Crónica Asamblea LMC (II). Agosto 2013

«Hace unas semanas celebrábamos nuestra Asamblea anual. En medio de un ambiente de familia hemos compartido oración, experiencias personales, testimonios misioneros, discernimiento personal y familiar… Hemos reflexionado sobre  nuestro caminar en la internacionalidad del movimiento, en definitiva, ha sido una semana de trabajo donde le hemos dado forma y contenido a lo que queremos que sea nuestro Movimiento LMC para los próximos años.

Personalmente me gustaría resaltar como muy positivo las cuatro experiencias misioneras que durante estos días hemos tenido desde Perú, Brasil y Centroáfrica y Kenia. El contacto directo con nuestros compañeros que están en misión nos hace sentirnos partícipes de su trabajo y de su presencia misionera.

Ahora es el momento de llevar adelante todas las ideas e inciativas que en estos días han ido saliendo. Seguro que ganas no nos faltarán.

  ¡Animo a todos-as¡¡ Seguimos unidos por el mismo proyecto».

Esther Nieto

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“Una gran semana soñando juntos los retos que como LMC España tenemos por delante, en armonía con lo que a nivel internacional vamos haciendo.

Como cada asamblea, cada vez que nos unimos, surge un gran momento para cargar pilas, para ilusionarnos con nuevas ideas y proyectos. Hay tanto por hacer y la misión es tan bella que no podemos escatimar esfuerzos para ella, como decía Comboni. Estoy convencido que estamos frente a un momento histórico y algo (por sutil o imperceptible que parezca) se está moviendo.

Me ha encantado ver la ilusión de muchas y muchos por dar un paso al frente. Paso que no ha sido sólo de palabra sino asumiendo compromisos concretos, para trabajar.

Me ha gustado poder subir a rezar cada día teniendo presente las realidades de África, América y Europa donde como LMC estamos presentes intentando construir un mundo mejor.

Me ha gustado sentir como nuestro ser familia va creciendo, paso a paso, dentro de la familia LMC internacional y en comunión con Combonianos y Combonianas sintiendo que así todo tiene más sentido. Hay ganas de seguir haciendo cosas  juntos como familia y alguna que otra propuesta nueva que nos ayudará a seguir creciendo en nuestro carisma.

Queda el compromiso de no dar un paso atrás en nuestro empeño, que el día a día no pueda con nosotros. Le deseo lo mejor a la coordinadora para que nos anime y aliente en el trabajo que nos hemos marcado, no dejéis de animar para que todo vaya adelante. Y a los demás, que deciros, atémonos los cordones que el camino lo merece.

Espero que este año se sigan uniendo nuevos soñadores a este proyecto. El sueño de Jesús es tan maravilloso, de verdad vale la pena. Comboni lo sabía bien, como sabía que es un sueño donde obtendremos los mejores resultados si vamos juntos, que tiene más sentido si recorremos el camino juntos.
¡Nos vemos tras sus huellas! Un abrazo”.

Alberto

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Crónica Asamblea LMC (I). Agosto 2013

10«Un saludo a toda la familia de LMC de España y agradecer la bienvenida cordial y familiar que me habéis dado.

Desde el principio, me he sentido muy a gusto, en familia y contento con todos.

He podido ver y experimentar el buen espíritu presente entre los miembros del Movimiento y el gran deseo por vivir y trabajar por la misión bajo el carisma de Comboni, a la vez que continúa muy presente la voluntad de un mayor conocimiento de Daniel Comboni y todo su amor a los más pobres y abandonados, y deseos de crecer como familia Comboniana.

Me parece importante, también, hacer notar que todo eso se mueve en un ambiente familiar, sereno, de oración personal y comunitaria, como medio eficaz para identificarnos con Jesucristo, fuente y móvil de nuestra vida cristiana y misionera; os felicito y pido para que este estilo de vida continúe y crezca siempre.

Un fuerte abrazo»

Antonio Guirao, mccj.

«Al final de la semana de la Asamblea anual de verano, para nosotros Daniel y Loli, ha sido un acontecimiento importante; hemos pasado a formar parte de la comunidad de los laicos misioneros combonianos de España después de mucho recorrido en el mundo de la misión y de un año de discernimiento. No es que ya formamos parte de otro grupo más y una cosa menos en la que pensar… es un antes y un después en nuestras vidas. Es un agradecimiento a Dios por llamarnos a esta vocación misionera, es un compromiso sincero de dejar nuestras vidas al servicio de la misión en esta comunidad, es una llamada a dar testimonio en el día a día de que a pesar de nuestras pobrezas seguimos con alegría a Cristo y confiamos en el Señor.

Cuando volvíamos a casa finalizada la Asamblea, comentábamos en el coche: Se nos tiene que notar que somos LMC. Tenemos que mover nuestra vida por la misión…

Os pedimos hermanos que nos alentéis en esta nueva etapa de nuestra vida. Os agradecemos la apuesta por nosotros.

Unidos a Cristo misionero»

 Loli y Dani

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Asamblea LMC. Agosto 2013

Durante el pasado mes de agosto el grupo de Laicos Misioneros Combonianos de  España hemos celebrado nuestra Asamblea anual en Collado Mediano (Madrid). Han sido unos días de encuentro, formación y convivencia en los que hemos reflexionado y  planteado cuales son los retos y desafíos que tenemos como LMC para los próximos años. Desde la Coordinadora del movimiento queremos agradecer a todos los que habéis hecho posible este encuentro y os animamos a seguir adelante en este camino apasionante de la misión.

Que el ejemplo de Comboni nos ayude a vivir con intensidad nuestra vocación misionera.

Un abrazo para todos-as.

Isidro Jiménez

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A lo largo de la semana  próxima iremos publicando en este blog algunos testimonios y experiencias de esta semana de encuentro.

Bienvenidos a casa

Después de unos  dos  y medio de presencia misionera en Arequipa (Perú), la familia de Jose, Carmen Mari y  su hijo Pablo regresaban a España el pasado miércoles 4 de septiembre. Cansados por las horas de viaje, cargados de maletas  pero sobretodo repletos de experiencias vividas, pudimos compartir con ellos el momento del reencuentro con  la familia y compañeros LMC.

Estos últimos días fueron muy intensos y emotivos.  El día de la partida de Arequipa, a eso  de las seis de la mañana,  un buen grupo de amigos y amigas se dieron cita en el aeropuerto para despedirse de ellos a pesar de que para ese día había convocada una huelga general, y es que sin duda la familia Mejías-Martín ha dejado una gran huella en medio de aquel pueblo.

Ahora es el momento de “re-cordar” (volver a pasar por el corazón) todo lo vivido en este tiempo y dar gracias a Dios por ello y de seguir “haciendo misión” desde España.

¡¡Bienvenidos a casa!!

DEspedida en el Aeropuerto de Arequipa
Despedida en el aeropuerto de Arequipa

 

Llegada al aeropuerto de Sevilla
Llegada al aeropuerto de Sevilla

 

 

 

Domingo 23 TO (C). 8 de septiembre de 2013

Lucas 14, 25-33
En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?
No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: «Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar.»
¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil?
Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»

47ordinarioC23

 

NO DE CUALQUIER MANERA

Jesús va camino de Jerusalén. El evangelista nos dice que le “acompañaba mucha gente”. Sin embargo, Jesús no se hace ilusiones. No se deja engañar por entusiasmos fáciles de las gentes. A algunos les preocupa hoy cómo va descendiendo el número de los cristianos. A Jesús le interesaba más la calidad de sus seguidores que su número.

De pronto “se vuelve” y comienza a hablar a aquella muchedumbre de las exigencias concretas que encierra el acompañarlo de manera lúcida y responsable. No quiere que la gente lo siga de cualquier manera. Ser discípulo de Jesús es una decisión que ha de marcar la vida entera de la persona.

Jesús les habla, en primer lugar de la familia. Aquellas gentes tienen su propia familia: padres y madres, mujer e hijos, hermanos y hermanas. Son sus seres más queridos y entrañables. Pero, si no dejan a un lado los intereses familiares para colaborar con él en promover una familia humana, no basada en lazos de sangre sino construida desde la justicia y la solidaridad fraterna, no podrán ser sus discípulos.

Jesús no está pensando en deshacer los hogares eliminando el cariño y la convivencia familiar. Pero, si alguien pone por encima de todo el honor de su familia, el patrimonio, la herencia o el bienestar familiar, no podrá ser su discípulo ni trabajar con él en el proyecto de un mundo más humano.

Más aún. Si alguien solo piensa en sí mismo y en sus cosas, si vive solo para disfrutar de su bienestar, si se preocupa únicamente de sus intereses, que no se engañe, no puede ser discípulo de Jesús. Le falta libertad interior, coherencia y responsabilidad para tomarlo en serio.

Jesús sigue hablando con crudeza: “Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser mi discípulo”. Si uno vive evitando problemas y conflictos, si no sabe asumir riesgos y penalidades, si no está dispuesto a soportar sufrimientos por el reino de Dios y su justicia, no puede ser discípulo de Jesús.

No se puede ser cristiano de cualquier manera. No hemos de confundir la vida cristiana con formas de vivir que desfiguran y vacían de contenido el seguimiento humilde, pero responsable a Jesús.

Sorprende la libertad del Papa Francisco para denunciar estilos de cristianos que poco tienen que ver con los discípulos de Jesús: “cristianos de buenos modales, pero malas costumbres”, “creyentes de museo”, “hipócritas de la casuística”, “cristianos incapaces de vivir contra corriente”, cristianos “corruptos” que solo piensan en sí mismos, “cristianos educados” que no anuncian el evangelio…

J.A. Pagola