LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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XXXIII Encuentro África

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Ayer se celebró la trigésima tercera edición del Encuentro África organizado por MUNDO NEGRO. En esta ocasión, el encuentro no pudo ser presencial, pero a cambio tuvo la intención de convertirse en un evento que pudiera ser vivido y participado a través de Internet. La cantidad de mensajes de cariño llegados desde distintos puntos de España y Marruecos –la mayoría–, pero también desde otros lugares de África, Europa y América, atestiguaron que así lo fue.

El tema de este año fue «Migraciones». Después de la bienvenida del director de MN, P. Enrique Bayo, intervinieron Jennifer Gómez, responsable del área de Migraciones de CONFER de CONFER; el periodista José Naranjo; la congoleña Becha Sita Kumbu, modista y presidenta de la Asociación Besha Wear UAE; la antropóloga Elena García, miembro de la sección de Madrid de la Comunidad Negra Africana y Afrodescendiente en España; y el marfileño Ladji Moryba Kouyate, beneficiario de uno de los programas que SERCADE desarrolla con personas migrantes.

La segunda parte de la jornada, como suele ser habitual en el Encuentro África, sirvió para que el P. Pedro Andrés Miguel, provincial de los Misioneros Combonianos en España, hiciera entrega del Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2020 que reconocía el trabajo de la Delegación Diocesana de Migraciones de Tánger (DDM). Su responsable, la Hna. Inmaculada Gala, participó a través de videoconferencia debido a las restricciones de movimiento impuestas en Marruecos a causa de la pandemia. Su fundador, el arzobispo emérito de Tánger, Mons. Santiago Agrelo Martínez, recogió el galardón y explicaron los orígenes de la DDM.

Os dejamos un video resumen del encuentro


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Las buenas pastoras de la Amazonía, mujeres que han mantenido en pie a la Iglesia durante siglos

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El pasado domingo celebramos el Domingo del Buen Pastor, nuestra reflexión nos lleva a decir que el Buen Pastor es el que cuida de las ovejas, imagen de Jesús el Buen Pastor. A lo largo del tiempo el Magisterio de la Iglesia ha identificado esta imagen con los hombres ordenados, pero poco a poco esta visión se va ampliando. No se trata de excluir, sino de abrir horizontes, de reconocer que las mujeres también son buenas pastoras, buenas cuidadoras del rebaño.

Querida Amazonía dedica los números 99 a 103 a reflexionar sobre “La fuerza y el don de las mujeres“. En esos párrafos, el Papa Francisco reconoce abiertamente que “En la Amazonía hay comunidades que se han sostenido y han transmitido la fe durante mucho tiempo sin que algún sacerdote pasara por allí, aun durante décadas. Esto ocurrió gracias a la presencia de mujeres fuertes y generosas: bautizadoras, catequistas, rezadoras, misioneras, ciertamente llamadas e impulsadas por el Espíritu Santo. Durante siglos las mujeres mantuvieron a la Iglesia en pie en esos lugares con admirable entrega y ardiente fe. Ellas mismas, en el Sínodo, nos conmovieron a todos con su testimonio”.

La misión de pastoreo, de cuidado de las comunidades, ha sido asumida, como bien reconoce la exhortación postsinodal del Sínodo para la Amazonía, por “mujeres fuertes y generosas”. Hay muchas mujeres en todos los rincones de la Amazonía que pueden ser reconocidas entre las que el Papa Francisco destaca por su “admirable entrega”. Recorriendo algunas regiones de la Amazonía, adentrándome en los ríos y arroyos, a menudo hasta las comunidades más alejadas, he descubierto la presencia de estas mujeres, imagen de Jesucristo que cuida, y por tanto buenas pastoras.

De hecho, el texto de Querida Amazonía, en una forma de expresarse muy propia del Papa Francisco, directa, sin rodeos, al hablar de la Iglesia, dice abiertamente que “sin las mujeres ella se derrumba, como se habrían caído a pedazos tantas comunidades de la Amazonía si no hubieran estado allí las mujeres, sosteniéndolas, conteniéndolas y cuidándolas. Esto muestra cuál es su poder característico”. Esto es algo que también ocurre en muchas comunidades de las ciudades amazónicas, especialmente en las periferias, donde la presencia femenina se vuelve decisiva en la mayoría de los casos. Muchas comunidades de las ciudades se habrían derrumbado si las mujeres no hubieran dado su vida a diario.

En este tiempo de pandemia, las mujeres han sido una fuerte expresión de la Iglesia samaritana, un ejemplo de cuidado en una región donde las consecuencias del Covid-19 han causado, están causando y causarán mucho dolor y sufrimiento. Son una extensión de “la fuerza y la ternura de María“, como nos recuerda Querida Amazonía. Mujeres que escuchan, curan heridas, reparten el pan, siembran esperanza, llevan en su regazo a las ovejas heridas y hambrientas.

Todo esto ocurre en una Iglesia sinodal, donde el Papa Francisco reclama el protagonismo de las mujeres, pudiendo “expresar mejor su lugar propio”. El Documento Final del Sínodo, que el Papa asumió, pide la creación del ministerio de “mujer dirigente de la comunidad“, y junto a ello “el Motu Propio de San Pablo VI, Ministeria quaedam, para que también las mujeres adecuadamente formadas y preparadas puedan recibir los ministerios de lectorado y acolitado“, algo que ya ha sido recogido en el Motu Proprio “Spiritus Domini“, promulgado en la última Fiesta del Bautismo del Señor, donde se reconoce el acceso de las mujeres al ministerio instituido del lectorado y el acolitado.

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El Santo Padre ya advirtió de esta posibilidad en Querida Amazonía, donde dijo que “cabe recordar que estos servicios implican una estabilidad, un reconocimiento público y el envío por parte del obispo. Esto da lugar también a que las mujeres tengan una incidencia real y efectiva en la organización, en las decisiones más importantes y en la guía de las comunidades”.

Reconocer esta Iglesia pastoreada por mujeres, bien pastoreada, es hacer justicia con la historia y abrir nuevos caminos para el futuro de la Iglesia en la Amazonía, que fue uno de los objetivos del Sínodo para la Amazonía. No alimentemos polémicas que dividen y enfrentan, sino tengamos una actitud de aceptación y reconocimiento de tantas experiencias positivas, protagonizadas por mujeres, que han ayudado a la Iglesia a perseverar y ser luz en la vida de los pueblos amazónicos. Que las buenas pastoras que dieron su vida por el pueblo sigan inspirándonos y guiándonos en los caminos de Dios.

Luis Miguel Modino: misionero en Brasil (Religión Digital)


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¿Para quién soy yo?: Jornada de Oración por las Vocaciones Nativas

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El próximo domingo se celebra la Jornada de Oración por las vocaciones nativas, una oportunidad para rezar y apoyar a las vocaciones de aquí y de allí. La pregunta del Papa Francisco, “¿Para quién soy yo?”, es el lema de este año.

Para poder celebrar esta jornada, se ha habilitado una página web dinámica, con testimonios cercanos de quienes han respondido a la pregunta existencial del Papa, que es la pregunta que todo seguidor de Cristo debería hacerse.

En http://paraquiensoy.com/, se encontrarán los vídeo testimonios de mujeres y hombres que saben para “quién” son, además del mensaje del Papa para esta jornada, materiales diversos y, también, cómo colaborar con las vocaciones de los países de misión.

El Papa Francisco en su exhortación apostólica Christus vivit, tras el sínodo dedicado a los jóvenes, era claro, al plantear la pregunta: “Muchas veces, en la vida, perdemos tiempo preguntándonos: ‘Pero, ¿quién soy yo?’. Y tú puedes preguntarte quién eres y pasar toda una vida buscando quién eres. Pero pregúntate: ‘¿Para quién soy yo?’. Eres para Dios, sin duda. Pero Él quiso que seas también para los demás, y puso en ti muchas cualidades, inclinaciones, dones y carismas que no son para ti, sino para otros”.

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NOMINAN AL PREMIO NOBEL DE LA PAZ al P. Pedro Opeka, misionero argentino en África

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El sacerdote argentino y misionero católico, P. Pedro Opeka, conocido por su servicio a los más pobres en Madagascar, ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz de este año. El primer ministro de Eslovenia, Janez Janša, anunció la nominación del P. Opeka para el Premio Nobel de la Paz 2021 por su dedicación a “ayudar a las personas que viven en condiciones de vida espantosas”.

El P. Opeka, de 72 años, es un sacerdote vicentino que ha trabajado con los pobres en Madagascar durante más de tres décadas. Fundó la asociación humanitaria Akamasoa (“buen amigo”) en 1989 como un “movimiento de solidaridad para ayudar a los más pobres de los pobres” que viven en los basureros.La asociación ha proporcionado cuatro mil casas de material noble a personas y familias sin hogar y ha ayudado a educar a 13 mil niños y jóvenes desde su creación. El Papa Francisco visitó la “Ciudad de la Amistad” de Akamasoa, que fue construida sobre un vertedero de basura en las afueras de la capital, Antananarivo, durante su visita apostólica a Madagascar en septiembre de 2019. El Santo Padre agradeció la labor del sacerdote en favor de alrededor de 25 mil personas y pidió a los jóvenes que ayudan a la asociación a no bajar “nunca los brazos ante los efectos nefastos de la pobreza, ni jamás sucumban a las tentaciones del camino fácil o del encerrarse en ustedes mismo”. Durante la visita, el Pontífice también recordó que el P. Opeka fue alumno suyo en la Facultad de Teología y agradeció al sacerdote y sus colaboradores “por su testimonio profético y su testimonio generador de esperanza”.

Pedro Pablo Opeka nació en Buenos Aires (Argentina), en 1948. Sus padres eran refugiados de Eslovenia que emigraron tras el inicio del régimen comunista en Yugoslavia. A los 18 años ingresó al seminario de la Congregación para la Misión de San Vicente de Paúl en San Miguel (Argentina). Dos años más tarde viajó a Europa para estudiar Filosofía en Eslovenia y Teología en Francia. Luego pasó dos años como misionero en Madagascar. En 1975 fue ordenado sacerdote en la Basílica de Luján y en 1976 regresó a Madagascar, donde permanece hasta el día de hoy. Al ver la pobreza desesperada en la ciudad capital de Antananarivo, especialmente en los vertederos de basura, donde la gente vive en cajas de cartón y los niños compiten con los cerdos por la comida, decidió hacer algo por los pobres. Con ayuda enviada del extranjero y el trabajo de la gente de Madagascar, fundó aldeas, escuelas, bancos de alimentos, pequeños negocios e incluso un hospital para atender a los pobres a través de la asociación Akamasoa.

Madagascar es uno de los países más pobres del mundo y durante la pandemia de coronavirus el P. Opeka ha trabajado para ayudar a las familias que han caído aún más en la pobreza como consecuencia de las medidas preventivas para evitar los contagios de COVID-19.“La situación es difícil para las familias, para los pobres que tienen muchos hijos. No tenemos arroz. No tenemos agua. Necesitamos agua y jabón”, dijo el sacerdote a Radio Vaticano en abril de 2020.Esta no es la primera vez que el P. Opeka ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz. Los representantes del Parlamento esloveno también nominaron al sacerdote en 2012.


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EL COMBONIANO JESÚS RUIZ, NOMBRADO OBISPO DE MBAIKI EN REPÚBLICA CENTROAFRICANA

El que fue asesor comboniano de los LMC de España y actual obispo auxiliar de Bangassou, mons. Jesús Ruiz Molina,  ha sido nombrado por obispo de la diócesis de Mbaiki también en República Centroafricana. En etsa diócesis se encuentra la misión de Mongoumba en la que los LMC llevan trabajando más de 20 años. Compartimos la entrevista que le realizaron hace unos días en la revista Burgos inmigra y le deseamos todo tipo de bendiciones en esta nueva tarea misionera que le ha sido encomendada.

¿Cuál es la situación actual de la República Centroafrica na?

Con una población de 5 millones de habitantes de los cuales el 86% son cristianos y animistas, y el 14% musulmanes, la República Centroafricana está catalogada como uno de los tres últimos países del mundo en índice de desarrollo. Hace ocho años y medio un grupo armado de tinte musulmán, la Seleka, dio un golpe de Estado e instauraron un clima de terror y muerte. Para contrarrestar esta agresión surgió otro grupo armado no musulmán, los Antibalaka, que crearon más violencia y odio dividiendo el país en dos. Desde entonces el país está bajo las garras de quince grupos armados que buscan llevarse los ricos yacimientos de oro, diamante, uranio, petróleo, madera… del país. Muchos de estos guerrilleros son mercenarios a sueldo que vienen de los países limítrofes. El gobierno apenas si controla el 20% del país, y los grupos armados el 80%.

Desde el golpe de Estado de 2013 estamos bajo tutela de la ONU, con 12.000 cascos azules que no consiguen desarmar a los grupos violentos ni instaurar la paz. Sin apenas ejército, tenemos un gobierno fantasma, sin fuerza para gobernar. El conflicto se ha internacionalizado con la llegada de los mercenarios rusos que con mano dura han salvado al gobierno de otro golpe de Estado a finales del año pasado. Muchos países de Europa, de Medio Oriente y China buscan por todos los medios apropiarse los golosos recursos minerales del país.

¿Cómo os está afectando esta pandemia sanitaria?

El país no tiene ningún sistema sanitario, pero las estadísticas oficiales hablan de 5.000 casos detectados y unos 70 fallecidos de Covid. El Covid-19 no es noticia en la República Centroafricana. Hay otras muchas pandemias que sí son objeto de preocupación: la guerra, la extrema pobreza, el Sida, la tuberculosis, el paludismo, etc. La guerra y el Covid han impedido el año pasado la vacunación contra el sarampión en muchas regiones del país, causando miles de muertes de niños.

Nadie lleva mascarilla en la calle, ni mantiene las medidas de precaución. El Covid no ha hecho más que empeorar la pésima situación socio-sanitaria del país pues occidente se ha centrado sobre la pandemia y ha olvidado a estos pueblos del sur.

Eres responsable de migraciones y refugiados en la Conferencia Episcopal Centroafricana. 

¿Cómo viven las personas afectadas por esta situación?

Uno de cada tres centroafricanos está desplazado o refugiado. El país cuenta con 5 millones de habitantes, de los cuales un millón y medio viven desplazados de sus pueblos pues los grupos armados quemaron sus casas y ejercen la violencia. La mitad de estos desplazados se refugiaron en los países vecinos (Chad, Camerún, R. Congo). Muchos viven a la buena de Dios en campos de refugiados de fortuna donde los organismos oficiales de vez en cuando llevan un poco de comida o de sanidad. El resto de los desplazados viven a la intemperie, huyendo por los bosques, de pueblo en pueblo. Cada parroquia del país ha albergado a miles de refugiados en su recinto. La situación es realmente alarmante. Las escuelas fueron cerradas y muchas de ellas quemadas, los centros de salud saboteados. La única ley es el kalasnikov y la fuerza de los grupos armados. Según la ONU, más de la mitad de la población centroafricana necesita una ayuda humanitaria para sobrevivir.

¿Qué mensajes trasmitirías a los lectores de Burgos Inmigra en estos momentos?

Hay que cambiar el enfoque narcisista que coloca Europa en el centro de todo. El 95% de los emigrantes en África están rodando sin rumbo por el continente africano; solo un 5% consigue llamar a las puertas de occidente. La mayoría de los conflictos que causan refugiados en África están provocados desde la avaricia de las potencias internacionales.

El Covid no ha hecho sino agrandar la fosa que separa Occidente de África; es como si todas las otras pandemias de África no existieran. En un mundo injusto e insolidario no hay comida, ni paz, ni medicamentos para los pobres; tampoco habrá vacuna del Covid para los africanos. Como dice el papa: estamos todos en la misma barca y, o nos salvamos todos juntos o quizás moriremos juntos fruto de nuestro egoísmo.

Fuente: Revista BurgosInmigra, nº 62 – Abril/2021