Envío misionero

Ayer 28 de junio celebramos el envío de 10 miembros de la Diócesis de Canarias, dos de ellos LMC, que van a participar este verano en un proyecto misionero en Argentina. Después de haberse preparado durante este curso, la celebración de este momento compartido con la comunidad diocesana, marca el inicio de la cuenta atrás para su marcha a Buenos Aires a finales del mes de julio. En la Diócesis de Merlo Moreno y en colaboración con una comunidad de ADSIS y otra de Francsicanos, llevarán adelante proyectos de carácter socio-educativos.

¡Que el Señor os acompañe!

Gracias por tanto bien recibido

Este fin de semana los LMC de España nos hemos reunido en nuestras comunidades de referencia para cerrar el curso, evaluar el camino recorrido y, sobre todo, compartir un encuentro de convivencia que nos ha recargado de energía y espíritu misionero.


Ha sido un fin de semana para mirarnos, escucharnos y reconocernos en todo lo que hemos construido juntos pero sobre todo para agradecer y celebrar todo lo vivido como comunidad LMC en este año.


Un año en el que hemos acompañado a nuestra hermana Mercedes en la enfermedad, y nos hemos despedido de ella cuando fue a las manos del Padre. Su vida misionera nos fortalece y acompaña, también en estos días de evaluación.

¡Gracias Señor por tanto bien recibido! Seguimos caminando.

Buenas noticias. Domingo 13 T.O. 28/06/2026

Mateo 10,37-42

El que no coge su cruz no es digno de mí. El que os recibe a vosotros me recibe a mí

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»

APRENDER A DAR

A veces no es tan fácil responder a las preguntas más sencillas. Hemos oído decir con frecuencia que amar es dar. Pero ¿qué es dar? Muchos suponen que dar es solo privarse de algo, renunciar a algo, «sacrificarse» desprendiéndose de algo. Estamos tan condicionados por nuestra sociedad del bienestar y tan inclinados a poseer, acumular y ganar, que «dar» nos parece algo improductivo. Un empobrecimiento que no estamos dispuestos a aceptar. En nuestra sociedad, quien da sin recibir es una persona poco práctica, sin sentido realista, poco inteligente.

Sin embargo, dar es algo totalmente distinto. El gesto de dar es la expresión más rica de vitalidad, riqueza y poder creador. Cuando damos algo de verdad, nos experimentamos a nosotros mismos llenos de vida, desbordantes, con capacidad de enriquecer a otros, aunque sea en grado muy modesto. «Solo el amor hace que la vida merezca ser vivida. Solo la ayuda a los demás procura la gran alegría de vivir» (Karl Tillmann).

Dar significa estar vivo y ser rico. El que tiene mucho y no sabe dar, no es rico. Es un hombre pequeño, impotente, empobrecido, por mucho que posea. En realidad, solo es rico quien es capaz de regalar algo de sí mismo a los demás.

Necesitamos todos escuchar con más atención y hondura las palabras de Jesús. No quedará sin recompensa ni siquiera el vaso de agua fresca que sepamos dar a un pobre sediento. Hemos de aprender a regalar lo que está vivo en nosotros y puede hacer bien a los demás; dar nuestra alegría, comprensión, aliento, esperanza, acogida o cercanía.

Muchas veces no se trata de cosas grandes ni espectaculares. Sencillamente, «un vaso de agua fresca»: una sonrisa acogedora, una escucha sin prisas, una ayuda a levantar el ánimo decaído, un gesto de solidaridad, una visita, un signo de apoyo y amistad. No lo olvidemos. En el fondo de la vida hay alguien que bendice, acoge y recompensa todo gesto de amor, por pequeño que nos pueda parecer. Se llama Dios, nuestro Padre.

José Antonio Pagola

Proyecto «Una escuela para Bassin»

Las obras de los nuevos salones de la Escuela de Educación Primaria de Mongoumba, en República Centroafricana, continúan avanzando gracias al esfuerzo conjunto de la comunidad local y de todas las personas que han apoyado este proyecto solidario.

Esta escuela desempeña un papel fundamental, ya que es el único centro educativo que atiende a la población infantil Aka (pigmea) de la aldea y de los campamentos cercanos. La construcción de nuevas aulas no supone únicamente una mejora de las instalaciones, sino una respuesta necesaria para garantizar unas condiciones de aprendizaje adecuadas y ofrecer más oportunidades educativas a la infancia de la zona.

El proyecto está siendo posible gracias a la implicación de toda la comunidad. Los habitantes de Mongoumba han participado activamente en la preparación del terreno y en la aportación de materiales básicos como piedra y arena, demostrando su compromiso con la educación de sus hijos/as. Paralelamente, los fondos recaudados se están destinando a la adquisición de materiales de construcción esenciales —cemento, hierro, ladrillos y pintura— y al equipamiento de las futuras aulas con mesas y sillas.

Cada avance en la obra representa un paso más hacia una educación más accesible, inclusiva y de calidad para los niños/as Aka. Estas nuevas instalaciones permitirán mejorar las condiciones de enseñanza y reforzar el trabajo que desde hace años se realiza en Mongoumba para favorecer la integración de esta comunidad en el sistema educativo nacional.

En nombre de toda la comunidad Aka, queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que han colaborado con esta iniciativa. Su solidaridad está contribuyendo a construir oportunidades, inclusión y esperanza para las nuevas generaciones.

¡Gracias por hacerlo posible!

Proyecto Beekeeping

En Amani, creemos que el desarrollo sostenible solo es posible cuando las propias comunidades cuentan con las herramientas, los conocimientos y las oportunidades necesarias para liderar su futuro. Por ello, mantenemos un firme compromiso con el empoderamiento de las comunidades locales, apoyando iniciativas que fortalecen su autonomía económica, potencian sus capacidades y generan un impacto positivo y duradero en su entorno.

En esta ocasión, AMANI ha colaborado en el desarrollo del Proyecto Beekeeping, una iniciativa de apicultura sostenible que busca impulsar el desarrollo económico de las comunidades rurales y contribuir a la conservación del medio ambiente en la zona de Kitelakapel, situada en el condado de West Pokot (Kenia).

El proyecto apuesta por la apicultura como una herramienta de transformación social, económica y ambiental.

Conoce el proyecto