LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


Deja un comentario

Desde la mitad del mundo

En este día en el que celebramos la Jornada Mundial de las Vocaciones, compartimos con todos vosotros el testimonio de Lucía desde el noviciado de las misioneras combonianas en Quito (Ecuador).

Gracias, Lucía por contagiarnos tu amor y pasión por la misión.

Queridos amigos/as, familia y familia extensa que me ha regalado Dios, ¡Feliz Pascua de Resurrección!

Como ya sabéis algunos (otros quizá todavía no) estoy en el primer año de noviciado de las Religiosas Misioneras Combonianas, en Quito, donde entré oficialmente en el mes de septiembre de 2017. Aquí estaré, si Dios lo quiere (y yo también) hasta septiembre de 2019 más o menos, que es cuando realizaría los votos de consagración al Señor para la misión ad-gentes, dentro de esta Congregación. 

Tengo muchas cosas en mi corazón que quisiera compartir con ustedes, pero voy a detenerme en la reciente experiencia de Semana Santa que viví en la zona noreste del Ecuador, concretamente en un pueblo llamado Sta. Elena. En este pueblo no es común la presencia del sacerdote y solo hay una catequista comprometida, las familias en su mayoría viven del cuidado de grandes fincas y ganado de vacas (un trabajo muy precario y exigente), es una zona rodeada de bellas montañas verdes, clima tropical y algunos mosquitos. Esta ha sido la primera experiencia “misionera” desde que llegué a Ecuador ya que tenemos todos los contenidos de formación en la capital, así como nuestros apostolados.

Habiendo ya regresado de mi experiencia me doy cuenta de nuevo, de lo extensa y grande que es la mies… y sí, los obreros son pocos. Por eso quiero hacer un llamamiento que me surge desde lo profundo: Se necesitan misioneros/as…

– que sean la Iglesia abierta: En el momento que llegamos a Sta. Elena la iglesia que solía permanecer  cerrada, se abrió. Cada mañana, la hermana Elvira se ocupaba de que antes de la oración de laudes, la puerta de la iglesia, bien temprano, se abriera. Se necesitan misioneros que quieran una iglesia abierta que invite a entrar, que atraiga al encuentro de quien en ella mora.

– que sean la Iglesia que se embarra: En las visitas a las casas me di cuenta que hace falta que estemos dispuestos/as a meternos de lleno en la realidad a la que somos enviados/as, sin miedo a perder el lustre de nuestros zapatos. Que soportemos el temporal de un anuncio que no es acogido y acojamos el barro del sufrimiento y el dolor de un pueblo que lucha por el pan de cada día con su sudor y no encuentra en la Iglesia una respuesta a su clamor.

– que apoyen la Iglesia de las mujeres: ¿Quién sostiene la fe en lugares donde no llega el sacerdote ni hay labor pastoral? Las mujeres, que sin mucha teoría se ponen al servicio del Evangelio con lo que tienen y lo que son.

– que sean la Iglesia de los jóvenes y de los niños: En este tiempo en Sta. Elena nos encontramos con muchos niños y jóvenes sedientos de Dios y de conocerle mejor. ¡Cuánto se necesitan misioneros que jueguen! Que se acerquen sin prejuicios a los jóvenes de la cancha, que crean en ellos y les hagan entender que tienen un papel decisivo en la construcción de su comunidad

 – que sean la Iglesia exploradora de la Resurrección: En medio de tanto dolor de familias rotas, explotación laboral, drogadicción, apropiación de tierras, destrucción del medio ambiente, abandono pastoral… Existe la tentación de pensar “¿Hay lugar para la esperanza?” Se necesitan misioneros/as que crean férreamente en el poder transformador de la Resurrección que no obra a lo espectacular ni con grandes signos, sino desde la humildad de gestos cotidianos de solidaridad, perdón, ternura, fuerza de superación, confianza en Dios y en la vida; los cuales están ya presentes en medio del pueblo. Depende de nosotros: ¿Estamos dispuestos a encontrar esa vida escondida que brota como un germen?

Espero que este grito de auxilio desde el otro lado del océano haya podido llegar, aunque sea con interferencias. 

¡Seamos esa Iglesia en salida! Que busque las periferias, ya sea en nuestras propias ciudades o más allá de nuestras fronteras no importa, lo que importa es que escuchemos la llamada y no pongamos más excusas, el Señor vive y nos espera en Galilea. ¡Aleluya!

Os abrazo a todos/as y espero recibir pronto noticias vuestras, ¡Ojalá que también sean de haber visto al Resucitado!

Con inmenso cariño y alegría,

Lucía.


Deja un comentario

Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas. 22 de abril de 2018

La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas es un día para invitar a las comunidades cristianas a orar para que la llamada del Señor resuene en el corazón de los fieles, de modo que cada uno, según su vocación, responda con generosidad.

El lema “Tienes una llamada. Responde” es una frase cotidiana en nuestras vidas que se convierte en toque de atención para salir del encierro en nosotros mismos. Necesitamos cortar con un modo de vivir “ruidoso” que nos impone la sociedad y que nos impide percibir la voz de Dios, su llamada personal para cada uno. Esta llamada crucial espera nuestra respuesta para, como dice el Papa, “convertirnos en protagonistas de la historia única y original que Dios quiere escribir con nosotros”.Para celebrar esta Jornada se han creado una web específica tienesunallamada.com, con un vídeo, que invita a los jóvenes a estar abiertos a la posibilidad de que Dios les llame para una vocación de especial consagración.

En las misiones son muchos los jóvenes que han sido llamados al sacerdocio y a la vida consagrada. De una manera especial el 22 de abril con las Jornadas de Oración por las Vocaciones y Vocaciones Nativas se pide la oración y la cooperación con estos jóvenes que han “respondido sí a la llamada del Señor”. Muy a menudo estas vocaciones tienen serias dificultades para seguir adelante en su formación por problemas económicos: es frecuente que un joven africano no pueda costearse los estudios del seminario, o que un convento en Asia a duras penas pueda mantener a las novicias que entran. La Jornada de Vocaciones Nativas es una nueva oportunidad para contribuir a paliar esas carencias y ayudar así al futuro de la Iglesia universal. En la web de Vocaciones Nativas están disponibles todos los materiales para celebrar la Jornada de Vocaciones Nativas y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.


Deja un comentario

4º Domingo de Pascua (B). 22 de abril de 2018

Juan 10,11-18
En aquel tiempo, dijo Jesús: “Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que al Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.”

BUSCAR DESDE DENTRO

No se pueden diseñar programas o técnicas que conduzcan automáticamente hasta Dios. No hay métodos para encontrarse con él de forma segura. Cada uno ha de seguir su propio camino, pues cada uno tiene su manera de abrirse al misterio de Dios. Sin embargo, no todo favorece en igual medida el despertar de la fe.

Hay personas que nunca hablan de Dios con nadie. Es un tema tabú; Dios pertenece al mundo de lo privado. Pero luego tampoco piensan en él ni lo recuerdan en la intimidad de su conciencia. Esta actitud, bastante frecuente incluso entre quienes se dicen creyentes, conduce casi siempre al debilitamiento de la fe. Cuando algo no se recuerda nunca, termina muriendo por olvido e inanición.

Hay, por el contrario, personas que parecen interesarse mucho por lo religioso. Les gusta plantear cuestiones sobre Dios, la creación, la Biblia… Hacen preguntas y más preguntas, pero no esperan la respuesta. No parece interesarles. Naturalmente, todas las palabras son vanas si no hay una búsqueda sincera de Dios en nuestro interior. Lo importante no es hablar de «cosas de religión», sino hacerle sitio a Dios en la propia vida.

A otros les gusta discutir sobre religión. No saben hablar de Dios si no es para defender su propia posición y atacar la del contrario. De hecho, bastantes discusiones sobre temas religiosos no hacen sino favorecer la intolerancia y el endurecimiento de posturas. Sin embargo, quien busca sinceramente a Dios escucha la experiencia de quienes creen en él e incluso la de quienes lo han abandonado. Yo tengo que encontrar mi propio camino, pero me interesa conocer dónde encuentran los demás sentido, aliento y esperanza para enfrentarse a la existencia.

En cualquier caso, lo más importante para orientarnos hacia Dios es invocarlo en lo secreto del corazón, a solas, en la intimidad de la propia conciencia. Es ahí donde uno se abre confiadamente al misterio de Dios o donde decide vivir solo, de forma atea, sin Dios. Alguien me dirá: «Pero ¿cómo puedo yo invocar a Dios si no creo en él ni estoy seguro de nada?». Se puede. Esa invocación sincera en medio de la oscuridad y las dudas es, probablemente, uno de los caminos más puros y humildes para abrirnos al Misterio y hacernos sensibles a la presencia de Dios en el fondo de nuestro ser.

El cuarto evangelio nos recuerda que hay ovejas que «no son del redil» y viven lejos de la comunidad creyente. Pero Jesús dice: «También a estas las tengo que atraer, para que escuchen mi voz». Quien busca con verdad a Dios escucha, tarde o temprano, esta atracción de Jesús en el fondo de su corazón. Primero con reservas tal vez, luego con más fe y confianza, un día con alegría honda.

José Antonio Pagola

Seguir a Jesús como buen pastor es asumir las actitudes fundamentales que él vivió y vivirlas con generosidad, hoy, desde nuestra propia originalidad, prosiguiendo la tarea de construir el reino de Dios que Él comenzó. Dios nos hace cambiar y positivar lo negativo y hace VIVIR.


Deja un comentario

Noticias de nuestra LMC Maria Augusta desde la RCA

Espero que todos los laicos y laicas se encuentren bien y que todo esté marchando con normalidad. Nosotros, la comunidad apostólica, estamos bien, gracias a Dios.

“Estamos de nuevo en Bangui, esta vez para traer a un chico que tiene un problema en la columna, debido a una tuberculosis ósea, llamada “Mal de Pott”, para ser operado en Dakar, por el Dr. Omnimus, el médico francés ortopedista, que suele venir a operar a Mongoumba. Partirá, acompañado por su padre, el día 12. Vamos a acompañarlos al avión a las 5 de la mañana. Damos muchas gracias al Señor por poder estar aquí acompañando a Gervelais y a su padre.

Este ha sido un viaje que ha presentado muchas incertidumbres. Habíamos programado viajar el jueves a fin de poder hacer las compras y luego regresar a Mongoumba el día 13, pero la barcaza que nos cruza el río se estropeó el martes y sólo volvió a trabajar el viernes por la tarde. Llegamos a pensar que sería necesario llamar a algún misionero de Bangui para transportar y conducir a Gervelais y a su padre al aeropuerto. Ayer, al cruzar el río con la barcaza, hubo un momento en que tuvimos dudas si podríamos continuar viaje porque un camión no pudo salir, fue preciso remolcarlo por otro camión bien cargado. Como dice el refrán “el hombre propone y Dios dispone“. ¡El Señor hace todo bien hecho! Es Él quien sabe lo que es mejor para nosotros. ¡Rezo a María que interceda por Gervelais y les pido oraciones para que pueda recuperar bien la salud, y que pueda quedar bien!

Belvia fue operada, le quitaron todo el pecho. Aún no se sabe los resultados de los análisis realizados en estos tejidos. Esperemos que no sea cáncer… Ella, ahora se siente mejor, ya ha terminado los tratamientos y ahora toma algunos medicamentos. Está muy contenta, estaba sufriendo mucho… que el Señor la ayude.

Ana se fue a Polonia y, en principio, volverá en mayo. Que el Señor la recompense con unas buenas vacaciones.

Cristina está bien y animada. Ella comenzó a estudiar el sango. Ya saluda a todos en la lengua local y la gente se pone muy contenta. ¡Está enamorada de la misión! ¡Dios permita que permanezca así todo el tiempo que esté sirviendo a la misión!

El próximo mes nuestra parroquia va a festejar el 50 aniversario de su creación, vamos a hacer una gran fiesta, si Dios quiere.

Estamos siempre unidos por la oración.

Un abrazo misionero de toda la comunidad, para todos vosotros.

Maria Augusta, LMC


Deja un comentario

Celebrar Eclesialmente el Día de la Tierra

El próximo día 22 de abril de 2018 se celebra, a nivel mundial, el Día de la Tierra. Esta celebración viene teniendo lugar desde el año 1970, y ha sido asumida por Naciones Unidas bajo la denominación de “Día Internacional de la Madre Tierra” en la resolución 63/278. En el preámbulo de dicha resolución se hacen algunos reconocimientos que dan sentido a la celebración del Día:

  • Reconociendo que la Tierra y sus ecosistemas son nuestro hogar, y convencida de que para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras, es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Tierra,
  • Reconociendo también que Madre Tierra es una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos, …

Dada la perfecta sintonía entre este reconocimiento y la ecología que nos propone el papa Francisco en su encíclica Laudato si, y que comienza con la alusión a la “hermana nuestra madre Tierra” del Cántico de las Criaturas, hemos impulsado en el seno de la Comisión Diocesana de Ecología Integral del Arzobispado de Madrid la preparación de un material que nos permita unirnos, como Iglesia, a la celebración/conmemoración de ese Día,  que este año, además, coincide en domingo.

Teniendo esto en cuenta, y que la convocatoria de este año se centra, como elemento concreto y referencial, en la reducción de desechos plásticos, presentamos un guión modular que puede servir para la reflexión, el trabajo en grupo y la celebración, en diversos formatos, del Día de la Tierra en la Iglesia de Madrid. Diferentes combinaciones (y adaptaciones) de los módulos podrán dar respuesta a distintos estilos de celebración en los diferentes ámbitos de nuestra Iglesia.

En cualquier caso, quede ahí el intento de acompañar al resto de la Humanidad en los esfuerzos por sostener y cuidar nuestra casa común, “la hermana nuestra madre Tierra”, y hacerlo desde nuestra especificidad cristiana, como también lo han hecho, por ejemplo, el Movimiento Católico Global por el Clima, o la Alianza Católica por el Clima (dependiente de la Conferencia Episcopal de los EEUU).

Tomando de Cristianismo y Ecología