Eloy Bueno de la Fuente y Roberto Calvo Pérez acaban de publicar “La Animación Misionera hoy” un manual para entender y asumir la Misión
«La Animación Misionera hoy» es un breve manual, 72 páginas, editado por Mundo Negro, con una clara orientación formativa e informativa que recoge – como dice su subtítulo – “6 temas para trabajar en grupos parroquiales y misioneros”.
Busca responder a preguntas como: ¿Qué es la Animación Misionera? ¿Europa y España son tierra de Misión? ¿Por qué la Animación Misionera se define como un ministerio eclesial? ¿Son misioneras nuestras comunidades cristianas?
Los seis temas terminan con un cuadro para orientar el trabajo en grupo con referencias bíblicas, preguntas sobre lo leído, y la adopción de dos compromisos que hagan que la misión esté más presente en el día a día de cada cristiano y de la Iglesia. Los mismos títulos de los temas invitan a profundizar: Teología de la Misión hoy; La Animación Misionera que necesitamos; La Iglesia Local: nace de la Misión y vive para la Misión; Primer Anuncio del Evangelio (en España hoy); La Animación Misionera en España; El SCAM hoy en España. Este último capítulo en clara referencia a quien, de alguna manera, inspira este pequeño libro, al Servicio Conjunto de Animación Misionera (SCAM). Un organismo formado por las congregaciones e instituciones de carácter misionero que, desde hace tantos años, aportan su creatividad y su carisma a la animación misionera en España.
Sin duda alguna, un manual que ayudará, incluso como reflexión personal, a todo el que esté interesado en una verdadera animación misionera. Aquella que, como dice el manual, aspira “a que la misión universal esté en el corazón de la vida eclesial para que todos los cristianos sientan la misión ad gentes como responsabilidad propia, en la que se está participando en comunión con los misioneros”.
En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?» Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!» Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿O qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: «Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti.» Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»
CURAR HERIDAS
La actuación de Jesús dejó desconcertado al Bautista. Él esperaba un Mesías que extirparía del mundo el pecado imponiendo el juicio riguroso de Dios, no un Mesías dedicado a curar heridas y aliviar sufrimientos. Desde la prisión de Maqueronte envía un mensaje a Jesús: «¿Eres tú el que tenía que venir o hemos de esperar a otro?».
Jesús le responde con su vida de profeta curador: «Id a contar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan; los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia». Este es el verdadero Mesías: el que viene a aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir un horizonte de esperanza a los pobres.
Jesús se siente enviado por un Padre misericordioso que quiere para todos un mundo más digno y dichoso. Por eso se entrega a curar heridas, sanar dolencias y liberar la vida. Y por eso pide a todos: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo».
Jesús no se siente enviado por un Juez riguroso para juzgar a los pecadores y condenar al mundo. Por eso no atemoriza a nadie con gestos justicieros, sino que ofrece a pecadores y prostitutas su amistad y su perdón. Y por eso pide a todos: «No juzguéis y no seréis juzgados».
Jesús no cura nunca de manera arbitraria o por puro sensacionalismo. Cura movido por la compasión, buscando restaurar la vida de esas gentes enfermas, abatidas y rotas. Son las primeras que han de experimentar que Dios es amigo de una vida digna y sana.
Jesús no insistió nunca en el carácter prodigioso de sus curaciones ni pensó en ellas como receta fácil para suprimir el sufrimiento en el mundo. Presentó su actividad curadora como signo para mostrar a sus seguidores en qué dirección hemos de actuar para abrir caminos a ese proyecto humanizador del Padre que él llamaba «reino de Dios».
El papa Francisco afirma que «curar heridas» es una tarea urgente: «Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita hoy es capacidad de curar heridas». Habla luego de «hacernos cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano, que lava, limpia y consuela». Habla también de «caminar con las personas en la noche, saber dialogar e incluso descender a su noche y oscuridad sin perdernos».
Al confiar su misión a los discípulos, Jesús no los imagina como doctores, jerarcas, liturgistas o teólogos, sino como curadores. Siempre les confía una doble tarea: curar enfermos y anunciar que el reino de Dios está cerca.
Como variación al juego de pistas ofrecido en entradas anteriores en torno a la aplicación práctica de la Laudato si, en algunas ocasiones hemos optado, sobre todo con grupos grandes, por ofrecer juegos de pistas con alternativas sostenibles de consumo junto a las habituales. De esta forma, ofrecemos parejas de juegos de pistas (algodón – algodón sostenible, carne – carne sostenible…), por lo que la puesta en común final se ofrecía una visión global de nuestras pautas habituales de consumo y de las pautas alternativas que se han ido desarrollando, que realmente es lo que esperan muchos de los asistentes a los talleres. Si bien esto hace más amplia la visión, ofrece un pequeño desequilibrio, ya que unos grupos trabajan con las pistas “negativas” de nuestro consumo poco sostenible habitual, y otros con las “más atractivas” de las alternativas ecológica y socialmente más sostenibles.
En cualquier caso, aquí va el material necesario para los juegos de pistas de estas alternativas más sostenibles:
Algodón sostenible
Sobre 1. Nos introducimos en la utilización de ropa de segunda mano.
Sobre 2.Conocemos los principios de Comercio Justo, aplicados al ámbito textil.
Sobre 3. Nos acercamos a una iniciativa concreta de producción textil basada en esos criterios.
Sobre 4. Conocemos iniciativas de cultivo ecológico del algodón en Iberoamérica, tanto en Paraguay como en Brasil (video 1 y video 2)
Carne sostenible
Sobre 1.Conocemos a una familia que se dedica al comercio de productos ecológicos alternativos a la alimentación tradicional.
Sobre 2. Contemplamos un video en el que se nos presenta la producción ecológica de embutidos.
Sobre 3. Ahora conocemos una ganadería que trabaja en Galicia criando a los animales en su medio natural.
Sobre 4. Y finalmente nos posicionamos ante las alternativas existentes para la producción de carne y embutidos.
Limpieza e higiene sostenibles
Sobre 1. Conocemos e investigamos los usos del vinagre en la limpieza del hogar.
Sobre 2. Ahora hacemos lo mismo con el bicarbonato. ¿Qué sabemos de él?
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Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea, predicando: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.» Éste es el que anunció el profeta Isaías diciendo: «Una voz grita en el desierto: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.» Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: «¡Camada de víboras!, ¿quién os ha enseñado a escapar del castigo inminente? Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones, pensando: «Abrahán es nuestro padre», pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da buen fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Él tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga.»
RECORRER CAMINOS NUEVOS
Por los años 27 o 28 apareció en el desierto en torno al Jordán un profeta original e independiente que provocó un fuerte impacto en el pueblo judío: las primeras generaciones cristianas lo vieron siempre como el hombre que preparó el camino a Jesús.
Todo su mensaje se puede concentrar en un grito: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos». Después de veinte siglos, el papa Francisco nos está gritando el mismo mensaje a los cristianos: abrid caminos a Dios, volved a Jesús, acoged el Evangelio.
Su propósito es claro: «Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos». No será fácil. Hemos vivido estos últimos años paralizados por el miedo. El papa no se sorprende: «La novedad nos da siempre un poco de miedo porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos y planificamos nuestra vida». Y nos hace una pregunta a la que hemos de responder: «¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas que han perdido capacidad de respuesta?».
Algunos sectores de la Iglesia piden al papa que acometa cuanto antes diferentes reformas que consideran urgentes. Sin embargo, Francisco ha manifestado su postura de manera clara: «Algunos esperan y me piden reformas en la Iglesia, y debe haberlas. Pero antes es necesario un cambio de actitudes».
Me parece admirable la clarividencia evangélica del papa. Lo primero no es firmar decretos reformistas. Antes es necesario poner a las comunidades cristianas en estado de conversión y recuperar en el interior de la Iglesia las actitudes evangélicas más básicas. Solo en ese clima será posible acometer de manera eficaz y con espíritu evangélico las reformas que necesita urgentemente la Iglesia.
El mismo Francisco nos está indicando todos los días los cambios de actitudes que necesitamos. Señalaré algunos de gran importancia.
Poner a Jesús en el centro de la Iglesia: «Una Iglesia que no lleva a Jesús es una Iglesia muerta».
No vivir en una Iglesia cerrada y autorreferencial: «Una Iglesia que se encierra en el pasado traiciona su propia identidad».
Actuar siempre movidos por la misericordia de Dios hacia todos sus hijos: no cultivar «un cristianismo restauracionista y legalista que lo quiere todo claro y seguro, y no halla nada».
Buscar una Iglesia pobre y de los pobres. Anclar nuestra vida en la esperanza, no «en nuestras reglas, nuestros comportamientos eclesiásticos, nuestros clericalismos».
José Antonio Pagola
Estamos en tiempo de Adviento, tiempo de esperanza de la Iglesia. En este tiempo nos podemos preguntar cómo vivimos nosotros la esperanza: ¿Somos testigos de esperanza para los hombres y mujeres hoy? Ya estamos en camino, pero para vivir una auténtica conversión, para no encerrarnos en nosotros mismos sino salir a anunciar a todos los hombres y mujeres que el Reino está ya en medio de nosotros, debemos hacerlo además de con nuestra palabra, principalmente con nuestro testimonio. Concretemos nuestros compromisos para ser esperanza hoy.