Experiencia misionera en Mozambique

Tal y como comentamos hace unas semanas, nuestros compañeros Luis y Fayna de Gran Canaria, se encuentran en Mozambique acompañando a un grupo de jóvenes de su diócesis. La experiencia, a pesar de su dureza, está siendo muy enriquecedora para todos/as. Y es que, cuando te dejas sorprender por el Evangelio, el Señor siempre se hace el encontradizo en los encuentros cotidianos de cada día.

Podéis seguir más de cerca esta experiencia en : https://misionescanarias.blogspot.com/

Hoy os dejamos con el testimonio de uno de los jóvenes participantes que nos cuenta su experiencia en la visita a unas comunidades rurales.

«Después de tres días intensos, hemos regresado tras visitar tres comunidades situadas al otro lado del río Zambeze. Ha sido una experiencia difícil de definir, ya que hemos estado en lugares donde la «Primera Evangelización» aún está en proceso. Estos pueblos apenas han comenzado a recibir la buena noticia de Jesús, y para nosotros, ha sido una prueba tanto física como emocional.

Misión Mozambique 24

Durante estos tres días, hemos caminado muchísimo, enfrentando desafíos físicos considerables. Nos vimos obligados a adaptarnos a una vida completamente diferente: sin internet, sin electricidad, sin agua potable y sin camas. Dormimos en chozas, viajamos en canoas, y comimos los alimentos locales, muy sencillos pero auténticos, como los peces del Zambeze y la xima, una mezcla de harina de millo con agua.

Misión Mozambique 24

Cada comunidad nos recibió como si fuéramos obispos. Un kilómetro antes de llegar, las personas cubrían el camino con capulanas, telas típicas de Mozambique, creando una alfombra roja para nosotros. Este gesto de bienvenida nos emocionó profundamente. Las caras de alegría y sorpresa de los habitantes, especialmente de los niños, nos llenaron de felicidad.

El idioma fue un gran obstáculo, ya que nuestras habilidades en portugués son limitadas y los idiomas locales aún más complicados. Visitamos las aldeas de Mulumbua, Chidengule y Chodzi, todas bastante alejadas entre sí, recorriendo largas distancias a pie. En Mulumbua, cruzamos el Zambeze en una canoa africana, tallada de un tronco de árbol. Allí nos esperaban para ayudarnos a cargar nuestros equipajes y los suministros donados desde Gran Canaria, incluyendo material escolar, juguetes y medicinas.

En estas comunidades, la escuela es el centro de todo, funcionando en conjunto con la iglesia. Las escuelas, aunque sencillas, son lugares de formación cruciales. Conocimos a maestros dedicados, algunos sin formación formal, pero con una gran vocación de enseñar. En Chodzi, por ejemplo, el animador de la comunidad, Eritzio, aprendió portugués y a escribir por su cuenta, y ahora enseña a los niños con gran empeño.

Fuimos testigos de grandes gestos de generosidad. En cada poblado, identificaron a las familias más necesitadas, a quienes se les entregaba ayuda en forma de alimentos básicos como jabón, sal y feijao (judías). Nos sorprendió la solidaridad de las comunidades, que, a pesar de su propia pobreza, ayudaban a quienes estaban en situaciones aún más difíciles.

Misión Mozambique 24

Al regresar a Songo, trajimos con nosotros no solo recuerdos y experiencias, sino también ofrendas de las comunidades: ocho cabras, gallinas y mucha comida. Parte de estas ofrendas se destinaron al centro penitenciario para mejorar la vida de los internos.

Hoy hemos tenido una jornada de actividades en Songo, incluyendo la compra de productos básicos para los necesitados y la visita a los grupos de catequesis. Además, celebramos el 25 aniversario de la ordenación sacerdotal del padre Manolo, un momento emotivo marcado por la entrega de un cáliz especial traído desde la península.

Mañana nos espera otro día de exploración y servicio en comunidades nuevas. Pero por ahora, es momento de descansar y reflexionar sobre todo lo vivido. Buenas noches a todos desde Songo. ¡Hasta mañana!«

Buenas noticias. Domingo 16 T.O. 24/07/24

Marcos 6,30-34

Andaban como ovejas sin pastor

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.» Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

DESCANSO RENOVADOR

Es gozoso para un creyente encontrarse con un Jesús que sabe comprender las necesidades más hondas del ser humano. Por eso se nos llena el alma de alegría al escuchar la invitación que dirige a sus discípulos: «Venid a un sitio tranquilo a descansar un poco».

Los hombres necesitamos «hacer fiesta». Y quizá hoy más que nunca. Sometidos a un ritmo de trabajo inflexible, esclavos de ocupaciones y tareas a veces agotadoras, necesitamos ese descanso que nos ayude a liberarnos de la tensión, el desgaste y la fatiga acumulada a lo largo de los días.

El hombre contemporáneo ha terminado con frecuencia por ser un esclavo de la productividad. Tanto en los países socialistas como en los capitalistas, el valor de la vida se ha reducido en la práctica a producción, eficacia y rendimiento laboral. Según H. Cox, el hombre actual «ha comprado la prosperidad al precio de un vertiginoso empobrecimiento en sus elementos vitales». Lo cierto es que todos corremos el riesgo de olvidar el valor último de la vida para ahogarnos en el activismo, el trabajo y la producción.

La sociedad industrial nos ha hecho más laboriosos, mejor organizados, más eficaces, pero, mientras tanto, son muchos los que tienen la impresión de que la vida se les escapa tristemente de entre las manos. Por eso el descanso no puede ser solo la «pausa» necesaria para reponer nuestras energías agotadas o la «válvula de escape» que nos libera de las tensiones acumuladas, para volver con nuevas fuerzas al trabajo de siempre.

El descanso nos tendría que ayudar a regenerar todo nuestro ser descubriéndonos dimensiones nuevas de nuestra existencia. La fiesta nos ha de recordar que la vida no es solo esfuerzo y trabajo agotador. El ser humano está hecho también para disfrutar, para jugar, para gozar de la amistad, para orar, para agradecer, para adorar… No hemos de olvidar que, por encima de luchas y rivalidades, todos estamos llamados ya desde ahora a disfrutar como hermanos de una fiesta que un día será definitiva.

Tenemos que aprender a «hacer vacaciones» de otra manera. No se trata de obsesionarnos con «pasarlo bien» a toda costa, sino de saber disfrutar con sencillez y agradecimiento de los amigos, la familia, la naturaleza, el silencio, el juego, la música, el amor, la belleza, la convivencia. No se trata de vaciarnos en la superficialidad de unos días vividos de manera alocada, sino de recuperar la armonía interior, cuidar más las raíces de nuestra vida, encontrarnos con nosotros mismos, disfrutar de la amistad y el amor de las personas, «gozar de Dios» a través de la creación entera.

Y no olvidemos algo importante. Solo tenemos derecho al descanso y la fiesta si nos cansamos diariamente en el esfuerzo por construir una sociedad más humana y feliz para todos.

José Antonio Pagola

Relanzar la pastoral comboniana de emigrantes en Europa

Imagen de la publicación
En un documento publicado en mayo de este año, los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús en Europa denuncian las políticas injustas e ineficaces, las campañas de odio y discriminación y la utilización de las personas migrantes como «moneda de cambio» con fines políticos. 

Además de apostar por la inclusión social de las personas migrantes, «situándolas al centro de nuestro futuro común», el documento hace propuestas concretas para relanzar la pastoral comboniana de emigrantes en Europa. Estas son algunas de esas propuestas:

-Elaborar un plan de comunicación que tenga una narrativa diferente y más positiva sobre las personas migrantes.

Crear espacios de encuentro y desarrollar itinerarios de información, formación y sensibilización, conferencias y workshops que favorezcan el diálogo intercultural y el conocimiento mutuo.-Incluir en la formación básica de los jóvenes combonianos del Instituto estudios y cursos de información sobre la movilidad humana y las experiencias con las personas migrantes.

-Asumir al menos un compromiso específico con las personas migrantes en cada provincia comboniana de Europa.

Acoger a las personas migrantes en nuestras casas, adaptándose a las diversas situaciones, para relacionarse y construir relaciones amistosas y horizontales con ellos.

“KENIA BRILLA: Cuando tienes visitas VIP y eres lo suficientemente humilde como para… ¡presumir de ello!”

Kenia, Kenia, Kenia… están pasando muchas cosas en Kenia. Gente que se va, gente que viene, visitantes de excelencia para estrechar nuestros lazos con el movimiento, para crecer y brillar. El mes pasado fue Hani de Egipto, nuestro coordinador africano, acompañado de otra LMC egipcia, Mira, hablándonos en nuestra reunión mensual, acompañando al LMC de Kitelakapel en sus actividades y particularmente con los Talleres de Salud Mental. Estos días, en cambio, la casa está llena de “¿Has leído ese documento?”. “¡Esto está en las conclusiones de Maia!” “Elwangen 2006” “¡Guía de formación!”… Y estoy seguro de que, a no ser que aún no conozcas a los Laicos Misioneros Combonianos, sólo te habrá venido a la cabeza ese nombre: ¡¡¡Alberto de la Portilla!!!

Efectivamente, nuestro invitado de honor de este mes es nuestro coordinador general, invitado por la comunidad LMC de Kitelakapel y el LMC de Kenia a pasar un tiempo con nosotros, con el objetivo concreto de guiar a nuestro equipo de Kitelakapel mientras siguen poniendo los cimientos de su joven misión.

Nuestro Alberto llegó bien, e inmediatamente se adentró en los asuntos del LMC, ya que fue llevado a Kariobangi, en Nairobi, para asistir a nuestra reunión mensual de formación. Para la ocasión, se reunieron todos los LMC y los candidatos, ¡así que fue realmente un acontecimiento único! Tuvimos la oportunidad de alquilar una casa perteneciente a las hermanas combonianas, no lejos de la parroquia, donde tuvimos todo el espacio, la paz y la tranquilidad que necesitábamos, para centrarnos con entusiasmo en la historia de nuestro movimiento, sus documentos más importantes, nuestra identidad como LMC, y un testimonio personal de Alberto sobre su propia experiencia de misión, con su familia y dentro de una comunidad, en Mozambique, hace unos años.

Fue sin duda una maravillosa oportunidad que tuvimos para crecer como grupo, al ampliar nuestra conciencia y conocimiento de nuestros orígenes y nuestra identidad.

El domingo, mientras los candidatos hacían animación misionera en otra parroquia de Nairobi, los LMC tuvimos nuestro momento especial con nuestro coordinador general, reflexionando sobre cómo seguir viviendo, experimentando, practicando nuestra vocación de Laicos Misioneros Combonianos, ya sea sirviendo en el país o en el extranjero.

Todo ello, obviamente, acompañado de momentos de oración y convivencia.

Estamos profundamente agradecidos de que la visita de Alberto haya sido posible, ya que nos ha dado la oportunidad de reflexionar de nuevo y en profundidad sobre quiénes somos y quiénes queremos ser, y esperamos que disfrute de su tiempo en Kenia, ¡hasta que nos volvamos a encontrar antes de que regrese a España!

Linda, LMC Kitelakapel

Buenas noticias. Domingo 15 T.O. 14/07/2024

Marcos 6,7-13

Los fue enviando

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.» Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

¿SIN APOYO SOCIAL?

¿Como podría la Iglesia recuperar su prestigio social y ejercer de nuevo aquella influencia que tuvo en nuestra sociedad hace solamente algunos años? Sin confesarlo quizá en voz alta, son bastantes los que añoran aquellos tiempos en que la Iglesia podía anunciar su mensaje desde plataformas privilegiadas que contaban con el apoyo del poder político.

¿No hemos de luchar por recuperar otra vez ese poder perdido que nos permita hacer una «propaganda» religiosa y moral eficaz, capaz de superar otras ideologías y corrientes de opinión que se van imponiendo entre nosotros?

¿No hemos de desarrollar unas estructuras religiosas más poderosas, fortalecer nuestros organismos y hacer de la Iglesia una «empresa más competitiva y rentable»?

Sin duda, en el fondo de esta inquietud hay una voluntad sincera de llevar el evangelio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, pero ¿es ese el camino a seguir? Las palabras de Jesús, al enviar a sus discípulos sin pan ni alforja, sin dinero ni túnica de repuesto, insisten más bien en «caminar» pobremente, con libertad, ligereza y disponibilidad total.

Lo importante no es un equipamiento que nos dé seguridad, sino la fuerza misma del evangelio vivido con sinceridad, pues el evangelio penetra en la sociedad no tanto a través de medios eficaces de propaganda, sino por medio de testigos que viven fielmente el seguimiento a Jesucristo.

Son necesarias en la Iglesia la organización y las estructuras, pero solo para sostener la vida evangélica de los creyentes. Una Iglesia cargada de excesivo equipaje corre el riesgo de hacerse sedentaria y conservadora. A la larga se preocupará más de abastecerse a sí misma que de caminar libremente al servicio del reino de Dios.

Una Iglesia más desguarnecida, más desprovista de privilegios y más empobrecida de poder sociopolítico será una Iglesia más libre y capaz de ofrecer el evangelio en su verdad más auténtica.

José Antonio Pagola