El sueño de la Esperanza

Habrá que abrir las ventanas11350658_1180191438664282_4948683241629761217_n
para asomarse a la playa
y hacer una red de lazos,
y un puente brazo con brazo
para que vengan y vayan.
Habrá que abrir las cancelas
para acercarse a la playa,
a ver si así se nos callan
los gritos por los oídos
de tanto niño perdido…

A ver si Europa se entera
que no hay quien ponga barreras
al sueño de la esperanza,
que el alma se aferra a un sueño
y el sueño mueve las barcas.
Para vivir de rodillas,
mejor morir en el agua.
Ahogarse en la pena hiere
y deja llagas que sangran.
Mejor ahogarse en las olas,
las olas no dejan marcas.

Habrá que abrir las cancelas
para correr a la playa,
a ver si así se nos hiela
la sangre por la garganta
de tanto dolor que espanta…

Inicio XVIII Capítulo General de los Misioneros Combonianos

Bajo el tema tema inspirador: Discípulos misioneros combonianos, llamados a vivir la alegría del Evangelio en el mundo de hoy, se ha celebrado esta mañana la Eucaristía de apertura del  XVIII Capítulo General de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús .

Como Familia Comboniana nos unimos en oración para que el Espíritu acompañe y guíe el trabajo de estas semanas.

 

Cáritas, CONFER y Justicia y Paz se posicionan ante el drama de las personas refugiadas que llegan a nuestras fronteras

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Los sangrantes e inhumanos acontecimientos de los que estamos siendo testigos en la Frontera Este (Serbia, Grecia, Macedonia…), apenas un par de meses después de la presentación de la Agenda Europea de Inmigración, además de un saldo en vidas, en dramas humanos, arroja un saldo de ineficiencia política inaceptable en términos de dignidad y defensa de los derechos humanos que nuestra sociedad no puede permitir.

No es solo una crisis humanitaria. Es el estrepitoso fracaso de una política mal llamada migratoria y que se reduce a un indecente y millonario control de flujos (Frontex, Eurosur…) sostenido sobre el discurso del miedo a la invasión del diferente. Los Cayucos, Lampedusa, Ceuta y Melilla, la situación en Serbia, Grecia o Macedonia son las consecuencias estructurales de esa desenfocada política, no sus causas.

No es solo una crisis de refugiados. No podemos, ni debemos quedarnos sólo en una respuesta de emergencia a todas esas personas que, efectivamente, necesitan de nuestra protección. La realidad que hoy vivimos es el resultado de una falta de políticas coherentes que aborden la complejidad de las causas que motivan la movilidad humana. Falta de coherencia en política exterior, en política económica, en políticas de cooperación para el desarrollo.

Es el resultado de una ausencia de política de cooperación para el desarrollo que olvida que detrás de cada decisión de abandonar una casa, un trabajo y una vida hay una causa de expulsión (la guerra, la falta de oportunidades, el cambio climático…) y personas a las que proteger y garantizar sus derechos humanos.

Es el momento de abordar el reto que, como sociedad, ya estamos afrontando: impidiendo que estos sucesos que nos llenan de dolor y vergüenza se produzcan de forma cíclica. La única solución propuesta por los gobiernos, la vía de la seguridad, no es viable ni en términos de humanidad ni en términos políticos.

Es el momento de reconocer al otro, al diferente, no como un invasor sino como un igual con los mismos derechos, como un aporte positivo a nuestra sociedad mestiza; como un hermano en dificultad para el que hay que buscar un sitio, aunque estemos más estrechos.

Europa y España no pueden perder esta oportunidad para repensar las políticas desarrolladas hasta ahora, para proteger a las personas que intentan llegar a nuestro territorio, para invertir en políticas para el desarrollo y en políticas de integración.

Nos unimos al mensaje del papa Francisco quien, en su reciente viaje a América Latina, animaba a la comunidad cristiana y a toda la sociedad a no tener miedo y a pedir un cambio, “… un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana madre tierra”.

Estamos huérfanos de una verdadera política de migraciones. Pedimos a los gobernantes que asuman con proactividad el reto histórico de parar de construir vallas, muros y rejas proponiendo soluciones y políticas que pongan en el centro a las personas:

· Creando vías de protección y acogida efectivas para los refugiados.

· Generando y desarrollando más vías legales de acceso a nuestro territorio a las personas migrantes.

· Visibilizando que la movilidad humana es siempre una oportunidad para nuestra vieja Europa y no un riesgo.

Tenemos un gran reto como sociedad, dignificarnos como seres humanos, haciendo un sitio en nuestra casa y buscando caminos nuevos por los que todos podamos transitar.

Domingo XXIII T.O.(B) 6 de septiembre de 2015

Marcos 7, 31-37
En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es «Ábrete». Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

CURAR NUESTRA SORDERA

Los profetas de Israel usaban con frecuencia la «sordera» como una metáfora provocativa para hablar de la cerrazón y la resistencia del pueblo a su Dios. Israel «tiene oídos pero no oye» lo que Dios le está diciendo. Por eso, un profeta llama a todos a la conversión con estas palabras: «Sordos, escuchad y oíd».

En este marco, las curaciones de sordos, narradas por los evangelistas, pueden ser leídas como «relatos de conversión» que nos invitan a dejarnos curar por Jesús de sorderas y resistencias que nos impiden escuchar su llamada al seguimiento. En concreto, Marcos ofrece en su relato matices muy sugerentes para trabajar esta conversión en las comunidades cristianas.

·El sordo vive ajeno a todos. No parece ser consciente de su estado. No hace nada por acercarse a quien lo puede curar. Por suerte para él, unos amigos se interesan por él y lo llevan hasta Jesús. Así ha de ser la comunidad cristiana: un grupo de hermanos y hermanas que se ayudan mutuamente para vivir en torno a Jesús dejándose curar por él.

·La curación de la sordera no es fácil. Jesús toma consigo al enfermo, se retira a un lado y se concentra en él. Es necesario el recogimiento y la relación personal. Necesitamos en nuestros grupos cristianos un clima que permita un contacto más íntimo y vital de los creyentes con Jesús. La fe en Jesucristo nace y crece en esa relación con él.

·Jesús trabaja intensamente los oídos y la lengua del enfermo, pero no basta. Es necesario que el sordo colabore. Por eso, Jesús, después de levantar los ojos al cielo, buscando que el Padre se asocie a su trabajo curador, le grita al enfermo la primera palabra que ha de escuchar quien vive sordo a Jesús y a su Evangelio: «Ábrete».

Es urgente que los cristianos escuchemos también hoy esta llamada de Jesús. No son momentos fáciles para su Iglesia. Se nos pide actuar con lucidez y responsabilidad. Sería funesto vivir hoy sordos a su llamada, desoír sus palabras de vida, no escuchar su Buena Noticia, no captar los signos de los tiempos, vivir encerrados en nuestra sordera. La fuerza sanadora de Jesús nos puede curar.

J.A. Pagola

Cojos, sordos y ciegos nos sentimos ante la vida cuando Dios nos falta. Al encontrarnos con Jesús todo cambia y adquiere una nueva dimensión.

Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación: una propuesta para la oración

Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación: una propuesta para la oración

El próximo martes 1° de septiembre, la Iglesia Universal celebrará la primera Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Siguiendo los pasos de la Iglesia Ortodoxa, el Papa invita a los católicos a organizar oraciones e iniciativas concretas para combatir la crisis ambiental que enfrenta nuestro planeta.

El Pontificio Consejo “Justicia y Paz” invita a organizar un momento de oración en las Iglesias particulares, para celebrar esta Jornada. Para ello el Dicasterio ha elaborado una propuesta  con la esperanza que esta sea de utilidad.  Enlace