Sábado Santo: Guarda silencio, confía y espera

Hoy la historia parece detenerse. Es el día del silencio, del alma que se pregunta y, aun así, sigue creyendo. El Sábado Santo nos invita a entrar en ese espacio donde la esperanza se cultiva en lo oculto, como una semilla bajo tierra.

En este día aprendemos que la vida también se construye en la quietud. Que la espera no es un vacío, sino un puente. Y que confiar es un acto de valentía cuando todavía no vemos la luz.

Pero este silencio no es final. Este descanso prepara el estallido de la Pascua. Porque justo cuando parece que nada ocurre, Dios sigue obrando en lo profundo.

A la escucha de Comboni. Marzo 2026

Estas palabras de Comboni muestran una pasión y un compromiso inquebrantables por África, un continente que él amaba profundamente. «¡África o muerte!» no es solo un lema, sino una declaración de vida: darlo todo por una causa, sin importar el sufrimiento, porque salvar a África significaba salvar vidas, esperanza y un futuro mejor.

Comboni nos invita a entregarnos con todo lo que somos, con la misma pasión y el mismo ardor que él tuvo, por aquellos que más lo necesitan.

Como familia comboniana, estamos llamados a dar lo mejor de nosotros para transformar el mundo, aunque el camino no siempre sea fácil. Porque al final, todo sacrificio vale la pena cuando se trata de llevar amor, fe y esperanza donde más hace falta.

Retiro de los LMC de Guatemala: un encuentro para renovar la misión y el corazón

Del 28 de febrero al 01 de marzo, los Laicos Misioneros Combonianos de Guatemala vivimos un retiro lleno de gracia y encuentro fraterno en Casa Comboni, un espacio que se convirtió en hogar espiritual durante estos días de reflexión, oración y renovación misionera, todo ello bajo la guía espiritual del Padre Damián Bruyel, quien acompañó cada momento con enseñanzas, cercanía y espíritu misionero.

Fue un tiempo especial para detenernos en medio de nuestras actividades cotidianas y volver a lo esencial: escuchar la voz de Dios, fortalecer nuestra vocación misionera y crecer como comunidad.

Uno de los ejes centrales del retiro fue profundizar en la figura de María como Mujer, Madre y Misionera. A través de las reflexiones, descubrimos cómo su “sí” generoso sigue siendo modelo para quienes somos llamados a anunciar el Evangelio. María nos enseña a confiar, a servir con humildad y a caminar incluso cuando no entendemos completamente el plan de Dios.

También meditamos sobre Santa María Reina, reconociéndola como guía amorosa que acompaña nuestra misión y fortalece nuestra fe en los momentos de dificultad.

Otro de los temas que iluminó el retiro fue contemplar a María como estrella de la evangelización, aquella que señala siempre hacia Cristo. Se nos recordó que evangelizar no es solo anunciar con palabras, sino vivir el Evangelio con coherencia, alegría y entrega cotidiana.

Reflexionamos además sobre la misión del profeta, entendiendo que todo misionero está llamado a ser voz de esperanza, justicia y amor en medio del mundo actual. Ser profeta implica escuchar primero a Dios para luego anunciarlo con valentía.

El tema “Pescando con Jesús” nos invitó a renovar nuestra confianza en Él, recordando que la misión no depende únicamente de nuestras fuerzas, sino de dejarnos guiar por su palabra. Así como los discípulos lanzaron las redes confiando en Jesús, nosotros también somos enviados a remar mar adentro.

Más allá de las enseñanzas, el retiro fue un espacio para fortalecer los lazos como comunidad y como familia misionera. Compartimos momentos de alegría, diálogo y fraternidad que renovaron nuestro sentido de pertenencia y compromiso común.

Cada encuentro, cada oración y cada conversación nos recordó que la misión se vive mejor cuando caminamos juntos.

El sábado por la noche vivimos un profundo Vía Crucis, conmemorando la pasión y muerte de Jesucristo, un momento de silencio y contemplación que tocó profundamente nuestros corazones.

Además, tuvimos la oportunidad de recibir el sacramento de la reconciliación. Las confesiones fueron un regalo espiritual que nos permitió presentar nuestras vidas al Señor con humildad, buscando tener el alma limpia y dispuesta para recibir sus gracias, con el deseo sincero de caminar hacia la santidad.

Este retiro no fue un final, sino un nuevo comienzo. Regresamos a nuestras comunidades renovados, fortalecidos y con el corazón dispuesto a seguir anunciando el Evangelio con alegría, confiando en que Dios sigue obrando en cada uno de nosotros.

Como nos recuerda San Daniel Comboni:

“Salvar África con África.”

San Daniel Comboni, ruega por nosotros.

LMC Guatemala

Campaña de Manos Unidas 2026

Un año más Manos Unidas, organización de la Iglesia española que se encarga de recoger fondos para ayudar en todo el mundo, ha lanzado su campaña contra el hambre. Con el lema Declara la guerra al hambre ha invitado a combatir las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad y la injusticia.

Por nuestra parte seguimos colaborando como voluntarios en la campaña, ayudando a sensibilizar sobre estas realidades.

Nuestro papel es sencillo, dar testimonio de nuestra viada misionera y explicar de primera mano algunos de los proyectos que en misión hemos visto financiados por Manos Unidas. No es una entidad cualquiera sino la manera en la que la Iglesia española se vuelca con las realidades de países empobrecidos y colabora. La mayoría de sus fondos provienen de esta campaña que se realiza por las parroquias de toda España cada segundo domingo de febrero y es momento de dar cuenta de ella a todas las personas que ofrecen su ayuda cada año.

Este año hemos tenido la oportunidad de asistir a varias parroquias. Muchas veces lo que hacemos es asistir a las misas del fin de semana y compartir al final de la eucaristía o tras la homilía nuestra experiencia de misión y de las realidades de diferentes países donde hemos estado como misioneros.

Es muy bonito ver como en algunas parroquias, como la de la Encarnación en Bormujos (Sevilla), toda la comunidad se vuelca en la campaña, catequistas, niños y jóvenes trabajan durante la semana y ayudan a concienciar a la comunidad, voluntarias y voluntarios organizan el mercadillo solidario o actividades como la cena de hambre.

También en la parroquia del Cerro, la parroquia de la Ascensión o la de los Ángeles en Sevilla Este las voluntarias de Manos Unidas y los párrocos preparan con cariño las misas de ese fin de semana. En la última tuvimos no solo la oportunidad de compartir alguna eucaristía sino de dar nuestro testimonio con el grupo de catequesis de adultos. Una hora donde poder profundizar en estas realidades y poder compartir fotos y una compresión más profunda de las causas de estas situaciones y de la lucha que desde estos países hacen para salir adelante. En realidad, nuestra ayuda como misioneros o el apoyo a determinados proyectos de Manos Unidas no es sino un apoyo a la labor, el trabajo y sacrificio que las comunidades llevan adelante. Estas comunidades son las verdaderas protagonistas y las que nos enseñan tanto sobre resistencia, sobre no perder la esperanza, sobre ser creativos cuando son pocos los recursos que uno tiene. Son tantas cosas las que aprendemos de ellos que también es de justicia compartirlas en estos momentos a nuestras comunidades de origen.

Esperamos que esta fe y energía que ellos muestran también revitalice a nuestras comunidades en España y seamos capaces de colaborar en la construcción de un mundo más justo para todos.

Saludos Alberto y Maricarmen.