“La misión, entendida desde la perspectiva de la irradiación del amor del Corazón de Cristo, exige misioneros enamorados, que se dejan cautivar todavía por Cristo y que inevitablemente transmiten ese amor que les ha cambiado la vida”.
El pasado 24 de octubre se publicó la cuarta encíclica del papa Francisco sobre la devoción al Corazón de Jesús, devoción fuertemente arraigada dentro de la familia comboniana.
Comboni encontró en el misterio del Corazón de Jesús el impulso para su compromiso misionero. Sul amor incondicional por los pueblos de África tuvo su origen y su modelo en el amor salvador del Buen Pastor, que ofreció su vida en la cruz por la humanidad: “Y confiando en ese Corazón sacratísimo… me siento tanto más dispuesto a sufrir… y a morir por Jesucristo y por la salud de los infelices pueblos del África Central” (Escritos, 4290).
En esta encíclica, Francisco nos invita a cambiar la mirada, la perspectiva, objetivos, y recuperar lo más importante y necesario: el corazón.

