LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

Asamblea Anual LMC Brasil

Asamblea LMC Brasil 2017Realizamos los días 21 y 22 de junio, en el Seminario Comboniano Propedéutico Hermano Alfredo Fiorini de Curitiba / PR, nuestra Asamblea Anual de los LMC de Brasil.

El tema: “Celebrar 20 años de la ALMC con osadía y compromiso misionero” nos ha ayudado a retomar nuestra historia y nos proporcionado un momento privilegiado de intercambio, de compartir, de convivencia y de celebración en este año que cumplimos 20 años de la creación de la Asociación Laicos Misioneros Combonianos – ALMC.

En el contexto de los 150 años de fundación del Instituto Comboniano, tuvimos la gracia de tener presente con nosotros al provincial MCCJ, padre Dario, que nos ayudó a reflexionar con un panel comparativo entre algunas intuiciones fundamentales de Comboni y del papa Francisco. También la alegría de contar con la presencia de la Hermana Nilma de Jesús, provincial de las Hermanas Misioneras Combonianas de Brasil, que compartió elementos esenciales del camino misionero. Como Familia Comboniana reunida se reaviva en nuestro ser la Misión como relación, cercanía, llegar a los retos planteados, ya sea en el mundo de nuestras periferias, de las prisiones, de los sin tierra, de los pueblos indígenas, de los sin voz y sin posibilidades; de los que están al margen. Vivimos un gran encuentro de fraternidad, pues debido a las distancias y las realidades en que estamos insertos, no es posible vernos con la frecuencia que nos gustaría. Es un momento privilegiado de alimentar la mística, rehacer las fuerzas, reforzar los lazos y reflexionar sobre nuestra fe e identidad misionera.

Cada día se renueva la invitación de abrirse al otro, de ampliar horizontes, de ponerse en camino, de compartir fe y vida, de ser signo. Nuestra vocación misionera nos impulsa a salir de nuestra realidad, romper fronteras, ir al encuentro de Dios junto a los últimos, celebrar la esperanza y hacerse familia con la humanidad.

Hemos tenido la oportunidad de conversar sobre la actual coyuntura de la ALMC, sus avances y dificultades. Una caminata que se va consolidando, a pesar de las fragilidades. Así reconocemos este tesoro que traemos con nosotros y nuestra responsabilidad en continuar animando misioneramente a la Iglesia y despertando a todos y todas para nuestro compromiso de bautizados.

El punto culminante del encuentro fue la Misa de Acción de Gracias por los 20 años de la ALMC celebrada en la Parroquia de Santa Amelia, gran apoyo en el camino de los LMC de Brasil desde sus inicios en 1995. La acogida de la pareja LMC formada por Liliana y Flávio, que están de camino a Maranhão, región de Piquiá, y su compartir misionero tocaron de modo especial a todos los presentes y en una gran confraternización celebramos y compartimos los nuevos proyectos cosidos por alegrías, también lágrimas, sueños y deseos.

Salimos con algunas metas marcadas y el deseo de trabajar más en sintonía como Familia Comboniana, sea en la Misión como en la Animación Misionera, fortaleciendo los grupos de Espiritualidad Comboniana existentes en Curitiba y Balsas y en otros lugares donde el Espíritu sopla. También nos sentimos en comunión con el camino LMC Internacional y con nuestros hermanos y hermanas esparcidos en más de 20 países por el mundo y con los que en el 2018 tendremos la Asamblea Internacional LMC.

Que en la gracia de la celebración de los 300 años de la Madre Aparecida, inspirados por San Daniel Comboni en el seguimiento de Jesucristo y unidos al camino misionero de la Iglesia de Brasil y del mundo, nos disponemos a cuidar y hacer florecer cada día el llamado misionero de la vocación comboniana. ¡Estamos juntos!

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«Experiencias de Familias en la Misión», en la Semana de Misionología de Burgos

La misión, inclusive aquella que hace referencia a la dimensión ad gentes, es algo que nace del bautismo, una respuesta a una llamada de Dios. En el subconsciente de mucha gente, inclusive de muchos católicos, está todavía presente la idea de que ser misionero en tierras lejanas es algo propio de curas y monjas.

La mesa redonda que ha llevado por título «Experiencias de Familias en la Misión», encuandrada dentro de la programación de la 70 Semana Española de Misionología, que está teniendo lugar en la Facultad de Teología de Burgos, de 3 a 6 de julio, ha sido una prueba de que la misión se puede llevar a cabo también como familia.

Lo que para muchos puede ser una locura, para quien ha sido misionero como familia no es otra cosa que «querer vivir el Plan de Dios» o respuesta a una llamada, pues «es imposible guardar el amor para uno mismo».

Tres familias, Rubén Fernández y Teresa Sarabia, padres de cinco hijos, misioneros de Ekumene en México, durante tres años; Israel Peralta y Begoña de Castro, padres de dos hijas, misioneros de MISEVI, durante cinco años en Mozambique y Marcos García-Ramos y Irene Sánchez-Prieto, que no se ha podido hacer presente, miembros del Camino Neocatecumenal, que esperan su noveno hijo y han sido misioneros en Taiwan, a quienes una grave enfermedad sólo les permitió estar nueve meses en la misión, han respondido a las preguntas de José Manuel Madruga, Delegado de Misiones de Burgos.

Todos ellos han regresado de la misión ad gentes, pero sienten que continúan siendo misioneros, pues como señalaba Israel Peralta, hoy se siente «más misionero que nunca». Todos ellos destacan la importancia de la familia a la hora de llevar a cabo la misión. No sólo los padres son y sienten misioneros, pues sus propios hijos han asumido esa dimensión misionera en sus vidas.

Ser misionero no es fácil, resulta difícil asumir las situaciones de pobreza con las que uno se va encontrando, como relataba Rubén Fernández, ya que una cosa es la teoría, que uno cree conocer, y otra muy diferente la práctica del día a día, en la que se van desmontando tus esquemas y teorías, añadía su esposa Teresa.

No es fácil ir a la misión con hijos pequeños, vivir al día, señalaba Marcos, pero al mismo tiempo es gratificante ver como Dios fue transformando las sombras en luz y haciendo de ellos testigos de familia, de amor desinteresado entre aquellos que no conocen a Dios.

En la misión uno aprende a descubrir una nueva forma de entender la vida y la fe, en opinión de Begoña de Castro, a sentir que la eucaristía es una fiesta, en la que nadie mira el reloj durante las dos horas de celebración a cuarenta grados, a recibir agradecido lo que es compartido con alegría por gente que no tiene casi nada, a disfrutar con la sonrisa abierta de los niños, con la alegría permanente de la gente, a ver como nos agobiamos con absolutas tonterías, pues en la misión, completaba Israel, uno vive con la libertad de saber que estás haciendo lo que Dios quiere.

Las suyas han sido experiencias misioneras durante algún tiempo, pero el hecho de volver les han hecho replantearse su vida, han tenido que readaptarse a una realidad diferente a la que dejaron al irse. En ese sentido, Rubén reconocía que uno se siente desubicado cuando vuelve, sobre todo cuando escucha que eso aquí no encaja, que eso aquí no se puede hacer, pero sobre todo cuando se encuentra con una Iglesia que no se quiere convertir y una sociedad en la que todo mundo vive sin tiempo, añadía Teresa.

Volver y experimentar que Dios reconduce sus vidas, aunque uno se encuentre de cara con el dolor de la enfermedad, en la que se experiementa la fuerza de la oración de mucha gente. Volver sin nada y experiementar que Dios provee y no deja faltar cosa alguna. Volver y ver como muchos te preguntan como te ha ido, pero a los treinta segundos ya han dejado de escucharte.

La misión ha abierto el pensamiento de estas familias, que han descubierto que la Iglesia es mucho más que aquella que camina en la vieja Europa, una Iglesia que no consigue avanzar porque piensa más en las glorias del pasado que en las esperanzas del futuro, sin descubrir que es necesario pasar de una Iglesia de borregos, donde todo se hacía por obligación y porque estaba mandado, a una Iglesia de discípulos, que vive desde la alegría del Evangelio.

(Luis Miguel Modino).-Religion Digital

 

Regreso de vacaciones de nuestra LMC Maria Augusta

LMC PortugalHa regresado de vacaciones nuestra querida LMC María Augusta de la misión para la que fue llamada a servir en los últimos años, en República Centroafricana (RCA).
Su regreso a Lisboa, ayer por la tarde (4 de julio), fue marcado por una cálida recepción en el aeropuerto donde estuvieron presentes su familia y algunos LMC.
En este momento María Augusta se encuentra en Janeiro de Baixo, Pampilhosa da Serra, junto a su familia, para un tiempo de vacaciones.

¡Bienvenida María Augusta! Gracias por tu generosidad, dedicación y compromiso en el servicio y entrega a la Misión. ¡Te deseamos unas buenas y merecidas vacaciones!

LMC Portugal

«Familia y Misión» en la 70 Semana Española de Misionología

Durante toda esta semana se está celebrando en Burgos la 70 Semana Española de Misionología (SEM), que  está dedicada en esta edición al tema “Familia y Misión”.

El pasado lunes comenzaron las primeras ponencias y testimonios misioneros como el de la familia misionera integrada por Isabel Herrero y Gonzalo Violero, una trabajadora social y un físico que renunciaron a su trabajo para ir a la misión de Arequipa (Perú), donde estuvieron de 2008 a 2014, enviados por los Misioneros Combonianos. Gonzalo lo explicaba así: “Somos voluntarios, no cooperantes. Nosotros vamos y nos quedamos y renunciamos a nuestro trabajo. Cuando volvemos tenemos que empezar una vida de nuevo”. Gonzalo e Isabel fueron a la misión con su hijo de un año (que ahora tiene 10), y allí recibieron como un regalo a su hija pequeña (que ahora tiene 8). Isabel reconoce que “vivir los primeros años con tus hijos en un país de misión, con los últimos de los últimos, entraña mucho riesgo”. “En Arequipa hemos cogido de todo ‒continúa Isabel‒, y nuestros hijos también. Conocemos a familias que han tenido que volver por problemas serios de salud. En nuestro caso, lo tenemos muy claro. Nuestra vocación es la familia. En la familia surgió la vocación misionera y por eso conocimos a los Misioneros Combonianos. Ahora bien, si hay problemas o riesgo serio… nos volvemos. Después de estos años entregados a la misión, esta familia considera que con sus hijos adolescentes el lugar más idóneo es España, pero añaden “después, Dios dirá”.

Como Gonzalo, Isabel y sus hijos, otras 250 familias españolas se encuentran actualmente en tierras de misión. Y es una situación que produce con cierta frecuencia, la semana pasada la familia burgalesa Peinador Morquecho recibía el envío misionero y recientemente también lo hicieron otras familias en Segorbe Castellón como informaba la Delegación de Misiones

Esto pone de manifiesto que a la vez que crece el voluntariado de cooperación internacional, es cada día más frecuente que familias cristianas hagan su maleta para entregarse a tiempo pleno al Evangelio. Y por este motivo los responsables de la Semana de Misionología han considerado necesario en este contexto, una reflexión en profundidad sobre “Familia y misión” que viene obligada por esta presencia de familias en la misión “ad gentes”, sin olvidar que en el viejo continente tan secularizado la familia es el valor más alto y el cauce privilegiado para la transmisión de la fe.

La Semana Española de Misionología de Burgos, organizada por el Arzobispado de Burgos,  la Comisión Episcopal de Misiones y  Obras Misionales Pontificias y cumple 70 años reflexionando sobre la teología y la acción misionera de la Iglesia, dedicando la edición de este año al tema de «Familia y Misión». En esta edición estudiará en profundidad el tema de la familia misionera en varias sesiones y modalidades:  conferencias, ponencias, mesas redondas y testimonios. Habrá ponentes de seis universidades españolas y tres mesas redondas en las que participarán familias misioneras que han estado en América, África y Asia; se hablará de la misión en contextos actuales diversos, como separados y emigrantes; y de algunos aspectos de la misión en la familia de nuestra sociedad, como los abuelos, la promoción solidaria y la atención a los matrimonios en crisis a través de los Centros de Orientación Familiar.

Comunicado encuentro de la Familia Comboniana a nivel general

El día 2 de junio de 2017, se celebró en Roma en la Casa General de las Misioneras Combonianas, la reunión anual del Comité Central de los Laicos Misioneros Combonianos y los Consejos Generales de los Combonianos, las Misioneras Seculares Combonianas y las Hermanas Misioneras Combonianas. Un día completo, vivido con momentos de oración, intercambio, reflexión, programación, comidas juntos y la Santa Misa. Los MCCJ acababan de terminar su Simposio con motivo de los 150 años de su fundación, y por lo tanto han compartido con todos nosotros los frutos y las provocaciones recogidas durante el simposio.

Quince años después de la carta escrita conjuntamente por los tres Consejos Generales sobre la “Colaboración para la Misión” queríamos ahora retomar las intuiciones, reconociendo el camino hecho, reforzando determinados aspectos y explorando nuevas propuestas de cooperación. Los Laicos Misioneros Combonianos son una parte integral de la Familia Comboniana que ahora también quiere abrirse a nuevas formas de laicado Comboniano que surgen en las distintas realidades.
La publicación, en definitiva, de dos cartas, una para todos los miembros de los Institutos y otra para los encargados y encargadas de la formación recogerá el trabajo y las directrices que hemos trabajado durante este día.

familia comboniana

Consejeros Generales de MCCJ, SMC, MSC y el Comité Central de los LMC