión, merece la pena arriesgarse y dar el salto. Los cristianos obtenemos el valor necesario para ello apoyándonos en Aquel en quien sabemos que podemos confiar plenamente: Jesús.

“… a ser misionero”. Esa gran propuesta es también, y en un lugar destacado, para los más pequeños. Infancia Misionera va a ayudarles a descubrir y a vivir —de una manera sencilla, pero concreta, creativa y eficaz— que ellos son auténticos protagonistas de la misión en su propio ambiente. Y ¿por qué no soñar con ser misioneros algún día, si Dios quiere?


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“Las luces tienen nombres y apellidos”

Tenía esta reseña en borrador desde la noche que volví de Granada, y es ahora, cuando más calmada, me sorprendo a mí misma descubriendo cosas que la rabia y el dolor empañaron. El sábado 16 de diciembre por la noche los misioneros Combonianos recogieron a 19 migrantes del África Negra de la estación de autobuses, donde llevaban dos noches esperando a que una “ONG prometida” les recogiera. Esa ONG nunca existió.

Y ante tanto dolor, dolor de sentir que una vez más las fronteras destrozan haciendo añicos los sueños de personas como tú y como yo porque otras personas, que mueven grandes entes pero que no dejan de ser personas con nombres, deciden que unos sí y otros no. Ante tanta rabia por palpar esta realidad, aparecieron personitas con las manos llenas de acogida, entrega y amor… amor sin “peros”, sin “es que”, sin “noes”, sin importar “de dónde” ni “a dónde”. Y estos tres tipos de personas, las que juegan a decidir, las que no deciden y las que deciden acoger, han aparecido este fin de semana.

Así que finalmente, después de tanto borrador solo quiero dejaros mi impresión; verdaderamente el mundo se mueve por personas, no hay nadie más ni nadie menos que personas que deciden actuar, ser y estar de una manera en el mundo. Y esas personas, tanto las que cierran puertas como las que abren, tienen nombres y apellidos. Y de eso quiero escribir finalmente; de todos los nombres y apellidos que han pasado por mi vida durante este fin de semana.

Quiero escribir sobre los nombres de personas migrantes, 19 para ser exacta, que entraron en la casa de los Combonianos. Nombres de los y las jóvenes que estuvieron la tarde del sábado arreglando la sala para que estas 19 personas, con nombres y apellidos, pudieran dormir calientes esa noche. Nombres también de los Combonianos, que decidieron que de momento, esa cena, iban a ser 24 en lugar de 5. Nombres, rostros, manos de tantas personas que escogieron desde el sábado aportar su paquete de arroz, sus cebollas o pimientos, sus botellas de caldo caliente para que estos nombres pudieran comer dignamente. Ha hablado de nombres de Siria, Italia, Nigeria, Palestina, Marruecos, que nos han acogido con alegría para celebrar con ellos las fiestas.
Este finde también ha hablado de nombres de esas personas que desde ciudades distintas han estado llamándome, poniéndose en contacto con nosotros y nosotras para poder aportar los conocimientos, recursos e ideas que podían para hacer de esta realidad algo más llevadera.

Y, ¿sabéis qué? Este finde estaba pensado para tratar sobre la LUZ, nombre que anunciaba lo que finalmente pasó, un cúmulo de luces que rodearon, acogieron, dieron vida, esperanza, calidez y entrega a las personas acompañadas y acompañantes. Quiero agradecer desde lo más profundo los testimonios del grupo, que decidieron compartir desde las entrañas lo vivido en República Centroafricana y Kenia. Gracias por traernos a Rut y Noemí, por ese palpar la actualidad de lo que ellas vivieron.

“Y esto, Bego, es Navidad”. Pues sí, esto que ocurrió es Navidad, la Navidad actual, en pleno 2017. Nacimiento de sueños de personas concretas que decidieron salir de sus países y cambiar sus vidas, nacimiento de opciones de vida de otras que quizá nunca se habían planteado lo necesario que era acoger. Una vez más, pese a todo, Navidad se ha hecho presente de nuevo, gracias a personas concretas, con sus nombres y apellidos, que han optado por una forma de vida, de entrega, de acogida, de amor, que responde a los valores y la FE que las mueve.

“Hace más ruido un árbol que cae que todo un bosque creciendo”, nos dijo el Papa. Tengo grabada en mi vida esa frase y hoy, de nuevo, vuelve a ser cierta. Gracias por no parar de crecer, por ser pulmón de esta vida y realidad.Aquí os dejo el Belén que las Combonianas hicieron con ese amor arrollador. Es una patera llena de nombres y rodeada de luces, nombres que no olvidamos, luces que nos comprometemos a ser, cerca del Nacimiento, de ese SÍ al AMOR y a las personas concretas que nos rodean.

Begoña Duque. Grupo Combojoven


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Misa de Acción de Gracias por los 20 años del LMC en Congo

Comenzamos nuestra celebración en el orfanato María de la Pasión a las 10:00 am.
La celebración de la Eucaristía fue presidida por el padre Celestin Ngoré, cuya homilía se basó en la misión, el don del yo.
Después de la celebración, la hermana a cargo del orfanato, invitó al padre Celestin a bendecir la cueva recién construida, así que todos acompañamos a la cueva para la bendición. Fue un momento de gracia para todos.
Hubo una oración organizada por los LMC, nos pusimos en círculo, cogidos de la mano rezamos y pedimos la intercesión de la Santísima Virgen María, San Daniel Comboni, el Beato Anuarite y Bakanja en unión con todos los Santos de África, para dar gracias a Dios por el regalo del LMC en Congo. Confiamos nuestras vidas en las manos del Señor, para que Él, que tuvo la amabilidad de comenzar este proyecto, continúe siendo el protagonista de nuestra misión, que Le dé a cada uno la gracia necesaria para llevar a cabo la misión que Él nos confía.
Hemos rezado por la coordinación internacional del LMC (Comité Central), la coordinación africana y todos nuestros hermanos y hermanas en misión. Que el Señor nos guie, fortalezca nuestra relación y nos convierta en una familia fuerte, llena de amor, un camino de paz y un canal de Su gracia para Su pueblo.
También hemos rezado por los MCCJ, gracias por su total apoyo y por habernos acogido en la familia comboniana y por habernos acompañado en todo momento, como un niño que dan a luz, nos enseñaron todo y, a pesar de nuestra mayoría de hoy, no nos abandonan. Que Dios nos llene con su gracia y bendiciones.
Oramos también por el orfanato María de la Pasión que nos recibe, que el Señor les ayude para que nunca les falte nada.
Continuamos con la animación y el cóctel con niños; seguido de una visita guiada por el lugar.

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Comunidad de formación en Portugal: experiencia e ilusión

Los dones de cada una pueden enriquecer a la otra.
Este tiempo que pasamos en comunidad, lo vivimos como un período de preparación para la misión.
La ruptura con la rutina diaria, el trabajo, el compartir con los amigos, la familia, las prioridades que nos marcan desde la sociedad de consumo, etc. Todo cambia para llegar a una sociedad de subsistencia. Haciéndonos repensar lo que de hecho son prioridades y/o necesidades de verdad.
Estando siempre enfocadas, en la misión y con ojos fijos en Jesús, nuestra planificación comunitaria comienza cuando nos damos cuenta de la riqueza que tenemos, la experiencia de una y la ilusión de la otra, que nos permite superar los retos a los que nos enfrentamos.
Miedo, desánimo en el aprendizaje de la lengua, inseguridad de no responder a las expectativas y necesidades de la misión, dificultad de adaptación y todos otros pensamientos que muchas veces nos asoman, rápidamente se superan con momentos de respeto mutuo, de oración y de compartir.
Con nuestro intento de entendernos las carcajadas se hacen presentes, pintando de muchos colores nuestros corazones, de amor y alegría.

Tere Monzon y Cristina Soussa. Comunidad de formación internacional en Portugal.

 


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Escuela de verano en Bushulo (Etiopía)

Durante el verano (temporada de lluvia) en Etiopía, los estudiantes no tienen clases regulares, por eso es bastante común organizar escuelas de verano u otras actividades para los niños y niñas. Este año también los LMC presentes en Etiopía estuvimos involucrados en dicho programa.

Tobiasz coordinó el proyecto e invitó al resto de la comunidad a participar en él. Más de 80 niños participaron en la escuela durante 3 semanas. Tenían diferentes temas relacionados principalmente con la salud: nutrición, VIH / SIDA, primeros auxilios, higiene, etc.

Os dejamos aquí un video del mismo

LMC Etiopía