Formación para la misión

En este mes de octubre, especialmente dedicado a la misión, presentamos «El arco que se encorva», un libro que recoge los sesenta años de experiencia misionera de Ángel Becerril en Zimbabue y Tailandia.

Más que una cronología de acontecimientos, este libro es una invitación a mirar la vida con profundidad. A través de encuentros, experiencias y vivencias cotidianas, Ángel nos comparte el camino interior que ha sostenido su vocación misionera y su búsqueda constante de Dios.

Un testimonio sencillo, profundo y lleno de humanidad que nos recuerda que la misión nace siempre de una experiencia personal de encuentro con Dios y con los hermanos.

Sin duda, una lectura inspiradora para este Octubre Misionero.

4ª Semana Octubre Misionero: Caridad

En esta última semana del Octubre Misionero, ponemos la mirada en la caridad, el corazón de toda misión.

Como misioneros, no sólo anunciamos el Evangelio con palabras sino que lo hacemos también con gestos sencillos y silenciosos, sirviendo a los más pobres, con el cuidado de los enfermos, la educación de los pequeños, y con el pan compartido con quien tiene hambre.

Con nuestra oración y nuestra colaboración económica, hacemos posible que los misioneros puedan seguir sosteniendo escuelas, hospitales, comedores y comunidades en los lugares más necesitados. Cada aportación, por pequeña que parezca, es una forma de estar presentes allí donde no podemos llegar.

Por eso, esta semana rezamos por todos los misioneros/as, para que el Señor sostenga su servicio a los más necesitados.

Buenas noticias. 30 Domingo T.O. 25/10/2026

Mateo 22,34-40

Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?» Él le dijo: «»Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas.»

EL AMOR LO ES TODO

Los judíos llegaron a contar hasta seiscientos trece mandamientos que debían ser observados para cumplir íntegramente la Ley. Por eso no era extraño en los círculos rabínicos hacerse preguntas como la que plantean a Jesús en un intento de buscar lo esencial: ¿qué mandamiento es el primero de todos?

Jesús responde de manera clara y precisa: «El primero es: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos». ¿Cómo escuchar hoy estas palabras fundamentales de Jesús?

Hay algo que se nos revela con toda claridad: el amor lo es todo. Lo que se nos pide en la vida es amar. Ahí está la clave. Podremos luego sacar toda clase de consecuencias y derivaciones, pero lo esencial es vivir ante Dios y ante los demás en una actitud de amor. Si pudiéramos actuar siempre así, todo estaría salvado. Nada hay más importante que esto, ni siquiera la práctica de una determinada religión.

Pero, ¿por qué el amor es la fuerza que da sentido, verdad y plenitud a la vida? Esta centralidad del amor se arraiga, según la fe cristiana, en una realidad: Dios, el origen de toda vida, él mismo es amor. Esa es la definición osada e insuperable de la fe cristiana: «Dios es amor» (1 Juan 4,8). Por decirlo de alguna manera, aunque sea deficiente, Dios consiste en amar; Dios no sabe, no quiere y no puede hacer otra cosa que amar. Podemos dudar de todo, pero de lo que no hemos de dudar nunca es de su amor.

Precisamente por esto, amar a Dios es encontrar nuestro propio bien. Lo que da verdadera gloria a Dios no es nuestro mal, sino nuestra vida y plenitud. Quien ama a Dios y se sabe amado por él con amor infinito aprende a mirarse, estimarse y cuidarse con verdadero amor. Qué fuerza y dinamismo genera en nosotros esta peculiar manera de entendernos. Cuántos miedos y angustias se diluyen dentro de nosotros. Qué diferente es la vida cuando la persona aprende a decir: «Señor, que se haga tu voluntad, porque así se va forjando también mi bien».

Por otra parte, es entonces cuando se comprende en su verdadera profundidad el segundo mandamiento: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Quien ama a Dios sabe que no puede vivir en una actitud de indiferencia, despreocupación u olvido de los demás. La única postura humana ante cualquier persona que encontremos en la vida es amarla.

Esto no significa que se haya de vivir de la misma forma la intimidad con la esposa, la relación con el cliente o el encuentro fortuito con alguien en la calle. Lo que se nos pide es actuar, en cada caso, buscando positivamente el bien que queremos para nosotros mismos. En unos tiempos en que parece cuestionarse todo, es bueno recordar que hay algo incuestionable: el hombre es humano cuando sabe vivir amando a Dios y a su prójimo.

José Antonio Pagola

Con otra mirada: Viaje al país de los blancos

Viaje al país de los blancos es una película basada en el testimonio real de Ousman Umar, un joven nacido en Ghana que emprendió un duro viaje migratorio atravesando varios países africanos y europeos para llegar a Europa, el paraíso con el que soñaba.

La película nos invita a mirar más allá de los prejuicios que rodean a las personas migrantes. Su principal valor está en generar empatía y alejarse de los discursos simplistas para ofrecer un retrato complejo y profundamente humano.

Viaje al país de los blancos es una obra dura pero necesaria que nos recuerda que detrás de cada historia migratoria hay una vida marcada por el riesgo, el sacrificio y, en muchos casos, el terrible precio que se paga por intentar acceder al sueño de un futuro mejor.

3ª Semana Octubre Misionero: Formación

Continuamos este Octubre Misionero dedicando la tercera semana a algo que prepara y fortalece toda misión: la formación.

Formarnos es disponer el corazón y la mente para el envío, dejarnos enseñar por Dios y por la comunidad, y crecer en la capacidad de anunciar el Evangelio con claridad, humildad y alegría. La misión necesita entrega, pero también preparación.

Esta semana, hagamos un espacio especial para crecer en conocimiento, en fe y en espíritu misionero, y para orar por quienes se están preparando para ser enviados.