Caminamos como Parroquia de la mano de Comboni

El pasado domingo celebramos en la parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes de Granada la festividad de S. Daniel Comboni.

En medio de un ambiente de fiesta, la familia comboniana presente en Granada nos dimos cita para dar gracias a Dios por el regalo de Comboni en nuestras vidas y en la Iglesia.

Tras la Eucaristía vimos un pequeño video sobre Comboni y luego compartimos “algo para picar” en un ambiente de familia.

Gracias Señor porque sabemos que Tú siempre estás junto a nosotros y porque nos sigues llamando como a Comboni a ser misioneros de tu Reino.

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Página web internacional de los Laicos Misioneros Combonianos

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El próximo 10 de octubre, coincidiendo con la celebración del día de S. Daniel Comboni,  se hará pública, en internet, la página web oficial de los Laicos Misioneros Combonianos (LMC).

La página ofrecerá, en siete lenguas, además de noticias sobre las actividades de los LMC a nivel internacional, la posibilidad de acceder a un blog y a una plataforma con contenidos de formación específica para los miembros LMC.

En esta página se podrá conocer quiénes somos, qué hacemos como LMC en diversos países de tres continentes: América, África, Europa. Además de eso, entre los muchos y variados contenidos, podremos encontrar experiencias y testimonios concretos en los diversos lugares de misión, la realidad de los países en los que estamos, reflexiones sobre nuestra espiritualidad, música, vídeos, cursos de formación abiertos a todos.

Te esperamos

Para visitar la nueva página web basta hacer un clic aquí mismo.

Décimo aniversario de la canonización de Daniel Comboni

www.comboni.org
http://www.comboni.org

Un día como hoy de hace 10 años, Daniel Comboni era proclamado Santo por el papa Juan Pablo II. Su vida, marcada por la misión y entregada a África y los africanos era reconocida como un don para toda la Iglesia.

 Misionero infatigable, luchador y entregado a la causa de los más pobres y abandonados sigue siendo modelo y ejemplo para todos los que  formamos parte de la familia comboniana.

 En el tiempo de la nueva evangelización, la santidad de Comboni es un mensaje vivo, que genera nuevo entusiasmo misionero para toda la Iglesia.  Su santidad nos reta. Quiere hablar al corazón con los mismos términos con los que retaba, instruía y animaba a sus misioneros, a sus misioneras y a los laicos: palabras a veces dulces, a veces duras, pero siempre palabras de padre.

Él nos empuja a mantener “los ojos fijos en Cristo Jesús y a amarlo con ternura” para que sea fuente de vida nueva y centro propulsor de la nueva evangelización de la misión.

Domingo 27 TO (C). 6 de octubre de 2013

Lucas 17, 5-10
En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.» El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar.» Y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa»? ¿No le diréis: ‘Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú»? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.»

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¿SOMOS CREYENTES?

Jesús les había repetido en diversas ocasiones: “¡Qué pequeña es vuestra fe!”. Los discípulos no protestan. Saben que tiene razón. Llevan bastante tiempo junto a él. Lo ven entregado totalmente al Proyecto de Dios; solo piensa en hacer el bien; solo vive para hacer la vida de todos más digna y más humana. ¿Lo podrán seguir hasta el final?

Según Lucas, en un momento determinado, los discípulos le dicen a Jesús: “Auméntanos la fe”. Sienten que su fe es pequeña y débil. Necesitan confiar más en Dios y creer más en Jesús. No le entienden muy bien, pero no le discuten. Hacen justamente lo más importante: pedirle ayuda para que haga crecer su fe.

La crisis religiosa de nuestros días no respeta ni si quiera a los practicantes. Nosotros hablamos de creyentes y no creyentes, como si fueran dos grupos bien definidos: unos tienen fe, otros no. En realidad, no es así. Casi siempre, en el corazón humano hay, a la vez, un creyente y un no creyente. Por eso, también los que nos llamamos “cristianos” nos hemos de preguntar: ¿Somos realmente creyentes? ¿Quién es Dios para nosotros? ¿Lo amamos? ¿Es él quien dirige nuestra vida?

La fe puede debilitarse en nosotros sin que nunca nos haya asaltado una duda. Si no la cuidamos, puede irse diluyendo poco a poco en nuestro interior para quedar reducida sencillamente a una costumbre que no nos atrevemos a abandonar por si acaso. Distraídos por mil cosas, ya no acertamos a comunicarnos con Dios. Vivimos prácticamente sin él.

¿Qué podemos hacer? En realidad, no se necesitan grandes cosas. Es inútil que nos hagamos propósitos extraordinarios pues seguramente no los vamos a cumplir. Lo primero es rezar como aquel desconocido que un día se acercó a Jesús y le dijo: “Creo, Señor, pero ven en ayuda de mi incredulidad”. Es bueno repetirlas con corazón sencillo. Dios nos entiende. El despertará nuestra fe.

No hemos de hablar con Dios como si estuviera fuera de nosotros. Está dentro. Lo mejor es cerrar los ojos y quedarnos en silencio para sentir y acoger su Presencia. Tampoco nos hemos de entretener en pensar en él, como si estuviera solo en nuestra cabeza. Está en lo íntimo de nuestro ser. Lo hemos de buscar en nuestro corazón.

Lo importante es insistir hasta tener una primera experiencia, aunque sea pobre, aunque solo dure unos instantes. Si un día percibimos que no estamos solos en la vida, si captamos que somos amados por Dios sin merecerlo, todo cambiará. No importa que hayamos vivido olvidados de él. Creer en Dios, es, antes que nada, confiar en el amor que nos tiene.

J.A. Pagola

MAS CERCA DE ÁFRICA: UN CONTINENTE RICO Y EXPOLIADO

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Se están preparando ya las acciones para la Semana de la Lucha contra la Pobreza que como cada año se celebra en la semana del 14 al 20 de octubre. Os invitamos a leer la entrada que se ha preparado desde la Campaña para el Blog de Pobreza Cero sobre el expolio de los recursos naturales en África.  Además se está preparando una actividad para el 16 de octubre en la Universidad de Comillas, en Madrid, para seguir hablando sobre el tema, y de la que os adjuntamos la invitación para todo el que pueda asistir.

 De los 54 países de África, 23 de ellos están entre los 26 países con menor Índice de Desarrollo Humano. Entre esos 23 países están algunos de los más “ricos” del mundo en materiales primas y minerales

En una de las sesiones de reflexión sobre la nueva temática de la campaña “África cuestión de vida, cuestión debida”, unos de los participantes exclamó:lo que le faltaba a este país (refiriéndose a un país africano) es que encontraran petróleo…la “maldición de los recursos”. El argumento no puede ser tan simple, aunque la cruda realidad es que esa riqueza, su riqueza, les empobrece. Sin embargo, esa afirmación tan simple nos facilitó la labor y nos hizo afirmarnos en la necesidad de seguir trabajando por tres cosas:

1. Acabar con la imagen negativa de África- guerras, hambres, pobreza, en este caso “la maldición de los recursos”.

2. Contribuir a que las poblaciones africanas logren beneficiarse de sus Recursos Naturales (RRNN) para mejorar su calidad de vida. Porque una vez más es cuestión de vida, y debida; porque entendemos que el expolio de los RRNN es una de las causas y consecuencias del círculo de la pobreza, es una cuestión de justicia.

3. Aportar claves para que la explotación de los RRNN deje de ser un Expolio. Queremos hacer un análisis que demuestre que estas malas prácticas son la causa por ejemplo de la falta de acceso a los Servicios Sociales Básicos, de las migraciones forzosas, conflictos bélicos, violaciones de los derechos humanos, impactos medioambientales, crisis alimentarias..Queremos aportar herramientas para que esta situación cambie. Para empezar, asumiendo que la responsabilidad pasa por todos y todas y por distintos niveles: los gobiernos, las empresas y nosotros/as como consumidores de los productos derivados de estos recursos naturales. Todos y todas tenemos la capacidad de contribuir a garantizar una explotación de los RRNN africanos beneficiosa para ellos.

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