El próximo domingo 02 de marzo se celebra el Día de Hispanoamérica. Una jornada misionera que pone en valor la presencia de la Iglesia en América y su labor en el desarrollo de los pueblos americanos como verdaderos creadores de «historias de esperanza» tal y como indica el papa Francisco:
«América Latina es el «continente de la esperanza», porque de ella se esperan nuevos modelos de desarrollo que conjuguen tradición cristiana y progreso civil, justicia y equidad con reconciliación, desarrollo científico y tecnológico con sabiduría humana, sufrimiento, fecundo con alegría esperanzadora. Solo es posible custodiar esa esperanza con grandes dosis de verdad y amor, fundamentos de toda la realidad, motores revolucionarios de auténtica vida nueva».
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, dejale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué merito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen.
Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué merito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.
¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos.
Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.
La medida que uséis, la usarán con vosotros.»
AMOR AL ENEMIGO
«A los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian». ¿Qué podemos hacer los creyentes ante estas palabras de Jesús? ¿Suprimirlas del Evangelio? ¿Borrarlas del fondo de nuestra conciencia? ¿Dejarlas para tiempos mejores?
No cambia mucho en las diferentes culturas la postura básica de los hombres ante el «enemigo», es decir, ante alguien de quien solo podemos esperar algún daño. El ateniense Lisias (siglo V a. C.) expresa la concepción vigente en la antigua Grecia con una fórmula que sería bien acogida también hoy por bastantes: «Considero como norma establecida que uno tiene que procurar hacer daño a sus enemigos y ponerse al servicio de sus amigos».
Por eso hemos de destacar todavía más la importancia revolucionaria que se encierra en el mandato evangélico del amor al enemigo, considerado por los exegetas como el exponente más diáfano del mensaje cristiano.
Cuando Jesús habla del amor al enemigo, no está pensando en un sentimiento de afecto y cariño hacia él, pero sí en una actitud humana de interés positivo por su bien.
Jesús piensa que la persona es humana cuando el amor está en la base de toda su actuación. Y ni siquiera la relación con los enemigos ha de ser una excepción. Quien es humano hasta el final respeta la dignidad del enemigo, por muy desfigurada que se nos pueda presentar. No adopta ante él una postura excluyente de maldición, sino una actitud de bendición.
Y es precisamente este amor, que alcanza a todos y busca realmente el bien de todos sin excepción, la aportación más humana que puede introducir en la sociedad el que se inspira en el Evangelio de Jesús.
Hay situaciones en las que este amor al enemigo parece imposible. Estamos demasiado heridos para poder perdonar. Necesitamos tiempo para recuperar la paz. Es el momento de recordar que también nosotros vivimos de la paciencia y el perdón de Dios.
Viernes 21 de febrero de 2025 Hoy ha sido elegido superior general de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús (MCCJ) el padre Luigi Fernando Codianni, de 60 años, ex consejero general en Roma. El Padre Luigi, de nacionalidad italiana, tiene una considerable experiencia religiosa y misionera en los sectores de la administración y del servicio gubernamental, particularmente en las circunscripciones combonianas de Brasil e Italia.
El 6 de noviembre de 2024, el Padre Tesfaye Tadesse Gebresilasie dimitió como Superior General del Instituto Comboni, tras su nombramiento como Obispo Auxiliar de la Archieparquía de Addis Abeba (Etiopía). En ejercicio de su función de vicario, el Padre David Costa Domingues, en nombre del consejo general, convocó las votaciones para la elección extracapitular del nuevo superior general.
El padre Luigi Fernando Codianni nació el 13 de junio de 1964 en Celenza Valfortore (FG), Italia. Ingresó en el Instituto con su primera profesión religiosa en 1988 en Venegono Superiore (Italia). De 1988 a 1993 estudió Teología en São Paulo (Brasil). El 15 de mayo de 1993 fue ordenado sacerdote en Celenza Valfortore, diócesis de Lucera-Troia.
El padre Codianni desarrolló su primer compromiso pastoral en Italia, de 1993 a 2001. Después de esta experiencia misionera en su tierra natal, fue destinado a la provincia del Nordeste de Brasil. De 1994 a 2010 fue superior provincial del Nordeste de Brasil. En 2011 regresó a Italia, donde, entre otros compromisos, fue ecónomo provincial.
Padre Luigi Fernando Codianni, en el Capítulo General de junio de 2022.
En el Capítulo General de 2022 fue nombrado consejero general, asumiendo posteriormente la función de seguimiento de las circunscripciones de Europa, del sector económico y de los aspectos jurídicos y de representación legal.
Compartimos este mes el libro «Teología para la misión hoy» de Roger P. Schroeder y Stephen B. Bevans. Se trata de un libro que ofrece una perspectiva amplia y profunda sobre la misión cristiana en el siglo XXI. Los autores, desde su compromiso misionero personal, presentan un enfoque teológico innovador y sugerente.
El libro destaca que la Iglesia nace de la misión y se configura a través de su fidelidad a la misma. A lo largo de la historia, se presentan modelos de misión y personalidades que han encarnado la misión y conformado la Iglesia en los dos mil años de cristianismo.
En resumen, es una obra que invita a reflexionar sobre la misión desde diferentes contextos y teologías, ofreciendo herramientas y modelos para una misión relevante y efectiva en la actualidad.
2025 comenzó con buen pie con nuestra asamblea anual, que tuvo lugar del jueves 9 al domingo 12 de enero. Fue un momento de profunda reflexión, evaluación y planificación, en el que echamos la vista atrás al año pasado y nos preparamos para el viaje que tenemos por delante.
Momentos de formación
A lo largo de la asamblea, evaluamos nuestras actividades, las reuniones de formación y el servicio que prestamos. También revisamos y actualizamos nuestros estatutos, asegurándonos de que siguen guiándonos eficazmente en nuestra misión. Además, evaluamos nuestro informe financiero y trazamos planes concretos para el año 2025.
Un momento particularmente especial fue la celebración de nuestros miembros que se preparan para su experiencia de misión en Kitelakapel. Su compromiso es un hermoso testimonio de la llamada que todos compartimos: salir y proclamar el Evangelio.
Lo que más destacó de esta asamblea fue el sentido de responsabilidad compartida y el deseo de crecimiento. Fue inspirador ver hasta qué punto cada miembro está implicado en la configuración del futuro de nuestra misión. El énfasis en la formación, el servicio y la planificación cuidadosa muestra un fuerte compromiso no sólo con la acción, sino con un trabajo misionero sostenible y significativo.
Nuevo equipo coordinador
Entre los planes para 2025, uno de los principales es apoyar a quienes se preparan para la misión en el extranjero y garantizar que estén bien equipados espiritual y prácticamente. También hay un fuerte compromiso con el fortalecimiento de nuestras iniciativas locales, la mejora de la forma en que acompañamos a las comunidades y el fomento de un compromiso misionero más profundo.
Al entrar en este nuevo año, pedimos a Dios que bendiga abundantemente nuestra misión. Que Él guíe nuestros pasos y fortalezca nuestra determinación. Y que nuestro amado San Daniel Comboni interceda por nosotros mientras seguimos caminando en la fe y el servicio.