El Día Internacional de la Mujer, originalmente llamado Día Internacional de la Mujer Trabajadora, se celebra el día 8 de marzo y está reconocido por la Organización de las Naciones Unidas, ONU. En este día se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona. Su origen está en el incendio de la Triangle Shirtwaist Company, de una gran transcendencia en la historia social de los Estados Unidos y del movimiento obrero y feminista, al dar muerte a las obreras que en 1910, el año anterior al mismo, habían protagonizado la primera huelga llevada a cabo exclusivamente por mujeres en demanda de mejoras en su situación laboral.
Probablemente declarar ese día de los Derechos de los Trabajadores, hubiera hecho mucho más por las mujeres. Pero denominaciones aparte, también debería ser el día de las mujeres que trabajan sin recibir un salario:
el día de las que invierten todo su potencial en acompañar a sus hijos, padres o abuelos durante su crecimiento o en los últimos años de su vida
de las que no están en ningún censo
de las que recogen agua, siembran, paren y sostienen la familia entera
de las que no pueden defenderse de la violencia física en un ambiente sociocultural que transige con ella
de las emprendedoras gracias a los microcréditos
de las analfabetas
de las ancianas olvidadas o recluidas
de las africanas, indígenas americanas, asiáticas…


Podemos informarnos en la web de Naciones Unidas, en las noticias de Mundo Negro Digital, en los blogs de la Red. Merece la pena.

Afortunadamente millones de mujeres y hombres en todo el mundo trabajan por su propia dignidad, sin importar su género, su posición social o su cultura. No sé si nosotros podemos decir tanto.