Yo ya he cambiado

El pasado mes de junio dentro del programa parroquial “Promoción de una convivencia sana y saludable” hemos desarrollado un ciclo de cuatro talleres para mejorar la convivencia familiar en la zona de Villa Confraternidad, a la entrada de Villa Ecológica.

La vecina Marta me preguntaba “Profesor, ¿porqué organizamos esto acá?” Pues precisamente porque estás tú, Marta. Después de dos años acompañando la fe de estas vecinas desde la cuna-jardín y los grupos de Biblia, va cuajando un grupo de líderes sencillas: Marta, Hermelinda, July. Ellas conocen bien la lucha diaria de las familias para caminar unidas, en medio de la pobreza y múltiples fragilidades. Ellas son valientes protagonistas de esta lucha. Su presencia es presencia eclesial, aunque no participen en la misa o no tengan todos los sacramentos. En su sencillez y debilidad, son la semilla del Reino que crece sin darnos cuenta.

Delegué toda la organización en Marta. Le di indicaciones y ella coordinó con el dirigente vecinal para que nos prestara el local social. Con su wawa a la espalda en su mantita, subía y bajaba la temible cuesta de su cuadra para buscar la llave del local y traer de la tienda la gaseosa con galletas para el refrigerio. Ella repartió los volantes y distribuyó los carteles para invitar a los vecinos. Yo contacté con los ponentes: psicólogos y trabajadores sociales de la parroquia y asistentes legales del Ministerio.

Siempre tendemos a juzgar estos actos por el número de asistentes. En total serían unas 12 personas durante los cuatro talleres, mayoritariamente mujeres. La psicóloga del Ministerio nos insistió en que este trabajo de formación y prevención es labor de fondo, que basta con que unas cuantas vecinas se convenzan de dar un paso adelante contra la violencia familiar. Ellas son las que irán sembrando en las demás.

Pasada la tercera charla una asistente alcanza a Isabel al salir de la cuna y le comenta los problemas con su esposo. En tres años nunca se había sincerado así. A la eterna pregunta “¿Por qué ahora ya no aguantas?”, ella responde “Señorita, es que yo ya he cambiado”. Eso nos basta para justificar el esfuerzo de organizar estos talleres. Muchas veces escuchamos rezar a las vecinas para que cambie su esposo, para que deje de tomar, para que sea amable con ellas y con los chicos. Paro hay otra opción complementaria que esta vecina nos enseña: que cambien ellas. Que asuman su humillada situación con heroica valentía y se planten firmes frente a sus esposos.

En Villa Confraternidad estamos en situación de afianzar a estas líderes y asentar esta red vecinal para fortalecer a las víctimas de violencia familiar y a las familias que luchan cada día para resolver positivamente sus conflictos.

Gracias a Dios por permitirnos participar de algún modo en estos procesos de libertad. Y gracias a todos ustedes que se hacen instrumentos de Dios en este camino.

Gonzalo Violero, Arequipa-Perú

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Una respuesta a “Yo ya he cambiado

  1. Gracias, muy lindo, digno de imitar, bendiciones y alegras del Seor, seguir avanzando en mi preparacin para seguir el ejemplo de Juss por medio de ustedes….cudense mucho, el Seor los gue y proteja en este duro camino….. Date: Fri, 24 Aug 2012 21:21:44 +0000 To: ldsp24@hotmail.es

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