«Los mozambiqueños nos han robado el corazón»

Seguimos acompañando la experiencia de nuestros compañeros Luis y Fayna y el grupo de jóvenes en Mozambique, poco a poco la experiencia va llegando a final. Están siendo días muy ricos en experiencias y en Vida compartida.

» Buenas noches desde Songo a todos los que nos escuchan, leen u oyen. Hoy hemos concluido nuestra jornada, y casi todos ya están en la cama porque mañana toca madrugar aún más de lo habitual. Nos espera un viaje a Mukumbura, del cual hablaré más adelante. Hoy fue nuestro último día de voluntariado, el último de nuestras actividades en los distintos lugares donde hemos colaborado esta semana.

Las experiencias fueron diversas, pero todas positivas. En la escuela, los niños y niñas mostraron una vitalidad increíble, agotadora. Los profesores y profesoras, con clases de 40 a 50 niños de 3 a 5 años, hacen un trabajo admirable. Los niños son muy hábiles y enérgicos, cantando y bailando constantemente. Estas actividades no solo les permiten desfogarse, sino que también son educativas, enseñándoles conceptos y emociones a través de canciones.

Misión Mozambique 24

En el internado, celebramos el Día de Canarias. Prepararon comidas típicas de casa, destacando la pella de gofio, que disfrutaron enormemente. Fue un éxito, y las fotos muestran caras de alegría y felicidad. Mañana seguirán disfrutando de este manjar.

Los voluntarios de Cáritas visitaron a las familias, un número más reducido esta vez, para evaluar cómo fueron estas tres jornadas de visitas y colaboración. Estas evaluaciones son importantes para mejorar y llegar a más personas necesitadas.

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En la cárcel, los voluntarios participaron en una gran fiesta, aunque no era la despedida definitiva, que será el próximo sábado. La directora, la señora Mercia, agradeció especialmente al padre Manolo por su gran labor. Pasamos tiempo con los internos, jugando y enseñándoles una artesanía que se convertirá en fondos para comida y materiales de primera necesidad. La directora Mercia expresó su esperanza de que la cárcel crezca en talleres y trabajos manuales, gracias a nuestro granito de arena.

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El día terminó con la Eucaristía y una cena tranquila. Ensayamos algunos cantos en castellano con los jóvenes para la última Eucaristía del domingo. Nos fuimos a acostar temprano porque mañana madrugamos.

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Mañana viajamos a Mukumbura para visitar a Paco, un sacerdote del Instituto Español de Misiones Extranjeras de Cáceres. Aunque solo son 150 kilómetros, en Mozambique las distancias en tiempo se duplican o triplican. 

Gracias nuevamente por escucharnos y leernos, y sobre todo, por sus oraciones. Un saludo desde Songo, buenas noches a todos y todas».

fuente: https://misionescanarias.blogspot.com/

P. Ezequiel Ramín, mártir por la justicia

Un día como hoy 24 de julio de 1985, el misionero comboniano P. Ezequeil Ramín era brutalmente asesinado en Brasil por su compromiso en la defensa de la Vida y los derechos de de los indígenas y pequeños campesinos. 39 años después, su mensaje y martirio siguen animando en la lucha por la justica a las comunidades cristianas de Rondonia y hacen de Ezequiel Ramin un profeta de ayer y hoy.

Su historia

Nacido en Italia en 1953, Ezequiel Ramin, aprendió desde temprano a vivir la fe con autenticidad y compromiso. Estudió, creció y vivió su juventud soñando con soluciones a algunos problemas de los países más pobres. No se contentó con teorías, se involucró directamente en el movimiento “Manos extendidas”, hasta asumir el liderazgo. La manera de ser de Ezequiel asociaba gran sensibilidad por los pobres junto a una personalidad fuerte. Poco a poco maduró su vocación misionera. Entendió que no era suficiente dedicar unas horas a la semana en beneficio de los excluidos. Su corazón le pedía algo más. Sentía que Dios lo llamaba a ir en misión más allá de las fronteras, y por eso, decidió ser misionero.

El P. Ezequiel tenía un hermoso sueño: amar sin fronteras. Su sueño no incluía solamente a sí mismo, pero en él estaban muchas personas. En 1984, llegó a él la oportunidad de vivir ese sueño misionero. Con 31 años de edad, el P. Ezequiel fue enviado a Brasil.

El Gobierno Federal había iniciado en aquella región un proceso de colonización a gran escala. La gente venía a los miles de los cuatro rincones del país, cargando sus cosas y tratando de dejar atrás sus sufrimientos. Pero los lotes preparados por el Gobierno no eran suficientes para tanta cantidad de familias que llegaban constantemente. Gran parte de ellas acababan viviendo de favores o trabajando en la tierra de otros, pero bajo la condición de dar parte de la producción al propietario del lote.  De ese modo, en Cacoal, como en toda Rondônia, había muchísimas familias sin tierra. Los Conflictos de tierra eran, y aún hoy, resueltos a precio de bala. Matar a la gente, para algunos, era una profesión que rendía.

Al llegar a Cacoal, a mediados del año 1984, el P. Ezequiel abrazó con garra y espíritu de comunión el proyecto eclesial de la diócesis de Ji-Paraná y el trabajo pastoral realizado en la parroquia de Cacoal por los Combonianos. Encontró comunidades eclesiales en el interior y en la ciudad que contaban con líderes con un buen grado de compromiso y madurez. No tuvo dificultad para insertarse. Sus constantes visitas le permitieron ver y experimentar el sufrimiento vivido por las familias pobres y los indígenas. La dura realidad que encontró le tocaba profundamente. Sufría con el sufrimiento del pueblo: “Cada cinco días, un líder de las Comunidades Eclesiales de Base es asesinado. Aquí la gente tenía tierra, pero fue vendida. Tenían casas pero fueron destruidas. Tenían hijos pero murieron. Habían abierto las carreteras pero fueron cerradas.”

Se colocó valientemente en defensa de los indígenas y de los agricultores pobres, en la lucha por el derecho a la tierra ya la vida digna. Hizo causa común con los pobres de la Amazonia. Comprendió que ser misionero era servir a los que más sufrían: “Mi trabajo aquí es de anuncio y denuncia. No podría ser diferente considerando la situación del pueblo. Necesitamos apoyar decididamente los movimientos populares y las asociaciones sindicales. La fe necesita caminar junto con la vida … ”

No tardaron en llegarle amenazas de muerte. Había quien se sentía incómodo por su solidaridad con las familias pobres sin tierra. Para algunos, su amistad y apoyo a los indios Suruí se había convertido en una amenaza.

En una de sus últimas homilías declaró: “El sacerdote que les habla ha recibido amenazas de muerte. Querido hermano, si mi vida le pertenece, también le pertenece mi muerte. Pero si queremos encontrar la verdadera razón para su actuación como misionero y su entrega, aquí la tenemos en primera persona: Liberemos a las personas del hambre, de las enfermedades, hagamos de ellas personas libres, testimoniando de este modo al Cristo que está dentro de nosotros. A este punto, amigos, si no formamos parte de la solución, formamos parte del problema. ¡Piensen en eso y hagan las cuentas!«

Experiencia misionera en Mozambique

Tal y como comentamos hace unas semanas, nuestros compañeros Luis y Fayna de Gran Canaria, se encuentran en Mozambique acompañando a un grupo de jóvenes de su diócesis. La experiencia, a pesar de su dureza, está siendo muy enriquecedora para todos/as. Y es que, cuando te dejas sorprender por el Evangelio, el Señor siempre se hace el encontradizo en los encuentros cotidianos de cada día.

Podéis seguir más de cerca esta experiencia en : https://misionescanarias.blogspot.com/

Hoy os dejamos con el testimonio de uno de los jóvenes participantes que nos cuenta su experiencia en la visita a unas comunidades rurales.

«Después de tres días intensos, hemos regresado tras visitar tres comunidades situadas al otro lado del río Zambeze. Ha sido una experiencia difícil de definir, ya que hemos estado en lugares donde la «Primera Evangelización» aún está en proceso. Estos pueblos apenas han comenzado a recibir la buena noticia de Jesús, y para nosotros, ha sido una prueba tanto física como emocional.

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Durante estos tres días, hemos caminado muchísimo, enfrentando desafíos físicos considerables. Nos vimos obligados a adaptarnos a una vida completamente diferente: sin internet, sin electricidad, sin agua potable y sin camas. Dormimos en chozas, viajamos en canoas, y comimos los alimentos locales, muy sencillos pero auténticos, como los peces del Zambeze y la xima, una mezcla de harina de millo con agua.

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Cada comunidad nos recibió como si fuéramos obispos. Un kilómetro antes de llegar, las personas cubrían el camino con capulanas, telas típicas de Mozambique, creando una alfombra roja para nosotros. Este gesto de bienvenida nos emocionó profundamente. Las caras de alegría y sorpresa de los habitantes, especialmente de los niños, nos llenaron de felicidad.

El idioma fue un gran obstáculo, ya que nuestras habilidades en portugués son limitadas y los idiomas locales aún más complicados. Visitamos las aldeas de Mulumbua, Chidengule y Chodzi, todas bastante alejadas entre sí, recorriendo largas distancias a pie. En Mulumbua, cruzamos el Zambeze en una canoa africana, tallada de un tronco de árbol. Allí nos esperaban para ayudarnos a cargar nuestros equipajes y los suministros donados desde Gran Canaria, incluyendo material escolar, juguetes y medicinas.

En estas comunidades, la escuela es el centro de todo, funcionando en conjunto con la iglesia. Las escuelas, aunque sencillas, son lugares de formación cruciales. Conocimos a maestros dedicados, algunos sin formación formal, pero con una gran vocación de enseñar. En Chodzi, por ejemplo, el animador de la comunidad, Eritzio, aprendió portugués y a escribir por su cuenta, y ahora enseña a los niños con gran empeño.

Fuimos testigos de grandes gestos de generosidad. En cada poblado, identificaron a las familias más necesitadas, a quienes se les entregaba ayuda en forma de alimentos básicos como jabón, sal y feijao (judías). Nos sorprendió la solidaridad de las comunidades, que, a pesar de su propia pobreza, ayudaban a quienes estaban en situaciones aún más difíciles.

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Al regresar a Songo, trajimos con nosotros no solo recuerdos y experiencias, sino también ofrendas de las comunidades: ocho cabras, gallinas y mucha comida. Parte de estas ofrendas se destinaron al centro penitenciario para mejorar la vida de los internos.

Hoy hemos tenido una jornada de actividades en Songo, incluyendo la compra de productos básicos para los necesitados y la visita a los grupos de catequesis. Además, celebramos el 25 aniversario de la ordenación sacerdotal del padre Manolo, un momento emotivo marcado por la entrega de un cáliz especial traído desde la península.

Mañana nos espera otro día de exploración y servicio en comunidades nuevas. Pero por ahora, es momento de descansar y reflexionar sobre todo lo vivido. Buenas noches a todos desde Songo. ¡Hasta mañana!«

Buenas noticias. Domingo 16 T.O. 24/07/24

Marcos 6,30-34

Andaban como ovejas sin pastor

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

DESCANSO RENOVADOR

Es gozoso para un creyente encontrarse con un Jesús que sabe comprender las necesidades más hondas del ser humano. Por eso se nos llena el alma de alegría al escuchar la invitación que dirige a sus discípulos: «Venid a un sitio tranquilo a descansar un poco».

Los hombres necesitamos «hacer fiesta». Y quizá hoy más que nunca. Sometidos a un ritmo de trabajo inflexible, esclavos de ocupaciones y tareas a veces agotadoras, necesitamos ese descanso que nos ayude a liberarnos de la tensión, el desgaste y la fatiga acumulada a lo largo de los días.

El hombre contemporáneo ha terminado con frecuencia por ser un esclavo de la productividad. Tanto en los países socialistas como en los capitalistas, el valor de la vida se ha reducido en la práctica a producción, eficacia y rendimiento laboral. Según H. Cox, el hombre actual «ha comprado la prosperidad al precio de un vertiginoso empobrecimiento en sus elementos vitales». Lo cierto es que todos corremos el riesgo de olvidar el valor último de la vida para ahogarnos en el activismo, el trabajo y la producción.

La sociedad industrial nos ha hecho más laboriosos, mejor organizados, más eficaces, pero, mientras tanto, son muchos los que tienen la impresión de que la vida se les escapa tristemente de entre las manos. Por eso el descanso no puede ser solo la «pausa» necesaria para reponer nuestras energías agotadas o la «válvula de escape» que nos libera de las tensiones acumuladas, para volver con nuevas fuerzas al trabajo de siempre.

El descanso nos tendría que ayudar a regenerar todo nuestro ser descubriéndonos dimensiones nuevas de nuestra existencia. La fiesta nos ha de recordar que la vida no es solo esfuerzo y trabajo agotador. El ser humano está hecho también para disfrutar, para jugar, para gozar de la amistad, para orar, para agradecer, para adorar… No hemos de olvidar que, por encima de luchas y rivalidades, todos estamos llamados ya desde ahora a disfrutar como hermanos de una fiesta que un día será definitiva.

Tenemos que aprender a «hacer vacaciones» de otra manera. No se trata de obsesionarnos con «pasarlo bien» a toda costa, sino de saber disfrutar con sencillez y agradecimiento de los amigos, la familia, la naturaleza, el silencio, el juego, la música, el amor, la belleza, la convivencia. No se trata de vaciarnos en la superficialidad de unos días vividos de manera alocada, sino de recuperar la armonía interior, cuidar más las raíces de nuestra vida, encontrarnos con nosotros mismos, disfrutar de la amistad y el amor de las personas, «gozar de Dios» a través de la creación entera.

Y no olvidemos algo importante. Solo tenemos derecho al descanso y la fiesta si nos cansamos diariamente en el esfuerzo por construir una sociedad más humana y feliz para todos.

José Antonio Pagola

Relanzar la pastoral comboniana de emigrantes en Europa

Imagen de la publicación
En un documento publicado en mayo de este año, los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús en Europa denuncian las políticas injustas e ineficaces, las campañas de odio y discriminación y la utilización de las personas migrantes como «moneda de cambio» con fines políticos. 

Además de apostar por la inclusión social de las personas migrantes, «situándolas al centro de nuestro futuro común», el documento hace propuestas concretas para relanzar la pastoral comboniana de emigrantes en Europa. Estas son algunas de esas propuestas:

-Elaborar un plan de comunicación que tenga una narrativa diferente y más positiva sobre las personas migrantes.

Crear espacios de encuentro y desarrollar itinerarios de información, formación y sensibilización, conferencias y workshops que favorezcan el diálogo intercultural y el conocimiento mutuo.-Incluir en la formación básica de los jóvenes combonianos del Instituto estudios y cursos de información sobre la movilidad humana y las experiencias con las personas migrantes.

-Asumir al menos un compromiso específico con las personas migrantes en cada provincia comboniana de Europa.

Acoger a las personas migrantes en nuestras casas, adaptándose a las diversas situaciones, para relacionarse y construir relaciones amistosas y horizontales con ellos.