LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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Actividad para jóvenes en Daye

El sábado pasado con algunos miembros de nuestro grupo de Amigos de Comboni, fuimos a Daye, una de las misiones combonianas entre los Sidamo. Nos reunimos allí con líderes juveniles de diferentes comunidades de la parroquia, llegaron más de 50 de ellos. El tema se basó en el evangelio de Mateo y la parábola sobre los talentos. Hubo una pequeña catequesis sobre el tema, el testimonio de Adela sobre sus talentos y cómo los usa para servir a los demás, y luego tiempo para trabajar en pequeños grupos para descubrir y compartir qué dones nos dio Dios y cómo podemos usarlos.

Los jóvenes tenían muchas ideas sobre los talentos que pueden usar en la iglesia (dirigir grupos, enseñar, cantar o tocar el teclado en el coro, ayudar a los que dejaron la iglesia a regresar, cuidar a las viudas y los huérfanos…).

Después de esta parte más seria, hubo algo de diversión, que llamamos “¡Daye tiene talento!”.

Los jóvenes en grupos prepararon pequeñas representaciones basadas ​​en diferentes parábolas. ¡Realmente se involucraron mucho! ¡Y demostraron que también tienen talentos para la actuación! 🙂
Esperamos que esta reunión los inspire a descubrir sus dones y usarlos. También para nosotros, fue un momento muy alegre y enriquecedor.

Magda Plekan. LMC Etiopía


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MISIONEROS DE FRONTERA

Programa Pueblo de Dios  en el que recordamos las misiones combonianas de Mongoumba (República Centroafricana), Toko-Toko y Manigrí (Benín) con el trabajo impagable por el desarrollo de los pueblos y la dignidad de las personas llevado a cabo por combonianos españoles: Jesús Ruiz, Juan José Tenías y José Girau.

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Muchos pasos en una sola mirada

Son muchas las veces que dejamos nuestra casa y nos aventuramos por los caminos tortuosos y las colinas de Villa Ecológica. Son tantas las veces que por los caminos encontramos historias de vida que se comparten en la sencillez del umbral de la puerta. En la calle es donde más nos gusta pasar nuestro tiempo. En la sencillez de cada encuentro nos conocemos y compartimos los valores de una vida. Cada rostro que llega hasta nosotras nos habla de una cultura, nos habla de un pueblo del que estamos cada vez más enamoradas. La visita significa muchas veces la esperanza y la alegría del saber que no estamos solos. Nos dejan a menudo entrar en sus casas y comparten con nosotros el pan de cada día. Es a través de todas las personas con quienes nos cruzamos cada día que sentimos la llamada a la misión.

Misión es un caminar juntos, es aceptarnos con todo lo que somos y traemos dentro de un pecho cargado de experiencias de vida. Recorreremos juntos, muchas veces en silencio, el camino de la liberación. Somos todos los días signos de una Pascua que se construye cada día.

Crecemos de la mano en el Amor de Aquel que nos llama a ser más. Crecemos juntos con la certeza de que nunca estamos solas. Aquí es donde estamos llamadas a estar. Junto a los más pobres. Junto al milagro de la vida. Y, como dice la canción “Es Cristo quien te llama, se acerca más a ti. Sonriendo Él te dice, ven a Mí. Cierra los ojos ya y déjate llevar. Sí, él te escogió a ti y tú debes decir: “Sí, Señor. Estoy aquí. Estás en mí”.

Es maravilloso ser vida junto con todas estas familias que se unen a nosotras para vivir la plenitud del Proyecto Ayllu. Y con la ayuda de muchos y también de todos vosotros que logramos ser diferencia en esta tierra que ahora llamamos casa. Somos con ellos. Compartimos sus luchas y celebramos juntos sus victorias. Vivimos juntos estos momentos de gran alegría.

Comunidad Ayllu,

Neuza y Paula, LMC


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Mensaje del Papa Francisco para la 92 Jornada Mundial de las Misiones

El pasado sábado el Vaticano hizo público el Mensaje del Papa Francisco por la 92 Jornada Mundial de las Misiones que se celebrará el domingo 21 de octubre de 2018.

En el texto, el Santo Padre invita a todos los cristianos, especialmente a los jóvenes, a llevar el Evangelio hasta los confines de la tierra, testimoniando el amor de Dios.

A continuación, el texto completo del Mensaje del Papa Francisco:

 

Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos

Queridos jóvenes, deseo reflexionar con vosotros sobre la misión que Jesús nos ha confiado. Dirigiéndome a vosotros lo hago también a todos los cristianos que viven en la Iglesia la aventura de su existencia como hijos de Dios. Lo que me impulsa a hablar a todos, dialogando con vosotros, es la certeza de que la fe cristiana permanece siempre joven cuando se abre a la misión que Cristo nos confía. «La misión refuerza la fe», escribía san Juan Pablo II (Carta enc. Redemptoris missio, 2), un Papa que tanto amaba a los jóvenes y que se dedicó mucho a ellos.

La vida es una misión

Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Nadie mejor que los jóvenes perciben cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío. Conozco bien las luces y sombras del ser joven, y, si pienso en mi juventud y en mi familia, recuerdo lo intensa que era la esperanza en un futuro mejor. El hecho de que estemos en este mundo sin una previa decisión nuestra, nos hace intuir que hay una iniciativa que nos precede y nos llama a la existencia. Cada uno de nosotros está llamado a reflexionar sobre esta realidad: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 273).

Os anunciamos a Jesucristo

La Iglesia, anunciando lo que ha recibido gratuitamente (cf. Mt 10,8; Hch 3,6), comparte con vosotros, jóvenes, el camino y la verdad que conducen al sentido de la existencia en esta tierra. Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, se ofrece a nuestra libertad y la mueve a buscar, descubrir y anunciar este sentido pleno y verdadero. Queridos jóvenes, no tengáis miedo de Cristo y de su Iglesia. En ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida. Os lo digo por experiencia: gracias a la fe he encontrado el fundamento de mis anhelos y la fuerza para realizarlos. He visto mucho sufrimiento, mucha pobreza, desfigurar el rostro de tantos hermanos y hermanas. Sin embargo, para quien está con Jesús, el mal es un estímulo para amar cada vez más. Por amor al Evangelio, muchos hombres y mujeres, y muchos jóvenes, se han entregado generosamente a sí mismos, a veces hasta el martirio, al servicio de los hermanos. De la cruz de Jesús aprendemos la lógica divina del ofrecimiento de nosotros mismos (cf. 1 Co 1,17-25), como anuncio del Evangelio para la vida del mundo (cf. Jn 3,16). Estar inflamados por el amor de Cristo consume a quien arde y hace crecer, ilumina y vivifica a quien se ama (cf. 2 Co 5,14). Siguiendo el ejemplo de los santos, que nos descubren los amplios horizontes de Dios, os invito a preguntaros en todo momento: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?».

Transmitir la fe hasta los confines de la tierra

También vosotros, jóvenes, por el Bautismo sois miembros vivos de la Iglesia, y juntos tenemos la misión de llevar a todos el Evangelio. Vosotros estáis abriéndoos a la vida. Crecer en la gracia de la fe, que se nos transmite en los sacramentos de la Iglesia, nos sumerge en una corriente de multitud de generaciones de testigos, donde la sabiduría del que tiene experiencia se convierte en testimonio y aliento para quien se abre al futuro. Y la novedad de los jóvenes se convierte, a su vez, en apoyo y esperanza para quien está cerca de la meta de su camino. En la convivencia entre los hombres de distintas edades, la misión de la Iglesia construye puentes inter-generacionales, en los cuales la fe en Dios y el amor al prójimo constituyen factores de unión profunda.

Esta transmisión de la fe, corazón de la misión de la Iglesia, se realiza por el “contagio” del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. La propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor. No se puede poner límites al amor: fuerte como la muerte es el amor (cf. Ct 8,6). Y esa expansión crea el encuentro, el testimonio, el anuncio; produce la participación en la caridad con todos los que están alejados de la fe y se muestran ante ella indiferentes, a veces opuestos y contrarios. Ambientes humanos, culturales y religiosos todavía ajenos al Evangelio de Jesús y a la presencia sacramental de la Iglesia representan las extremas periferias, “los confines de la tierra”, hacia donde sus discípulos misioneros son enviados, desde la Pascua de Jesús, con la certeza de tener siempre con ellos a su Señor (cf. Mt 28,20; Hch 1,8). En esto consiste lo que llamamos missio ad gentes. La periferia más desolada de la humanidad necesitada de Cristo es la indiferencia hacia la fe o incluso el odio contra la plenitud divina de la vida. Cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor.

 

Testimoniar el amor

Agradezco a todas las realidades eclesiales que os permiten encontrar personalmente a Cristo vivo en su Iglesia: las parroquias, asociaciones, movimientos, las comunidades religiosas, las distintas expresiones de servicio misionero. Muchos jóvenes encuentran en el voluntariado misionero una forma para servir a los “más pequeños” (cf. Mt 25,40), promoviendo la dignidad humana y testimoniando la alegría de amar y de ser cristianos. Estas experiencias eclesiales hacen que la formación de cada uno no sea solo una preparación para el propio éxito profesional, sino el desarrollo y el cuidado de un don del Señor para servir mejor a los demás. Estas formas loables de servicio misionero temporal son un comienzo fecundo y, en el discernimiento vocacional, pueden ayudaros a decidir el don total de vosotros mismos como misioneros.

Las Obras Misionales Pontificias nacieron de corazones jóvenes, con la finalidad de animar el anuncio del Evangelio a todas las gentes, contribuyendo al crecimiento cultural y humano de tanta gente sedienta de Verdad. La oración y la ayuda material, que generosamente son dadas y distribuidas por las OMP, sirven a la Santa Sede para procurar que quienes las reciben para su propia necesidad puedan, a su vez, ser capaces de dar testimonio en su entorno. Nadie es tan pobre que no pueda dar lo que tiene, y antes incluso lo que es. Me gusta repetir la exhortación que dirigí a los jóvenes chilenos: «Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie: Le haces falta a mucha gente y esto piénsalo. Cada uno de vosotros piénselo en su corazón: Yo le hago falta a mucha gente» (Encuentro con los jóvenes, Santuario de Maipú, 17 de enero de 2018).

Queridos jóvenes: el próximo octubre misionero, en el que se desarrollará el Sínodo que está dedicado a vosotros, será una nueva oportunidad para hacernos discípulos misioneros, cada vez más apasionados por Jesús y su misión, hasta los confines de la tierra. A María, Reina de los Apóstoles, a los santos Francisco Javier y Teresa del Niño Jesús, al beato Pablo Manna, les pido que intercedan por todos nosotros y nos acompañen siempre.

FRANCISCUS


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Misión de minorías silenciosas

Compartimos    el testimonio del P.  P. Gerardo Oviedo, arequipeño. Lleva unos 8 años en Taiwan en una misión de minorías silenciosas.

Estoy muy bien, gracias. El terremoto fue a unas tres horas de la capital, donde vivo. Aquí es como en Arequipa, hay temblores muy seguido, así que ya algo uno se acostumbra.
 Actualmente somos tres padres en la comunidad. Padre Adam (Polonia), cuida una pequeña parroquia, San Willian, que originalmente surgió en un villa de leprosos, hace muchísimos años, ahora esa parroquia, o la iglesia en si, se encuentra en el piso 9 de un hospital, en una de las áreas aún quedan algunos leprosos, pero no son católicos. Los que participan más en la misa son algunas personas que viven cerca, alguno de ellos inmigrantes chinos.
Padre Margarito (Filipinas), lleva aquí hace 2 anos, termino su curso de chino y por el momento me ayuda en la pastoral.
Yo, bien arequipeño, jaja. Actualmente soy el superior de la comunidad y párroco de dos pequeñas parroquias. Santa Ana, es la parroquia en la que estamos desde hace 8 anos. Queda en la periferia de la ciudad. En la misa dominical participan entre 30 a 40 personas. El distrito tiene mas de 80 mil habitantes. Los miembros de la parroquia son mixtos, es decir, hay taiwaneses, chinos, y aborígenes. Jóvenes no tenemos, y niños tratando de hacer algo. Por el momento hay unos 5 que participan seguido junto con sus padres.
San Maria Vianey, es la otra parroquia que queda en el centro la ciudad. Es una comunidad que estuvo sin párroco por mas de un ano y medio. El obispo nos pidió que le demos una mano, así que estoy también allí de párroco desde diciembre del ano pasado. Se supone que sera hasta mitad de ano que el obispo conseguirá otro padre, quien sabe. Es una parroquia en la que los miembros son taiwaneses y chinos. En la misa dominical participan unas 40 a 50 personas. Al no haber tenido sacerdote por mas de un ano, las personas no están acostumbradas a participar de la misa diaria. A veces solo hay una sola persona que viene a misa diaria. También estamos tratando de organizar la catequesis y otras actividades así como la visita semanal a un centro de ancianos que esta a unos 100 metros de la parroquia. Poco a poco.
A veces es algo cansado ir de una parroquia a otra. Entre Santa Ana (donde vivimos) hasta San Willian son 10 kilómetros. De Santa Ana a Vianey son 14 Kilómetros.
Padre Adam usa bicicleta, no le gusta usar el transporte publico o la motocicleta que tenemos. Yo y P. Margarito usamos el transporte publico o la Motocicleta.
Hay misas diarias en las tres parroquias asi como las misas dominicales. Es un correr de un lado para otro.
Siempre la lengua es un problema, pero nos hemos dado cuenta que lo mas importante es como tratas a la gente y que tan cercano estas de ellos. Estoy muy feliz aquí, ya son casi 9 anos en Asia y de verdad no me veo en otro lugar que no sea aquí. jaja.
Cuéntenme de ustedes? Como va todo? No se pierdan, mandenme noticias.
Les envío mas fotos en otro email.
Abrazos. Muchos cariños a todos.
Dios los bendiga.
 

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