«África no necesita ayuda, necesita condiciones justas y acuerdos de igual a igual» (Lázaro Bustince)

Lázaro Bustince es director general de la Fundación Sur, que trabaja desde hace años para darnos a conocer la realidad del continente africano, «origen y quizá futuro de la humanidad», en palabras de Bustince, que ha vivido 30 años en Uganda.

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África Fundación Sur denuncia que «las multinacionales están llegando al África subsahariana en una carrera frenética de acaparamiento de tierras«, siguiendo «las reglas de todos los inversores», que dejan al ser humano muy lejos del «centro del negocio, de la política y de la economía».

«Hasta ahora no han reinado los acuerdos justos entre Europa y los países africanos, porque el más poderoso elige la canción», afirma Lázaro, que defiende que «África no necesita ayuda, sino condiciones justas y acuerdos de igual a igual«.

¿Es África un continente desconocido?

Después de 35 años en Uganda, volví a España hace año y medio, porque me pidieron que viniera para acá, a responsabilizarme de Fundación Sur. Y una de las cosas que me sorprendió (aunque ya lo había notado cuando venía de vacaciones), es que África se conoce de una forma muy relativa. A no ser que haya alguna hambruna extraordinaria, África no es noticia. Nuestra Fundación, de hecho, nació hace años como Centro de Información y Documentación sobre África, para dejar que los africanos presenten África a la sociedad española e hispanohablante. así fue hasta el 2002, cuando nació África Fundación Sur, donde entramos junto con Manos Unidas y Cáritas a formar el patronato. El objetivo es el mismo: presentar el África real, con su potencial inmenso, que es el origen y quizá el futuro de la humanidad. Y al mismo tiempo, dejar que los africanos presenten sus retos.

¿Y cómo es África?

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Es una pregunta inmensa. Hablamos de África como si fuera un país, pero África es un continente inmenso, con gran riqueza de pueblos, de culturas y lenguas. Algunos preguntan ¿cuántas lenguas hay en África? No se sabe exactamente. A lo mejor unas dos mil. Y la historia ha sido transmitida de forma oral. En los pueblos de Uganda que yo conozco, tanto los agricultores como los pastores han transmitido toda su historia de forma oral. Es extraordinario ver cómo los pastores del norte de Uganda, que son como los masai, tienen una gramática súper precisa y compleja. Cada verbo puede tener 21 formas para precisar la acción. Y toda esta memoria se transmite oralmente.
Al mismo tiempo, su potencial humano, mineral y natural es enorme. La pregunta es a quién sirve todo ese potencial.

Se está hablando mucho últimamente de los beneficios que China obtiene de África. ¿Es China una gran potencia neocolonial?

Absolutamente. Llega como la gran amiga de África, pero sigue las reglas de todos los inversores. Es cierto que invierte, que crea algún puesto de trabajo, pero todos los técnicos y directivos son de su país de origen.

¿Continúa habiendo signos evidentes de explotación en África?

Este año estamos celebrando 125 años de la gran campaña antiesclavista que hizo nuestro fundador. Él, que era cardenal, recorrió todas las capitales europeas para lanzar un grito contra la esclavitud masiva. La trata occidental transatlántica llegó a los 12 millones de personas, personas concretas con rostros humanos. En la trata oriental fueron otros 17 millones, es decir, una catástrofe. Eso no podía continuar.
Después de la campaña del cardenal, se abolió oficialmente la esclavitud, pero claro, hay nuevas formas de explotación que se suman a las que nunca dejaron de existir. El tráfico de personas (aunque a otro nivel), la corrupción, los niños soldado… Y también hay nuevas formas de esclavitud sistemática, de sistemas que oprimen a los pueblos africanos.

¿Cuál es el trabajo de vuestra Fundación?

África Fundación Sur tiene el objetivo de presentar, y dejar que los africanos presenten, sus objetivos, su cultura, su historia y sus retos. En ese sentido, ahora está cambiando la forma de trabajar, está cambiando la forma de presentar África. Antes, la biblioteca era nuestra piedra angular. Una biblioteca de más de 20 mil volúmenes especializados en África, la mejor en España. Ahora la biblioteca sigue teniendo su gran valor, pero la gente quiere la biblioteca en su ordenador. La web está cobrando un valor extraordinario. No tenemos más que 3 mil visitas al día, una cifra modesta, pero que significa una presencia importante. Ahí presentamos las noticias de los periódicos más importantes de África, enviamos un boletín semanal, y traducimos los artículos de autores africanos. También tenemos un bloque académico, que es el más visitado después de las noticias, donde publicamos cuadernos con temas monográficos, como por ejemplo el acaparamiento de tierras (otra forma de esclavitud de las que hablábamos), el crecimiento económico de África… Presentamos el África real, con sus buenas y sus malas noticias.

¿Tiene África tanta capacidad de buenas noticias como posibilidad de crecimiento?

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Exacto, tiene mucho futuro. Ya están saliendo a la mesa internacional hombres y mujeres de África, como las dos mujeres africanas que trabajan en el Tribunal Internacional de La Haya. A una de ellas, la de Uganda, la conozco muy bien. Es una mujer muy valiente. Ya había algunas figuras africanas, como Koffi Annan, pero ahora están surgiendo más.

¿En la Iglesia cuesta más esa incorporación, esa presencia? Cada vez hay más cardenales africanos pero, ¿sería posible un Papa de África?

Bueno, es difícil prever el futuro, pero debería ser totalmente normal que un día hubiera un Papa de América Latina o un Papa de África. En nuestra sociedad de Misioneros de África el superior general es un africano de Ghana. Es lo más enriquecedor para la universalidad de la Iglesia.

¿Cómo está la situación en Malí?

Bueno, en Malí nosotros estamos sólo como ayudantes, para echar una mano. Los responsables son ellos, ya hace tiempo. Hace 130 años, cuando llegaron los Padres Blancos, querían iniciar programas de educación, presentar el Evangelio… y tenían que hacerse responsables, porque era el comienzo. Eso ya pasó, ahora estamos sólo para ayudarles y colaborar con ellos. Nuestro interés ha sido siempre aprender bien la lengua y la cultura del país donde estamos, porque ellos están muy bien como están, así que lo que nosotros tenemos que hacer es trabajar con ellos.

En Malí acaban de liberar militarmente las ciudades más importantes del norte, que ahora están en manos del ejército maliense, aunque los franceses aún están allí. Se va pacificando el proceso, pero eso es sólo el comienzo de la solución. Un problema importante en Malí es qué tipo de Islam se va a imponer en la sociedad maliense.
En el África subsahariana los movimientos radicales no tienen mucho futuro, porque ellos son gente muy moderada.

Sin embargo, hay operando en la zona (secuestrando cooperantes, etc.), grupos supuestamente vinculado a Al-Qaeda.

Pero son grupos que han llegado de fuera, no son de allí. La Sharía es la ley oficial en Malí, lo que supone que los líderes musulmanes están entrando en el campo político. Lo que no se sabe es si finalmente se establecerá el Islam tradicional africano, que es más moderado y más abierto a las culturas actuales, o un estilo de Islam más radical. Ésa es la pregunta, la incógnita que queda en torno a Malí.

¿Y qué se teme?

Habrá que ver qué es lo que la sociedad elige. De momento, los movimientos están ahí.

¿Cómo habéis seguido el proceso de la Primavera Árabe en Túnez y Egipto?

Ha sido una verdadera revolución cultural, de estilo de vida. Es un proceso que comenzó y que sigue, por ejemplo en Egipto, que está en plena ebullición. Las revoluciones árabes de África del norte pasarán por Marruecos, e incluso pueden llegar a Arabia Saudita. Creo que el proceso seguirá adelante, aunque será lento y costoso, porque los jóvenes, y sobre todo las mujeres, no aceptan ya estar en la cocina. Y con razón. Y esto es lo que están diciendo en Egipto ahora mismo: que las mujeres no van a dejar la esfera pública. Quieren tener su papel y su contribución. Personalmente, tras observar los movimientos, creo que la gran fuerza viene precisamente de los jóvenes educados y de las mujeres. Ellos pueden contribuir a que este proceso sea pacífico, en la medida de lo posible, y sea constructivo para el país.

¿Cuál es, y cuál debe ser, el papel de la Iglesia en estos países y en estos procesos?

Un papel de colaboración y convivencia respetuosa. Eso es lo que quiere el 10% de cristianos coptos que hay en Egipto. De hecho, el presidente Morsi, que es un Hermano Musulmán, prometió un vicepresidente cristiano y una vicepresidenta mujer (aunque no lo ha hecho todavía). Esa convivencia respetuosa que quieren los cristianos existe ya en otros países. Es lo que está pidiendo la Iglesia: que se respeten todas las fes y etnias del país. La postura radical de oposición y marginación va pasando a la historia. Y ya es hora de que pase del todo.

¿Se puede hablar, en algún país de África, de Iglesia perseguida?

Bueno, en algunos países no tiene la libertad que quisiera tener. Sin ir más lejos, en Egipto. También en Arabia Saudita. En Malí, por ejemplo, no había problema. Allí la minoría cristiana vivía muy pacíficamente, con muy buenas relaciones con la mayoría musulmana. No había tensión. Es decir, que no es lo general que haya un gobierno islamista radical imponiendo su ley y creando conflicto.

¿Cuáles son los objetivos de futuro de la Fundación, en un mundo cada vez más globalizado? ¿Es inevitable la cooperación entre África y Europa, o el Estrecho sigue siendo una inmensidad?

Hasta ahora no han reinado los acuerdos justos entre Europa y los países africanos, porque el más poderoso elige la canción. Ahora lo que necesitamos son acuerdos justos. Hace falta ayuda, sobre todo cuando hay emergencias, pero el futuro no está en la ayuda. África no necesita ayuda, necesita condiciones justas, acuerdos de colaboración de igual a igual. Ellos tienen todos los medios necesarios para modernizar la agricultura, la informática, los medios de comunicación… integrándolo en su cultura y desarrollándolo a su manera.

Ahora hay dos fenómenos que a mí me preocupan muchísimo, porque están haciendo estragos en las familias. Uno es la esclavitud de hoy, el tráfico de esclavos. Hay países como Níger con 900 mil personas en situación de esclavitud, una esclavitud masiva que va creciendo.

Y la otra gran preocupación es el acaparamiento de tierras. Hay gobiernos y multinacionales de todas partes que están llegando al África subsahariana, en una carrera frenética de acaparamiento de tierras. Si en el mundo de hablan de 232 mil millones de hectáreas acaparadas, en África tenemos unos 72 millones.

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¿Por parte de los nuevos imperios poblacionales (China, India…), que buscan un granero?

Sí. Pero no es sólo cuestión de alimentos y de agua, también están los agrocombustibles y los minerales. Lo que está ocurriendo en la República Democrática del Congo es una vergüenza internacional.

En Uganda más de 400 familias han sido expulsadas de sus tierras para dárselas a una compañía de café que tiene su sede en Hamburgo, que, para colmo de cinismo, está en la lista de Comercio Justo. Human Coffee Marketing. Es decir, que se abusa y se acapara la tierra con complicidad de los gobiernos locales, que están desterrando y exiliando a las familias. En la invasión de Goma, recientemente, medio millón de personas han sido desplazadas en inseguridad porque algunos gobiernos y multinacionales quieren llevarse los minerales. El ser humano no está en el centro del negocio, ni de la política ni de la economía.

¿Vale menos que una piedra?

Menos. Lo que importa es el afán de lucro, a cualquier precio y de cualquier manera. Y mientras el ser humano no vuelva a ser el centro de atención de gobiernos y políticas, pueblos enteros seguirán siendo esclavizados.

Yo estaba en un centro de educación ética y cívica en Uganda para educadores, inversores y políticos, porque es la única forma de superar la corrupción y la mala gestión del poder. Las esclavitudes vienen de la pobreza, y la pobreza viene de la mala gestión del poder. Porque recursos y tecnología existen, entonces, la forma de superarlo es la educación integral, de toda la persona, de la mente y el corazón. También hacen falta estructuras más justas y una colaboración ciudadana más activa. Hemos delegado demasiado poder en muchos líderes. La sociedad tiene que reclamar su poder, y asegurar líderes íntegros. Si dejamos que el ser humano se margine, estamos todos condenados a la esclavitud, de una forma u otra.

En África se ven campamento de refugiados con cientos de miles de familias exiliadas, viviendo en una cárcel abierta, y nadie se ocupa de ellos. Durante 23 años han estado ahí. La excusa era Kony, la realidad era que no preocupaban a nadie.

¿Sigue cerca Kony?

Está, pero en la retaguardia. Los pueblos de Centroáfrica lo están sufiendo: Sur Sudán, la República Centroafricana… En Uganda últimamente no entra. Pero la pregunta es, ¿por qué ha durado 23 años? ¿Quién se lo ha permitido? ¿Quién se ha beneficiado? Ya se sabe que, a río revuelto, ganancia de los que pescan.

¿Es África, a pesar de todo, un continente cautivador?

Fascinante. A mí me ha costado mucho volver.

¿Llega uno a sentirse africano?  

Sí, llegas a identificarte con el pueblo con el que vives, y que siempre llevas en tu ser. Yo nunca he experimentado una solidaridad tan grande como la del pueblo ugandés durante la dictadura de Amín. Todo el pueblo trataba de sobrevivir unido, en contra de esos soldados salvajes. Eso crea lazos, y al final, África es tu casa.

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Conocer a Dios es practicar la justicia

Las palabras que dan título a estas líneas fueron escritas hace más de 2.700 años, por un tal Jeremías, profeta del pueblo de Israel y están recogidas en la Biblia como “palabra de Dios”.

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Desde el comenzó del cristianismo, los misioneros hemos tenido claro que en el corazón de la tarea que se nos encargaba estaba en “dar a conocer a Dios” en todos los rincones de la tierra. Eso siguiendo el mandato del Señor Jesús: “Id por todo el mundo y anunciad la Buena Noticia a los pobres”.

No tenemos miedo en reconocer que, siendo humanos y muy limitados, a lo largo de tantos siglos, más de una vez nos hemos equivocado en la manera de dar a conocer al Dios de Jesús. veces hemos pensado que dar a conocer a Dios era igual a “enseñar” cosas, ideas, conceptos sobre Dios, o sobre cómo nosotros en un momento dado de la historia entendíamos a Dios. Así en algunos momentos hemos cometido errores muy graves al encontrarnos con otras culturas y otras tradiciones religiosas, no sabiendo respetar la huella que el mismo Dios había dejado en esos pueblos. Algo que más tarde reconocería el Concilio Vaticano II y que a algunos les sigue costando digerir.

En ocasiones hemos pensado que dar a conocer a Dios, consistía en instaurar una nueva religión, que creíamos más perfecta, con unos ritos más purificados y con unos sacramentos cargados de importantes gentos simbólicos, pero que pertenecían a otra cultura y nada tenían que ver con las tradiciones y la comprensión de pueblos nuevos.

En fin, que con frecuencia hicimos del conocimiento de Dios un adoctrinamiento, la imposición de unos ritos extraños al ambiente cultural y obtuvimos como consecuencia personas bautizadas, sin duda con buena voluntad, pero a las que se podría aplicar las palabras del mismo Dios: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”.

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No siempre ha sido así. En la historia misionera de la Iglesia ha habido y hay muchos y extraordinarios ejemplos de misioneros, de trabajo prolongado de generaciones de misioneros, que han sido y son capaces de llegar al corazón de las personas, de transformas sus culturas desde un profundo respeto a sus tradiciones… porque Dios, la religión o la Iglesia no venían a cambiar su cultura. Sino a aportarles, o a reforzar un valor importante: la práctica de la justicia, y a mostrarles que a través de ese actuar justo con el hermano, con el despreciado por todos, con el no valorado como persona, precisamente en ese actuar estábamos conociendo a Dios.

Y ello, porque ese actuar con justicia nos permite entrar en el corazón de un Dios que es amor, nos permite conocer los sentimientos de Dios, sentir como Él. Es el único camino para entrar en intimidad con el Dios Padre y Madre de toda la humanidad.

Todo lo demás: doctrinas, ritos, sacramentos… son importantes en la medida en que nos enseñan a practicar la justicia, a actuar frente al prójimo con los mismos criterios de Dios.

Todo esto se hace especialmente actual en los momentos de crisis que vivimos, donde necesitamos reavivar nuestra fe: creyendo a pesar de lo que vemos, o viendo más allá de lo que nuestros ojos alcanzan a vislumbrar, y seguir apostando por la humanidad, por la capacidad que tenemos de crear algo nuevo.

No son tiempos de mirar atrás con añoranza. Son tiempos de mirar hacia adelante y construir algo nuevo. No sabemos muy bien qué. Pero tenemos claro el camino: practicar la justicia.

P. Bernardo Baldeón

Día del Ayuno Voluntario

Mañana viernes 8 de febrero se celebra el Ayuno Voluntario. Aunque hay 870 millones de razones para solidarizarnos con los que pasan hambre presentamos sólo algunas de ellas.

Esperamos que nos sirvan para vivir un poco “más ligeros de equipaje” y atentos a las necesidades de todos nuestros hermanos más necesitados.

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V Asamblea Intercontinental de los Laicos Misioneros Combonianos

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Querida familia comboniana

Como sabéis los representantes de los Laicos Misioneros Combonianos de la mayoría de los diferentes países, donde estamos a nivel internacional, hemos estado reunidos en Maia (Portugal) durante una semana reflexionando sobre el camino realizado en estos pasados 6 años como LMC y pensando los desafíos que queremos afrontar en los próximos 6 años.

Queremos compartir con cada uno las conclusiones de nuestra V Asamblea Intercontinental que os enviamos como adjuntos para que los conozcáis y entre todos podamos llevarlo adelante.

Queremos también informaros que fue elegido un nuevo Comité Central de los LMC que durante los próximos 6 años se encargará de animar y estar al servicio del trabajo a nivel internacional y apoyar en lo posible a cada realidad LMC.

Los miembros de este Comité Central son:

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  • P. Arlindo Pinto (MCCJ delegado del Consejo general)
  • P. Zieliński Maciej (MCCJ Polonia)
  • Sra. Cristina Paulek (LMC Brasil)
  • Sr. Carlos Barros (LMC Portugal-Mozambique)
  • Sr. Alberto de la Portilla (LMC España) como coordinador del mismo

En mi nombre y en el de todo el Comité Central esperamos poder colaborar en los próximos años, reforzar los lazos que como familia comboniana  y como movimiento internacional vamos dando.

Unidos en la oración y en el mismo espíritu que inspiró S. Daniel Comboni recibid un fraternal abrazo.

Alberto de la Portilla

Paride Tabán: «Es el momento de descubrir los talentos que tiene África»

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Monseñor Paride Tabán es obispo emérito de Tobit (Sudán del Sur). Ha venido a España a participar en el encuentro «Antropología y Misión», organizado por la revista Mundo Negro. Fue uno de los artífices del nuevo estado de África del que Paride Tabán se siente orgulloso: Sudán del Sur, del que a menudo se habla por el petróleo. «Es verdad que tenemos grandes reservas de petróleo», dice el obispo, «pero también tenemos muchas otras cosas».

En cuanto a la Iglesia de Sudán, cuenta que, «a pesar de todos los años que ha vivido bajo las bombas, ha seguido dando comida a tantos miles de refugiados», y considera que el hecho de que Sur Sudán sea libre es «un milagro».

«Crear una mentalidad pedigüeña es lo que puede destruir a África», afirma, para concluir con un mensaje de esperanza: «Es el momento de descubrir los talentos que tiene África».

El Congreso en el que usted ha participado de llama «África, el sueño de la integración». ¿Cuál es la visión que se tiene de África en Europa, y cómo nos ven ustedes a nosotros?

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Lo primero que aprendimos fue a escuchar. Desde África escuchamos a Europa, porque tenían muchas cosas para darnos. Es verdad que hubo un colonialismo que tuvo una fuerte incidencia en nosotros, pero también nos han llegado muchas cosas buenas: hemos aprendido la técnica y otras cosas de Europa, como yo, que aprendí del Padre Negrini en 1956 a ir usando y sentirme aprendiz de las nuevas técnicas que llegaban. Esto me dio mucha autonomía. Pero ahora es el momento de descubrir los talentos que tiene África. Estamos entrando en un nivel de relaciones de igualdad, donde intentamos vernos los unos y los otros (África y Europa) a un mismo nivel, porque todos tenemos algo que dar y compartir en este mundo roto. Porque el mundo está roto.

Usted fue obispo de una diócesis sin tierra. Le llaman «el obispo nómada» de aquel Sudán difícil, asolado por las guerras. ¿Cómo recuerda aquellos años, y cómo siente hoy el sueño de haber conseguido para Sudán del Sur un estado propio?

En primer lugar, quiero agradecer a los misioneros combonianos que a través de la revista Mundo Negro han organizado este acto. Ya estuve aquí en 1994 para otra celebración, y ahora nuevamente tenemos oportunidad de reencontrarnos, y conocer más a cerca de todo lo que está pasando en la nueva nación de Sudán del Sur. Hemos tenido muchos años de guerra, desde 1983 hasta 2005, y durante estos años he tenido oportunidad, cuando se me ha permitido, de viajar por todo el mundo, algunas veces solo, otras acompañado de otros obispos (como el obispo auxiliar de Jartum), y hemos hecho un llamamiento a todo el mundo para informarles, para mantenerles al tanto sobre lo que estaba sucediendo en Sudán del Sur.

Muchos no se creen el milagro que ha sucedido, desde que fue convocado el referéndum hasta los acuerdos que han permitido que hoy día seamos la República de Sudán del Sur. La Iglesia ha desempeñado un papel muy importante durante estos años. A pesar de todos los años que ha vivido bajo las bombas, ha sido la institución que ha continuado proveyendo un trabajo pastoral y educativo, y lo más importante, que ha continuado facilitando comida a tantos miles de refugiados. Esto de debe al trabajo de la Iglesia. Hoy día Sudán del Norte tiene miedo de la libertad que hemos conseguido en Sudán del Sur, pero yo soy optimista, y creo que saldremos adelante. Somos como un niño que está creciendo y que puede cometer errores porque es todavía débil, pero creceremos y maduraremos.

Lamentablemente sigue habiendo hambre y violencia en todo el centro de África. ¿Hay solución?

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Sí, hay muchas posibilidades para solucionar la complicada situación que vivimos, claro que las hay. Toda la gente habla de Sudán del Sur como una tierra donde hay petróleo. Es verdad que tenemos grandes reservas de petróleo, pero también tenemos muchas otras cosas. Gracias al petróleo se han conseguido cosas, pero también tenemos una abundante agricultura, una tierra muy rica. Hay minerales, cemento… no sólo petróleo. Esto es lo que tenemos que ayudar a la gente a descubrir, concienciándoles. La gente debería intentar crear estructuras estables que no llevaran a depender de otros. El problema que tenemos en África es que la gente quiere las cosas elaboradas, ya hechas, porque es lo que ven cuando miran a Europa. Yo mandé a unos chicos un par de años a hacer un curso en Noruega y, después de la fase de adaptación, cuando regresaron otra vez a Sudán del Sur, me dijeron que ellos creían que en Europa todo lo que había eran robots que hacían cosas. «Nos hemos dado cuenta de que hacen más cosas de las que pensábamos con las manos», me dijeron. Y eso es lo que yo quiero decirle a la gente: que tiene que seguir usando sus manos, sus talentos, para crear sus propias cosas, con los recursos que África les ofrece. Pensar que todo nos viene de los otros puede destruir a África. Crear una mentalidad pedigüeña es lo que puede destruir a África.

Creo que vosotros utilizáis mucho la frase de «en lugar de darles un pez, darles una caña y enseñarles a pescar». Eso es lo que nosotros queremos: que aprendan oficios, que usen sus cualidades, que creen mañas. Las ONG que vienen y trabajan con nosotros ya lo están haciendo. Nos enseñan a ser autosuficientes. Porque el problema de África, hoy, es porque la gente no utiliza sus manos y su cerebro. Los jóvenes, en vez de querer ser doctores, quieren ser ministros. En vez de querer ser ingenieros, quieren estar en un ministerio, sentados en la oficina.

Sur Sudán es un ejemplo de cambio en África, porque ahora es libre. África debe estar orgullosa de que Sur Sudán sea libre, y esperamos que en el futuro lo esté también el resto del mundo.