LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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Encuentro África: Migrante, Persona

El pasado fin de semana tuvo lugar en Madrid el 30 Encuentro África bajo el lema “Migrante, Persona”.

A continuación  compartimos algunas fotos y vídeo de los testimonios de Helena Maleno y P. Mussie Zerai. Premios Mundo Negro a la Fraternidad 2017.

Mussie Zerai: “El silencio, el no actuar ante leyes aberrantes permiten que los maltratos y secuestros a personas ocurran“. “Los gobiernos en vez de proteger a las personas han preferido proteger las fronteras”. “Para que esto pase tenemos que ser voz de los que no tienen voz”.

Helena Maleno: “las Comunidades Migrantes están entre dos violencias: hay una violencia que es la violencia de las mafias pero hay otra violencia que es la violencia de las Intituciones

Las últimas fotos corresponden a la Eucaristía de clausura del Encuentro, con el P. Zerai y los Misioneros Combonianos, animada por los Coros Karibu y Satri en la Parroquia Santísima Trinidad (Madrid).

¡Gracias por acompañarnos en este 30 Encuentro África!


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Acogida de inmigrantes en la comunidad comboniana de Granada

El viernes pasado (15 de diciembre) el Hno. Kakule Silusawa Lwanga llegaba a Granada desde Madrid con un grupo de jóvenes para participar en las actividades del grupo de adolescentes, Nkembo. En la estación de autobuses se encontró con un grupo muy nutrido de jóvenes sub-saharianos dando vueltas por la misma estación. Sorprendido por su presencia se acercó y ellos (de habla francesa y sin conocimientos de castellano) le extendieron un documento de expulsión de nuestro país. El único documento que tienen en su haber hasta la fecha.

Al día siguiente, el P. Pérez Moreno José Rafael (Rafa) se acercó a la estación. Allí estaban. Habían pasado la noche a la intemperie. No fue fácil romper el hielo y hacerse conocer como un amigo que sólo buscaba comprender algunos detalles de su presencia en Granada. Ese mismo día Rafa participaba en una concentración que reivindicaba los derechos de personas inmigrantes en nuestro país. Allí contactó con algunos responsables de Movimiento por la Paz, Granada Acoge, Cruz Roja, etc. Mientras tanto, P. Kamanga Mutombo Stéphane (Esteban) fue a la estación y entabló un diálogo con ellos. Como conclusión, se intercambiaron números de teléfonos.

Rafa, al interesarse por la respuesta que las asociaciones de derechos humanos podrían dar, supo que todas las instituciones de ayuda humanitaria se encontraban saturadas e incapaces de dar una solución inmediata a la demanda de estos 30 y tantos jóvenes errantes.

En una consulta urgente, todos los miembros de nuestra comunidad nos pusimos de acuerdo para no dejar al grupo en la calle, durante el fin de semana. Teniendo su contacto telefónico fuimos a su encuentro y como pudimos, esa misma noche les dimos alojamiento en los bajos del ala norte de nuestra casa y habilitamos una de las salas para que pasaran la noche a reparo, así como una cena improvisada de pasta cocida, fruta y té caliente.

Hemos podido alojar de esta forma provisional sólo a 18 de ellos.

Los grupos de ayuda humanitaria agradecen continuamente este gesto de solidaridad y están ofreciendo todo su apoyo. Granada Acoge nos ha visitado en dos ocasiones, la segunda contando con la presencia de una abogado experta en derecho internacional que también habla francés. Ella les explicó la dificultad de su situación. Los tres menores de edad podrían ser acogidos en régimen de tutela… pero no se puede dar por supuesto ninguna solución fácil. Los abogados de Granada Acoge lo están estudiando. Un bufete de abogados está trabajando un recurso a su orden de expulsión del país. Y también nos han recordado que no hay ninguna legislación que apoye o justifique nuestro gesto de solidaridad, al no contar con permisos de albergue, ni de manipulación de alimentos, ni condiciones estructurales normalizadas por las instituciones. Somos muy conscientes de ello. Pero, sobre todo, la abogado ha mostrado mucha preocupación e interés en la numerosas irregularidades en las que la administración ha incurrido desde el momento en que los jóvenes pusieron pie en suelo español.

Queremos destacar el sentido profundo de la asistencia de la Providencia: la parroquia del Carmen, Cáritas (con su ayuda de alimentos y ropa), la Institución Benéfica del Sagrado Corazón con ayuda económica, de alimentos y ropa, Granada Acoge, el grupo juvenil Alpargate, comedores sociales (con asistencia médica), las Jesuitinas del Colegio Mayor Jesús-María, Laicos Misioneros Combonianos, Combonianas, y un largo etcétera de individuos e instituciones salen a nuestro encuentro; incluida Mari Carmen, nuestra cocinera, que con su granaíno más puro dice sentirse muy a gusto con nuestros huéspedes, a pesar de que cuando les dice que se lleven todas las camisas que les han traído para vestirse mejor y liberen la mesa del comedor, ellos entiendan que no deben tocarlas, y salen corriendo, como si hubieran visto al lobo, dejando las dichosas camisas donde estaban.

Esteban, Rafa, Héctor (P. Peña Sánchez Héctor Manuel) y yo (P. Ocaña Iglesias Julio), [Hno. Holgado Salvide Arístides desde la distancia al encontrarse en Madrid], estamos haciendo lo que podemos para apoyarlos en todo lo necesario (sanidad, comunicaciones, alimentos, ropa,…) y hacerlos los más independientes posible.

No sabemos hasta cuándo podremos seguir acogiéndolos en nuestra casa. Sabemos que lo hacemos sin ser amparados por la ley. Esto no nos asusta, ni echa para atrás, ya que la alternativa es que quince jóvenes (otros tres ya se han ido al encuentro de las personas que han contactado) que no conocen la lengua, pasen estos días de navidad a la intemperie, arriesgando ser presa fácil de quién sabe qué tipo de mafias que pululan por todos lados.

Ellos se van sintiendo cada vez más cómodos. Su actitud es de servicio y viven este momento con una genuina gratitud. Saben que han tenido la providencial fortuna de haber sido acogidos, y esto a nosotros nos basta.

Mañana jugarán un partido de fútbol amistoso contra jóvenes universitarios y están convencidos de que ganarán… el portero, que juega en la primera división de la liga de Guinea Conakry quizás sea quien menos se preocupe por ello, pero nosotros nos estamos preguntando si tendrán que jugar descalzos, porque todavía no hemos conseguido a nadie que financie la compra de las zapatillas de deporte. Las Jesuitinas son quienes han organizado este encuentro, y nos han convocado también para una comida especial (además del desayuno diario) y la proyección de una película en francés, para, de alguna manera, celebrar la Navidad con ellos.

No cabe duda de que nosotros sí que estamos viviendo una navidad toda especial.
Los miembros de la comunidad comboniana de Granada: P. Ocaña Iglesias Julio, P. Kamanga Mutombo Stéphane, P. Peña Sánchez Héctor Manuel, P. Pérez Moreno José Rafael, y Fr. Holgado Salvide Arístides (ausente).


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“Las luces tienen nombres y apellidos”

Tenía esta reseña en borrador desde la noche que volví de Granada, y es ahora, cuando más calmada, me sorprendo a mí misma descubriendo cosas que la rabia y el dolor empañaron. El sábado 16 de diciembre por la noche los misioneros Combonianos recogieron a 19 migrantes del África Negra de la estación de autobuses, donde llevaban dos noches esperando a que una “ONG prometida” les recogiera. Esa ONG nunca existió.

Y ante tanto dolor, dolor de sentir que una vez más las fronteras destrozan haciendo añicos los sueños de personas como tú y como yo porque otras personas, que mueven grandes entes pero que no dejan de ser personas con nombres, deciden que unos sí y otros no. Ante tanta rabia por palpar esta realidad, aparecieron personitas con las manos llenas de acogida, entrega y amor… amor sin “peros”, sin “es que”, sin “noes”, sin importar “de dónde” ni “a dónde”. Y estos tres tipos de personas, las que juegan a decidir, las que no deciden y las que deciden acoger, han aparecido este fin de semana.

Así que finalmente, después de tanto borrador solo quiero dejaros mi impresión; verdaderamente el mundo se mueve por personas, no hay nadie más ni nadie menos que personas que deciden actuar, ser y estar de una manera en el mundo. Y esas personas, tanto las que cierran puertas como las que abren, tienen nombres y apellidos. Y de eso quiero escribir finalmente; de todos los nombres y apellidos que han pasado por mi vida durante este fin de semana.

Quiero escribir sobre los nombres de personas migrantes, 19 para ser exacta, que entraron en la casa de los Combonianos. Nombres de los y las jóvenes que estuvieron la tarde del sábado arreglando la sala para que estas 19 personas, con nombres y apellidos, pudieran dormir calientes esa noche. Nombres también de los Combonianos, que decidieron que de momento, esa cena, iban a ser 24 en lugar de 5. Nombres, rostros, manos de tantas personas que escogieron desde el sábado aportar su paquete de arroz, sus cebollas o pimientos, sus botellas de caldo caliente para que estos nombres pudieran comer dignamente. Ha hablado de nombres de Siria, Italia, Nigeria, Palestina, Marruecos, que nos han acogido con alegría para celebrar con ellos las fiestas.
Este finde también ha hablado de nombres de esas personas que desde ciudades distintas han estado llamándome, poniéndose en contacto con nosotros y nosotras para poder aportar los conocimientos, recursos e ideas que podían para hacer de esta realidad algo más llevadera.

Y, ¿sabéis qué? Este finde estaba pensado para tratar sobre la LUZ, nombre que anunciaba lo que finalmente pasó, un cúmulo de luces que rodearon, acogieron, dieron vida, esperanza, calidez y entrega a las personas acompañadas y acompañantes. Quiero agradecer desde lo más profundo los testimonios del grupo, que decidieron compartir desde las entrañas lo vivido en República Centroafricana y Kenia. Gracias por traernos a Rut y Noemí, por ese palpar la actualidad de lo que ellas vivieron.

“Y esto, Bego, es Navidad”. Pues sí, esto que ocurrió es Navidad, la Navidad actual, en pleno 2017. Nacimiento de sueños de personas concretas que decidieron salir de sus países y cambiar sus vidas, nacimiento de opciones de vida de otras que quizá nunca se habían planteado lo necesario que era acoger. Una vez más, pese a todo, Navidad se ha hecho presente de nuevo, gracias a personas concretas, con sus nombres y apellidos, que han optado por una forma de vida, de entrega, de acogida, de amor, que responde a los valores y la FE que las mueve.

“Hace más ruido un árbol que cae que todo un bosque creciendo”, nos dijo el Papa. Tengo grabada en mi vida esa frase y hoy, de nuevo, vuelve a ser cierta. Gracias por no parar de crecer, por ser pulmón de esta vida y realidad.Aquí os dejo el Belén que las Combonianas hicieron con ese amor arrollador. Es una patera llena de nombres y rodeada de luces, nombres que no olvidamos, luces que nos comprometemos a ser, cerca del Nacimiento, de ese SÍ al AMOR y a las personas concretas que nos rodean.

Begoña Duque. Grupo Combojoven


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Jesús Ruiz Molina, obispo auxiliar de Bangassou

Jesús Ruiz Molina, misionero comboniano burgalés, fue ordenado el pasado domingo como obispo auxiliar de Bangassou, en República Centroafricana. Pero la celebración tuvo lugar en Bangui, pues en su nueva ciudad solo se puede entrar a través de helicóptero y, de hecho, los funcionarios del Estado no aceptar ir allí. Tras su paso por Chad y por la ciudad congoleña de Moungoumba, llega a un lugar golpeado por la violencia para ayudar al obispo titular, el español y también comboniano Juanjo Aguirre, a poner paz, a ser fuente de reconciliación y a servir a los más pobres

Después de 25 años en África, le nombran obispo…

Fue una ducha de agua fría, más bien helada, pues ni me siento digno ni humanamente me atrae. A finales de este año tenía previsto mi regreso a España para trabajar en la pastoral vocacional y Justicia y Paz al mismo tiempo que podría acompañar a mis ancianos padres y reformatearme un poco en todos los sentidos. Confiado en Dios dije sí, y esto ha cambiado completamente mi vida, que está ya unida a este pueblo de una manera sacramental hasta el final.

¿Es Bangassou la zona de África más complicada en la que ha estado?

He vivido 15 años en la sabana del Chad en un contexto difícil, con hambrunas y guerras. He pasado estos nueve últimos años en la selva con los pigmeos y con una población súper pobre. Bangassou en estos momentos es una de las zonas más conflictivas de África. Solo se puede llegar por avioneta; las doce parroquias que tenemos han sido saqueadas por los 14 grupos armados que se disputan el país. La violencia y las masacres son cotidianas. La mayoría de la población está desplazada. La mayor parte de los sacerdotes han huido y las hermanas también. En la catedral llevamos cuatro meses sin celebrar la Eucaristía pues hemos acogido a 2100 refugiados musulmanes que los antibalakas quieren asesinar. Ningún funcionario del Estado acepta venir aquí. Por eso decidimos celebrar mi consagración episcopal en Bangui. Mi gente de Bangassou no podrá asistir, pero el 8 de diciembre tendremos una Misa de acción de gracias, para celebrar que Dios no nos abandona en nuestro dolor.

¿Cuál cree que debe ser la misión de un obispo en un lugar como Bangassou y la suya en concreto?

No tengo ningún plan preconcebido. Voy para estar con esa gente que sufre. Para mí, el ser obispo no es ninguna promoción, es la confianza en Aquel que amo y que me invita a seguirle en el camino que sube a Jerusalén: «Tú ven, y sígueme». Nunca estudié para ser obispo, la gente me enseñará. El obispo es aquel que no abandona el rebaño cuando viene el lobo, que vela por todos, los de fuera y los de dentro, que denuncia la muerte de la injusticia y anuncia la salvación que es vida en Jesucristo. Hoy en Bangassou necesitamos paz, mucha paz para curar tantas heridas del cuerpo y, sobre todo, del espíritu; necesitamos reconciliarnos y perdonarnos; necesitamos construir juntos un futuro para esta población traumatizada, por ello seguiremos esforzándonos en poner en pie las escuelas, curar a los enfermos, ocuparnos de los últimos y abandonados, estaremos del lado de los más débiles, trabajaremos por la justicia, única garantía de una paz verdadera, y en todo ello seguiremos anunciando la Buena Nueva de Jesús, que vino para que tengamos vida y vida en abundancia. A mi pueblo hoy le han arrebatado esa vida.

Tiene a Juanjo Aguirre y al cardenal Nzapalainga como referentes…

Sin duda que tener referentes como Aguirre o el cardenal Nzapalainga, que hacen carne el Evangelio en la cotidianidad, me alienta y estimula al novicio que yo soy. Pero son tantos otros los maestros que me estimulan, desde las hermanas que trabajan de sol a sol en medio de una violencia enorme, hasta los abbés que arriesgan sus vidas por salvar a unos pocos; esos cristianos que viven la misericordia en lo cotidiano… El pueblo de Dios es el gran estímulo para un pastor, el pueblo nos enseña a ser pastores.

Siempre ha estado cerca de los más pobres, ¿es su opción preferencial?

Esta opción preferencial por los últimos, los que no cuentan, los descartados que dice el Papa, viene de Jesús, el de Nazaret. Jesús nos mostró a un Dios imparcial que se inclina gratuita y amorosamente por lo que este mundo desprecia. Para el insatisfecho buscador que yo soy, curiosamente he descubierto que en lo despreciable de este mundo se encuentra el verdadero rostro de Dios. Los pobres, los humildes, los hambrientos, los que lloran, los perseguidos, los que gritan justicia… ellos son la Biblia en carne. Yo he recibido este gran tesoro de poder servirles un poco, y me alegro de ser el gran beneficiario, pues son los pobres los que me dan a Dios.

Como misionero comboniano su vínculo con África es muy fuerte. ¿Sigue siendo el continente olvidado en nuestros días?

África no cuenta en el organigrama económico mundial; el terrible atentado en Barcelona fue noticia internacional, sin embargo, en la misma fecha, cientos de personas asesinados en mi diócesis no tuvieron ni una sola línea en la prensa. Un solapado neocolonialismo se impone hoy en África; las potencias mundiales se disputan sus riquezas sin escrúpulo provocando guerras, aniquilando culturas, exterminando poblaciones enteras… Pero África es vida con mayúscula. El origen de la humanidad está en África y me atrevo a decir que el futuro de esta humanidad pasa por África.

F. Otero @franoterof

 

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