LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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Campaña LMC Navidad 2021

Proyecto “Carapira: Una gran familia”

Como todos los años por Navidad, los Laicos Misioneros Combonianos hemos realizado nuestra Campaña de Animación Misionera y sensibilización en diferentes parroquias de Granada con la venta de flores de Pascua. El objetivo de esta campaña es dar a conocer nuestro trabajo misionero al mismo tiempo que presentamos uno de los proyectos en los que estamos trabajando.

Los beneficios de la campaña de este año se han destinado a apoyar a nuestra comunidad LMC en el trabajo con los jóvenes desde la Escuela de Formación profesional donde se imparten especialidades de Cerrajería mecánica, Mecánica y automoción, Carpintería, Informática y gestión en la parroquia de Carapira (Mozambique).

Desde aquí agradecemos la acogida que hemos tenido en las diferentes parroquias así como el apoyo de todos los amigos/as y bienhechores/as que han hecho posible esta campaña.

Además de esto, otras ciudades han organizado actividades de animación misionera, como en Murcia, donde Carmen Aranda y su familia han instalado un mercadillo solidario con artesanía africana en su parroquia (Vistalegre, Murcia) para dar a conocer los proyectos de los laicos misioneros combonianos en el mundo. La gente ha acogido la iniciativa de forma espléndida.

En este enlace podéis encontrar un tríptico sobre nuestro proyecto misionero en Mozambique.


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Sostener la Esperanza en Etiopía

Compartimos el testimonio misionero del P. Marco, desde Etiopía, enviado hace dos semanas. Nuestro compañero David ha participado en la misión de Gilgel Beles, pero ha retornado a España por la situación de violencia abierta, que se describe en el texto.

Queridos amigos, familiares y benefactores todos. Pido disculpas por esta larga ausencia debido, en primer lugar, a la pandemia, que bloqueó las comunicaciones postales entre Etiopía e Italia, y, después, a la guerra civil que se desarrolla desde hace un año, no sólo en la región norte, sino también en gran parte del país, que está siendo desgarrado por diversos grupos étnicos de liberación, o supuestos grupos de liberación. También en nuestra zona Gumuz, las consecuencias del odio étnico hacia la población negra e indígena, que tratamos de atender particularmente han dado lugar a la formación de una guerrilla de rebeldes gumuz que están sembrando el terror y la muerte en el campo. Mientras que hace unos años estaban equipados con los «infames arcos y flechas» para defender sus tierras, ahora disponen de municiones y armas más potentes. ¿Armas suministradas por quién? Fácil de imaginar, en esta compleja batalla por conseguir el poder en Etiopía o el control de nuestra zona, muy rica en recursos minerales y donde fluye toda el agua de la cuenca del Nilo.

Como saben, nuestra segunda misión entre los Gemer, Gublak, fue evacuada hace un año, y ahora el ejército federal también ha abandonado la ciudad. También estamos asediados en la misión de Gilgel Beles. Sin posibilidad de poder visitar los 27 pueblos donde teníamos escuelas, capillas y otros atractivos sociales. Los propios habitantes, por miedo a los rebeldes, han abandonado estos pueblos y se han refugiado en el bosque. Para salir de Gilgel y llegar a las tierras altas de Amara, necesitamos una escolta armada de soldados. Las hermanas combonianas también han estado refugiadas con nosotros durante dos meses, pero ahora han regresado a su misión en Mandura, a 10 km de nosotros, porque algunas personas han vuelto al pueblo. Probablemente no podrán reabrir la escuela y la clínica este año porque los profesores y las enfermeras no son gumuz y arriesgarían sus vidas, al igual que los gumuz que se aventuran en las ciudades vecinas.

En cambio, en Gilgel Beles, al estar protegida por soldados, hemos reabierto la escuela y este año tenemos muchos más niños gumuz que de costumbre, porque se han desplazado en los ataques desde sus aldeas destruidas por el conflicto étnico. Otro pueblo, en el que teníamos una escuela, fue arrasado hace unos meses. Los supervivientes se han instalado en casas a las afueras de nuestra misión.

Cuando regresé de Italia, en marzo, me centré en proporcionar asistencia inmediata a los innumerables refugiados gumuz que huyeron de sus pueblos destruidos por las incursiones de las milicias de las tierras altas. Alimentamos a miles de personas, mujeres, niños, jóvenes, distribuyendo también ropa y jabón a los que no tenían, especialmente a los menores y a los más débiles

Hemos abierto una clase especial para niños con dificultades auditivas en nuestra escuela. También atendemos a personas gravemente enfermas que llegan a la misión sin ningún tipo de apoyo y que proceden de zonas de la guerrilla donde no hay asistencia médica y escasea la comida. Hemos puesto en marcha una especie de albergue para estudiantes refugiados a los que pagamos el alquiler de la casa, la comida y la escuela, sin apoyo de sus familias, que también se encuentran en situaciones difíciles.

No hay agua y a menudo no hay electricidad en la ciudad. Suministramos agua de nuestro pozo, bombeada con nuestro generador a todo aquel que la necesite, sin importar la raza o la religión.  Al principio, venían las mujeres gumuz, porque nos conocían. Ahora, incluso los no gumuz, ortodoxos y musulmanes, se han animado a venir por agua. El ecumenismo del agua. La Iglesia católica se muestra como la única institución no étnica, sino verdaderamente universal, abierta a las necesidades de todos. Son pequeños gestos, esenciales para la supervivencia de las personas.

¡Cuántos muertos incluso entre nuestros jóvenes católicos! Algunos de ellos son gumuz que creyeron correcto defender su tierra o sus derechos con las armas, enviados al frente sin ninguna experiencia, asesinados por rebeldes de su propia raza, o por rebeldes del Frente de Liberación Oromo. Seguimos llorando nuestras a todos los muertos de esta guerra insensata y fratricida.

A pesar de este clima de tensión, hemos continuado nuestras actividades pastorales y sociales en la ciudad, en Gilgel Beles, junto a las Hermanas Combonianas. Preparación de matrimonios, sacramentos… A pesar del luto, la vida sigue, porque nadie debe perder la esperanza en un futuro mejor, cuando los gumuz puedan vivir en paz en su tierra, cuando todos los pueblos de Etiopía puedan abandonar los rencores del pasado, finalmente como verdaderos hermanos.

¡Y esta es la esperanza de la Navidad! La esperanza que el niño de Belén nos regala cada año, para recordarnos que el Amor de Dios triunfa al final.


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Fiesta de San Daniel Comboni

Reproducimos el mensaje que P. Tesfaye Tadesse comparte el 10 de octubre con motivo de nuestra fiesta a los 140 años de la muerte de Daniel Comboni.

Queridos hermanos, saludos y oraciones desde Roma y ¡FELIZ FIESTA de nuestro Padre y Fundador San Daniel Comboni!

San Daniel Comboni escribió el 23/09/1867: “Mi plan es aprobado por un gran número de obispos…, por lo tanto, intento todos los caminos. Si no tengo éxito en nada, Dios se contentará con las buenas intenciones. Ciertamente, no escatimaré esfuerzos, ni viajes, ni mi vida para tener éxito en la empresa: moriré con África en los labios” (Escritos 1441). San Daniel murió el 10 de octubre de 1881, hace 140 años, rodeado de sus misioneros, a los que pidió fidelidad a la misión, fijando su mirada en Jesús y repitiendo “Jesús mío, misericordia”.

Regresé hace unos días de Jartum, donde murió San Daniel Comboni y donde su presencia continua gracias a la vida, el testimonio y el servicio de los misioneros combonianos y a la vida cristiana de toda la Iglesia local. San Daniel Comboni ha llegado a nosotros hoy porque, antes que nosotros, muchos hermanos, hermanas y laicos, que siguieron a Jesucristo a la manera de San Daniel Comboni, nos han transmitido su carisma; nuestro corazón está lleno de gratitud por su fidelidad y les dice: ¡GRACIAS!

Hoy celebramos a nuestro Fundador que, en el cielo, vive y goza de la comunión de los santos. Lo celebramos también porque con el don de su carisma, don del Espíritu Santo, sigue actuando en la vida cotidiana de los miembros de la Familia Comboniana, de nuestros amigos, colaboradores, bienhechores y sigue estando presente en nuestras comunidades y actividades.

En este día concreto de 2021 también celebramos, con gran alegría y renovada gratitud, varios aniversarios. En Ellwangen finaliza el año dedicado al centenario de nuestra presencia en Alemania, y nuestras comunidades de Venegono y Padua celebran 100 años de presencia. El mismo día, en Brasil, comienza el año dedicado a la reflexión sobre el 70º aniversario de la presencia comboniana, que se celebrará en 2022. Bajo los auspicios de este día, pensando tanto en el presente como en el futuro, se abre en Nairobi una nueva comunidad y casa para hermanos estudiantes.

Al celebrar a San Daniel Comboni, todos estamos llamados a dejarnos renovar por el Espíritu Santo, que nos forma continuamente para ser discípulos misioneros combonianos, llamados a caminar en el mundo de hoy y a encarnarnos cada vez más en las situaciones de nuestros hermanos.

San Daniel nos recuerda todavía hoy la tarea de anunciar y compartir a Jesucristo, nuestra Esperanza, cuyo Corazón late siempre por la humanidad que sufre; nos exhorta a dar testimonio de Él en nuestra vida cotidiana con espíritu de ministerialidad en fraternidad; nos insta a vivir en comunión y en el espíritu de sinodalidad que nos hace partícipes de la misma misión y nos enseña a enriquecernos mutuamente en nuestro testimonio y compromiso por la construcción del Reino de Dios, donde todos estamos llamados a dejarnos convertir y a continuar nuestro camino hacia la santidad, que nos hace cada vez más humanos…

“Para un cristiano no es posible pensar en su misión en la tierra sin concebirla como un camino hacia la santidad, ya que ‘esta es, en efecto, la voluntad de Dios, vuestra santificación’ (1 Tes 4,3). Cada santo es una misión; es un plan del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio” (Papa Francisco en GE 19).

Encomendemos nuestras comunidades y nuestros hermanos a nuestra Madre María y a San Daniel Comboni, para que obtengamos las gracias necesarias para vivir bien nuestro camino y la celebración del próximo Capítulo General, que celebraremos en junio de 2022. ¡¡¡Feliz fiesta de San Daniel Comboni!!!

P. Tesfaye Tadesse Gebresilasie MCCJ,
por el Consejo General


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Economía, Tierra de Misión. Encuentro LMC-Europa

Giulio Albanese durante su intervención en el encuentro.

Como cristianos, como misioneros, no podemos mirar tranquilamente desde nuestra ventana cómo evoluciona el sistema económico global, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y los derechos efectivos de cada vez más poblaciones. Ante la complejidad de este terreno, necesitamos formarnos mínimamente en estas cuestiones.

El misionero comboniano Giulio Albanese, periodista especializado en el ámbito de economía, impulsó la reflexión sobre Economía: Tierra de Misión, en el encuentro del movimiento Laico Comboniano de Europa, que contó el pasado sábado con participantes de Polonia, Alemania, Portugal, Italia y España, además del coordinador LMC de Brasil, Flavio Schmidt. El aniversario del atentado de las Torres Gemelas, que reconfiguró la geopolítica, y el Tiempo de la Creación, en el que las confesiones cristianas nos unimos cada año para orar, celebrar y actuar por la Casa Común, fueron el marco de esta iniciativa.

Albanese partió del proceso histórico reciente que ha configurado el actual panorama del sistema económico global, iniciado en la conferencia de Breton Woods al concluir la Segunda Guerra Mundial. En este camino, la economía financiera ha ido creciendo y distanciandose progresivamente de la economía real. Esta se fundamenta en que el trabajo de la persona crea riqueza, mientras que la financiera se basa en que el propio dinero genera riqueza. La crisis iniciada en 2008 puso de manifiesto las consecuencias de un sistema económico en el que productos financieros especulativos, como los derivados, representan un flujo económico de entre 10 y 15 veces el PIB global. Otro elemento inquietante es que la deuda de los estados, que lastra las economías especialmente de las comunidades del sur, esté financiarizada y por tanto sometida a las incertidumbre del mercado. La deuda de los estados ha llegado a ser un producto financiero que se compra y se vende, lo que genera beneficios a otros inversores .

Como propuesta para combatir la cuestión flagrante de la deuda internacional, desde Italia se lanzó a finales del siglo pasado, en el marco del Jubileo 2000, un documento jurídico, apoyado por la Comisión de DDHH de la ONU, para argumentar que el mecanismo de la deuda internacional es contrario a los DDHH, por lo que sus acuerdos podrían ser denunciados ante la Corte de la Haya.

El ponente compartía desde su experiencia misionera en Etiopía como, mientras la hambruna amenaza a la población, el estado acumula grano en los depósitos para ofrecerlo a los agronegocios globales (que fijan su precio en la Bolsa de Chicago) y pagar así los intereses de su deuda. En otro ejemplo, denunciaba el riesgo que supone que los bienes comunes, como la salud, estén controlados solo por el mercado, lo que genera que mientras en el norte avancemos hacia la tercera dosis de vacuna COVID19, en África solo un 1% de la población tiene colocada la segunda.

La Iglesia ha generado abundante reflexión recogida en las diversas encíclicas sociales, desde Rerum Novarum al final del siglo XIX, y el magisterio del papa Francisco destaca por colocar a la persona pobre y descartada en el centro, no como objeto pastoral, sino como sujeto teológico: Dios se encarna en el pobre. El concepto de desarrollo, vinculado a la tecnología y al beneficio, debe sustituirse por el de progreso, que remite a la persona y su aspecto social. Ante una cuestión compleja, como el sistema económico, no es posible una respuesta mágica sino, como insiste Francisco, participar e iniciar procesos transformadores.

En este contexto, Albanese proponía no demonizar al mercado, sino convivir con él y promover desde dentro economías alternativas, como viene impulsando la iniciativa vaticana de la Economía de Francisco y Clara. No fomentar una mística de la miseria, que solo promueve compartir el sufrimiento de las comunidades sin dar otro paso. La Economía Social es un campo con gran desarrollo, en el que surgen empresas cuyo objetivo no es generar beneficios, sino resolver problemas de las personas. Los microcréditos impulsados por el premio Nobel M. Yunus son una herramienta, así como la Banca Ética (Fiare, Coop 57, Triodos…). Igualmente debemos promover leyes que puedan reconducir las acciones empresariales, pues la desregulación que promueve el liberalismo deja a las comunidades en manos de las empresas sin escrúpulos. La alianza europea de entidades eclesiales CIDSE  trabaja en esta regulación corporativa.

Para las congregaciones religiosas está la tarea de revisar responsablemente en qué iniciativas invierte sus recursos. Actualmente tenemos dos campañas de desinversión en curso. El movimiento Laudato Si‘ promueve desinvertir en empresas que favorecen los combustibles fósiles, mientras que la red Igleias y Minería, en la que participan los Misioneros Combonianos de Brasil, busca la desinversión en compañías de megaminería, que amenzan a las poblaciones y el medio ambiente. Y apostar por una evangelización integral en la que la promoción de la transformación social esté presente. El reciente Mapa de los ministerios sociales combonianos presenta ejemplos de este tipo.

Para el movimiento laico comboniano estaría la tarea de profundizar en cómo nuestros estilos de vida contribuyen a apuntalar el sistema financiero global o a platear alternativas. El LMC de Italia viene trabajando esta vía con un importante componente profético. En España, la plataforma Enlázate por la Justicia, en la que participa la ong comboniana AMANI, ha propuesto reflexionar también en este sentido. También es necesario que sintamos que podemos incidir en las políticas que pueden controlar al sistema económico-financiero, desde nuestros entornos más cercanos de familia y parroquias, hasta los órganos decisores, participando en acciones junto a plataformas organizadas. En este sentido, el año pasado varios LMC participamos en una formación sobre incidencia política impulsada por la plataforma REDES.

El encuentro concluyó con el diálogo de las personas participantes para avanzar en nuestra formación como LMC y estrechar lazos con el resto de la Familia Comboniana en este ámbito.

Puedes ver el vídeo completo del encuentro.