Grupo de evangelización Comboni

??????????Hola Comunidad

Desde hace unos meses nos estamos reuniendo en Madrid el grupo de evangelización Comboni, formado por Benjamin, Doom, David, Mossa y «el blanquito» un servidor. En un principio, comenzamos por buscar el objetivo del grupo que será la nueva evangelización que nos parece fundamental para una Europa descreída. Esta evangelización no es ir pregonando nada sino ir transmitiendo lo que estos africanos tienen, que es mucha fe y confianza en el Padre, lo transmitirán de la forma que ellos saben, con el arte, la música y la danza africana junto con sus experiencias de vida y de fe.

 En el último encuentro antes de navidad estuvimos reunidos Stella Harrison, la madre de dos jóvenes del grupo: Samuel y Clinton, es una Nigeriana muy luchadora y reivindicativa por África y por sus hijos que luchan por salir adelante en el instituto. Thomastina una joven muy tímida pero valiente que colabora en la parroquia del humilde Barrio de San Cristóbal de donde son casi todos. También asistió Dongrir Ayuk de treinta años con muchas ganas de salir para adelante pero que se desanima en ocasiones por su situación laboral.

Está David Gardonking que es un padre maduro con un gran coraje. Y Moussa un gran amigo mío, lleno de alegría y que pese a ser musulmán, cree firmemente en Jesucristo más que muchos cristianos y este no sería un grupo Africano si no estuviera representado en él el Islam y por último el p. Benjamin  que es un padre católico de nuestra querida República CentroAfricana , él es una fuente de fe en el grupo.

 En esta reunión estuvimos conociéndonos y conociendo nuestras realidades.

Hablaron de situaciones de «cruz» como el racismo etc.. Yo les dije que «los milagros surgen al pié de la cruz», podemos dejarla o recogerla y así mostrar que somos «capaces con la ayuda de Dios».

 Todos cenamos este día en mi casa y bendecimos el pan con nuestra fe.

 No tenemos un rumbo fijado pero nos fiamos del Pastor y donde él nos lleve.

  Un abrazo.

Daniel A.  LMC

Navidad y año nuevo en RCA

navidad RCA

Carta de Mons. Juan José Aguirre.

¡¡Pobre Centroáfrica, no ya al borde del precipicio, sino bien dentro!! Ni la misa de Navidad, ni las fiestas de Año nuevo han hecho parar el crepitar de las balas ni han atenuado el miedo de los indefensos, mordidos sin piedad por los dientes de una violencia indiscriminada.

Ya sabéis que Centroáfrica fue «conquistada» por un grupo islámico (Seleka) desde hace un año, más o menos enero 2013. Ya expliqué en otros artículos cómo en un solo año han llevado el país a la ruina, han destrozado los edificios gubernativos, han atacado y saqueado sin piedad las misiones, también la nuestra de Bangassou, han desmigajado un pan horneado con el trabajo de muchos años. No me canso de decir que éstos rebeldes de lengua árabe y turbante nos han robado casi todo menos la fe. A principios de diciembre, casi un año después, hemos visto que muchos de los miles de mercenarios chadianos y sudaneses que los acompañaban en la odiosa ida, se volvían a casa, llenos sus petates de ilusiones rotas y teléfonos portátiles robados.

El pueblo centroafricano, durante 10 interminables meses, ha sido como un escuálido sparring con guantes de juguete delante de un gorila sin escrúpulos, recibiendo golpes sin verlos venir e incapaz de escabullirse del cuadrilátero. Sin mercenarios, los Seleka se quedaron en posición de vulnerabilidad y el pueblo llano, los que han aguantado pisotones, moratones, pillajes y violaciones sin número durante este tiempo, se han envalentonado y atacan los Seleka por todos los flancos.

El mes de diciembre 2013 ha sido caótico: centenas de miles de desplazados, cientos de ejecuciones, rapiñas y violencia contra barrios de musulmanes, sobre todo en Bangui, la capital y en el norte, en ciudades como Bossangoa, Bouca, Bossanbele…

Visto el baño de sangre que se venía encima el 5 de diciembre pasado, (me pilló por casualidad en Bangui y me metí sin quererlo en un «fregao» en donde las balas pasaron rozando mi coche), el país necesitó ayuda de militares franceses y de otras nacionalidades (MISCA) para sosegar esa sed desenfrenada de venganza. Los dos bandos estaban bien delimitados. Por una parte los Seleka, en su mayoría musulmanes. Pero eran confundidos con todo musulmán, el 15% de los centroafricanos, haciendo una amalgama tan injusta como horrible para mujeres, niños y ancianos. Por la otra, los no musulmanes, metidos en una olla que llamaron anti-balaka, que RFI, Francia 24 y otros medios, mal llamaron «cristianos», y que realmente es un grupo heteróclito no musulmán, compuesto por jóvenes que demuestran su hartazgo de los abusos repetidos durante 10 meses de «reinado» Seleka. Movidos por histerias colectivas y unidos a piratas ocasionales, ese 5 de diciembre los anti-balaka empezaron con una violencia indiscriminada que los militares (llegados a prisa y corriendo) se veían incapaces de parar. Dos soldados franceses y otros africanos pagaron con sus vidas el intento.

Hoy día, 7 de enero de 2014, las cosas en Centroáfrica están estancadas. Un sentimiento de impotencia planea sobre nuestras cabezas como la densa neblina de las mañanas que te impide ver a dos metros de tu nariz. La violencia que hemos vivido desde hace un mes en la capital y en el norte del país, ha sido desmedida y será difícil restaurar lo destrozado: edificios, convivencia inter-étnica, confianza mutua, actividades diarias, mercadillos y costumbres de sociedad… El entramado cotidiano se ha resquebrajado y no hay pegamento para recomponerlo, ni aguja para enhebrarlo, ni dinero para comprarlo nuevo. Tardará años en rehacerse. Actualmente el país no funciona, los funcionarios no vienen a trabajar, nadie es pagado desde hace semanas y el caos es total. Salvo por algunas ONGs que se mueven para situaciones de urgencia, nadie hace nada, como tetanizados por el miedo. Médicos sin Fronteras están desbordados. A veces, confiesan ellos mismos, paralizados por estallidos repentes de violencia. Difícil hablar en positivo en una situación tan desesperanzadora.

El consulado español me dice que nos vayamos. Yo le digo amablemente que aquí está nuestra casa, que aquí hemos plantado nuestra tienda, que, aunque de verde descolorido, tenemos «la cara pintada color esperanza». Seguimos aquí con la gente sencilla, sentados junto a ellos para escucharlos y animarlos, porque ellos seguro que no han provocado nada, ni han insultado ni matado a nadie, ni han movido ninguna tecla para hacer estallar nada…

Estos viejitos que acogemos en la Casa de la esperanza, ayer acusados de brujería, hoy ya no interesan a nadie, salvo a la Iglesia católica que los sigue cuidando y los mira con ternura. La gente sencilla, las madres de familia que se han refugiado desde hace un mes en alguna de las 23 parroquias de la capital para huir de la quema, ellas y sus hijos simplemente sufren las consecuencias de este zafarrancho de combate generalizado con el 10% de la población blandiendo machetes y kaláshnikov y el otro 90% huyendo y escondiéndose. Seguimos con el colegio abierto para que los niños estén distraídos, aquí en internet (que hemos reconstruido hace un mes después de que los Seleka nos lo hicieran añicos), estamos haciendo cursos de aprendizaje para ocupar el tiempo y que puedan llegar las noticias y las opiniones desde afuera para ser conocidas en Bangassou. El centro de salud funciona normalmente, porque también es verdad que los enfermos de sida en fase terminal no ven retroceder su enfermedad por causas políticas o de guerra de guerrillas. La enfermedad sigue imparable como las hojas del calendario y si no les llegan los antirretrovirales, se mueren. ¡A pesar de que llevamos más de un mes con la pista cortada y no llegan medicinas, ni carburante, ni alimentos, ni nada de nada, mañana será mejor!

Mientras, en Bangassou y toda la zona, vivimos en una calma tensa, pero soportable. Yo he pasado la Navidad en una zona de gente desplazada que han perdido todo (semillas, ropa, camas y enseres) quemadas 400 casas por el fuego de los Seleka. ¡¡Muchas horas sentado junto a ellos escuchándolos y contando sus lágrimas!! Les he dicho que se levanten, que pasen página, que la vida sigue, que recomenzar es la forma de salir. No sentarse a llorar durante meses. Que, como decía el Papa, la Magdalena, cuando tenía los ojos empañados, no reconoció a Jesús, sino que creyó que era «un jardinero». Sin la fe en el Resucitado es difícil aguantar el tirón…

Bangassou, 7 enero 2014

Juanjo Aguirre, Obispo de Bangassou

(En la foto: ¡¡Los niños de nuestra diócesis!! ¡¡Las abuelas soportando de nuevo la guerra y la expoliación!! Les he ayudado a comprar paja para rehacer sus techos, les he dado macarrones «Gallo» y lentejas que había en los últimos containers, leche en polvo Hero para los niños de pecho… Compro coches de ocasión para las misiones y nos llegan algunos Suzukis y ayuda humanitaria. Todo gracias a vosotros, bienhechores de Bangassou…)

Alta tensión en la RCA: desplazados, enfrentamientos y manifestaciones

no_131017_rcaLa situación en la República Centroafricana sigue siendo de violencia y caos. «Hay incertidumbre y confusión sobre la identidad de las fuerzas involucradas», decía hace unos días a la agencia MISNA Cyriaque Gbate, secretario general de la Conferencia Episcopal centroafricana desde Bangui, la capital. La inestabilidad comenzó en el país en marzo con el golpe de Estado dado por los rebeldes de Seleka. En las últimas semanas se han sucedido los enfrentamientos en diversos barrios de la ciudad y en otras partes del interior del país y las agencias humanitarias tratan con gran dificultad de asistir a los más de 700.00 desplazados que ha provocado la crisis.

 «El principal problema es la violencia», explicaba Manuel Fontaine, Director Regional de UNICEF para África Central y Occidental. «La gente necesita protección y no recurrir a la violencia cuando tienen que resolver un problema. Mientras tanto, tenemos que hacer nuestro trabajo y darles cobijo y alimento para que puedan sobrevivir con dignidad en las mejores condiciones». En las últimas dos semanas y media, los enfrentamientos, en los que están implicado ex rebeldes de la Seleka, milicianos Anti-Balaka y las tropas de la Misión Internacional liderada por Francia, han dejado más de 1.100 muertos.

 La agencia AFP informaba hoy de que al menos una persona ha muerto en Bangui cuando durante una manifestación que ha tenido lugar en el aeropuerto protagonizada por cristianos, han irrumpido dos vehículos de soldados chadianos de la Misión Internacional. Varios centenares de manifestantes bloqueaban la entrada del aeropuerto exigiendo la salida del presidente Michel Djotodia y también de los soldados chadianos, al grito de «Fuera chadianos de Bangui». También portaban pancartas con el lema «Sí a la operación Sangaris (misión del ejército francés), no a la Seleka». Al llegar los dos 4×4 con los soldados chadianos, los manifestantes han comenzado a lanzarles piedras. Los soldados han respondido con disparos al aire y en dirección a los manifestantes. Los soldados franceses han intervenido para evacuar a las víctimas.

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Situación en Rep. Centroafricana: Cristianos que protegen a musulmanes

Cuando veo las imágenes de los ataques y venganzas en la República Centroafricana en la televisión me da miedo de que los espectadores occidentales puedan caer en la imagen simplista de los africanos salvajes que se matan entre ellos a golpe de machete. Al mismo tiempo que no se puede negar la realidad de la violencia que azota este país desde hace más o menos un año -y sin olvidar las causas, algunas de las cuales están bastante cerca del mundo occidental- hoy quiero rendir un pequeño homenaje a muchos centroafricanos que están arriesgando mucho por la reconciliación y la paz. Entre las numerosas historias positivas que he escuchado durante los últimos días, me permito ofrecer una que conozco mejor.

11364903064_8e876c9e79Dieudonné es un joven sacerdote de la diócesis de Alindao. En marzo de este año, cuando los rebeldes musulmanes de la Seleka llegaron a su parroquia, atacaron el lugar y realizaron numerosos destrozos. Él mismo, amenazado de muerte, tuvo que escapar en piragua y cruzar el río Mbomou a la otra orilla, en la República Democrática del Congo, junto con una buena parte de sus feligreses, que forman parte de los más de 80.000 centroafricanos que se han visto obligados a huir a países vecinos. Otros 600.000 son desplazados internos. Un número enorme, si se tiene en cuenta que la población de la República Centroafricana apenas cuenta con 4 millones y medio de habitantes.
Después de algunos meses pudo volver a su parroquia. A principios de diciembre viajó a Bangui para pasar unos días de descanso con sus padres en el barrio de Lakuanga. El día 5 de diciembre empezaron los ataques que se cobraron más de 500 muertos en apenas cuatro días. La espiral de violencia y venganzas tomó pronto un cariz confesional, y hubo numerosos ataques y enfrentamientos entre cristianos y musulmanes.

El lunes 9 Dieudonné se encontraba por la noche en casa de sus padres. Oyó un rumor preocupante afuera y salió a la calle. Se encontró con un nutrido grupo de jóvenes exaltados del barrio que se estaban organizando para atacar los comercios de los musulmanes.

Sin perder un minuto, llamó al jefe del barrio. Entre los dos intentaron convencer a los jóvenes para que se calmaran y no atacaran a ningún musulmán. Varios jóvenes cristianos del barrio llegaron incluso a situarse delante de las casas y tiendas de los musulmanes para protegerlos.
Durante toda la semana, Dieudonné ha predicado en la misa matutina de las 6,15 de la mañana para calmar los ánimos y recordar a los cristianos que la violencia y el odio son lo más contrario al Evangelio.

Ahora, él y su compañero en la parroquia están organizando dos días de jornadas de reconciliación entre cristianos y musulmanes. En el tablón de anuncios de la parroquia, señala un poster en el que se ve a varias personas juntas, con el lema: «Cristianos y musulmanes, un mismo país, una misma sangre».
Los muertos en Bangui han sido alrededor de 500. Si no fuera por personas como el abbé Dieudonné probablemente habrían sido muchísimas más.

José Carlos Rodríguez

http://blogs.periodistadigital.com/enclavedeafrica.php