La historia de la Iglesia está tejida por corazones ardientes que, como los discípulos de Emaús, se encuentran con Jesús vivo y resucitado, y se ponen inmediatamente en camino para anunciarlo a quienes aún no le conocen.
Uno de ellos es el padre Saturnino Pasero, 37 años en la misión de Benín. La vocación misionera de Saturnino le llevó a ir a una misión en la que la Iglesia no existía. Todo un ejemplo de entrega y disponibilidad.
¿Y nosotros, a qué nos sentimos llamados?
