DIOS LO RESUCITÓ Y NOSOTROS SOMOS TESTIGOS

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La semana pasada, los Laicos Misioneros Combonianos tuvimos la oportunidad de celebrar juntos la Pascua. Han sido unos días intensos donde hemos rezado, compartido y disfrutado de estar juntos.

Como los discípulos, os contamos lo que en estos días hemos vivido y descubierto.

 
 
 
«La Pascua, como otros años, ha sido un momento importante de encuentro con los hermanos…eso es lo que realmente más me ha gustado: el sentir que celebro lo más relevante de nuestra Fe con vosotros, que sois con los que comparto esta forma especial y misionera de vivir el mensaje de Jesús. Fue estupendo poder escuchar a Tere y oir que está bien; y ver a la comunidad de Perú tan unida. El Viacrucis fotográfico fue divertido y la película emocionante.
Además nuestros hijos también se encuentran, están deseando verse y se lo pasan genial juntos, y eso también ha sido gracias a los monitores que nos han acompañado: Gonzalo, y Goyo.»
Muchos besos.

Merche.

  

«Todo es movimiento, en nuestro interior y en la propia vida. Dios pasa continuamente por cada uno de nuestros rincones más íntimos, dándonos un valor único. La Pascua es otro paso de Dios, siempre nuevo transformando lo que ayer dolía o no significaba nada en amor. Esa transformación la «hacemos»  cuando «vemos».

Pequeñas «resurrecciones diarias», si conseguimos que todo lo que nos ata, lo que se adueña de nosotros, lo que reduce nuestra dignidad y nos hace esclavos se convierte en un gesto de amor.

Resurrección es generar vida desde lo cotidiano a travès del Amor que el Padre nos tiene, y eso es lo que hemos celebrado en Collado Mediano, con muchos niños (la imagen más bonita posible) y esperamos seguir celebrando todo el año….»

Carmen Aranda

 En estos días pasados hemos tenido la suerte de vivir en comunidad la experiencia de la Pascua. Han sido unos días intensos de compartir y rezar juntos. Conforme iban pasando los días he ido adentrándome lentamente en ese gran Misterio de amor que supone la Pascua. El Jueves, tuve la suerte de hacer mías las palabras de Jesús en Getsemaní:»…Padre que se haga tu voluntad”, para así, desde mi pequeñez y debilidad sentir plena confianza en Él.

El viernes fue un día intenso. La pasión del Señor continúa hoy en tantos hermanos…..¡cuántas víctimas de soledad, dolor, tristeza….! ¿cómo no responder, como el cirineo, para echar una mano y aliviar en la medida de mis posibilidades estas situaciones?

El sábado fue un día de silencio y desierto, de encontrarme conmigo misma y de preguntarme ¿a qué necesito morir para dejar paso a la Vida?, ¿qué me impide vivir plenamente? ¿Cómo vivir en medio de la vida cotidiana la experiencia de la Resurrección?

Y es que, si aprendemos a mirar de otra manera, descubriremos que a nuestro alrededor hay muchas “chispas de esperanza” que nos hablan de esa VIDA que Jesús nos regala.

Feliz Pascua

Esther Nieto

 ¡Atención agencias de turismo!

Una nueva oferta que podría decir así: Semana Santa Pascua misionera ¡Vívela!

 Estos días han sido muy especiales para todos los cristianos y una bonita forma de vivirlos, compartiendo la Pascua con los LMC (laicos misioneros combonianos) en Collado Mediano, Madrid.

 Un jaleo organizado, ha bullido estos días con varias familias y muchos niños que brincaban, balbuceaban y compartían juegos, canciones y comidas…

 En lo personal ha sido fuerte; de los tres días que hemos dormido allí, los dos primeros no pude pegar ojo de la emoción y experiencias vividas y oradas.

Estos días han sido de encuentro personal. El engancharse a la pasión, muerte y resurrección de Cristo, da pie a analizarse interiormente, a encontrarse y de ese modo encontrarnos con Jesús que nos brinda una nueva forma de afrontarnos en nuestra pobreza y de afrontar la realidad desde el amor.

En el Amor tiene sentido la entrega, la muerte, el posible fracaso …

 En estos días sales de la rutina que, a veces, te hace autómata y te das espacio para orar tranquilamente, para escuchar, para contemplar y para disfrutar de otras cosas de las que son las habituales.

 Entre las actividades que tuvimos, vimos una película, Elefante Blanco, en la que se podía apreciar la cruz del misionero en medio del mundo y cómo para estar en el seguimiento auténtico, hay que estar con los últimos, con los que no cuentan, con los que nadie quiere estar.

 También tuvimos un encuentro a través de vídeo-conferencia con algunos laicos en otros países de misión:

Con dos familias de LMC en Perú, una lleva dos años y la otra cinco años viviendo allí con los niños en las comunidades de Villa Ecológica y Cristo Rey.

Otra LMC, Tere, que está en República Centroafricana desde septiembre trabajando en una comunidad con los pigmeos. Ahora la situación en el país está tensa por el saqueo de los que han tomado el gobierno de forma violenta. Allí está, valiente, al «pie de la cruz».

 En las conversaciones con los demás y en la dinámica de estos días me he estado dando cuenta de la importancia que tenemos los laicos en la Iglesia. Tenemos una misión que no hemos madurado todavía por muchas buenas excusas y que ahí está: En el acompañar y ser presencia, en motivar y animar para que se asuman responsabilidades en la comunidad, necesidad de formación y de ser formadores, el transmitir la fe en el boca a boca de cada día, en el trabajo, la familia, los vecinos y amigos … y en la participación activa de las celebraciones. Que no somos niños al amparo de un sacerdote, somos adultos con experiencia personal de Cristo y apostamos por el seguimiento. ¡Se debe notar!

 Id por el mundo y anunciad la Buena noticia de que Cristo Vive.

 Feliz Pascua de resurrección.

 Loli Díaz

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