Buenas noticias. domingo 21 T.O. 25/08/2024

Juan 6, 60-69

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?» Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen. «Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.» Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?» Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»

¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.

¿TAMBIÉN VOSOTROS QUERÉIS MARCHAROS?

El mundo en que vivimos no puede ya ser considerado como cristiano. Las nuevas generaciones no aceptan fácilmente la visión de la vida que antes se transmitía de padres a hijos por vía de autoridad. Las ideas y directrices que predominan en la cultura moderna se alejan mucho de la inspiración cristiana. Vivimos en una época «poscristiana».

Esto significa que la fe ya no es «algo evidente y natural». Lo cristiano está sometido a un examen crítico cada vez más implacable. Son muchos los que en este contexto se sienten sacudidos por la duda, y bastantes los que, dejándose llevar por las corrientes del momento, lo abandonan todo.

Una fe combatida desde tantos frentes no puede ser vivida como hace unos años. El creyente no puede ya apoyarse en la cultura ambiental ni en las instituciones. La fe va a depender cada vez más de la decisión personal de cada uno. Será cristiano quien tome la decisión consciente de aceptar y seguir a Jesucristo. Este es el dato tal vez más decisivo en el momento religioso que vive hoy Europa: se está pasando de un cristianismo por nacimiento a un cristianismo por decisión.

Ahora bien, la persona necesita apoyarse en algún tipo de experiencia positiva para tomar una decisión tan importante. La experiencia se está convirtiendo en una especie de criterio de autenticidad y en factor fundamental para decidir la orientación de la propia vida. Esto significa que, en el futuro, la experiencia religiosa será cada vez más importante para fundamentar la fe. Será creyente aquel que experimente que Dios le hace bien y que Jesucristo le ayuda a vivir.

El relato evangélico de Juan resulta hoy más significativo que nunca. En un determinado momento, muchos discípulos de Jesús dudan y se echan atrás. Entonces Jesús dice a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?». Simón Pedro le contesta en nombre de todos desde una experiencia básica: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos». Muchos se mueven hoy en un estado intermedio entre un cristianismo tradicional y un proceso de descristianización. No es bueno vivir en la ambigüedad. Es necesario tomar una decisión fundamentada en la propia experiencia. Y tú, ¿también quieres marcharte?

José Antonio Pagola

Buenas noticias. domingo 20 T.O. 19/08/2024

Juan 6,51-58

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.» Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que como este pan vivirá para siempre.»

COMULGAR CON JESÚS

«Dichosos los llamados a la cena del Señor». Así dice el sacerdote mientras muestra a todo el pueblo el pan eucarístico antes de comenzar su distribución. ¿Qué eco tienen hoy estas palabras en quienes las escuchan?

Muchos, sin duda, se sienten dichosos de poder acercarse a comulgar para encontrarse con Cristo y alimentar en él su vida y su fe. Bastantes se levantan automáticamente para realizar una vez más un gesto rutinario y vacío de vida. Un número importante de personas no se sienten llamadas a participar y tampoco experimentan por ello insatisfacción alguna.

Y, sin embargo, comulgar puede ser para el cristiano el gesto más importante y central de toda la semana, si se vive con toda su expresividad y dinamismo.

La preparación comienza con el canto o recitación del padrenuestro. No nos preparamos cada uno por nuestra cuenta para comulgar individualmente. Comulgamos formando todos una familia que, por encima de tensiones y diferencias, quiere vivir fraternalmente invocando al mismo Padre y encontrándonos todos en el mismo Cristo.

No se trata de rezar un «padrenuestro» dentro de la misa. Esta oración adquiere una profundidad especial en este momento. El gesto del sacerdote, con las manos abiertas y alzadas, es una invitación a adoptar una actitud confiada de invocación. Las peticiones resuenan de manera diferente al ir a comulgar: «danos el pan» y alimenta nuestra vida en esta comunión; «venga tu reino» y venga Cristo a esta comunidad; «perdona nuestras ofensas» y prepáranos para recibir a tu Hijo…

La preparación continúa con el abrazo de paz, gesto sugestivo y lleno de fuerza, que nos invita a romper los aislamientos, las distancias y la insolidaridad egoísta. El rito, precedido por una doble oración en que se pide la paz, no es simplemente un gesto de amistad. Expresa el compromiso de vivir contagiando «la paz del Señor», curando heridas, eliminando odios, reavivando el sentido de fraternidad, despertando la solidaridad.

La invocación «Señor, yo no soy digno…», dicha con fe humilde y con el deseo de vivir de manera más fiel a Jesús, es el último gesto antes de acercarnos cantando a recibir al Señor. La mano extendida y abierta expresa la actitud de quien, pobre e indigente, se abre a recibir el pan de la vida.

El silencio agradecido y confiado que nos hace conscientes de la cercanía de Cristo y de su presencia viva en nosotros, la oración de toda la comunidad cristiana y la última bendición ponen fin a la comunión. ¿No se reafirmaría nuestra fe si acertáramos a comulgar con más hondura?

José Antonio Pagola

“Un Dios que pide nuestro poco”

Del 2 al 6 de agosto ha tenido lugar en Becerril de la Sierra (Madrid) la asamblea anual de los LMC de España. Bajo el título “Un Dios que pide nuestro poco” hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre la necesidad de aportar “nuestro poco” en la construcción del Reino al estilo de la viuda del evangelio. De eso va el Reino De Dios y hacia eso queremos crecer como Movimiento y como personas.

Junto a los momentos formativos y de oración se ha celebrado la asamblea anual donde se ha revisado el trabajo del curso anterior al mismo tiempo que se han renovado los diferentes servicios dentro del Movimiento.

La Iglesia de Austria, un ejemplo para la Iglesia Universal

Inversiones que no generen más violencia y despojo en el Sur Global: Conferencia Episcopal de Austria emite una directriz con lineamientos éticos

La  Conferencia de Episcopal Austriaca ha publicado recientemente una directriz sobre inversiones éticas titulada “Inversiones financieras como cooperación. Directriz para las inversiones éticas”(según su título en inglés), que supone un avance importante en acciones concretas, en materia del cuidado de la Casa Común, así como un aporte fundamental para la Iglesia universal  en las reflexiones de los relacionamientos del Norte y el Sur Global.

Entre algunos postulados, esta directriz prohíbe inversiones en empresas que extraigan oro.   Desde la Red Iglesias y Minería – RIM celebramos este acuerdo y se reconocemos y agradecemos todo el esfuerzo que se ha hecho durante años, para construir un documento consensuado, que prioriza la búsqueda de la justicia, con énfasis en las relaciones financieras, que en el sentido más amplio comprometen al sistema económico en el que estamos inmersos, como indica la misma directriz. En este proceso han participado de manera comprometida la Coalición Católica de Austria (KOO), en la que participan DKA Austria y Horizon3000, con quienes desde la RIM venimos construyendo una agenda de reflexiones y encaminamientos sobre teología, ecología y extractivismo.

“Invertir dinero no es éticamente neutro” invoca el documento de la directriz aprobada, lo que tiene una implicación directa con las decisiones financieras y de inversiones que toman las organizaciones de fe.

“«Comprar es siempre un acto moral -y no simplemente económico». (Papa Francisco, Encíclica Laudato si’#206, citando al Papa Benedicto XVI,Encíclica Caritas in veritate #66). La riqueza no solo crea la base económica para las instituciones y las personas, sino que también ejerce influencia en las estructuras de una sociedad. Porque te da la capacidad de hacer cosas, tienes la obligación de utilizar esta capacidad de manera responsable. Invertir dinero es una palanca importante para dirigir los procesos económicos y provocar cambios sistémicos.”

La directriz aprobada por la Conferencia Episcopal, pretende ser vinculante en general para todas las diócesis en Austria, órdenes religiosas, parroquias y otras entidades jurídicas eclesiásticas que si están bajo la autoridad de un obispo en asuntos financieros, también están llamado a aplicarla.

Iniciativas que van de la mano en las iglesias

La red Iglesias y Minería promueve desde hace varios años la Campaña de Desinversión en Minería, que está muy relacionada con la directiva que han emitido los Obispos austriacos. La Campaña es una respuesta concreta a los postulados de la Encíclica Laudato Si, a las mociones del documento Querida Amazonía y a la reciente Laudate Deum, que llaman a ser conscientes de las implicaciones políticas, económicas, sociales y culturales, para trabajar en favor de la ecología y el cuidado de la Casa Común.

Quién financia la destrucción de la madre tierra? Cómo se enfrenta un modelo económico extractivista que socava a algunos en beneficio de otros? Son las preguntas que generan la Campaña de Desinversión para provocar reflexiones internas de las Iglesias, que se ligan a los postulados éticos de cómo se manejan las finanzas, y a quienes benefician y perjudican.

La extracción de minerales, como el oro, en América Latina ha estado vinculado a la violencia, violación de derechos y despojo. Esta situación es reconocida en la directriz para la iglesia de Austria. Extraer más oro, por ejemplo, supone la radicalización de estas violencias. Invertir en empresas que extraen minerales, genera la misma violencia, de maneras menos directas y es esto lo que se pone en juego en la directriz de inversiones éticas.

La directriz aprobaba en la Iglesia de Austria abre los ojos y las miradas a la iglesia universal

En América Latina, la ruta del oro está cada vez más marcada por la violencia y el despojo. Cada vez a mayor velocidad vemos territorios absolutamente devastados, territorios que son hogares de miles de familias.  El oro que se extrae deja una estela de contaminación, enfermedad y muerte. Los  casos son escandalosos son territorios enteros tomados por la minería de oro, enfrentando con violencia al pueblo contra el pueblo.  El oro que sale de manera ilegal de muchos ríos y  territorios, termina siendo una mercancía “limpia” en la compra y venta internacional de este mineral.

La directriz aprobada por la Conferencia Episcopal de Austria representa un modelo para otras conferencias episcopales alrededor del mundo, conferencias de religiosos, congregaciones, organizaciones internacionales vinculadas a las iglesias y todas las organizaciones de fe. Nos abre la puerta a un diálogo ineludible para la Iglesia, ¿De lado de quien estamos en el sistema económico que, como denuncia el Papa Francisco, genera descartados y descartables?

Además provoca reflexiones sobre las relaciones que se tejen entre Iglesias, ésta directriz excluye inversiones en oro o en minería de oro, por lo que profundiza implicaciones que tiene el Norte Global, sobre los territorios del Sur Global. El documento habla de la cooperación, pensar en las inversiones como una manera interrelacionada de construir posibilidades de inversiones en las que las preocupaciones de las organizaciones de fe en estos temas, no se vean afectadas, pero que irrestrictamente tomen en cuentan a los derechos humanos y medio ambientales.  Una cooperación capaz de brindar futuro para todas las partes involucradas.

Con esta directriz sobre inversiones éticas, la Iglesia de Austria plantea alternativas claras a las organizaciones católicas y ecuménicas. Cada año, desde el 2022, la red Iglesias y Minería realiza la Caravana por la Ecología Integral para sensibilizar, visibilizar y actuar respecto a los impactos en los territorios afectados por la minería en América Latina.  En conjunto con organizaciones vinculadas a la iglesia en Europa, se hace incidencia política en diferentes espacios como la Unión Europea, la ONU, y otros y también se hacen propuestas sobre cómo generar lazos entre las iglesias para la defensa de la Casa Común y los pueblos victimizados. Este año 2024, la Caravana por la Ecología Integral  tendrá como una gran apuesta, proponer más iniciativas como la de la Conferencia Episcopal de Austria,  en respuesta concreta a la crisis climática y a la injusticia socio ambiental.

Una directriz consecuente con el evangelio y realista con las necesidades de sostenibilidad

La directriz que guía la inversiones éticas en la Iglesia de Austria es un gran avance en materia del respeto a los derechos humanos y cuidado de la Casa Común, promovido por la iglesia católica, con un propuesta sólida y fundamentada sobre la importancia de las inversiones en la sostenibilidad de las iglesias y la relación con los principios evangélicos y éticos.

Por eso mismo, reconoce la dificultad de mediar entre los impactos de las decisiones tomadas en el ámbito económico financiero y la responsabilidad y consecuencia evangélica, frente a los más vulnerables, que debe primar en las decisiones internas.

“ La Iglesia actúa con aversión al riesgo, ya que el objetivo primordial de la inversión es preservar el valor del capital invertido. En este sentido, la Iglesia inversor no difiere de muchos otros inversores. Sin embargo, hay una diferencia: La Iglesia es consciente de que puede dar ejemplo y tener un impacto a través de sus inversiones.

En consecuencia, pretende contribuir a mejorar la sociedad y el medio ambiente.

Por lo tanto, las inversiones de la Iglesia se caracterizan por la inclusión de principios de inversión éticos y sostenibles junto con principios de inversión puramente financieros.

Además, la Iglesia tiene claro que los beneficios financieros no deben generarse a expensas de las personas y el medio ambiente.

Numerosos estudios científicos han demostrado ya que dar prioridad a criterios sociales y

medioambientales no conlleva automáticamente una menor rentabilidad, un mayor riesgo o una menor liquidez y que, por tanto, la rentabilidad de las inversiones éticamente sostenibles está asegurada.”

El documento de la Directriz sobre inversiones éticas, que entró en vigencia en Austria,  significa una avance trascendental para la defensa de la vida y de los derechos humanos, así como en relación a las cuestiones económicas y financieras en las organizaciones fe, que producto de investigaciones y experiencias, logra consensuar aspectos sensibles en la vida cotidiana de las Iglesias.