XXXVIII Encuentro África 2026

El próximo 31 de enero a las 17:30 tendrá lugar el Madrid la celebración del XXXVIII Encuentro África con el título “Migrar o quedarse. Fuga de cerebros en África”.   

Además, es este encuentro se hará entrega del Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2025 que este año ha sido otorgado al doctor Cédric Ouanekpone de la República Centroafricana.

Al concluir su especialización médica en Estrasburgo (Francia), el doctor Cédric Patrick Le Grand Ouanekpone tenía muy claro que iba a regresar a su país, la República Centroafricana (RCA).

Rechazó el seductor contrato que le ofrecieron y de nada sirvió que intentaran renegociar al alza su salario.

Era el primer nefrólogo en su país y sabía que el Centro Nacional de Hemodiálisis de Bangui, construido en 2020 por el Banco Africano de Desarrollo y entregado al Gobierno para su gestión, llevaba dos años sin funcionar por falta de un especialista.

Puedes seguir el encuentro  en canal de youtube Editorial Mundo Negro

EL DESPERDICIO DE ALIMENTOS, UN SACRILEGIO

En estos días de celebraciones y comidas familiares y con amigos, somos testigos del desperdicio de una gran cantidad de alimentos.

El trayecto de los alimentos hasta nuestra mesa y, si no los consumimos, hasta el cubo de la basura, ya no ocurre de manera aislada. Debemos comprender que nuestra relación con la comida y el desperdicio de alimentos afecta la vida de las personas en nuestro planeta, tanto de aquellas que pasan hambre como de las que envenenamos con lo que desechamos.

Por esta razón, desperdiciar alimentos se convierte en un acto casi sacrílego, y encontrar soluciones a este problema se torna en una cuestión que no solo impacta la economía y la salud, sino también la vida religiosa y espiritual.

Así nos lo explica este cuaderno de Cristianismo y Justicia. Los autores forman parte del proyecto Higher Education for Social Transformation (HEST), promovido por la Conferencia de Provinciales Jesuitas de Europa (JCEP) y la red Kircher Network.

Puedes obtener el cuaderno en https://www.cristianismeijusticia.net/…/pdf/es228_0.pdf

Escuchar el grito de la tierra y de los pobres

En la audiencia jubilar en la plaza de San Pedro del pasado 20 de diciembre, León XIV subrayó que muchos poderosos no escuchan el clamor de la creación y que la riqueza de la tierra está «cada vez más concentrada, injustamente», en manos de unos pocos. «Dios ha destinado a todos los bienes de la creación para que todos participen de ellos.

Lo recordó el Papa León XIV en su catequesis de la última audiencia jubilar de los sábados, celebrada el pasado 20 de diciembre, en la Plaza de San Pedro. Iniciadas por el Papa Francisco en el mes de enero, las catequesis se centraron en el tema de este Jubileo: la esperanza. Tras saludar desde el papamóvil a los fieles reunidos en la plaza, el Obispo de Roma inició su catequesis recordando la cercanía de la Navidad y la inminente conclusión del Jubileo, pero, puntualizó, “no termina la esperanza que este Año nos ha dado; ¡seguiremos siendo peregrinos de la esperanza!”

Sin esperanza, estamos muertos; con la esperanza, venimos a la luz. La esperanza es generativa. De hecho, es una virtud teologal, es decir, una fuerza de Dios, y como tal genera, no mata, sino que hace nacer y renacer. Esta es la verdadera fuerza. Lo que amenaza y mata no es fuerza: es prepotencia, es miedo agresivo, es mal que no genera nada. La fuerza de Dios hace nacer. Por eso, para terminar, quisiera decirles: esperar es generar.

Dios siempre genera, nosotros podemos generar con él

Inspirado en las palabras de San Pablo cuando escribe a los cristianos de Roma que “toda la creación gime y sufre dolores de parto hasta hoy”, el Santo Padre indicó que esta imagen nos ayuda a escuchar y a llevar en nuestra oración el grito de la tierra y el grito de los pobres.

«Toda» la creación es un grito. Pero muchos poderosos no escuchan este grito: la riqueza de la tierra está en manos de unos pocos, muy pocos, cada vez más concentrada —injustamente— en manos de quienes a menudo no quieren escuchar el gemido de la tierra y de los pobres. Dios ha destinado a todos los bienes de la creación, para que todos participen de ellos. Nuestra tarea es generar, no robar. Sin embargo, en la fe, el dolor de la tierra y de los pobres es como el de un parto. Dios siempre genera, Dios sigue creando, y nosotros podemos generar con Él, en la esperanza. La historia está en manos de Dios y de quienes esperan en Él. No solo hay quienes roban, hay sobre todo quienes generan.

María,  modelo de esperanza

El Pontífice añadió que, si “la oración cristiana es tan profundamente mariana, es porque en María de Nazaret vemos a uno de nosotros que genera”.  Ella es “nuestra esperanza”, aseguró. Nos parecemos a ella, porque podemos generar la Palabra de Dios aquí abajo, transformar el grito que escuchamos en un parto. Jesús quiere nacer de nuevo: podemos darle cuerpo y voz. Este es el parto que la creación espera.

Esperar es generar. Esperar es ver que este mundo se convierte en el mundo de Dios: el mundo en el que Dios, los seres humanos y todas las criaturas vuelven a pasear juntos, en la ciudad-jardín, la nueva Jerusalén. Que María, nuestra esperanza, acompañe siempre nuestra peregrinación de fe y esperanza.

Día internacional de las personas migrantes

En el día internacional de las personas migrantes nos unimos a todos los colectivos de personas migrantes y como Iglesia nos unimos en oración para que la realidad de todos estos hermanos/as nuestros que nos rodea nos hable y nos toque el corazón. Que el Espíritu nos inspire a encontrar
respuestas audaces para denunciar las injusticias, derribar muros y construir puentes hacia los más pobres.

Compartimos la oración, que con motivo de esta jornada, ha preparado CONFER. Gracias por compartirla.

Descargar oración

FORO DE LA FAMILIA COMBONIANA SOBRE ECOLOGÍA INTEGRAL – COP30. MENSAJE FINAL

“Respondiendo al clamor de la Tierra y de los pobres”

Sabemos que toda la creación gime a una y sufre dolores de parto hasta ahora. Y no solo ella, sino también nosotros mismos, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando con ansias la adopción, la redención de nuestro cuerpo ( Romanos 8:22 ).

“ No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una única y compleja crisis socioambiental ” ( LS , 139).

Convocados por el clamor de los pobres y de la tierra, treinta y nueve representantes de la Familia Comboniana se reunieron en Belém (BR) con ocasión de la COP30 para vivir el Foro de Ecología Integral.

Del 11 al 18 de noviembre, participamos en todas las reuniones y debates organizados en torno a la COP30 y dedicamos tiempo a trabajar juntos, compartir momentos de espiritualidad y reflexionar sobre lo conmovedor que escuchamos y vimos en la COP30. Fueron días de encuentro y escucha del Espíritu presente en la lucha de los pueblos amazónicos y del mundo entero.

Nos hemos reunido en Belém con la convicción de que en este momento crucial se están escribiendo páginas importantes de la historia junto a las demandas y propuestas de las comunidades en apoyo al multilateralismo de los pueblos, contra todo negacionismo y contra los intereses de quienes defienden el lucro por encima de la vida.

La Amazonía, sede de la COP30, es una tierra de resistencia e inspiración, arraigada en la sabiduría ancestral y el misticismo de sus pueblos. Escucharlos confirma nuestra percepción de la grave crisis socioambiental que vivimos: una crisis civil que exige una profunda conversión de nuestros estilos de vida individuales y colectivos, de esa economía que mata y también de una espiritualidad cristiana que ha separado al Creador de sus criaturas.

La confluencia de aguas en la desembocadura del río Amazonas ha unido a pueblos de todo el mundo, con especial énfasis en un liderazgo indígena cada vez más consciente y organizado. Compartir las vidas y los sueños de estos pueblos nos da esperanza: en Belém, ¡sentimos con fuerza el espíritu de misión!

Nos sentimos parte de una Iglesia en movimiento, en busca de la transformación, unida al conocimiento ancestral y científico, en un diálogo ecuménico e interreligioso que abre mentes y corazones. Celebramos la vida de muchos mártires que han hecho y siguen haciendo causa común con el clamor de la Tierra y de las comunidades empobrecidas.

Participamos en numerosos debates, en los ámbitos institucionales de la COP, la Cumbre de los Pueblos y el Tapiri Interreligioso, y profundizamos una visión sistémica de la emergencia ambiental y climática que vivimos. Las comunidades de fe, las iglesias y la vida consagrada tienen el potencial y la responsabilidad únicos de ofrecer un camino de esperanza en este contexto, ¡y este camino se llama la espiritualidad de la Ecología Integral!

Como personas convencidas e inspiradas por el tesoro del carisma comboniano y el legado de la doctrina social de la Iglesia, que relanzamos la evangelización como promoción de la dignidad de la persona en todas sus dimensiones, renovamos nuestro compromiso como Familia Comboniana y proponemos las siguientes líneas de acción:

  • Promover y apoyar la conversión ecológica a nivel personal y comunitario para transformar todas las relaciones basadas en desigualdades e injusticias (colonialidad, racismo, género);
  • Desarrollar procesos de formación inicial y permanente en Ecología Integral y cultivar una espiritualidad encarnada y liberadora basada en el trabajo colaborativo en red, potenciando la vida litúrgica en nuestras comunidades;
  • Caminar como Iglesia, potenciando iniciativas en curso como la Plataforma de Iniciativas Laudato Si’, Sembrando Esperanza para el Planeta, el Tiempo de la Creación y la Semana Laudato Si’, profundizando nuestra comprensión de las enseñanzas de la Iglesia y, en particular, el Llamado de las Iglesias del Sur Global a la Justicia Climática y la Casa Común;
  • Mapear y visibilizar las prácticas de la Familia Comboniana para crear conciencia sobre el impacto de nuestro compromiso con la Ecología Integral, incluyendo estilos de vida simples y sobrios;
  • Recuperar el Pacto Comboniano por la Casa Común;
  • Colaborar con los medios de comunicación de la Familia Comboniana en el compromiso misionero de la Ecología Integral;
  • Incluir la Ecología Integral en la formación y educación popular de nuestras comunidades, con metodologías apropiadas para las diferentes edades y contextos;
  • Apoyar acciones de incidencia política a partir de las comunidades locales, con la participación activa de las comunidades, promoviendo también actividades que creen modelos económicos alternativos viables, inspirados en la Economía de Francisco y Clara;
  • Facilitar la colaboración entre las diversas ramas de la Familia Comboniana estableciendo una Comisión General, así como promover el intercambio sobre nuestras prácticas a través de seminarios web de formación semestrales.

Agradecemos a Dios y al pueblo que nos acogió y, de manera especial, a la coordinación que organizó el Foro y a todos aquellos que lo hicieron posible.

¡Que esta ulterior semilla plantada en el suelo de la Familia Comboniana dé frutos de renovado compromiso, en respuesta a la urgencia de los signos de los tiempos!

Belém, 18 de noviembre de 2025

Hermanas Misioneras Combonianas
, Misioneros Laicos Combonianos,
Misioneros Seglares Combonianos,
Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús