Video DOMUND 2023

La historia de la Iglesia está tejida por corazones ardientes que, como los discípulos de Emaús, se encuentran con Jesús vivo y resucitado, y se ponen inmediatamente en camino para anunciarlo a quienes aún no le conocen.

Uno de ellos es el padre Saturnino Pasero, 37 años en la misión de Benín. La vocación misionera de Saturnino le llevó a ir a una misión en la que la Iglesia no existía. Todo un ejemplo de entrega y disponibilidad.

¿Y nosotros, a qué nos sentimos llamados?

Buenas noticias. Domingo 28 T.O. 15/10/2023

Mateo 22,1-14

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.» Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: «La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.» Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. [Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?» El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: «Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»]

TAMBIÉN HOY ES POSIBLE ESCUCHAR A DIOS

Lo dicen todos los estudios. La religión está en crisis en las sociedades desarrolladas de Occidente. Son cada vez menos los que se interesan por las creencias religiosas. Las elaboraciones de los teólogos no tienen apenas eco. Los jóvenes abandonan las prácticas religiosas. La sociedad se desliza hacia una indiferencia creciente.

Hay, sin embargo, algo que nunca hemos de olvidar los creyentes. Dios no está en crisis. Esa Realidad suprema hacia la que apuntan las religiones con nombres diferentes sigue viva y operante. Dios está también hoy en contacto inmediato con cada ser humano. La crisis de lo religioso no puede impedir que Dios se siga ofreciendo a cada persona en el fondo misterioso de su conciencia.

Desde esta perspectiva, es un error «demonizar» en exceso la actual crisis religiosa, como si fuera una situación imposible para la acción salvadora de Dios. No es así. Cada contexto sociocultural tiene sus condiciones más o menos favorables para el desarrollo de una determinada religión, pero el ser humano mantiene intactas sus posibilidades de abrirse al Misterio último de la vida, que le interpela desde lo íntimo de su conciencia.

La parábola de «los invitados a la boda» lo recuerda de manera expresiva. Dios no excluye a nadie. Su único anhelo es que la historia humana termine en una fiesta gozosa. Su único deseo, que la sala espaciosa del banquete se llene de invitados. Todo está ya preparado. Nadie puede impedir a Dios que haga llegar a todos su invitación.

Es cierto que la llamada religiosa encuentra rechazo en no pocos, pero la invitación de Dios no se detiene. La pueden escuchar todos, «buenos y malos», los que viven en «la ciudad» y los que andan perdidos «por los cruces de los caminos». Toda persona que escucha la llamada del bien, del amor y de la justicia está acogiendo a Dios.

Pienso en tantas personas que lo ignoran casi todo de Dios. Solo conocen una caricatura de lo religioso. Nunca podrán sospechar «la alegría de creer». Estoy seguro de que Dios está vivo y operante en lo más íntimo de su ser. Estoy convencido de que muchos de ellos acogen su invitación por caminos que a mí se me escapan.

José Antonio Pagola

Mensaje del Papa para el DOMUND 2023

El mensaje del Papa para la jornada del DOMUND de este año tiene a los discípulos de Emaús como protagonistas. El encuentro con Jesús “encendió su entusiasmo para volver a ponerse en camino hacia Jerusalén y anunciar que el Señor había resucitado”.

El mensaje que lleva el título de “Corazones fervientes, pies en camino” reflexiona sobre este encuentro con Jesus y la transformación de los discípulos, desarrollando tres aspectos de la misma, comenzando por cómo ardían sus corazones. En aquel momento de desconcierto tras la Pasión, “el Señor toma la iniciativa de acercarse a los suyos y de caminar a su lado”, apunta el Papa. “Hoy como entonces, el Señor resucitado es cercano a sus discípulos misioneros y camina con ellos, especialmente cuando se sienten perdidos, desanimados, amedrentados ante el misterio de la iniquidad que los rodea y los quiere sofocar”. El Papa Francisco expresa también en el mensaje su “cercanía en Cristo a todos los misioneros y las misioneras del mundo, en particular a aquellos que atraviesan un momento difícil. El Señor resucitado, queridos hermanos y hermanas, está siempre con ustedes y ve su generosidad y sus sacrificios por la misión de evangelización en lugares lejanos”.

Los discípulos de Emaús escucharon a Jesús resucitado que les explicó las Escrituras “y los corazones de los discípulos se encendieron”. Y apunta el Papa la importancia de la afirmación de san Jerónimo: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”, por eso, “el conocimiento de la Escritura es importante para la vida del cristiano, y todavía más para el anuncio de Cristo y de su Evangelio. De lo contrario, ¿qué trasmitiríamos a los demás sino nuestras propias ideas y proyectos?”.

El segundo aspecto puesto de relieve en el mensaje es cómo se abrieron los ojos de aquellos dos discípulo y lo reconocieron al partir el pan: “El elemento decisivo que abre los ojos de los discípulos es la secuencia de las acciones realizadas por Jesús: tomar el pan, bendecirlo, partirlo y dárselo a ellos”. Es entonces cuando desaparece de su vista. Un hecho, explica el Papa, que “da a entender una realidad esencial de nuestra fe: Cristo que parte el pan se convierte ahora en el Pan partido, compartido con los discípulos y por tanto consumido por ellos”. De ahí que “cada discípulo misionero está llamado a ser, como Jesús y en Él, gracias a la acción del Espíritu Santo, aquel que parte el pan y aquel que es pan partido para el mundo”. Por eso, incluso “un simple partir el pan material con los hambrientos en el nombre de Cristo es ya un acto cristiano misionero. Con mayor razón, partir el Pan eucarístico, que es Cristo mismo, es la acción misionera por excelencia”.

“Pies que se ponen en camino”, es el tercer aspecto de la escena de Emaús que presenta el Mensaje del Domund de este año: “No es posible encontrar verdaderamente a Jesús resucitado sin sentirse impulsados por el deseo de comunicarlo a todos. Por lo tanto, el primer y principal recurso de la misión lo constituyen aquellos que han reconocido a Cristo resucitado, en las Escrituras y en la Eucaristía, que llevan su fuego en el corazón y su luz en la mirada. Ellos pueden testimoniar la vida que no muere más, incluso en las situaciones más difíciles y en los momentos más oscuros”. Recuerda el Papa que “la imagen de los ‘pies que se ponen en camino’ nos recuerda una vez más la validez perenne de la misión ad gentes, la misión que el Señor resucitado dio a la Iglesia de evangelizar a cada persona y a cada pueblo hasta los confines de la tierra. Hoy más que nunca la humanidad, herida por tantas injusticias, divisiones y guerras, necesita la Buena Noticia de la paz y de la salvación en Cristo”. Recordando su exhortación apostólica Evangelii gaudium reitera el Papa que “todos tienen el derecho de recibir el Evangelio y los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie”, porque “la conversión misionera sigue siendo el objetivo principal que debemos proponernos como individuos y como comunidades, porque «la salida misionera es el paradigma de toda obra de la Iglesia”.

Concluye el mensaje recordando que “todos pueden contribuir a este movimiento misionero con la oración y la acción, con la ofrenda de dinero y de sacrificios, y con el propio testimonio. Las Obras Misionales Pontificias son el instrumento privilegiado para favorecer esta cooperación misionera en el ámbito espiritual y material. Por esto la colecta de donaciones de la Jornada Mundial de las Misiones está dedicada a la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe”.

Así, como el de aquellos dos discípulos, también nuestro anuncio debe ser “una narración alegre de Cristo el Señor, de su vida, de su pasión, muerte y resurrección, de las maravillas que su amor ha realizado en nuestras vidas”.

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Feliz día de Comboni

“ Y perseveraron en la escucha de las enseñanzas de los apóstoles
y en la comunión fraterna, en la fracción del pan y en la oración
 ”. (Hechos 2.42)

Queridos hermanos,
este año se cumple el vigésimo aniversario de la canonización de nuestro Fundador. Es un aniversario alegre que nos invita a recordar, con la mente y el corazón, el nacimiento de San Daniel Comboni en el cielo, y queremos hacerlo con un profundo sentimiento de gratitud, como herederos de su carisma y de su apasionado fervor por la misión. , don para nosotros y para toda la Iglesia misionera.

Somos sus hijos y custodios de este carisma que hemos recibido como don: no un tesoro que hay que guardar en una caja fuerte, sino una auténtica fuente de vida nueva que brota ya en nosotros y se regenera también para todos aquellos con quienes nos unimos. vivir y trabajar. Animados, sostenidos e impulsados ​​por la fuerza inagotable del Espíritu Santo, llevamos a cabo nuestra misión evangelizadora como verdaderos «discípulos misioneros» de una «Iglesia en salida», «piedras vivas», para construir el Reino de Dios en el mundo. Vivimos esta maravillosa obra con humildad, conscientes de nuestros pecados, de nuestras fragilidades y de nuestras carencias, pero también con la valentía de abrazar el «sueño» que Comboni tenía sobre su obra: una obra católica, donde todos son protagonistas e implicados en el trabajo conjunto ( Ver escritos,944). Con esta actitud de apertura y comunión hacia todas las fuerzas eclesiales y sociales, queremos llevar adelante este sueño con firmeza y constancia, con el corazón centrado en Dios, con las manos siempre dispuestas a servir y lavar los pies de los hermanos y hermanas, como Jesús nos “ordenó” que hiciéramos.

Este año podemos sacar frutos – enriqueciéndonos de manera particular – de la celebración, en octubre, de la primera sección del Sínodo de los Obispos cuyo título es «Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión». Como Misioneros Combonianos queremos vivir este momento sinodal como un proceso verdaderamente dinámico, impregnado del Espíritu que genera comunión y anima a cada bautizado a ir hacia los demás, en el deseo de encontrar a Cristo, misionero del Padre, en todos los espacios geográficos, sociales, culturales, existenciales y religiosas. Como un llamado perseverante y tenaz a abrir nuestro corazón al grito de los pobres, los marginados, los discriminados, los inmigrantes que invocan y luchan por sociedades más justas e igualitarias.

Estamos invitados a apoyar con nuestra oración incesante a todas las personas involucradas en el proceso sinodal, esperando que el evento sea un verdadero kairos para cada corazón y para toda la Iglesia. Estemos preparados para recibir cada nueva inspiración que de ella surja, para sentirnos más impulsados ​​a vivir con renovado vigor nuestra pasión misionera, haciéndonos cada vez más «santos y capaces», como quería san Daniel Comboni. De este modo, impregnados de este espíritu sinodal, queremos dar mayor energía y vitalidad a nuestra consagración ad gentes, ad vitam , ad pauperes y ad extra.. Signos constitutivos de nuestro carisma, que deben animarnos siempre a abrazar a todos, sin exclusión, como una elección consciente, apasionada por el fuego del amor vivo del Corazón de Jesús, y que nos alientan a una verdadera «revolución del amor misericordioso». ”.

En el mes de octubre, mes misionero, celebramos también la Jornada Mundial de las Misiones con el título «Corazones ardientes, pies en movimiento». El Papa Francisco quiso recordar la experiencia de los dos discípulos desanimados y decepcionados en el camino a Emaús (Ver Lucas24,13-25). Ese camino que aún hoy marca la experiencia de algunos cohermanos que han perdido el «fuego» interior de su consagración. Así, la celebración del vigésimo aniversario de la canonización de nuestro Fundador, la atenta participación en el Sínodo y nuestra implicación activa en la Jornada Mundial de las Misiones se transforman para nosotros en una triple invitación a una vida siempre renovada e inflamada por la Palabra compartida y el Pan partido. Que reaviven en todos nosotros el entusiasmo por la misión y la valentía de volver a ponernos en camino hacia Jerusalén, con el deseo gozoso de anunciar a Jesús que vive en nosotros.

¡Coraje! ¡Pongámonos en camino! Jesús Resucitado, en su paciencia amorosa, no se cansa de caminar a nuestro lado y hacer arder nuestros corazones (Cf. Lucas 24,32) con la misma pasión que animaba a Comboni.

Invocamos la intercesión de María, la primera discípula misionera de su Hijo, y de san Daniel Comboni, el gran entusiasta de la Iglesia misionera.

¡Le deseamos sinceramente un feliz día!

El Consejo General
Roma, 10 de octubre de 2023