LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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VI Encuentro África en Granada: “Somos de la Tierra”

Estos días en Granada,  hemos tenido la oportunidad de escuchar y compartir  como familia comboniana la experiencia de vida de Silas Saikor,  activista de Liberia que el pasado el 3 de febrero, recibió el PREMIO MUNDO NEGRO a la Fraternidad 2018.
Es un hombre afable y cercano, sensible a la injusticias, defensor y luchador incansable del medio ambiente y de los derechos de las comunidades rurales de su país.
Implicado en organizaciones no gubernamentales le llevó a conocer el drama de su pueblo ante la devastadora tala ilegal de árboles.  Por ésta y otras formas de corrupción, fundó el Sustainable Development Institute (SDI) cuyo objetivo era hacer una investigación rigurosa para denunciar y dar a conocer al mundo, la explotación de los recursos y el abuso de determinadas multinacionales.
El año 2006, en reconocimiento  a su trabajo se le otorgó el Premio Medioambiental Golman, conocido como el Premio Nobel Verde. 

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Celebrando S. Cecilio como Familia Comboniana

Ayer domingo celebramos en Granada la tradicional romería dedicada a S. Cecilio, co-patrón de Granada. En medio de un ambiente festivo y con un día radiante, estuvimos presentes como Familia Comboniana. Este año todo lo recaudado en el puesto de comida irá destinado a un proyecto de una escuela en Sur-Sudán en la que están presentes las misioneras combonianas.

Gracias a todos  por vuestro apoyo y colaboración desinteresada.

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Misioneras Combonianas atacadas y robadas en su comunidad en Rep. Centroafricana

Bangui (Agencia Fides) –

“El 5 de enero de 2019, la comunidad del Foyer de las Hermanas Misioneras Combonianas, en Bangui, República Centroafricana, sufrió un ataque y posterior robo perpetrado por una banda de unas 9 personas”, narra a la Agencia Fides la superiora general de las Hermanas Misioneras Combonianas, Sor Luigia Coccia. Las tres hermanas de la comunidad acababan de terminar la oración de vísperas alrededor de las siete de la tarde cuando fueron atacadas, inmovilizadas y amenazadas durante unas tres horas. Los ladrones buscaron por todas partes y robaron todo lo que pudieron. Las religiosas, conmocionadas, abandonaron momentáneamente la misión y se refugiaron en la casa provincial, siempre en Bangui.

Son innumerables los ataques contra comunidades católicas, parroquias o campos de refugiados, con casas e iglesias incendiadas y civiles brutalmente asesinados. Durante 2018 en la República Centroafricana fueron asesinados cinco sacerdotes: Joseph Désiré Angbabata, de la diócesis de Bambari, murió poco después de ser herido durante un asalto a su parroquia; Albert Toungoumale-Baba, asesinado en la parroquia de Notre Dame de Fátima durante una masacre perpetrada por un grupo armado que atacó la parroquia; Firmin Gbagoua, vicario general de la diócesis de Bambari, asesinado por criminales que entraron en el episcopado; Blaise Mada, vicario general de la diócesis de Alindao; y Celestine Ngoumbango, párroco de Mingala, asesinados durante el asalto al episcopado de Alindao, donde se habían refugiado con otras personas. En esta última ocasión, los ex rebeldes Seleka de las UPS (Unité pour la Paix en Centrafrique) mataron al menos a 60 personas, en su mayoría personas desplazadas alojadas en un campo de recepción cerca de la Catedral (ver Fides 17/11/2018).
(SL) (Agenzia Fides 7/1/2019)


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Una ventana abierta al mundo y a la realidad

ESCUELA DE FORMACIÓN MISIONERA de MADRID.

Una ventana  abierta al mundo y a la realidad

Familia combonianaEntrevista a dos alumnas de la Escuela de Formación Misionera de Madrid. El curso de misionología empezó el 17 de septiembre y acabará mañana, 14 de Diciembre de 2018. Carolina y Asmeret, fueron entrevistadas el 13 de diciembre de 2018.

 

Julián: ¿Quiénes sois? ¿De dónde sois? ¿Dónde  vais a trabajar como misioneras? ¿A qué institución pertenecéis?

Carolina: Soy Carolina Fiúza, de Portugal. Soy Laica Misionera Comboniana. Tengo 26 años. Soy fisioterapeuta. Si Dios quiere, iré a trabajar en Etiopia.

Asmeret: Hola, buen día. Me llamo Asmeret Aregay. Soy de Etiopía. Pertenezco a la congregación de las Misioneras Combonianas, y con la gracia de Dios trabajaré  aquí en España, concretamente  en Granada.

Julián: ¿Qué asignatura del curso os ha gustado más?

Carolina: a mí me gustó mucho la asignatura sobre “el análisis de la realidad” fue la primera semana, hablamos mucho, fue muy bueno empezar con ella para  así tener una mirada más profunda de las realidad. No sólo analizar el mundo, sino  mirarlo con una mirada  contemplativa, ya que eso lo cambia todo.  Me gusto también otra asignatura donde hablamos sobre misión y salud, este es mi campo, como he dicho soy fisioterapeuta; me dio ideas nuevas.  Sé  que cuando vaya a la misión no puedo llevar  ideas preconcebidas, aunque contradictoriamente vaya en la cabeza con proyectos de salud. Nuestros proyectos tienen que estar de acuerdo con lo que la gente quiere. Me gustó mucho esta clase de misión y salud.

Asmeret: veo el curso y  todas las asignaturas me parecen buenas. Me gusta el método usado “ver-juzgar-actuar”. Hemos visto la realidad de nuestro mundo desde diferentes perspectivas. Me interesó mucho el estudio sobre  la semana Europea, ayudándome a aterrizar en esta realidad. Soy etíope, y estoy destinada a trabajar en España; he venido a un mundo diferente, y  las cosas son más complejas de lo que yo imaginaba. Reflexionamos durante esos días sobre Europa, sobre sus retos y sobre la posibilidad de aportar nuestro pequeño grano de arena a esta sociedad. El curso con muchas más luces que sombras, me ha ayudado mucho. Doy gracias a Dios al haber tenido la oportunidad de hacerlo.

Julián: Habladme un poco de vosotras, el grupo de alumnos. ¿Cuántos sois? ¿De dónde? ¿Cómo es la convivencia?

Carolina: somos dieciocho. Pero unas veces somos más, otras veces menos, es algo que va cambiando porque hay personas que solo vienen a los bloques de temas que les interesan. Sorprendentemente  de España solo son cuatro, hay también una portuguesa –que soy yo- así que de  Europa solo somos cinco alumnos. Los otros alumnos vienen del Congo, Venezuela, Argentina, Perú, Camerún, Kenia, Vietnam, India, Etiopía…  Hay una multiculturalidad que es un gran regalo, al final esta realidad te va  cambiando la mente. Hay una actitud muy positiva de compartir con las otras personas lo que somos y lo que tenemos, como si ya nos conociésemos desde hace mucho de tiempo. Es un regalo del que estoy muy agradecida, de alguna manera esta realidad es como si me transportara a todo el mundo.

Julián: Y para ti, Asmeret, ¿cómo has visto la convivencia?

Asmeret: A mí me pareció muy buena, me encantó desde el principio del curso. Poco a poco nos hemos ido integrando, parecía que nos conocíamos desde hacía muchos años. Vine  con la ilusión de como situarme en este nuevo mundo  -Europa- había leído y escuchado muchas cosas y el curso me ha ayudado a este fin; algo bonito ha ocurrido, aquí en el curso,  encontré a un hermano y a una hermana europeos  que se preparaban para ir a mi país: Etiopía. Me animó y  me llenó de alegría, encontrarlos en el curso,  más aun pertenecían a mí misma familia religiosa, eran laicos combonianos. Los  hermanos y hermanas que estamos en la misma clase, pertenecemos a diferentes congregaciones; laicos, sacerdotes diocesanos… Esto es una gran riqueza, sin duda el curso ha sido un impulso para profundizar en la misión donde Dios me quiera. Estoy feliz, y muy contenta.

Julián: ¿Qué otras actividades hacéis los alumnos, además de las clases? ¿O sólo venís a las nueve, os vais a la una y media… y se acabó todo?

Asmeret: Hemos salido a diferentes lugares como Toledo, Javier en Navarra… Comemos juntos compartiendo lo que entre todos hemos traído y así se crea un gran clima de fraternidad, de familia.  La organización es muy buena. Si hay que improvisar, siempre estamos dispuestos a hacerlo juntos, y nadie se queja. Te preocupas por cualquier cosa que pasa a esa persona o a la otra. Algo muy hermoso.

Carolina: Siempre hay programas que compartimos. Por ejemplo si hay una exposición u otro evento, nos comunicamos normalmente vía  WhatsApp.

Julián: ¿Os está ayudando en algo este curso de formación misionera?

Asmeret: Me ha ayudado mucho más que lo que yo pudiera decir. Me abrió la mente, los ojos, porque escuchas a personas con experiencia de la misión. Me ha gustado el debate en la clase, porque cada uno aporta lo que es, desde su experiencia. Cuando toca África nos sentimos como si fuéramos de  un solo país, siendo como somos de  tres o cuatro  países africanos. No es solo la información que nos llega sobre el mundo: Europa, Asia… sino repito, el compartir entre nosotros nuestra experiencia. Muchos de este grupo, tienen experiencia misionera: si se habla de América Latina, tenemos a alguien que trabajó  allí, lo mismo ocurre cuando abordamos África o Asia. Ha sido un curso muy interesante y seguro que me ayudará en mi vida misionera Europa.

Julián: ¿Y a ti, Carolina, te ha ayudado en algo?

Carolina: A mí muchísimo, de verdad. Creo que el curso ha sido positivo, no solo para mi futuro trabajo en Etiopía, sino también me ha formado como persona.  Me cuestionó sobre mis capacidades, mis “seguridades” para mirarlo todo con ojos nuevos.  Tuvimos también un taller sobre afectividad, que me resultó muy interesante. En las clases los profesores siempre te  cuestionan lo que estamos haciendo en nuestra vida como cristianos; ¿cómo actuar ante nuevos retos? ¿Cómo afrontarlos? ¿Cómo  apasionarme más con la vida de Cristo? ¿Cómo quererlo e imitarlo más? Interesantes y enriquecedoras fueron también las clases de historia de la  evangelización, de Biblia, de teología…todo te ayuda a formarte un poco más, dándote pistas para cómo abordar la actualidad. Un regalo, de verdad.

Julián: Por último, ¿recomendaríais este curso a otros misioneros/as que vienen a España o que salen de España?

Asmeret: Sí, lo recomiendo mucho. Para los que vienen y para los que salen. También lo recomiendo para los que permanecen aquí, ya que uno se acostumbra a una cierta rutina… Al hacer este curso les ayudará a cambiar la mentalidad, porque la misión de hoy, no es la misión de ayer.  Los jóvenes, necesitamos renovar nuestra manera de aproximarnos a la realidad,  nuestra manera de pensar,  nuestra manera de estar con la gente, para ser sal y luz en este mundo. Lo recomiendo no solo a los que vienen después de tantos años de trabajo, y por supuesto a aquellos que van por primera vez. Las congragaciones así como las parroquias deberían apoyar a esta escuela de misionología.

Carolina: Si claro,  el curso ha insistido en la realidad de que por el bautismo todos somos misioneros y la misión es tarea de todos: los que vienen, los que salen, los que están aquí. El curso te ayuda a profundizar en la tarea misionera. Insisto lo recomendaría vivamente a todos.

Asmeret: Estamos muy agradecidas al equipo coordinador que siempre ha estado muy atento a todo lo que le hemos dicho,  hecho y necesitado. Se lo agradezco en mi nombre y el de toda la clase.

 Familia comboniana

(Nota: Asmeret y Carolina todavía están aprendiendo el castellano.)

Las entrevistó Julián Mansilla, alumno también de la Escuela.

 


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Abrazar toda humanidad, eso es Navidad

Cuando aún resuenan entre nosotros  los cantos de Navidad, compartimos con todos vosotros un fragmento del Diario de misión de Mons. Jesús Ruiz, obispo auxiliar de Bangassou en Rep. Centroafricana.

Desde este lugar olvidado de África, nos invita a vivir intensamente esta gran fiesta del Dios con nosotros que abraza abraza a toda la humanidad en su hijo Jesús.

Martes 25 de diciembre de 2018

Abrazar la ternura de un bebé sonriente que te hace carantoñas es un gusto y hasta te lo comerías a besos…; limpiar su caca, o aguantar sus berridos nocturnos sin parar es otra cosa… Esta Navidad mi oración y mi cabeza están invadidas por imágenes difíciles de digerir: Sandrina, los dos gemelos, la mamá de los mellizos. Cada día en mi oración, como suplicando un milagro, he interpelado a Dios.

Con el pasar del tiempo hemos edulcorado tanto la Navidad que la hemos desfigurado totalmente con un romanticismo de luces de colores en medio de la nieve y sentimientos ambiguos de fraternidad familiar… Nos hemos acostumbrado y hemos adulterado lo que fue Belen; muchos hasta han suprimido o escondido al niño. Es como si quisiéramos borrar del belén el frío de la noche, el sufrimiento del rechazo (no había sitio para ellos en la posada), el dolor de un parto, la persecución de un tirano, o la impotencia humana de José que no puede ofrecer nada mejor a su mujer y el niño que nace…

La verdadera Navidad me da que huele mal, como en todo establo de animales… y el frío come las carnes como en estos días en Obo donde el frío es insoportable pues la gente no tiene ropa de abrigo… Es esto lo que me ha ocurrido cuando el domingo me han traído a escondidas a Sandrine para que la administre el sacramento de la Confirmación pues por la mañana no se atrevió a venir con los 85 jóvenes que recibieron ese sacramento. Sandrine, tiene 18 años y medio pero parece que tuviera 14. Un ojo se le ha salido de orbita más de 10 centímetros y el miembro enfermo está podrido y supurando pus con un olor difícil de soportar. Así lleva cuatro años… Algunos doctores la han visitado pero no le han dado ninguna esperanza. Vive escondida en casa para que nadie la vea pues es un monstruo; todo el día sola, pensando no sé en qué, comiéndose su propio olor fétido y con unos dolores insoportables… ¡Cuánto me ha costado aceptar esa humanidad enferma que supura pus! He aguantado como he podido durante el sacramento de Confirmación que le he administrado, y he intentado torpemente comunicarle la predilección de Dios por la fragilidad humana… ¡Qué habrá comprendido! El pensamiento de Sandrine me persigue desde entonces.

Antes de llegar Sandrine, al salir de la Misa, veo acercarse a dos niños de unos doce años arrastrándose por el suelo como serpientes. Son dos gemelos que nacieron sin piernas. ¡Qué horror! Tristes se me acercan, les saludo, les bendigo y cuando les doy un caramelo se acerca una mujer de unos cincuenta años también arrastrándose por el suelo… ¿Pero en qué mundo vivimos?

Durante la Misa de Confirmaciones hemos bendecido a dos niños gemelos que acaban de nacer. En la comida me explican la historia de esta mama con apenas 16 años que frecuentaba la parroquia pero se quedó embarazada y el chico que la dejó en ese estado ha huido al Sudan como hacen todos los chicos aquí… Ha huido a la aventura dejando a esa chica sin futuro; la niña ha tenido que interrumpir la escuela para cargar con las dos criaturas… Una humanidad abandonada.

Fabrice, el párroco, me había preparado los casos especiales para la confesión. Toda la tarde del sábado la pasé confesando a la gente. ¡Cuántos abortos! Más de seis en una sola tarde. Una chica de apenas 20 años… tres abortos; una mujer con cara de bruja y que pertenece al grupo de santa Rita, se confiesa que ayuda a practicar el aborto a las jóvenes… Una humanidad que destruye y se destruye, una humanidad a abrazar.

Sí, creo que hemos edulcorado demasiado la Navidad. Navidad es ese Dios que abraza la humanidad, toda humanidad… Esa humanidad que se codea con la injusticia; esa humanidad donde los fuertes se ríen y pisotean a los pequeños… Esa humanidad desplazada como esos veinte seis mil refugiados en la catedral de Alindao que fueron agredidos, quemaron sus casas y todas sus posesiones y asesinaron a 82 personas… pero nadie les hará nunca justicia. Es esa la humanidad que Dios abraza en ese Niño de Navidad.

Abrazar la humanidad, toda humanidad: la bella, y la que repugna…, la humanidad que alaba al Criador y la que blasfema y destruye todo signo de vida…  Adorar al niño de Belén nos lleva a abrazar a Sandrine que no verá su sueño de ser querida por un hombre; abrazar a los dos gemelos sin piernas que tienen un futuro duro delante de ellos; abrazar a Eveline que se la llevaron como rehén sexual los tongo-tongo y cuánto habrá llorado estas Navidades; abrazar a esa otra joven que se ha quedado sola y con dos gemelos a cuestas…

Ayer noche celebré la Nochebuena en la capilla del Axe-Libua. En medio de la noche al finalizar la Misa me dediqué a repartir caramelos y globos a los niños. Donde hay niños hay Navidad les dije… No hagáis daño a los niños. Me dediqué en la noche a dar caramelos a los niños a pesar de que en este contexto esto se puede ser una actividad de alto riesgo, pues se agolpan cien, doscientos, trescientos niños y esto te desborda como nos desborda y nos desnorta un Dios bebé. Hoy he bautizado a 53 bebés. Aquí hay muchos niños, hay mucha Navidad… Dios sigue confiando en la humanidad a pesar de todo; nos ha dejado el volante para que hagamos participes a todos los hombres de su amor.  “… y paz a los hombres porque Dios les ama… Como signo encontrareis un niño acostado en un pesebre”

Id a buscar en un buen mapa de África dónde se encuentra esta localidad de Obo al este de la República Centroafricana haciendo frontera con el Sudán. Desde allí os digo con todos estos niños,

¡ FELIZ NAVIDAD DESDE OBO !

WENE FESTA NATALE FURIONI !