LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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La misionera española Inés Nieves Sancho, asesinada en República Centroafricana

Año difícil para los misioneros españoles en África. El pasado lunes fue asesinada en la República Centroafricana la burgalesa Inés Nieves Sancho. La religiosa de la congregación de las Hijas de Jesús de Massac tenía 77 años y vivió los últimos 23 en una comunidad situada en el suroeste de este país.

El terrible suceso se produjo en la madrugada del domingo al lunes cuando unos desconocidos entraron en su habitación y la trasladaron al taller de costura de su centro donde fue decapitada. Los hechos sucedieron en la aldea de Nola, cerca de Berberati.

“Tenemos pena por lo que le ha pasado a Inés. Ella era una monja menudita, que no hablaba mucho. Las muchachas con las que hacía costura tienen que estar muy tristes ahora. Pese a todo, nosotros seguiremos trabajando en esta zona del mundo”, ha expresado el obispo de Bangassou, Juan José Aguirre en una entrevista en la Cope.

Causas sin aclarar

L’Osservatore Romano ha confirmado el fallecimiento de la religiosa, pero el medio de la Santa Sede no ha querido aventurar hipótesis sobre las razones del ataque, frente a las especulaciones de diferentes medios italianos, que hablan incluso de comercio de órganos como móvil del ataque.

Solo en la República Centroafricana murieron asesinados 5 misioneros en el pasado 2018. Los datos de esta año son preocupantes con 7 sacerdotes asesinados en África y 3 en América.


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La Iglesia en África, fermento de unidad

África está llena de contrastes que son parte esencial de su identidad. En el rico continente africano, la Iglesia se esfuerza por, respetando las divisiones étnicas y lingüísticas, trabajar por la unidad dentro de la diversidad.

“Las divisiones étnicas, lingüísticas y tribales de África pueden superarse promoviendo la unidad en la diversidad.

Quiero agradecer a las monjas, los sacerdotes, los laicos y misioneros su labor a favor del diálogo y la reconciliación entre los diversos sectores de la sociedad africana.

Recemos este mes para que, a través del compromiso de sus miembros, la Iglesia en África sea un fermento de unidad entre todos los pueblos, sea un signo de esperanza para este continente.”

P. Francisco


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Apoyar lo local crea más riqueza que el discurso de las grandes empresas

La Voz de Galicia (Paco Rodríguez)

Compartimos un artículo que ha aparecido hoy en el diario “La vos de Galicia” en  el que se recoge el trabajo y experiencia misionera que nuestro compañero XoánCar  lleva realizando como LMC en Brasil desde hace 19 años.

 

Xoán Carlos Sánchez Couto, ingeniero agrónomo, dejó hace 19 años su barrio de San Pedro, y se fue «solo» a un pueblo del norte de Brasil, llamado Maranhao, para poner en marcha una escuela agrícola que «ofrece formación para sacar un mejor rendimiento a las explotaciones locales, sin abandonar el respeto a la naturaleza y al medio ambiente». Sus sueños fueron cumpliéndose y poco a poco, destaca, «se van consiguiendo pequeños éxitos, que ofrecen nuevas oportunidades a las personas». Su experiencia en Brasil, y sus conocimientos sobre las consecuencias de la implantación de grandes empresas mineras en la zona, fue objeto ayer de una conferencia en la Facultade de Filosofía, organizada por Enlázate por la Justicia y la USC, junto a otras entidades como Manos Unidas y Redes.

La primera vez que su familia gallega llegó a Maranhao «respiró tranquila», porque pensaban que era un sitio inhóspito y peligroso, pero encontraron «unas personas que están dispuestas a ayudar y a compartir lo que tienen. Son humildes y pobres, pero son gente agradecida y hospitalaria. Son buena gente, que se convirtió en mi familia». Explica Sánchez que ese pueblo «nada tiene que ver con la imagen que se tiene de Brasil en España. No tiene nada que ver con Copacabana», asegura. Cuando llegó, hace 19 años, «el 60 % de la población del rural se iba a la ciudad, y ahora el porcentaje se invierte. El 60 % se queda en el rural, y tiene unas explotaciones agrícolas más modernas, pero son respetuosas con el medio ambiente». Pese al avance, «queda mucho por hacer. Allí también tenemos una mina a cielo abierto, de hierro, que dicen que es la más grande del mundo, y que tiene un ferrocarril con 900 kilómetros de vía que saca el hierro para ser cargado hacia China». Subraya que el 95 % del hierro se exporta al gigante asiático. «El discurso de las grandes empresas sobre su creación de empleo sabemos bien allí que es falso. Cuando dicen que crearán 1.000 empleos, se quedan en 300, y luego alegan que eran indirectos, pero no es así. El apoyo a la economía local genera un empleo seguro y que deja la riqueza en la zona. La empresa de la mina, Vale, tiene su sede fiscal en un pequeño pueblo suizo de 1.200 habitantes». Sánchez sostiene que la situación tiene su paralelismo con «la mina de Touro. Y aunque no conozco en detalle el proyecto, deberían estar atentos. Todo está conectado en este mundo».

Sánchez Couto considera que para «plantarle cara a las grandes firmas es necesario trabajar con sumo cuidado y buscar los pequeños resquicios que hay en las leyes para proteger los intereses y derechos de las personas».

Xoán Carlos Sánchez tiene en marcha el proyecto «Justicia nos Trilhos (vías), con el que trabajamos en cuatro zonas afectadas por empresas mineras en Perú, Argentina, Colombia y Brasil, y con el que queremos plantarles cara y conseguir la garantía de derechos mínimos. Qué menos que el derecho a ir y venir, el derecho a acceder a sus propiedades con garantías de seguridad».

Este proyecto cuenta con financiación de la Unión Europea, lo que deja ver «las dos caras de Europa. Por un lado, ayudan a las economías locales y financian proyectos para avanzar en sus derechos; y por otro lado, se benefician de la explotación de esas regiones. Las grandes fortunas están en manos de europeos. Aunque también es cierto que aquí también hay grandes capitales de Brasil. Todo está conectado e interrelacionado».

MARGA MOSTEIRO 
SANTIAGO / LA VOZ 


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Misioneras Combonianas atacadas y robadas en su comunidad en Rep. Centroafricana

Bangui (Agencia Fides) –

“El 5 de enero de 2019, la comunidad del Foyer de las Hermanas Misioneras Combonianas, en Bangui, República Centroafricana, sufrió un ataque y posterior robo perpetrado por una banda de unas 9 personas”, narra a la Agencia Fides la superiora general de las Hermanas Misioneras Combonianas, Sor Luigia Coccia. Las tres hermanas de la comunidad acababan de terminar la oración de vísperas alrededor de las siete de la tarde cuando fueron atacadas, inmovilizadas y amenazadas durante unas tres horas. Los ladrones buscaron por todas partes y robaron todo lo que pudieron. Las religiosas, conmocionadas, abandonaron momentáneamente la misión y se refugiaron en la casa provincial, siempre en Bangui.

Son innumerables los ataques contra comunidades católicas, parroquias o campos de refugiados, con casas e iglesias incendiadas y civiles brutalmente asesinados. Durante 2018 en la República Centroafricana fueron asesinados cinco sacerdotes: Joseph Désiré Angbabata, de la diócesis de Bambari, murió poco después de ser herido durante un asalto a su parroquia; Albert Toungoumale-Baba, asesinado en la parroquia de Notre Dame de Fátima durante una masacre perpetrada por un grupo armado que atacó la parroquia; Firmin Gbagoua, vicario general de la diócesis de Bambari, asesinado por criminales que entraron en el episcopado; Blaise Mada, vicario general de la diócesis de Alindao; y Celestine Ngoumbango, párroco de Mingala, asesinados durante el asalto al episcopado de Alindao, donde se habían refugiado con otras personas. En esta última ocasión, los ex rebeldes Seleka de las UPS (Unité pour la Paix en Centrafrique) mataron al menos a 60 personas, en su mayoría personas desplazadas alojadas en un campo de recepción cerca de la Catedral (ver Fides 17/11/2018).
(SL) (Agenzia Fides 7/1/2019)