Proceso de beatificación de la misionera comboniana María De Coppi.

El obispo de Nacala anunció su intención de iniciar el proceso de beatificación de la hermana María De Coppi, misionera comboniana asesinada hace cuatro años durante un ataque terrorista contra la misión en Chipene, en el norte de Mozambique.

En una entrevista telefónica, el arzobispo Alberto Vera Aréjula confirmó a Comboni Press su intención de iniciar el proceso diocesano para la beatificación de la hermana María De Coppi en 2027 .

El prelado explicó que el proceso no se inició antes porque la legislación de la Iglesia Católica establece que deben transcurrir al menos cinco años desde el fallecimiento de la persona.

“Comenzaremos recién en 2027”, dijo el obispo misionero de origen español.

El obispo Alberto Vera Aréjula también anunció la formación de un equipo mixto, integrado por sacerdotes, religiosas y laicos, encargado de preparar el camino para la apertura del proceso.

La hermana María De Coppi fue asesinada el 6 de septiembre de 2022 durante un ataque terrorista nocturno contra la misión de Chipene, que fue incendiada.

La misionera italiana tenía 83 años y había dedicado 60 años de su vida al servicio del pueblo mozambiqueño.

Para conmemorar el cuarto aniversario de su muerte, el padre Davide De Guidi, misionero comboniano, celebró una misa en Chipene en memoria de la hermana Maria De Coppi y de las demás personas de las comunidades de Namitico, Natuto y Micula, que también perdieron la vida durante el ataque.

El testimonio de la hermana María De Coppi perdura en la memoria del pueblo mozambiqueño, que la recuerda como una mujer que dedicó su vida a la misión.

Cada año, la misión de Chipene organiza una peregrinación para conmemorar al misionero y a las demás víctimas del ataque.

Padre Sérgio Mário Vilanculo, mccj

Nuevos diáconos combonianos

El pasado sábado celebramos como familia comboniana la ordenación diaconal de Saúl y Etienne, dos de los escolásticos que en los últimos años han formado parte de la comunidad de misioneros combonianos de Granada. La celebración tuvo lugar el la parroquia Virgen de las Mercedes y fue presidida por el Sr. Arzobispo de Granada, D. José María Gil Tamayo.

Fue un día de fiesta, de encuentro y, sobre todo, de acción de gracias por la vida y la vocación que Dios sigue suscitando entre nosotros.

La celebración nos recordó que la vocación misionera no se vive en solitario. Caminamos juntos, acompañándonos, compartiendo la fe y celebrando como familia los pasos que cada hermano va dando en su camino.

D. José Mª en su homilía nos invitó a recordar a san Daniel Comboni, que soñó con una misión vivida desde la entrega, la confianza en Dios y el deseo de anunciar el Evangelio junto a otros. Su lema «Salvar África con África» sigue invitándonos hoy a ser una familia misionera abierta, disponible y comprometida con la realidad de nuestro mundo.

Terminamos la jornada con el corazón agradecido y con la certeza de que la misión continúa. Damos gracias por estos Saúl y Etienne y pedimos que el Señor siga acompañando sus pasos. Que, como Comboni, sepan poner su vida al servicio de la misión y de las personas, allí donde sean enviados.

A la escucha de Comboni. Septiembre 2026

Comboni sabía que la misión no avanza solo gracias a nuestros planes o capacidades, sino que lo hace porque Dios sigue caminando delante de nosotros. Él abre caminos donde parece no haberlos y sostiene a quienes ponen su vida al servicio del Evangelio con generosidad y esperanza.

Que, siguiendo el ejemplo de san Daniel Comboni, vivamos nuestra vocación misionera con con la certeza de que no estamos solos.

Señor Jesús, Buen Pastor, Tú que guiaste los pasos de san Daniel Comboni y sostuviste su esperanza en medio de las dificultades, acompaña también nuestro caminar misionero.

Haznos disponibles para tu Reino, capaces de salir al encuentro de los más olvidados con un corazón abierto, sencillo y alegre.

Cuando el camino se vuelva incierto, fortalece nuestra fe; cuando aparezca el cansancio, renueva nuestro entusiasmo; cuando parezca que no hay frutos, recuérdanos que la misión es siempre tuya

.Que, siguiendo las huellas de Comboni, vivamos para que todos tengan vida y conozcan tu amor. Amén.

Beato Giuseppe Ambrosoli: una luz y un modelo a seguir.

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Hoy nuestra Familia Comboniana recuerda al Beato Padre Giuseppe Ambrosoli, quien falleció en Lira, Uganda, el 27 de marzo de 1987, a la edad de 63 años. Fue beatificado el 20 de noviembre de 2022 en Kalongo, Uganda, donde vivió durante 31 años como médico misionero. 

Con discreción y total dedicación, el beato Giuseppe Ambrosoli se hizo un regalo, una buena semilla que transformó un pequeño centro de salud en un hospital de excelencia y una escuela para parteras en Kalongo, Uganda.

Sabemos que en su campo de misión había muchas espinas: enfermedades, violencia política, inseguridad, pobreza…

“Lo que Dios nos pide nunca es demasiado”, dijo el beato Ambrosoli.

Mientras la guerra civil crecía a su alrededor, causando tanto sufrimiento al pueblo, Ambrosoli intensificó su labor de caridad y respeto por la dignidad humana… La esencia misma del celo misionero.

Incluso cuando en 1987 la maleza parecía haber sofocado más de treinta años de trabajo, Ambrosoli supo encomendarlo todo a Dios.

El Evangelio de hoy termina con una nota de esperanza: «…los justos brillarán…». Hoy el hospital de Kalongo sigue funcionando y Ambrosoli se ha convertido en una luz para nosotros, un modelo a seguir.

Padre John Ikundu, mccj

A 41 años del martirio del P. Ezequiel Ramin: una vida entregada por la justicia y la paz

Cada 24 de julio la Familia Comboniana recordamos con gratitud y esperanza el testimonio del P. Ezequiel Ramin, misionero comboniano asesinado en Brasil en 1985 mientras acompañaba a los pueblos indígenas y a los pequeños agricultores en la defensa de su dignidad y de su derecho a la tierra. Su vida y su muerte siguen siendo un signo profético para la Iglesia y para todos los que creen que el Evangelio se hace visible cuando se camina junto a los más vulnerables.

San Juan Pablo II lo definió como un «mártir de la caridad», reconociendo que entregó su vida por amor a los más pobres. Hoy su causa de beatificación continúa su camino y su memoria permanece viva entre las comunidades amazónicas, especialmente entre los pueblos indígenas, los campesinos y quienes siguen trabajando por una sociedad más justa.

Más de cuatro décadas después, el testimonio del P. Ezequiel Ramin conserva una enorme actualidad. La Amazonía continúa enfrentándose a amenazas derivadas de la explotación intensiva de los recursos naturales, el acaparamiento de tierras y la vulneración de los derechos de los pueblos originarios. Su vida nos recuerda que la misión no puede separarse de la defensa de la dignidad humana, de la justicia, de la paz y del cuidado de la Casa Común.

Como Laicos Misioneros Combonianos, hacemos memoria agradecida de este hermano que supo vivir hasta las últimas consecuencias el carisma de san Daniel Comboni: estar al lado de los pueblos olvidados y anunciar el Reino con la propia vida.

Que el ejemplo del P. Ezequiel Ramin nos impulse a seguir construyendo comunidades comprometidas con la justicia, la reconciliación y la esperanza, convencidos de que el Evangelio sigue siendo una fuerza transformadora allí donde las personas son despojadas de sus derechos y de su dignidad.