La Iglesia celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos del 18 al 25 de enero de 2021. “Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia” (cf. Jn 15, 5-9), estas palabras de Jesús a sus discípulos son el lema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Hoy celebramos la Jornada Mundial de las Migraciones, una buena oportunidad para recordar que la hospitalidad es un signo profético y una virtud a proponer potenciar en las comunidades eclesiales, religiosas y en el ámbito de la sociedad Civil. La Asociación granadina AMANI es un ejemplo de esta cultura de la hospitalidad con personas migrantes.
La Revista Mundo Negro, en su número de enero ha publicado un artículo en el que se realza la hospitalidad, origen, acción y andadura de la Asociación AMANI: un Centro de acogida, socialización e integración de migrantes en la Ciudad de Granada.
En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.» Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?» Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?» Él les dijo: «Venid y lo veréis.» Entonces fueron, y vivieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).» Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»
HACERNOS MÁS CRISTIANOS
¿Esto que vivo yo es fe?, ¿cómo se hace uno más creyente?, ¿qué pasos hay que dar? Son preguntas que escucho con frecuencia a personas que desean hacer un recorrido interior hacia Jesucristo, pero no saben qué camino seguir. Cada uno ha de escuchar su propia llamada, pero a todos nos puede hacer bien recordar cosas esenciales.
Creer en Jesucristo no es tener una opinión sobre él. Me han hablado muchas veces de él; tal vez he leído algo sobre su vida; me atrae su personalidad; tengo una idea de su mensaje. No basta. Si quiero vivir una nueva experiencia de lo que es creer en Cristo, tengo que movilizar todo mi mundo interior.
Es muy importante no pensar en Cristo como alguien ausente y lejano. No quedarnos en el «Niño de Belén», el «Maestro de Galilea» o el «Crucificado del Calvario». No reducirlo tampoco a una idea o un concepto. Cristo es una «presencia viva», alguien que está en nuestra vida y con quien podemos comunicarnos en la aventura de cada día.
No pretendas imitarle rápidamente. Antes es mejor penetrar en una comprensión más íntima de su persona. Dejarnos seducir por su misterio. Captar el Espíritu que le hace vivir de una manera tan humana. Intuir la fuerza de su amor al ser humano, su pasión por la vida, su ternura hacia el débil, su confianza total en la salvación de Dios.
Un paso decisivo puede ser leer los evangelios para buscar personalmente la verdad de Jesús. No hace falta saber mucho para entender su mensaje. No es necesario dominar las técnicas más modernas de interpretación. Lo decisivo es ir al fondo de esa vida desde mi propia experiencia. Guardar sus palabras dentro del corazón. Alimentar el gusto de la vida con su fuego.
Leer el evangelio no es exactamente encontrar «recetas» para vivir. Es otra cosa. Es experimentar que, viviendo como él, se puede vivir de manera diferente, con libertad y alegría interiores. Los primeros cristianos vivían con esta idea: ser cristiano es «revestirse de Cristo», reproducir en nosotros su vida. Esto es lo esencial. Por eso, cuando dos discípulos preguntan a Jesús: «Maestro, ¿dónde vives?», ¿qué es para ti vivir? Él les responde: «Venid y lo veréis».
Dividido en cuatro capítulos, el primer episodio muestra parte de los impactos que uno de los trenes de carga más grandes del mundo deja en las 28 ciudades y más de 100 pueblos que atraviesa. El gran informe de investigación revela cómo la riqueza de la minería contrasta con la miseria y el sufrimiento de los vecinos del ferrocarril de Carajás, cómo la falta de puentes peatonales expone a los residentes a la rutina de accidentes en los cruces y cómo los escándalos de corrupción desangran las arcas públicas de los municipios cortados por la CFE.
En este informe podemos ver la realidad de las comunidades afectadas por los problemas de la minería en el noreste de Brasil, la Familia Comboniana acompaña estas comunidades. Nuestra comunidad LMC está presente desde hace más de 25 años.
Dejamos este video (en portugués) del canal de Justicia de los Caminos de JnT*
* Justiça nos Trilhos trabaja para fortalecer las comunidades del Corredor de Carajás en el noreste de la Amazonia brasileña y denunciar las violaciones de los derechos humanos y del medio ambiente, responsabilizando al Estado y a las empresas y evitando nuevas violaciones de los derechos humanos.
Compartimos el último programa de «Pueblo de Dios». En él nos acercaremos a varias misiones Chad, Costa de Marfil y Sierra Leona. En algunas de ellas están presentes los misioneros combonianos haciendo realidad el gran sueño de Comboni: «Salvar África con África»