Proyecto Beekeeping

En Amani, creemos que el desarrollo sostenible solo es posible cuando las propias comunidades cuentan con las herramientas, los conocimientos y las oportunidades necesarias para liderar su futuro. Por ello, mantenemos un firme compromiso con el empoderamiento de las comunidades locales, apoyando iniciativas que fortalecen su autonomía económica, potencian sus capacidades y generan un impacto positivo y duradero en su entorno.

En esta ocasión, AMANI ha colaborado en el desarrollo del Proyecto Beekeeping, una iniciativa de apicultura sostenible que busca impulsar el desarrollo económico de las comunidades rurales y contribuir a la conservación del medio ambiente en la zona de Kitelakapel, situada en el condado de West Pokot (Kenia).

El proyecto apuesta por la apicultura como una herramienta de transformación social, económica y ambiental.

Conoce el proyecto

A la escucha de Comboni. Junio 2026

Comboni vivió con una convicción firme que atravesó toda su vida y obra: la misión no le pertenecía, sino que era obra de Dios. Esta conciencia le llevó a cultivar una relación constante y profunda con Él, especialmente en medio de dificultades e incomprensiones.

Comboni insistió en la importancia de formar comunidades misioneras profundamente enraizadas en la fe. Para él, la eficacia de la misión no dependía de los medios humanos, sino de la calidad espiritual de quienes la llevaban a cabo. De ahí que subrayara la necesidad de que entre sus miembros abundaran la piedad y un auténtico espíritu de oración, capaces de sostener la entrega generosa y el amor por los más abandonados.

También hoy nosotros estamos llamados a redescubrir esta dimensión esencial. En un contexto donde la actividad puede absorber fácilmente la interioridad, el testimonio de Comboni nos invita a volver a lo fundamental: una misión que brota de la oración, se sostiene en Dios y se orienta según su voluntad.

Buenas noticias. Domingo 12 T.O. 21/06/2026

Mateo 10,26-33

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.

Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

LIBERAR DEL MIEDO A NUESTRAS COMUNIDADES

Las fuentes cristianas presentan a Jesús dedicado a liberar a la gente del miedo. Le apenaba ver a las personas aterrorizadas por el poder de Roma, intimidadas por las amenazas de los maestros de la ley, distanciadas de Dios por el miedo a su ira, culpabilizadas por su poca fidelidad a la ley. De su corazón, lleno de Dios, solo podía brotar un deseo: «No tengáis miedo». Son palabras de Jesús que se repiten una y otra vez en los evangelios. Las que más se deberían repetir también hoy en su Iglesia.

El miedo se apodera de nosotros cuando en nuestro corazón crece la desconfianza, la inseguridad o la falta de libertad interior. Este miedo es el problema central del ser humano, y solo nos podemos liberar de él arraigando nuestra vida en un Dios que solo busca nuestro bien.

Así lo veía Jesús. Por eso se dedicó, antes que nada, a despertar la confianza en el corazón de las personas. Su fe profunda y sencilla era contagiosa: si Dios cuida con tanta ternura de los gorriones del campo, los pájaros más pequeños de Galilea, ¿cómo no va a cuidar de vosotros? Para Dios sois más importantes y queridos que todos los pájaros del cielo. Un cristiano de la primera generación recogió bien su mensaje: «Descargad en Dios todo agobio, que a él le interesa vuestro bien».

Con qué fuerza hablaba Jesús a cada enfermo: «Ten fe. Dios no se ha olvidado de ti». Con qué alegría los despedía cuando los podía ver curados: «Vete en paz. Vive bien». Era su gran deseo. Que la gente viviera con paz, sin miedos ni angustias: «No os juzguéis, no os condenéis mutuamente, no os hagáis daño. Vivid de manera amistosa».

Son muchos los miedos que hacen sufrir en secreto a las personas. El miedo hace daño, mucho daño. Donde crece el miedo se pierde de vista a Dios y se ahoga la bondad que hay en el corazón de las personas. La vida se apaga, la alegría desaparece.

Una comunidad de seguidores de Jesús ha de ser, antes que muchas otras cosas, un lugar donde la gente se libera de sus miedos y aprende a vivir confiando en Dios. Una comunidad donde se respira una paz contagiosa y se vive una amistad entrañable que hacen posible escuchar hoy la llamada de Jesús: «No tengáis miedo».

José Antonio Pagola

Día Mundial de las Personas Refugiadas

Cada 20 de junio se conmemora el Día Mundial de las Personas Refugiadas, fecha proclamada por las Naciones Unidas para rendir homenaje a todas aquellas personas que se han visto forzadas a huir de sus hogares a causa de conflictos armados, persecuciones, violaciones de derechos humanos o la crisis climática.

Se trata de un día para recordar que detrás de cada cifra hay una historia de valentía, resiliencia y esperanza.

Millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a abandonar sus hogares a causa de conflictos, persecuciones, pobreza y los impactos de la crisis climática. Su camino nos interpela a construir comunidades más acogedoras, justas y solidarias.

Como nos recuerda el papa León XIV, las personas refugiadas son “mensajeras de esperanza”, testigos de la fuerza humana para seguir adelante incluso en medio de la adversidad.

Concierto Solidario

La parroquia Nuestra Señora de Fátima en Murcia ofreció la semana pasada un Concierto de flauta bajo el título «A solas» del gran concertista y profesor de Conservatorio MARIANO BAS. El concierto fue a beneficio de un programa de escolarización en la comunidad católica de Mongoumba en República Centroafricana, en la que trabajan y se entregan, desde hace más de veinticinco años, los Laicos Misioneros Combonianos, con la finalidad de integrar los/as niños/as Aka (Pigmeos) en el sistema de educación nacional.


La escuela a donde irá destinada nuestra acción solidaria es la única para toda la población infantil de la aldea y campamentos vecinos. Los niños Aka que habitan en el interior de la selva recorren varios kilómetros por día para asistir a las clases. La construcción de un nuevo edificio es una verdadera necesidad. La limpieza del terreno será realizada por la población, a quien también corresponde proporcionar los materiales de base (piedra, arena…). La ayuda que solicitaron es para la construcción del edificio (compra de cemento, hierro, ladrillos, tinta…) y para la compra de mesas y sillas.


Asistieron al concierto unas setenta personas, y se recaudó entre la fila cero (bizum, 11651) y los donativos más de novecientos euros. GRACIAS a todos.