¡Empezamos un nuevo curso y lo hacemos con ganas, ilusión… y con una nueva propuesta para acompañarnos durante todo el año.
Este curso estrenamos en nuestro blog una nueva sección: “Oración misionera”.
Cada mes compartiremos una oración con sabor misionero que nos ayude a parar, escuchar a Dios y descubrir qué quiere de nosotros. Porque en medio de nuestra vida cotidiana también necesitamos hacer un hueco para preguntarnos: ¿qué quiere Dios de mí?
Nos gustaría que esta sección sea un pequeño espacio para la oración, la reflexión y el encuentro con Dios. Un momento para recordar que nuestra vocación tiene un sentido misionero y que, allí donde estemos, Dios quiere contar con nosotros.
Los L.M.C.-TRUJILLO- PERU, compartieron actividades con los jóvenes en el congreso juvenil Comboniano desarrollado del 03 al 07 de agosto. Con mucho jubilo, y esperanza de crecer en la obra misionera, iluminados por el espíritu santo y el carisma de San Daniel Comboni. Los jóvenes nos llenan de entusiasmo, necesitamos jóvenes decididos a proclamar la justicia social por los más pobres y el anuncio del evangelio de Cristo, siguiendo las huellas de San Daniel Comboni, “Yo muero, pero mi obra no morirá”.
Fue un reencuentro de hermanos, con un mismo compromiso de caminar juntos con un solo corazón y una sola meta, de ser la iglesia viva donde nos encontremos. En esta oportunidad compartimos experiencias de nuestra pastoral Sagrado Corazón de Jesús- Parroquia Señor de los Milagros; interactuando con diversas delegaciones de las regiones y sacerdotes MCCJ, nuestros guías.
Una de nuestras actividades pastorales es el emprendimiento de un proyecto productivo:
“implementación de un taller de costura, utilizando como insumos residuos textiles y generando oportunidades sostenibles con impacto en la comunidad de Túpac Amaru.
Cuyo objetivo es generar ingresos, reducir costos, para la optimización de la productividad, promover el emprendimiento y la creatividad de los integrantes de la comunidad. Afirmar las practicas ambientalistas “cuidado de la casa común”, reduciendo la cantidad de basura que producimos, reutilizar, dando una nueva utilidad a los textiles en desuso y reciclar tela, para convertirlas en nuevos productos, principalmente la tela GIN; cuya degradación en el suelo genera contaminación química por tintes pesados, acumulación de microplásticos sintéticos que altera gravemente el PH y daña la microbiota, acelera la erosión de la tierra.
“EL CUIDADO DE LA CASA COMUN, ES TAMBIEN UNA EXPRESION DE FE” (LAUDATO SI, claves del numeral 210).
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.» Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.» Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.» Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia por que yo soy bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»
CONFIAR EN LA BONDAD DE DIOS
Cada vez estoy mas convencido de que muchos de los que se dicen ateos son hombres y mujeres que, cuando rechazan a Dios, están rechazando en realidad un «ídolo mental» que se fabricaron cuando eran niños. La idea de Dios que llevan en su interior y con la que han vivido durante algunos años se les ha quedado pequeña. Llegado un momento, ese Dios les ha resultado un ser tan extraño, incómodo y molesto que han prescindido de él.
No me cuesta nada comprender a estas personas. Dialogando con alguna de ellas he recordado más de una vez aquellas certeras palabras del patriarca Máximos IV durante el Concilio: «Yo tampoco creo en el dios en que los ateos no creen». En realidad, el dios que algunos han suprimido de sus vidas es una caricatura que se han formado falsamente de él. Si han vaciado su alma de ese «dios falso», ¿no será para dejar sitio algún día al Dios verdadero?
Pero ¿cómo puede hoy una persona encontrarse con Dios? Si se acerca a los que nos decimos creyentes, es fácil que nos encuentre rezando, no al Dios verdadero, sino a un pequeño ídolo sobre el que proyectamos nuestros intereses, miedos y obsesiones. Un Dios del que pretendemos apropiarnos y al que intentamos utilizar para nuestro provecho, olvidando su inmensa e incomprensible bondad con todos.
Jesús rompe todos nuestros esquemas cuando nos presenta en la parábola del «señor de la viña» a ese Dios que «da a todos su denario», lo merezcan o no, y dice así a los que protestan: «¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?».
Dios es bueno con todos, lo merezcan o no, sean creyentes o ateos. Su bondad misteriosa está más allá de la fe de los creyentes y de la increencia de los ateos.
Lo que hemos de hacer es olvidarnos de nuestros esquemas, hacer silencio en nuestro interior, escuchar hasta el fondo la vida que palpita en nosotros… y esperar, confiar, dejar abierto nuestro ser. Dios no se oculta indefinidamente a quien lo busca con sincero corazón.
El próximo 18 de octubre de 2026 celebraremos los 100 años del DOMUND. Como Iglesia y como misioneros/as tenemos mucho que celebrar y agradecer por todo este tiempo y por toda la vida entregada a la misión durante estos 100 años.
Desde 1926, el DOMUND ha acompañado la misión de la Iglesia en todo el mundo, latiendo en el corazón de miles de comunidades cristianas diseminadas por todo el mundo.
Han sido100 años animando a seguir mirando más allá de nuestras fronteras, sosteniendo con la oración y la generosidad a quienes entregan su vida en la misión ad gentes.
Hoy queremos dar las gracias a la Delegación de Misiones de Córdoba por compartir con nosotros este bonito vídeo, en el que hacemos un recorrido por los carteles del DOMUND que, durante este siglo, han sido imagen y memoria viva del espíritu misionero de la Iglesia.
Cada cartel cuenta una historia. Cada año, una llamada renovada a la misión.
El 3 de agosto, Marzena Gibek concluyó su servicio misionero de tres años en Kitelakapel, en West Pokot, y regresó a Polonia.
Durante estos tres años, Marzena se ha dedicado en cuerpo y alma a servir a la gente de West Pokot. Como fisioterapeuta en el dispensario de Kitelakapel, ha atendido a innumerables pacientes con compasión, profesionalidad y amor, llevando sanación, esperanza y consuelo a muchas familias.
Su misión fue mucho más allá de la asistencia sanitaria. Marzena también se ocupó fielmente de la capilla de Kitelakapel, contribuyendo a convertirla en un lugar acogedor de oración y culto. Empoderó a las mujeres locales organizando talleres de costura y enseñándoles a confeccionar bonitas pulseras, lo que les proporcionó habilidades prácticas, confianza y nuevas oportunidades.
Despedirse no fue fácil. La gente de Kitelakapel se reunió para expresar su profunda gratitud por su servicio desinteresado, su amabilidad y su amistad. Nuestra comunidad misionera en Kenia también le dio una despedida cálida y emotiva. Fue un momento precioso, lleno de agradecimiento, amor y muchos recuerdos entrañables.
Querida Marzena, gracias por tus tres años de fiel servicio misionero. Gracias por compartir tus dones y talentos, tu tiempo y tu corazón con la gente de Kitelakapel. Que Dios te bendiga abundantemente al comenzar este nuevo capítulo de tu vida, y que el amor y la esperanza que has sembrado aquí sigan dando fruto durante muchos años más.
Te echaremos de menos y siempre ocuparás un lugar especial en nuestros corazones.