Octubre misionero 2026

Comienza octubre, y con él llega uno de los meses más especiales para toda la Iglesia: el Mes Misionero. Este año lo vivimos con una alegría particular, porque en 2026 el DOMUND cumple 100 años.

Cien años de una obra que ha unido a millones de corazones en todo el mundo bajo un mismo latido: el deseo de que el Evangelio llegue a cada rincón de la Tierra.

100 años contigo

Contigo, que cada año haces un gesto de generosidad y te haces partícipe de la misión. Contigo, que abres tu corazón hasta los confines de la Tierra, aunque nunca hayas pisado esas fronteras. La misión también se hace desde casa, desde la oración, desde la ofrenda, desde la mirada puesta en quienes están lejos.

100 años por ellos

Por los miles de hombres y mujeres que viven en los territorios de misión, y que gracias al DOMUND han podido recibir la Buena Noticia. Comunidades enteras, escuelas, hospitales, catequistas, misioneros y misioneras que sostienen su labor gracias a esta cadena de solidaridad que no se ha roto en un siglo.

100 años para Él

Para Cristo, el primer misionero, que quiso que todos los hombres se salven y que, para lograrlo, cuenta con cada uno de nosotros, los bautizados. La misión no es una tarea de unos pocos: es la vocación de todo bautizado, y el DOMUND nos lo recuerda cada octubre.

Como Laicos Misioneros Combonianos, nos unimos a esta celebración centenaria renovando nuestro compromiso: seguir siendo, allí donde estemos, testigos y servidores de la misión.

Seguimos Caminando

Con alegría les compartimos que acabamos de cumplir 6 meses en Brasil, ha sido un desafío reincorporarnos y adecuarnos nuevamente. Gracias a Dios iniciamos con varias actividades y trabajos, ya que siempre es oportuna la mano que se coloca a disposición.

Estamos trabajando a nivel pastoral con dos comunidades, tratando de animarlas para que vayan creciendo poco a poco y a que sigan más personas comprometiéndose con el trabajo. También apoyando en la pastoral carcelaria, con los ministros de la palabra, con catequesis de catecumenado entre otras. 

Hemos hecho varias actividades, con matrimonios en la pastoral familiar, catequizando novios que van a casarse y participando en una jornada de evangelización y concientización con el tema BETS, esa sensibilización descubrió muchos casos de abuso de apuestas en el sector y deja la pregunta ¿Qué debemos hacer como cristianos para prevenir esto en nuestra sociedad?

También hemos caminado en la búsqueda y ejecución de proyectos que pueda ayudar al desarrollo de los niños, jóvenes y adultos de la región, con alegría iniciamos varios cursos de idiomas en la Casa Comboniana, curso de inglés, español y francés, asimismo en la asociación de Ype Amarelo. Nos anima ver que hay jóvenes y adultos interesados en tener nuevos conocimientos y herramientas, que les puedan ayudar para conseguir mejores oportunidades de empleo y cumplir sueños al mismo tiempo.

Seguimos con el grupo de formación y terapia para mujeres, enfocado en la evangelización, temas de auto ayuda y manualidades. Esperamos poder iniciar los cursos de dibujo, pintura y charlas mensuales que informen y sensibilicen sobre el uso de drogas y la violencia contra la mujer.

Las periferias siempre hablan de una marginalización que cambia de objetivo con el tiempo, un olvido que llega a las nuevas generaciones, hoy especialmente en el área de la educación y unidad en la familia.

Pedimos sus oraciones para que podamos hacer la voluntad de Dios, ayudar a quien está necesitando del consuelo en medio de tanta tristeza e incertidumbre.

Que San Daniel Comboni siga intercediendo por el trabajo misionero que todos los LMC hacemos como una gran comunidad y que todo sea para la Gloria de Dios y la salvación de las almas.

Un abrazo fraterno.

Alejandro y Ana Cris

LMC de Guatemala en Brasil 

Jornada de Reflexión y Animación Misionera de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

El pasado 19 de septiembre tuvo lugar en Plasencia una Jornada de Reflexión y Animación Misionera  de animadores misioneros y voluntarios de las Delegaciones de Misiones de Extremadura, como preparación al Domund de este año.

Fue un día de encuentro en el que, además de presentar la campaña del Domund y profundizar en el mensaje del papa León XIV para esta edición, «Uno en Cristo, unidos en la misión», tuvimos una mesa redonda de testimonios misioneros en la que participó nuestra compañera Tere Monzón, compartiendo su experiencia de misión en República Centroafricana.

Con su testimonio, Tere nos acercó a la realidad del pueblo pigmeo, con el que ha trabajado los últimos años, y a la importancia de acompañarles desde el respeto y la cercanía.

La jornada, en la que también se presentó la web domund100.es por los 100 años del Domund, terminó con la Eucaristía de clausura, poniendo el broche final a un día lleno de entusiasmo misionero y de fe compartida.

112ª Jornada Mundial del Migrante y Refugiado

Hoy celebramos la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, con un lema que nos invita a  dirigir una mirada renovada hacia los niños, niñas y adolescentes migrantes, a partir del lema «Incluso uno solo de estos pequeños», inspirado en el Evangelio de Mateo (18,5).

Los menores representan el 25% de la población migrante en el mundo. Miles de ellos llegan cada año a Europa a través de rutas marítimas y terrestres, muchas veces solos, sin protección ni referentes familiares.

Los obispos, en su mensaje para este subrayan que este lema nos invita a superar una visión de las migraciones que se analiza con frecuencia en cifras, porcentajes o discursos políticos. Esta expresión «nos obliga a detenernos y a cambiar el enfoque. Nos invita a mirar más allá de las estadísticas y a reconocer el valor único e irrepetible de cada niño, niña o adolescente migrante» y nos recuerdan que «Una sola vida tiene un valor infinito», ya que cada menor migrante tiene una historia, unos miedos, unas esperanzas y unas heridas que merecen atención, protección y respeto.

Como recuerda el Papa León XIV, acoger a «uno de estos pequeños» es acoger al mismo Cristo (Mc 9,37). Dejemos de ver al niño migrante como un problema que gestionar, y reconozcámoslo como una persona a la que acoger y con la que encontrarnos.

 Hoy rezamos y nos comprometemos por una cultura del encuentro que garantice seguridad, educación, salud y protección familiar a cada menor migrante y refugiado.

Materiales Jornada

Buenas noticias. domingo 26 T.O. 27/09/2026

Mateo 21,28-32

Recapacitó y fue

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acerco al primero y le dijo: «Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.» Él le contestó: «No quiero.» Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: «Voy, señor.» Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?» Contestaron: «El primero.» Jesús les dijo: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»

PARA JESÚS, LOS ÚLTIMOS SON LOS PRIMEROS

Jesús conoció una sociedad dividida por barreras de separación y atravesada por complejas discriminaciones. En ella encontramos judíos que pueden entrar en el templo y paganos excluidos del culto; personas «puras» con las que se puede tratar y personas «impuras» a las que hay que evitar; «prójimos» a los que se debe amar y «no prójimos» a los que se puede abandonar; hombres «piadosos» observantes de la ley y «gentes malditas» que ni conocen ni cumplen lo prescrito; personas «sanas» bendecidas por Dios y «enfermos» malditos que no tienen acceso al templo; personas «justas» y hombres y mujeres «pecadores».

La actuación de Jesús en esta sociedad resulta tan sorprendente que todavía hoy nos resistimos a aceptarla. No adopta la postura de los grupos fariseos, que evitan todo contacto con impuros y pecadores. No sigue la actitud elitista de Qumrán, donde se redactan listas precisas de los que quedan excluidos de la comunidad.

Jesús se acerca precisamente a los más discriminados. Se sienta a comer con publicanos. Se deja besar los pies por una pecadora. Toca con su mano a los leprosos. Busca salvar «lo que está perdido». La gente lo llama «amigo de pecadores». Con insistencia provocativa va repitiendo que «los últimos serán los primeros», y que los publicanos y las prostitutas van por delante de los escribas y sacerdotes en el camino del reino de Dios.

¿Quién sospecha hoy realmente que los alcohólicos, vagabundos, pordioseros y todos los que forman el desecho de la sociedad pueden ser ante Dios los primeros? ¿Quién se atreve a pensar que las prostitutas, los heroinómanos o los afectados por el sida pueden preceder a no pocos eclesiásticos de vida intachable?

Sin embargo, aunque ya casi nadie os lo diga, vosotros, los indeseables y anatematizados, tenéis que saber que el Dios revelado en Jesucristo sigue siendo realmente vuestro amigo. Vosotros podéis «entender» y acoger el perdón de Dios mejor que muchos cristianos que no sienten necesidad de arrepentirse de nada.

Cuando nosotros os evitamos, Dios se os acerca. Cuando nosotros os humillamos, él os defiende. Cuando os despreciamos, os acoge. En lo más oscuro de vuestra noche no estáis solos. En lo más profundo de vuestra humillación no estáis abandonados. No hay sitio para vosotros en nuestra sociedad ni en nuestro corazón. Por eso precisamente tenéis un lugar privilegiado en el corazón de Dios.

José Antonio Pagola