Me ocurrió el sábado 1 de febrero por la mañana, cuando iba al trabajo. Me paré en el kiosco para siempre compro las recargas del teléfono. A lo lejos, en uno de los barrios musulmanes de Bangui, se oían disparos, como cada día. Una mujer a mi lado dijo al chico del kiosco: “Ya está bien de atacar a los musulmanes. Los Centroafricanos tenemos que reconciliarnos”. En un momento se formó un corrillo de unas seis personas que empezaron a llamar a la mujer de todo: estúpida y traidora fueron los calificativos más suaves. “Los musulmanes nos han matado durante los últimos meses, con la Seleka, ahora es la hora de la venganza”, gritó un hombre. La mujer del discurso conciliador apenas tuvo tiempo de salir corriendo y ponerse a salvo….
José Carlos Rodríguez

Me da tristeza todo esto que esta pasando y el mundo no le da importancia y en algunos lugares ni enterados están ,admiro el valor de los LMC y Bendiciones para todos.