LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI


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Presentación Mes Misionero Extraordinario en Sevilla

MME SevillaEl pasado 5 de octubre tuvo lugar en Sevilla la presentación del MME de forma simultánea en todas las vicarías de la Archidiócesis.

Desde la Delegación de misiones nos invitaron a hacer dicha presentación en la Vicaría Norte. En el encuentro participaban párrocos y agentes de pastoral de los tres arciprestazgos que componen la vicaría.

Partiendo del lema “Bautizados y enviados. La Iglesia de Cristo en Misión por el mundo” se nos invita a todos y cada uno de nosotros/as a:

MME Sevilla1) Reconocernos como misioneros/as. Todos/as somos discípulos/as y misioneros/as por el hecho de estar bautizados. Por ello asumamos nuestra responsabilidad como Pueblo de Dios que se ha encontrado con Cristo.

2) Poner en el centro de nuestras comunidades la “missio ad gentes”.

3) Revitalizar las dimensiones claves de la vida misionera en la comunidad parroquial, especialmente: el encuentro personal con Jesucristo, el testimonio, la formación y la caridad misionera.

MME Sevilla


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Encuentro de Familia Comboniana en España

Un año más la Familia Comboniana de España nos hemos reunido en Madrid para un fin de semana de convivencia. Religiosos, religiosas, seculares, laicos y laicas soñando sobre cómo ser familia y compartiendo momentos de oración, comida y formación.

Este año nos ha acompañado un equipo de la CONFER que trabaja el tema de Misión compartida en diferentes familias carismáticas.

Con las dinámicas propuestas y el tiempo de trabajo en grupo nos han ido ayudado a comprender los desafíos de la misión compartida, los retos que tenemos como familia, nuestras fortalezas, debilidades, etc.

Todo ello haciendo hincapié en la importancia de los procesos y de no quemar etapas. En la importancia de entender que no se trata solo de hacer acciones y compromisos concretos sino que importante que partan de una vida en común, de entretejer lazos y relaciones, de querernos y comprendernos. Entender que es importante complementarnos, pues no consiste en dejar de ser lo que cada rama es, sus rasgos propios de identidad, sino de poner al servicio de la misión nuestras particularidades como una riqueza que nos complementa.

Siempre es bonito encontrarse, sentir como cada vez más nos reconocemos los unos a los otros y entendemos el ser Familia Comboniana desde algo transversal de nuestro ser Misioneros y combonianos. No es una tarea más de la que alguien se debe ocupar en nuestro grupo, sino un eje transversal que configura nuestro ser y hacer misionero.

Reconocemos que a nivel eclesial vivimos también un momento privilegiado donde otras muchas familias carismáticas se cuestionan sobre esta manera de ser Iglesia, en nuestro caso es algo que el mismo Comboni tuvo presente desde los inicios Nos queda a nosotros retomar esa intuición carismática y eclesial que tuvo.

Fue un encuentro menos participado por múltiples circunstancias, también el tener que retomarlo después de que el año pasado se tuviese que suspender. Pero todos los presentes terminamos muy contentos de haber participado. Convencidos de que el camino a seguir es como familia. Sabiendo que tenemos muchos retos todavía que afrontar, alguno incluso podrá ser la resistencia de los que todavía no están convencidos, pero con el convencimiento de que este es el camino que el propio Comboni quería para nosotros.

Ahora queda llevar adelante los compromisos que entre todos sacamos, las líneas por las que queremos trabajar,… Fortalecer la participación en este encuentro asambleario anual donde vengamos de toda España, a la vez que intentamos encontrarnos en las diferentes zonas donde tenemos presencia varias de las ramas. Todo ello sin olvidar la historia y los caminos que ya hemos recorrido como familia comboniana, el trabajo de promoción vocacional y animación misionera conjunto, los encuentros de formación y oración conjuntos y las fiestas que celebramos como familia conjuntamente.

Que el Señor nos acompañe en este caminar y Comboni nos inspire.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Un abrazo

Alberto de la Portilla, LMC.


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Una ventana abierta al mundo y a la realidad

ESCUELA DE FORMACIÓN MISIONERA de MADRID.

Una ventana  abierta al mundo y a la realidad

Familia combonianaEntrevista a dos alumnas de la Escuela de Formación Misionera de Madrid. El curso de misionología empezó el 17 de septiembre y acabará mañana, 14 de Diciembre de 2018. Carolina y Asmeret, fueron entrevistadas el 13 de diciembre de 2018.

 

Julián: ¿Quiénes sois? ¿De dónde sois? ¿Dónde  vais a trabajar como misioneras? ¿A qué institución pertenecéis?

Carolina: Soy Carolina Fiúza, de Portugal. Soy Laica Misionera Comboniana. Tengo 26 años. Soy fisioterapeuta. Si Dios quiere, iré a trabajar en Etiopia.

Asmeret: Hola, buen día. Me llamo Asmeret Aregay. Soy de Etiopía. Pertenezco a la congregación de las Misioneras Combonianas, y con la gracia de Dios trabajaré  aquí en España, concretamente  en Granada.

Julián: ¿Qué asignatura del curso os ha gustado más?

Carolina: a mí me gustó mucho la asignatura sobre “el análisis de la realidad” fue la primera semana, hablamos mucho, fue muy bueno empezar con ella para  así tener una mirada más profunda de las realidad. No sólo analizar el mundo, sino  mirarlo con una mirada  contemplativa, ya que eso lo cambia todo.  Me gusto también otra asignatura donde hablamos sobre misión y salud, este es mi campo, como he dicho soy fisioterapeuta; me dio ideas nuevas.  Sé  que cuando vaya a la misión no puedo llevar  ideas preconcebidas, aunque contradictoriamente vaya en la cabeza con proyectos de salud. Nuestros proyectos tienen que estar de acuerdo con lo que la gente quiere. Me gustó mucho esta clase de misión y salud.

Asmeret: veo el curso y  todas las asignaturas me parecen buenas. Me gusta el método usado “ver-juzgar-actuar”. Hemos visto la realidad de nuestro mundo desde diferentes perspectivas. Me interesó mucho el estudio sobre  la semana Europea, ayudándome a aterrizar en esta realidad. Soy etíope, y estoy destinada a trabajar en España; he venido a un mundo diferente, y  las cosas son más complejas de lo que yo imaginaba. Reflexionamos durante esos días sobre Europa, sobre sus retos y sobre la posibilidad de aportar nuestro pequeño grano de arena a esta sociedad. El curso con muchas más luces que sombras, me ha ayudado mucho. Doy gracias a Dios al haber tenido la oportunidad de hacerlo.

Julián: Habladme un poco de vosotras, el grupo de alumnos. ¿Cuántos sois? ¿De dónde? ¿Cómo es la convivencia?

Carolina: somos dieciocho. Pero unas veces somos más, otras veces menos, es algo que va cambiando porque hay personas que solo vienen a los bloques de temas que les interesan. Sorprendentemente  de España solo son cuatro, hay también una portuguesa –que soy yo- así que de  Europa solo somos cinco alumnos. Los otros alumnos vienen del Congo, Venezuela, Argentina, Perú, Camerún, Kenia, Vietnam, India, Etiopía…  Hay una multiculturalidad que es un gran regalo, al final esta realidad te va  cambiando la mente. Hay una actitud muy positiva de compartir con las otras personas lo que somos y lo que tenemos, como si ya nos conociésemos desde hace mucho de tiempo. Es un regalo del que estoy muy agradecida, de alguna manera esta realidad es como si me transportara a todo el mundo.

Julián: Y para ti, Asmeret, ¿cómo has visto la convivencia?

Asmeret: A mí me pareció muy buena, me encantó desde el principio del curso. Poco a poco nos hemos ido integrando, parecía que nos conocíamos desde hacía muchos años. Vine  con la ilusión de como situarme en este nuevo mundo  -Europa- había leído y escuchado muchas cosas y el curso me ha ayudado a este fin; algo bonito ha ocurrido, aquí en el curso,  encontré a un hermano y a una hermana europeos  que se preparaban para ir a mi país: Etiopía. Me animó y  me llenó de alegría, encontrarlos en el curso,  más aun pertenecían a mí misma familia religiosa, eran laicos combonianos. Los  hermanos y hermanas que estamos en la misma clase, pertenecemos a diferentes congregaciones; laicos, sacerdotes diocesanos… Esto es una gran riqueza, sin duda el curso ha sido un impulso para profundizar en la misión donde Dios me quiera. Estoy feliz, y muy contenta.

Julián: ¿Qué otras actividades hacéis los alumnos, además de las clases? ¿O sólo venís a las nueve, os vais a la una y media… y se acabó todo?

Asmeret: Hemos salido a diferentes lugares como Toledo, Javier en Navarra… Comemos juntos compartiendo lo que entre todos hemos traído y así se crea un gran clima de fraternidad, de familia.  La organización es muy buena. Si hay que improvisar, siempre estamos dispuestos a hacerlo juntos, y nadie se queja. Te preocupas por cualquier cosa que pasa a esa persona o a la otra. Algo muy hermoso.

Carolina: Siempre hay programas que compartimos. Por ejemplo si hay una exposición u otro evento, nos comunicamos normalmente vía  WhatsApp.

Julián: ¿Os está ayudando en algo este curso de formación misionera?

Asmeret: Me ha ayudado mucho más que lo que yo pudiera decir. Me abrió la mente, los ojos, porque escuchas a personas con experiencia de la misión. Me ha gustado el debate en la clase, porque cada uno aporta lo que es, desde su experiencia. Cuando toca África nos sentimos como si fuéramos de  un solo país, siendo como somos de  tres o cuatro  países africanos. No es solo la información que nos llega sobre el mundo: Europa, Asia… sino repito, el compartir entre nosotros nuestra experiencia. Muchos de este grupo, tienen experiencia misionera: si se habla de América Latina, tenemos a alguien que trabajó  allí, lo mismo ocurre cuando abordamos África o Asia. Ha sido un curso muy interesante y seguro que me ayudará en mi vida misionera Europa.

Julián: ¿Y a ti, Carolina, te ha ayudado en algo?

Carolina: A mí muchísimo, de verdad. Creo que el curso ha sido positivo, no solo para mi futuro trabajo en Etiopía, sino también me ha formado como persona.  Me cuestionó sobre mis capacidades, mis “seguridades” para mirarlo todo con ojos nuevos.  Tuvimos también un taller sobre afectividad, que me resultó muy interesante. En las clases los profesores siempre te  cuestionan lo que estamos haciendo en nuestra vida como cristianos; ¿cómo actuar ante nuevos retos? ¿Cómo afrontarlos? ¿Cómo  apasionarme más con la vida de Cristo? ¿Cómo quererlo e imitarlo más? Interesantes y enriquecedoras fueron también las clases de historia de la  evangelización, de Biblia, de teología…todo te ayuda a formarte un poco más, dándote pistas para cómo abordar la actualidad. Un regalo, de verdad.

Julián: Por último, ¿recomendaríais este curso a otros misioneros/as que vienen a España o que salen de España?

Asmeret: Sí, lo recomiendo mucho. Para los que vienen y para los que salen. También lo recomiendo para los que permanecen aquí, ya que uno se acostumbra a una cierta rutina… Al hacer este curso les ayudará a cambiar la mentalidad, porque la misión de hoy, no es la misión de ayer.  Los jóvenes, necesitamos renovar nuestra manera de aproximarnos a la realidad,  nuestra manera de pensar,  nuestra manera de estar con la gente, para ser sal y luz en este mundo. Lo recomiendo no solo a los que vienen después de tantos años de trabajo, y por supuesto a aquellos que van por primera vez. Las congragaciones así como las parroquias deberían apoyar a esta escuela de misionología.

Carolina: Si claro,  el curso ha insistido en la realidad de que por el bautismo todos somos misioneros y la misión es tarea de todos: los que vienen, los que salen, los que están aquí. El curso te ayuda a profundizar en la tarea misionera. Insisto lo recomendaría vivamente a todos.

Asmeret: Estamos muy agradecidas al equipo coordinador que siempre ha estado muy atento a todo lo que le hemos dicho,  hecho y necesitado. Se lo agradezco en mi nombre y el de toda la clase.

 Familia comboniana

(Nota: Asmeret y Carolina todavía están aprendiendo el castellano.)

Las entrevistó Julián Mansilla, alumno también de la Escuela.

 


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Semana del DOMUND en Sevilla

Domund 2018Como cada año se moviliza la Iglesia en torno a la misión en el mes de octubre. Un momento privilegiado para acercarnos a colegios, institutos, parroquias… Siempre con la esperanza de que el resto del año la misión también sea importante y de que aquello que humildemente sembramos vaya dando su fruto. Aunque sabemos que eso no depende tanto de nosotros.

Este año tuve la oportunidad de asistir a varios lugares, a través de la delegación de misiones nos contactaron y posibilitaron acercarnos a varios lugares.

Por un lado a un instituto del Aljarafe donde compartí un par de días con los jóvenes de ESO y bachillerato.

A veces es difícil en estas edades saber qué quiere ser uno de mayor. Cuando se les habla de vocación es algo que todavía es confuso para ellos pero sí que me parece algo fundamental a plantear.

Estudiar con una finalidad, poner nuestros estudios al servicio de la sociedad y no de nuestros bolsillos o los de otros. Pensar en un mundo diferente y ser protagonista de este cambio.

Por ahí va el lema del Domund de este año.

Si no nos gustan algunas cosas del mundo que nos rodea, si nos parece injusto en muchas cosas,… está en nuestra mano cambiarlo. Me parece que es un mensaje que los jóvenes deben hacer suyo. No nos podemos conformar, pensar que solo estamos llamados a buscar un trabajo que nos permita sobrevivir.

Domund 2018El Domund es la posibilidad de abrir una ventana al mundo. De entender cómo viven muchas de las personas que nunca apareen en la televisión, de dar valor a lo importante, de mostrar las riquezas de la humanidad que no son las materiales sino las de sus gentes.

Es tiempo de cuestionar para que cada uno pueda reflexionar sobre su vida, sus opciones vitales, lo que escogemos y cómo queremos el futuro de la humanidad.

También estuve por el centro de la ciudad hablando en otro centro con jóvenes de 4º de la ESO, así como con niños y niñas de primaria. A cada uno según su nivel. También a los niños y niñas de primaria es importante hacerles entender las desigualdades injustas de este mundo. Que cada uno podemos hacer algo para tener un mundo mejor, donde reine la amistad, la preocupación por el otro…

Por último comentaré que también nos llamaron para hablar con los sacerdotes y diáconos de uno de los arciprestazgos de la ciudad. Se estaban preparando también con formación permanente de cara a este domingo mundial de las misiones. Es algo para lo que no nos suelen llamar pero me pareció una oportunidad para dialogar. Para pensar si la misión es algo de un domingo al año o el centro y esencia de nuestra Iglesia. Les animé a que aprovecharan la oportunidad para todo el año, para plantear una parroquia misionera, donde la misión ayude a dar una vuelta a la propia comunidad, a ser más responsable y consecuente con su fe. Invitar también al protagonismo de los laicos en las comunidades, al apoyo de las comunidades a nuestros misioneros siendo así participes, junto con los que son enviados, de la misión universal de la Iglesia que es la misión de Dios para el mundo.

Ahí también intentamos sembrar, el Señor también tendrá que poner de su parte.

Por eso rezamos, seguimos pidiendo la oración de todos durante todo el año así como el apoyo económico y vocacional para que nuestra Iglesia y la de todo el mundo siga enviando muchas misioneras y misioneros allá donde son tan necesarios.

Domund 2018

Un abrazo

Alberto