IV Domingo de Pascua (B). 26-05-2015

Juan 10,11-18
En aquel tiempo, dijo Jesús: «Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que al Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»

ACERCARNOS Y CONOCERNOS

Cuando entre los primeros cristianos comenzaron los conflictos y disensiones entre grupos y líderes diferentes, alguien sintió la necesidad de recordar que, en la comunidad de Jesús, solo él es el Pastor bueno. No un pastor más, sino el auténtico, el verdadero, el modelo a seguir por todos.

Esta bella imagen de Jesús, Pastor bueno, es una llamada a la conversión, dirigida a quienes reivindican el título de «pastores» en la comunidad cristiana. El pastor que se parece a Jesús, solo piensa en sus ovejas, no «huye» ante los problemas, no las «abandona». Al contrario, está junto a ellas, las defiende, se desvive por ellas, «expone su vida» buscando su bien.

Al mismo tiempo, esta imagen es una llamada a la comunión fraterna entre todos. El Buen Pastor «conoce» a sus ovejas y las ovejas le «conocen» a él. Solo desde esta cercanía estrecha, desde este conocimiento mutuo y esta comunión de corazón, el Buen Pastor comparte su vida con las ovejas. Hacia esta comunión y mutuo conocimiento hemos de caminar también hoy en la Iglesia.

En estos momentos no fáciles para la fe, necesitamos como nunca aunar fuerzas, buscar juntos criterios evangélicos y líneas maestras de actuación para saber en qué dirección hemos de caminar de manera creativa hacia el futuro.

Sin embargo, no es esto lo que está sucediendo. Se hacen algunas llamadas convencionales a vivir en comunión, pero no estamos dando pasos para crear un clima de escucha mutua y diálogo. Al contrario, crecen las descalificaciones y disensiones entre obispos y teólogos; entre teólogos de diferentes tendencias; entre movimientos y comunidades de diverso signo; entre grupos y «blogs» de todo género…

Pero, tal vez, lo más triste es ver cómo sigue creciendo el distanciamiento entre la jerarquía y el pueblo cristiano. Se diría que viven dos mundos diferentes. En muchos lugares los «pastores» y las «ovejas» apenas se conocen. A muchos obispos no les resulta fácil sintonizar con las necesidades reales de los creyentes, para ofrecerles la orientación y el aliento que necesitan. A muchos fieles les resulta difícil sentir afecto e interés hacia unos pastores a los que ven alejados de sus problemas.

Solo creyentes, llenos del Espíritu del Buen Pastor, pueden ayudarnos a crear el clima de acercamiento, mutua escucha, respeto recíproco y diálogo humilde que tanto necesitamos.

José Antonio Pagola

En recuerdo a tantos sueños rotos

 

Tras la tragedia que ha vuelto a convertir el Mediterráneo en un cementerio,  este video de Cáritas Diocesana de Granada nos invita a reflexionar sobre la injusta realidad de la inmigración, que empuja a millones de personas a emprender un viaje –“ligeros de equipaje”, a la desesperada, empujados por la injusticia y la violencia– en busca de dignidad y libertad.

 

 

 

 

Un superviviente del hundimiento: «Viajábamos 950, muchos encerrados en la bodega»

  • Entre los 950 pasajeros del barco hundido en el Mediterráneo había 250 mujeres y 50 niños, según un testigo

  • 28 personas han sido rescatadas con vida y se han recuperado 24 cadáveres

  • La agencia de la ONU para los refugiados eleva las víctimas mortales en estas aguas a, como mínimo, 1.650 personas

Uno de lLlegan a Malta los supervivientes del último naufragio en el Mediterráneoos 28 supervivientes que fueron socorridos en el naufragio de un barco a 70 millas de las costas de Libia ha relatado que en la embarcación iban a bordo «950 personas, de ellas, 40-50 niños y cerca de 200 mujeres, muchos de ellos encerrados en la bodega».

Según informan varios medios locales, el hombre originario de Bangladesh expuso estas cifras a la Fiscalía de Catania, ciudad de la isla de Sicilia (sur) donde fueron trasladados estos inmigrantes que fueron salvados en el mar Mediterráneo.

Según este testimonio, el barco partió de un puerto situado a 50 kilómetros de Trípoli con dirección a Italia, pero durante la travesía los traficantes obligaron a algunos de ellos a permanecer encerrados en la bodega y otros de los niveles más bajos de la embarcación.

A primera hora de la mañana se han reanudado las labores de búsqueda de posibles supervivientes. Hasta el momento se ha rescatado a 28 personas con vida y se han recuperado 24 cadáveres. Todos ellos han llegado a primera hora de esta mañana al puerto de La Valeta, en Malta.

La coordinación de la operación corre a cargo de la Guardia Costera italiana y en ella están involucrados también buques y aeronaves de la Armada, la Guardia de Finanza y de la Operación europea Tritón, de la Agencia Frontex. Una fuente de la Armada de Malta, que también está participando en el operativo, puntualizó a Efe que en la zona del siniestro «están desplegadas 17 unidades coordinadas por Italia».

El barco volcó cuando sus ocupantes vieron otra embarcación más segura

El suceso ocurrió durante la noche, según contó otro de los supervivientes, cuyo relato explicó la portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas (ACNUR) en Italia, Carlotta Sami. El punto en el que se produjo el naufragio se encuenta a 60 millas de la costa de Libia y 120 de la isla italiana de Lampedusa

Este rescatado dijo que los Guardacostas italianos recibieron una llamada de socorro en la que les avisaron de que el barco en el que viajaban se encontraba en situación de peligro. Según su testimonio, a bordo iban 700 personas.

Al encontrarse lejos del lugar, los Guardacostas pidieron al barco mercante portugués «King Jacob», que navegaba en las cercanías, que se desviara hasta el lugar del suceso. Pero cuando este buque se aproximaba a la embarcación, los inmigrantes, que temían por la situación de su barco, «se colocaron todos en el mismo lado de la nave y aceleraron su hundimiento», según Acnur.

Carlotta Sami ha denunciado este lunes que en lo que va de año 1.650 inmigrantes han muerto como mínimo en el Canal de Sicilia y la cifra está destinada a aumentar debido al buen tiempo, los conflictos armados y la falta de medios. «Las guerras continúan y no aumentan los esfuerzos, por lo que estas tragedias por desgracia se podrán repetir», afirmó la portavoz de Acnur en el sur de Europa.

Reunión de los ministros europeos

Esta nueva tragedia en las aguas del Mediterráneo ha provocado reacciones de todas partes de Europa. El primer ministro italiano, Matteo Renzi, lamentó la situación de abandono en la que se encuentra Italia y condenó que frente a estas tragedias «no haya un sentimiento de cercanía y solidaridad» por parte de la Unión Europea (UE).

La tragedia en el Mediterráneo ha modificado la agenda de la reunión de ministros de exteriores europeos prevista para hoy en Bruselas. Los titulares de Interior también han sido invitados al encuentro para estudiar la crisis que ha dado lugar a más de mil muertes en la última semana.

El papa Francisco pidió a la comunidad internacional que «actúe con decisión y prontitud» para evitar más tragedias en el Mediterráneo.

Mozambique: No a los acaparadores de tierras

Unos treinta misioneros y misioneras combonianos que trabajan en las provincias combonianas de Europa participaron en el “Simposio de Limone 2015”, un evento organizado por el Grupo Europeo de Reflexión Teológica (GERT), del 7 al 11 de abril del 2015, en la casa natalicia de Comboni, en LimonesulGarda (Italia). El tema de este año fue: “Ser buena noticia hoy en Europa: consolidar, profundizar e imaginar”. Al final del Simposio, los participantesfirmaron un comunicado para condenar el proyecto del Ministerio de la Agricultura y Seguridad Alimentaria del Gobierno de Mozambique que concederá 102 mil kilómetros cuadrados de tierras fértiles (una tercera parte de Italia) al consorcio privado ProSAVANA, constituido por empresarios mozambiqueños, japoneses y brasileños. Publicamos en seguida el comunicado de los misioneros.

 

Mozambique: No a los acaparadores de tierras

ProSavana_Mozambico_0En Mozambique está en acto en estos días un gravísimo capítulo del acaparamiento de tierras: el llamado acapara-tierras ‘landgrabbing”.

En efecto el Ministerio de la Agricultura y Seguridad Alimentaria del Gobierno de Maputo ha publicado un documento de 204 páginas en las que configura la concesión de 102 000 Km2 de tierras (una tercera parte de Italia) al Consorcio proSAVANA compuesto por empresarios mozambiqueños, japoneses y brasileños. Estas fertilísimas tierras se encuentran en las regiones septentrionales de Nampula, Niassa y Zambézia. En estas regiones se hallan concentradas 4 200 000 de personas; es increíble que Mozambique que puede contar con cerca de 30 millones de hectáreas cultivables, ceda 10.2 millones de hectáreas a un consorcio privado.

El Gobierno de Maputo afirma que este proyecto servirá a los pequeños agricultores y a la alimentación de la gente, mientras que se sabe muy bien que tal proyecto utilizará poquísima mano de obra local porque serán empleados medios mecánicos de alta tecnología y el producto final servirá únicamente para la exportación.

¿Dónde terminará toda esta población que será removida de sus tierras? ¿Cuál será el impacto de un tal megaproyecto? Qué consecuencias tendrá en las faldas acuíferas? Y por último, ¿qué efectos políticos tendrá sobre los frágiles equilibrios sobre los que se sostiene la paz en Mozambique?

En apoyo de las asociaciones de campesinos locales nuestros co-hermanos y co-hermanas que trabajan con ellos, nosotros, misioneros, seculares y laicos combonianos de Italia yde Europa reunidos aquí en LimonesulGarda en la casa de San Daniel Comboni, lanzamos un grito de alarma contra este enésimo acto de acaparamiento de tierra que será pagado pesantemente por los más de cuatro millones de personas que viven en aquellas regiones.
LimonesulGarda, 10 de abril del 2015

Padre Alberto Pelucchi, Vicario General de los Misioneros Combonianos
Padre Alex Zanotelli, Director de Mosaico de Paz, Nápoles (Italia)
Padre Antonio Guarino, CastelVolturno, Nápoles(Italia)
Padre Antonio Porcellato, SMA, Vicario General, Roma
Padre Arlindo Pinto, Coordinador de Justicia y Paz, Roma
Padre Benito De Marchi, Inglaterra
Padre DarioBalula Chaves, Portugal
Padre DomenicoGuarino, Palermo(Italia)
Padre Efrem Tresoldi, Director deNigrizia, Verona(Italia)
Padre Fernando Zolli, Florencia(Italia)
Padre Gianluca Contini, Roma
Padre Gino Pastore, Troya(Italia)
Padre Giorgio Padovan, Brasil
Padre Giovanni Munari, Superior Provincial  de los Combonianos en Italia
Padre Guillermo Aguiñaga, Polonia
Padre Juan Antonio Fraile, España
Padre Karl Peinhopf, Superior Provincial de los Combonianos de lengua alemana
Padre Martin Devenish, Superior Provincial de los Combonianos del Reino Unido
Padre OttavioRaimondo, Bari(Italia)
Padre Palmiro Mileto, Bari(Italia)
Padre PierpaoloMonella, LimonesulGarda(Italia)
Sor DorinaTadiello, Superiora ProvincialedelleComboniane in Italia
Sor Fernanda Cristinelli, Comboniana, Roma
Sor Kathia Di Serio, Comboniana, Verona(Italia)
Prof. Carmelo Dotolo, Pontificia UniversidadUrbaniana, Roma
Clara Carvalho, Secular Comboniana, Portugal
Comunidad Laicos Misioneros Combonianos, La Zattera, Palermo(Italia)
FelicettaParisi, Nápoles(Italia)
Hno.FriedbertTremmel, Alemania
Maria Lucia Ziliotto, Secular Comboniana, Treviso(Italia)

 

Cáritas, ante la muerte de 400 inmigrantes: «No queremos ni podemos acostumbrarnos»

«No aceptamos que estos dramáticos sucesos sean meras noticias que dan paso a las siguientes»

Cáritas).- Cáritas Española, ante la trágica muerte de 400 personas en aguas del Mediterráneo, en su huida hacia Europa, quiere expresar una vez más, con renovada rotundidad, que no queremos ni podemos acostumbrarnos a estos hechos.

No aceptamos que estos dramáticos sucesos sean meras noticias que dan paso a las siguientes. Ni que se limiten a la publicación recurrente de imágenes anónimas, de cifras o de datos. Cada una de estas 400 personas ahogadas -entre las que hay menores de edad, muchos de los cuales viajaban solos– tenían nombre, familia. Eran dueños de su propia historia y de sus sueños. Eran seres humanos como nosotros, únicos e irrepetibles. Como creyentes, no podemos olvidar que eran hermanos y hermanas nuestras.

Ninguno de los fallecidos había tomado libremente la decisión de embarcar hacia Europa. Por su procedencia, sabemos que la mayoría huían de la guerra, de las matanzas, de la sinrazón de los conflictos que difunden a diario, casi como una macabra salmodia, los medios de comunicación.

No por repetidas, pierden valor ante esta tragedia la exhortación del Papa Francisco con ocasión de la tragedia de Lampedusa: «Que a nadie le falte el socorro necesario». Una vez más, sin embargo, debemos afirmar de manera rotunda que estas 400 muertes podrían haberse evitado. Todos sabemos, y los responsables de la Unión Europea también, que los dispositivos de búsqueda y rescate establecidos, además de insuficientes, son la consecuencia de reajustes presupuestario. ¿Quién tendrá la valentía de evaluar esta decisión? ¿Cuál está siendo el precio?

Al tiempo que invitamos a toda la comunidad eclesial y sociedad en general a unirse en oración por tantas vidas perdidas, expresamos nuestro dolor, nuestra solidaridad y condolencia a sus familias. Y hacemos una llamada a mantener viva la sensibilidad, a no dejar de padecer-con todos esos hombres, mujeres y niños que asumen riesgos porque quieren simplemente vivir con dignidad y en libertad.

Si hay algo verdaderamente ajeno al Evangelio es la «cultura del descarte» que impregna hoy nuestra sociedad. Estas 400 personas muertas en el mar no eran descartables, sino seres humanos imprescindibles para construir la sociedad justa y fraterna en la que creemos.

Descansen en paz