A la escucha de Comboni. Febrero 2026

En la misión a veces nos enfrentamos a desafíos y momentos de incertidumbre. Pero Comboni nos recuerda algo vital: cuando confiamos en Dios, Él nunca nos deja. ¡Siempre está con nosotros!

Que nuestra fe sea firme y nos impulse a seguir adelante, llevando el amor de Dios a cada rincón del mundo. No importa la cruz que llevemos, porque el amor por Dios transforma todo en victoria, nos da fuerza y nos conduce a la vida eterna.

¡Sigamos siendo luz y esperanza donde más se necesita!

Buenas noticias. V Domingo T.O. 08/02/2026

Mateo 5,13-16

Vosotros sois la luz del mundo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

DAR SABOR A LA VIDA

Una de las tareas más urgentes de la Iglesia de hoy y de siempre es conseguir que la fe llegue a los hombres como «buena noticia».

Con frecuencia entendemos la evangelización como una tarea casi exclusivamente doctrinal. Evangelizar sería llevar la doctrina de Jesucristo a aquellos que todavía no la conocen o la conocen de manera insuficiente.

Entonces nos preocupamos de asegurar la enseñanza religiosa y la propagación de la fe frente a otras ideologías y corrientes de opinión. Buscamos hombres y mujeres bien formados, que conozcan perfectamente el mensaje cristiano y lo transmitan de manera correcta. Tratamos de mejorar nuestras técnicas y organización pastoral.

Naturalmente, todo esto es importante, pues la evangelización implica anunciar el mensaje de Jesucristo. Pero no es esto lo único ni lo más decisivo. Evangelizar no significa solo anunciar verbalmente una doctrina, sino hacer presente en la vida de las gentes la fuerza humanizadora, liberadora y salvadora que se encierra en el acontecimiento y la persona de Jesucristo.

Entendida así la evangelización, lo más importante no es contar con medios poderosos y eficaces de propaganda religiosa, sino saber actuar con el estilo liberador de Jesús.

Lo decisivo no es tener hombres y mujeres bien formados doctrinalmente, sino poder contar con testigos vivientes del evangelio. Creyentes en cuya vida se pueda ver la fuerza humanizadora y salvadora que encierra el evangelio cuando es acogido con convicción y de manera responsable.

Los cristianos hemos confundido muchas veces la evangelización con el deseo de que se acepte socialmente «nuestro cristianismo». Las palabras de Jesús llamándonos a ser «sal de la tierra» y «luz del mundo» nos obligan a hacernos preguntas muy graves.

¿Somos los creyentes una «buena noticia» para alguien? Lo que se vive en nuestras comunidades cristianas, lo que se observa entre los creyentes, ¿es «buena noticia» para la gente de hoy?

¿Ponemos los cristianos en la actual sociedad algo que dé sabor a la vida, algo que purifique, sane y libere de la descomposición espiritual y del egoísmo brutal e insolidario? ¿Vivimos algo que pueda iluminar a las gentes en estos tiempos de incertidumbre, ofreciendo una esperanza y un horizonte nuevo a quienes buscan salvación?

José Antonio Pagola

38º Encuentro África: «Migrar o quedarse. Fuga de talentos en África»

El pasado miércoles se presentó en Madrid el 38º Encuentro África, que se celebrará el próximo 31 de enero bajo el lema «Migrar o quedarse. Fuga de talentos en África». Un encuentro que invita a reflexionar sobre la migración, la pérdida de profesionales cualificados en el continente africano y la importancia de crear oportunidades dignas allí donde nacen las personas.

En el marco de este encuentro se entregará el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2025 al médico centroafricano Cédric Ouanekpone, en reconocimiento a su compromiso con una sanidad de calidad en su país. Tras completar su formación en África y en Francia, donde tuvo la oportunidad de quedarse a trabajar, decidió regresar a la República Centroafricana, consciente de que en su país no había ningún nefrólogo y de la enorme necesidad existente.

Ser médico también sirve para cambiar la sociedad”,afirmó Ouanekpone, una convicción que vive cada día como director médico del Centro Nacional de Hemodiálisis de Bangui, coordinador del proyecto Mama Ti Africa y docente en la Facultad de Medicina. Su trabajo cobra aún más valor en un contexto donde apenas hay 0,7 médicos por cada 10.000 habitantes y el gasto sanitario anual por persona no alcanza los 7 euros.

Durante la presentación, el obispo de Mbaiki y misionero comboniano Jesús Ruiz Molina subrayó la importancia de reconocer este tipo de testimonios, destacando que el trabajo de Ouanekpone nace del amor a su profesión y de una profunda vocación de servicio. Además, valoró positivamente la reciente regularización extraordinaria de migrantes en España, afirmando que “dar dignidad a las personas es siempre una buena noticia” y que este gesto es profundamente evangélico, venga de donde venga.

El obispo recordó también la importancia de iniciativas como Mama Ti Africa y las clínicas móviles en zonas remotas, que encarnan el carisma comboniano de «salvar África con África» y contribuyen a construir esperanza en los lugares con menos recursos.

Fuente: Mundo Negro

Encuentro Navideño de la Familia Comboniana en España

Ayer, vivimos un momento muy especial al reunirnos todas las comunidades de la Familia Comboniana en España para celebrar juntos el espíritu de la Navidad. Fue un encuentro lleno de alegría, fraternidad y esperanza, donde compartimos momentos de oración, cariño y solidaridad.

Después, en Granada, continuamos con la celebración de la Eucaristía, un hermoso tiempo de oración y unidad, seguido de una deliciosa cena en la que pudimos disfrutar de la compañía de todos y donde por supuesto, ¡no faltó la fiesta!

Damos gracias a Dios por la oportunidad de compartir este tiempo juntos, por la unión de nuestras comunidades y por la bendición de vivir la Navidad como familia. Que esta experiencia nos llene de esperanza y amor para el nuevo año.