Reconocimiento de los LMC en la archidiócesis de Nairobi

El pasado 20 de mayo, los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) fueron reconocidos y acogidos como movimiento eclesial por S.E.R. Mons. Philip Anyolo, arzobispo metropolitano de Nairobi, en Kenia. A raíz de este reconocimiento, los miembros de los LMC Kenia se reunieron del 4 al 8 de junio en Kitelakapel (Kacheliba/West Pokot). Fue un momento especial de reflexión, oración y planificación para el futuro de la comunidad de los LMC.

Durante la reunión, repasamos la evolución de los LMC en los últimos seis meses y reflexionamos sobre la dirección que debemos tomar de cara al futuro. Juntos, discutimos nuestros puntos fuertes, retos y oportunidades para seguir creciendo y prestando servicio. Cada día comenzaba con la Santa Misa celebrada por el padre Ng’ang’a Joseph Githua, misionero comboniano, durante la cual encomendamos a Dios nuestros planes, actividades e intenciones. El encuentro fue también una excelente oportunidad para fortalecer nuestras relaciones, compartir experiencias y construir comunidad.

Celebración de la fiesta del Corpus Domini el 7 de junio de 2026.

Un acontecimiento especialmente importante durante nuestra estancia fue la celebración de la fiesta del Corpus Domini el 7 de junio. Los miembros de CLM participaron en la solemne procesión eucarística en Kitelakapel. La Santa Misa fue celebrada por el P. Joseph, quien nos recordó en su homilía la importancia de la Eucaristía como fuente de unidad, amor y fortaleza para todo cristiano. Fue un momento especial de oración y un testimonio público de nuestra fe.

Tras la Santa Misa, los fieles tomamos parte en la procesión con el Santísimo Sacramento, honrando a Cristo verdaderamente presente en la Eucaristía. Los miembros LMC colaboramos activamente en la preparación y organización de la celebración y ayudamos durante todo el evento.

Esta hermosa fiesta reunió a muchos feligreses, niños y jóvenes, demostrando la fe viva de nuestra comunidad. Fue también un momento especial de unidad, alegría y gratitud por el don de la presencia de Jesús entre nosotros.

El lunes, tras la Santa Misa y el desayuno, partimos hacia nuestros hogares, llevándonos con nosotros nueva inspiración, aliento espiritual y una motivación renovada para seguir sirviendo a los demás.

Agradecemos a todos su presencia, su compromiso y el tiempo que compartimos juntos. Que Cristo, presente en la Eucaristía, siga guiándonos y fortaleciéndonos en nuestra vida cotidiana y en nuestra misión como movimiento LMC.

Noticias misioneras desde Arequipa, Perú

Saludos a todos,

Me gustaría compartir con vosotros unas breves noticias sobre nuestra experiencia misionera aquí en Arequipa, Perú. Desde nuestra llegada, hemos participado activamente en diversas actividades y servicios parroquiales que siguen enriqueciendo nuestra fe y fortaleciendo nuestro compromiso con el servicio.

Un aspecto fundamental de nuestra vida misionera es nuestra participación en la Santa Misa a lo largo de la semana. A través de la Eucaristía, nos nutrimos espiritualmente y recibimos la gracia y la fuerza necesarias para llevar a cabo nuestra misión con alegría y dedicación.

Los lunes y miércoles, acompañamos a uno de los hermanos que imparte clases de catequesis a adultos que se preparan para recibir el sacramento de la Confirmación. Ha sido una bendición ser testigos de su deseo de profundizar en su relación con Cristo y abrazar plenamente su fe.

Los martes y viernes colaboramos en una guardería, ayudando en el cuidado de niños de dos años y apoyando al personal en sus tareas diarias. Este ministerio nos ha enseñado la importancia de la paciencia, la ternura y el cuidado atento hacia los miembros más pequeños de nuestra comunidad.

Todos los jueves comienzan con un retiro y una reunión con los sacerdotes de la parroquia. Durante este tiempo, rezamos juntos, reflexionamos sobre nuestras experiencias misioneras y planificamos las próximas actividades parroquiales. Más tarde, visitamos a los miembros mayores de la comunidad, con edades comprendidas entre los 60 y los 100 años. Pasamos tiempo hablando con ellos, escuchando sus historias, bailando y preocupándonos por su bienestar. Estos encuentros nos recuerdan el valor de la compañía, el respeto y la sabiduría que viene con la edad.

Los viernes por la tarde, nos reunimos con los jóvenes para compartir momentos de compañerismo e interacción social. Respondemos a sus preguntas, compartimos nuestras experiencias y la cultura de Kenia, y disfrutamos de actividades recreativas como jugar juntas al voleibol. Estas reuniones nos brindan la oportunidad de forjar relaciones significativas y animar a los jóvenes en su camino de fe.

A través de todas estas actividades, seguimos creciendo en nuestra vocación misionera mientras acompañamos y servimos a la gente de Arequipa. Estamos profundamente agradecidas por la oportunidad de formar parte de esta comunidad y de ser testigos de la obra de Dios en las vidas de aquellos con quienes nos encontramos cada día.

Gracias por vuestras oraciones, vuestro ánimo y vuestro apoyo. Por favor, seguid teniéndonos presentes en vuestras oraciones mientras nos esforzamos por ser instrumentos fieles del amor y la misericordia de Dios en nuestra misión.

Que Dios os bendiga abundantemente.

Belinda y Claudina, LMC kenianas en Perú

Envío misionero

Ayer 28 de junio celebramos el envío de 10 miembros de la Diócesis de Canarias, dos de ellos LMC, que van a participar este verano en un proyecto misionero en Argentina. Después de haberse preparado durante este curso, la celebración de este momento compartido con la comunidad diocesana, marca el inicio de la cuenta atrás para su marcha a Buenos Aires a finales del mes de julio. En la Diócesis de Merlo Moreno y en colaboración con una comunidad de ADSIS y otra de Francsicanos, llevarán adelante proyectos de carácter socio-educativos.

¡Que el Señor os acompañe!

Gracias por tanto bien recibido

Este fin de semana los LMC de España nos hemos reunido en nuestras comunidades de referencia para cerrar el curso, evaluar el camino recorrido y, sobre todo, compartir un encuentro de convivencia que nos ha recargado de energía y espíritu misionero.


Ha sido un fin de semana para mirarnos, escucharnos y reconocernos en todo lo que hemos construido juntos pero sobre todo para agradecer y celebrar todo lo vivido como comunidad LMC en este año.


Un año en el que hemos acompañado a nuestra hermana Mercedes en la enfermedad, y nos hemos despedido de ella cuando fue a las manos del Padre. Su vida misionera nos fortalece y acompaña, también en estos días de evaluación.

¡Gracias Señor por tanto bien recibido! Seguimos caminando.

Buenas noticias. Domingo 13 T.O. 28/06/2026

Mateo 10,37-42

El que no coge su cruz no es digno de mí. El que os recibe a vosotros me recibe a mí

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»

APRENDER A DAR

A veces no es tan fácil responder a las preguntas más sencillas. Hemos oído decir con frecuencia que amar es dar. Pero ¿qué es dar? Muchos suponen que dar es solo privarse de algo, renunciar a algo, «sacrificarse» desprendiéndose de algo. Estamos tan condicionados por nuestra sociedad del bienestar y tan inclinados a poseer, acumular y ganar, que «dar» nos parece algo improductivo. Un empobrecimiento que no estamos dispuestos a aceptar. En nuestra sociedad, quien da sin recibir es una persona poco práctica, sin sentido realista, poco inteligente.

Sin embargo, dar es algo totalmente distinto. El gesto de dar es la expresión más rica de vitalidad, riqueza y poder creador. Cuando damos algo de verdad, nos experimentamos a nosotros mismos llenos de vida, desbordantes, con capacidad de enriquecer a otros, aunque sea en grado muy modesto. «Solo el amor hace que la vida merezca ser vivida. Solo la ayuda a los demás procura la gran alegría de vivir» (Karl Tillmann).

Dar significa estar vivo y ser rico. El que tiene mucho y no sabe dar, no es rico. Es un hombre pequeño, impotente, empobrecido, por mucho que posea. En realidad, solo es rico quien es capaz de regalar algo de sí mismo a los demás.

Necesitamos todos escuchar con más atención y hondura las palabras de Jesús. No quedará sin recompensa ni siquiera el vaso de agua fresca que sepamos dar a un pobre sediento. Hemos de aprender a regalar lo que está vivo en nosotros y puede hacer bien a los demás; dar nuestra alegría, comprensión, aliento, esperanza, acogida o cercanía.

Muchas veces no se trata de cosas grandes ni espectaculares. Sencillamente, «un vaso de agua fresca»: una sonrisa acogedora, una escucha sin prisas, una ayuda a levantar el ánimo decaído, un gesto de solidaridad, una visita, un signo de apoyo y amistad. No lo olvidemos. En el fondo de la vida hay alguien que bendice, acoge y recompensa todo gesto de amor, por pequeño que nos pueda parecer. Se llama Dios, nuestro Padre.

José Antonio Pagola