La indiferencia frente al sufrimiento ajeno se ha convertido en una actitud con carta de normalidad en las sociedades contemporáneas bienestantes. Mirar hacia otro lado; anestesiarse a base de consumo compulsivo de experiencias, de objetos, de series de Netflix; pasar sin ver ni detenerse… Esta actitud es el reverso de un sistema que precariza y acelera nuestras vidas. No hay tiempo ni espacio para la interrupción, para detenernos y agacharnos a acompañar y aliviar el sufrimiento ajeno, o para levantarnos y alzar la voz contra sus causas. ¿Cómo reaccionamos ante el dolor de los demás?, qué nos ancla a la inacción?, ¿a qué prestamos o no prestamos atención?, ¿a qué clamores acudimos?, ¿cuál es el imperativo humano que no estamos escuchando?
Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, [de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.]
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.
EDUCAR EN LA FE EN NUESTROS DÍAS
El pasaje de Lucas termina diciendo: «El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él».
Cuando hablamos hoy de «educar en la fe», ¿qué queremos decir? En concreto, el objetivo es que los hijos entiendan y vivan de manera responsable y coherente su adhesión a Jesucristo, aprendiendo a vivir de manera sana y positiva desde el Evangelio.
Pero hoy día la fe no se puede vivir de cualquier manera. Los hijos necesitan aprender a ser creyentes en medio de una sociedad descristianizada. Esto exige vivir una fe personalizada, no por tradición, sino fruto de una decisión personal; una fe vivida y experimentada, es decir, una fe que se alimenta no de ideas y doctrinas, sino de una experiencia gratificante; una fe no individualista, sino compartida de alguna manera en una comunidad creyente; una fe centrada en lo esencial, que puede coexistir con dudas e interrogantes; una fe no vergonzante, sino comprometida y testimoniada en medio de una sociedad indiferente.
Esto exige todo un estilo de educar hoy en la fe donde lo importante es transmitir una experiencia más que ideas y doctrinas; enseñar a vivir valores cristianos más que el sometimiento a unas normas; desarrollar la responsabilidad personal más que imponer costumbres; introducir en la comunidad cristiana más que desarrollar el individualismo religioso; cultivar la adhesión confiada a Jesús más que resolver de manera abstracta problemas de fe.
En la educación de la fe, lo decisivo es el ejemplo. Que los hijos puedan encontrar en su propio hogar «modelos de identificación», que no les sea difícil saber como quién deberían comportarse para vivir su fe de manera sana, gozosa y responsable.
En plena celebración de la Navidad, entre el pasado sábado y este lunes, grupos de hombres armados han matado a 150 vecinos, muchos de ellos mujeres y niños, de comunidades mayoritariamente cristianas del Estado nigeriano de Plateau, en el centro del país.
Alrededor de 300 personas ha resultado también heridas en un ola masiva de ataques contra 17 comunidades que el gobernador de la región, Caleb Mutfwang, ha tachado de «sin sentido» y «aterrador». Los agresores atacaron a 17 comunidades en el estado de Plateau, en ataques “sin sentido y no provocados” el sábado y el domingo en que la mayoría de las viviendas en la región fueron incendiadas, indicó el gobernador local Caleb Mutfwang en una transmisión por la emisora Channels.
“Mientras les hablo a ustedes, solo en la provincia de Mangu enterramos a 15 personas. Para esta mañana, en Bokkos, contamos no menos de 100 cadáveres. Todavía no hemos contado los muertos en Barkin Ladi”, dijo Mutfwan. “Ha sido una Navidad sumamente espeluznante para nosotros aquí en Plateau”.
La oficina en Nigeria de Amnistía Internacional dijo a la agencia AP que hasta el momento ha confirmado 140 muertes en Bokkos y Barkin-Ladi, regiones de mayoría cristiana de Plateau, en base al conteo de empleados suyos en el terreno y relatos de autoridades, aunque los residentes temen que el saldo de víctimas sea mayor debido a que hay muchas personas desaparecidas.
Algunos de los residentes locales señalaron que pasaron más de 12 horas hasta que llegaran las autoridades.
“Llamé a las fuerzas de seguridad, pero nunca vinieron. La emboscada empezó a las 6 de la tarde, pero las fuerzas de seguridad no llegaron sino hasta pasadas las 7 de la mañana”, declaró Sunday Dawum, un líder juvenil en Bokkos. Por lo menos 27 personas murieron en su aldea, Mbom Mbaru, entre ellas su hermano, afirmó.
Ningún grupo se atribuyó los ataques, pero se sospecha de pastores de la tribu Fulani, que han sido acusados de masacres en las regiones del oeste y norte, donde un conflicto de décadas por acceso a tierras y aguas ha agravado las divisiones sectarias entre cristianos y musulmanes en la nación más poblada de África.
El ejército de Nigeria afirmó que ha iniciado un “operativo de despeje” en busca de los atacantes, con ayuda de otras agencias de seguridad, aunque los arrestos en esos casos son inusuales.
“No descansaremos hasta que llevemos a justicia a los culpables de estos actos tan viles”, expresó Abdullsalam Abubakar, comandante del operativo especial del ejército en Plateau y estados vecinos.
El presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu, utilizó su cuenta de la red social X (antes Twitter) para condenar los ataques: ”Condeno enérgicamente los atroces y brutales ataques perpetrados en las zonas de gobierno local de Bokkos y Barkin-Ladi en el estado de Plateau, que trágicamente han provocado la pérdida de muchas vidas”.
“He ordenado a nuestras agencias de seguridad que intervengan de inmediato, registren cada parte de la zona y detengan a los culpables de estas atrocidades”, subrayó. Asimismo, también anunció que ordenó “la movilización inmediata de recursos de socorro para las víctimas supervivientes de estos ataques primitivos y crueles”, así como la garantía de que se proporcione “tratamiento médico a los heridos”.
“Doy el pésame al gobierno y al pueblo del estado de Plateau y les aseguro a todos los nigerianos que los enviados de la muerte, el dolor y la tristeza responsables de estos actos no escaparán a la justicia”, agregó Tinubu.
En el estado de Plateau son habituales los enfrentamientos entre comunidades de campesinos, mayoritariamente cristianas, y pastores del pueblo fulani, principalmente musulmanes, por diferencias sobre el uso de la tierra y los escasos recursos naturales disponibles.
Además, algunos estados nigerianos -sobre todo del centro y noroeste del país- sufren ataques incesantes por parte de “bandidos”, un término usado en el país para nombrar a las bandas criminales que cometen asaltos y secuestros masivos para lograr cuantiosos rescates y a los que las autoridades suelen tildar de “terroristas”.
Los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) de Italia se reunieron en Venegono Superiore, al norte de Italia, del 8 al 10 de diciembre, para celebrar su Asamblea nacional. Los participantes eran alrededor de 80, provenientes de Palermo, Lecce, Firenze, Bologna, Padova, Verona, Milano y Venegono Superiore. Estaban, también, presentes dos misioneros combonianos (el P. Eliseo Tacchella, consejero provincial, superior de la Casa Madre de Verona y referente de los misioneros combonianos para los LMC-Italia, y el P. Alessio Geraci, de la comunidad de Padova), una misionera comboniana, una misionera secular comboniana, el sr. Alberto de la Portilla, español, coordinador de los LMC, el sr. Marco Piccione, italiano, membro del Comité Central y el P. Arlindo Pinto (referente del Consejo General de los misioneros combonianos para los LMC, en Roma, y miembro también del Comité Central de los LMC).
Durante los dos primeros días, se hicieron cinco mesas redondas sobre temas específicos, en las que los LMC tuvieron la oportunidad de compartir sus puntos de vista sobre su sentido de pertenencia, el servicio específico de los laicos, las normas para el envío de los LMC en misión a otros países, la organización y estructura nacional e internacional de los LMC, y la colaboración, especialmente, con la Familia Comboniana.
En la tarde del sábado 9 de diciembre, pudieron reunirse online con los LMC italianos comprometidos en el servicio misionero en Brasil, Kenia y Castel Volturno, en la provincia de Caserta, en Campania/Italia.
Tras un prolongado intercambio de opiniones, los participantes a la asamblea decidieron adoptar en su plan de formación las directrices para la formación aprobadas en sus asambleas internacionales, así como sostener el diálogo con el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, con vistas al reconocimiento de su “Movimiento LMC” como Asociación Internacional de Fieles (AIF) por el mismo Dicasterio vaticano.
A nivel europeo, se decidió que los LMC seguirán promoviendo la campaña “Stop border violence”, contra los delitos de tortura cometidos dentro de las fronteras de Europa.
El próximo mes de enero, el grupo de coordinación de Italia (actualmente es compuesto por dos representantes de cada grupo local, es tan numeroso que dificulta sus procesos de decisión) se reunirá para elegir un nuevo grupo de coordinación, compuesto únicamente por cinco miembros, que se encargará de coordinar las actividades del Movimiento LMC y de llevar a cabo las iniciativas conjuntas sobre los distintos temas.
La reunión terminó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el P. Arlindo. Después de la comunión, tuvo lugar la ceremonia de envío de Ilaria y Federica, que parten para la misión de Carapira, en Mozambique, y de Julia, que irá a Kenia para un breve período de servicio misionero.