A tiempos violentos, razones de esperanza

Queremos vivir este adviento desde la esperanza que nace en medio del dolor, del despojo y del sacrificio de muchos, causado por un modelo económico extractivista que prioriza la vida del Norte, a costa de millones de vidas en el Sur. 

Cada semana compartiremos un sencillo material preparado por la red Iglesias y Minería que nos ayude a vivir  y celebrar la NAVIDAD, esperando a Jesús de Nazaret, el Jesús de los pobres y olvidados, de los violentados y despojados. 

Enunciamos su nombre, preparando este arrullo de esperanza, de la mano con todos los pueblos, comunidades,, familias que resisten con  la Madre Tierra y por un futuro para todas y todos. 

Campaña Navidad 2023

Comenzamos con fuerza y alegría la campaña de navidad de este año. 🌺🌺

En esta ocasión los beneficios irán destinados a financiar el proyecto de salud con la población pigmea: «Una historia de esperanza», en el que trabaja la comunidad de Laicos Misioneros Combonianos de Mongoumba. (Re. centroafricana)

¿Te animas a participar?

Buenas noticias 1 er Domingo de Adviento

Marcos 13,33-37

En aquel tiempo, dijo Jesús sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»


CUANDO EL HORIZONTE SE VUELVE SOMBRÍO

La falta de esperanza está generando entre nosotros cambios profundos que no siempre sabemos captar. Casi sin darnos cuenta van desapareciendo del horizonte políticas orientadas hacia una vida más humana. Cada vez se habla menos de programas de liberación o de proyectos que busquen mayor justicia y solidaridad entre los pueblos.

Cuando el futuro se vuelve sombrío, todos buscamos seguridad. Que nada cambie, a nosotros nos va bien. Que nadie ponga en peligro nuestro bienestar. No es el momento de pensar en grandes ideales de justicia para todos, sino de defender el orden y la tranquilidad.

Al parecer no sabemos ir más allá de esta reacción casi instintiva. Los expertos nos dicen que los graves problemas medioambientales, el fenómeno del terrorismo desesperado o el acoso creciente de los hambrientos penetrando en las sociedades del bienestar no están provocando, al parecer, ningún cambio profundo en la vida personal de los individuos. Solo miedo y búsqueda de seguridad. Cada uno trata de disfrutar al máximo de su pequeño bienestar.

Sin duda, muchos sentimos una extraña sensación de culpa, vergüenza y tristeza. Sentimos, además, una especie de complicidad por nuestra indiferencia y nuestra incapacidad de reacción. En el fondo no queremos saber nada de un mundo nuevo, solo pensamos en nuestra seguridad.

Las fuentes cristianas han conservado una llamada de Jesús para momentos catastróficos: «Despertad, vivid vigilantes». ¿Qué significan hoy estas palabras? ¿Despertar de una vida que discurre suavemente en el egoísmo? ¿Despertar de la frivolidad que nos rodea en todo instante impidiéndonos escuchar la voz de la conciencia? ¿Liberarnos de la indiferencia y la resignación?

¿No deberían ser las comunidades cristianas un lugar privilegiado para aprender a vivir despiertos, sin cerrar los ojos, sin escapar del mundo, sin pretender amar a Dios de espaldas a los que sufren?

José Antonio Pagola