Mensaje de la Asamblea Intercapitular MCCJ a los LMC

Mensaje de la Asamblea Intercapitular
de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús
a los Laicos Misioneros Combonianos

Démonos la mano unos a otros: uno es el deseo, uno el propósito, uno el compromiso de todos los que aman a Jesucristo, conquistar África.
(Comboni, Escritos 2182).

Intercapitular MCCJQueridos hermanos y hermanas Laicos Misioneros Combonianos,

Os saludamos con la paz de cristo.

Al final del trabajo de la Asamblea Intercapitular, deseamos saludaros con este mensaje, en primer lugar, para agradecerles el camino recorrido juntos en estos últimos años, animado por el mismo amor y por la misma pasión de San Daniel Comboni, y también desearle una buena preparación y un buen desempeño en su próxima Asamblea General que se celebrará aquí en Roma del 11 al 18 de diciembre de 2018.

Durante el trabajo de la Asamblea Intercapitular, que tenía el objetivo de evaluar el viaje realizado desde nuestro último Capítulo General de 2015 hasta hoy, hemos reflexionado y evaluado el n. 35 de las Actas del Capítulo que afirman que nosotros, MCCJ, ”  Reconocemos  el  camino  realizado  por  los  Laicos  Misioneros  Combonianos  (LMC)  y  queremos  seguir  acompañando aquellos procesos de formación, organización y autonomía que ayuden a consolidar su identidad como  familia  laical,  misionera  y  comboniana  al  servicio  de  la  misión”. Reafirmamos nuestro compromiso de caminar con ustedes y con todos los demás miembros de la Familia Comboniana, respetando nuestras particularidades y autonomía, para realizar nuestro ideal misionero común.

Somos conscientes de su deseo de caminar para crecer en unidad entre ustedes, mirando a Jesucristo y Comboni, para que puedan ser un movimiento consistente tanto a nivel local como internacional. Esta unidad será la mejor manera de prepararse para el servicio misionero entre los empobrecidos y abandonados en sus países y más allá de sus fronteras.

Renovamos nuestros mejores deseos para la preparación y el desarrollo de su VI Asamblea General y le aseguramos nuestra cercanía, amistad y oraciones.

La Asamblea Intercapitular MCCJ

Roma, 29 de septiembre de 2018.

Domingo 30 T.O.(B).28 de octubre de 2018

Marcos 10, 46-52
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.» Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí.» Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo.» Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama.» Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego le contestó: «Maestro, que pueda ver.» Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha curado.» Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

CON OJOS NUEVOS

La curación del ciego Bartimeo está narrada por Marcos para urgir a las comunidades cristianas a salir de su ceguera y mediocridad. Solo así seguirán a Jesús por el camino del Evangelio. El relato es de una sorprendente actualidad para la Iglesia de nuestros días.

Bartimeo es «un mendigo ciego sentado al borde del camino». En su vida siempre es de noche. Ha oído hablar de Jesús, pero no conoce su rostro. No puede seguirlo. Está junto al camino por el que marcha Jesús, pero está fuera. ¿No es esta nuestra situación? ¿Cristianos ciegos sentados junto al camino, incapaces de seguir a Jesús?

Entre nosotros es de noche. Desconocemos a Jesús. Nos falta luz para seguir su camino. Ignoramos hacia dónde se encamina la Iglesia. No sabemos siquiera qué futuro queremos para ella. Instalados en una religión que no logra convertirnos en seguidores de Jesús, vivimos junto al Evangelio, pero fuera. ¿Qué podemos hacer?

A pesar de su ceguera, Bartimeo capta que Jesús está pasando cerca de él. No duda un instante. Algo le dice que en Jesús está su salvación: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!». Este grito repetido con fe va a desencadenar su curación.

Hoy se oyen en la Iglesia quejas y lamentos, críticas, protestas y mutuas descalificaciones. No se escucha la oración humilde y confiada del ciego. Se nos ha olvidado que solo Jesús puede salvar a esta Iglesia. No percibimos su presencia cercana. Solo creemos en nosotros.

El ciego no ve, pero sabe escuchar la voz de Jesús, que le llega a través de sus enviados: «¡Ánimo, levántate, que te llama!». Este es el clima que necesitamos crear en la Iglesia. Animarnos mutuamente a reaccionar. No seguir instalados en una religión convencional. Volver a Jesús, que nos está llamando. Este es el primer objetivo pastoral.

El ciego reacciona de forma admirable: suelta el manto que le impide levantarse, da un salto en medio de su oscuridad y se acerca a Jesús. De su corazón solo brota una petición: «Maestro, que recobre la vista». Si sus ojos se abren, todo cambiará. El relato concluye diciendo que el ciego recobró la vista y «le seguía por el camino».

Esta es la curación que necesitamos hoy los cristianos. El salto cualitativo que puede cambiar a la Iglesia. Si cambia nuestro modo de mirar a Jesús, si leemos su Evangelio con ojos nuevos, si captamos la originalidad de su mensaje y nos apasionamos con su proyecto de un mundo más humano, la fuerza de Jesús nos arrastrará. Nuestras comunidades conocerán la alegría de vivir siguiéndolo de cerca.

José Antonio Pagola

Si queremos conseguir la plenitud, si queremos estar en la luz, necesitamos tres ingredientes para nuestro camino: gritar, saltar y seguir. Tres actitudes en consonancia con el Reino que cambiarán realmente el rumbo de nuestra vida Con energía, con insistencia y con ilusión.

Concierto Misionero. DOMUND 2018

El pasado sábado, coincidiendo con la vigilia del DOMUND, pudimos disfrutar en Granada de un concierto de Luis Guitarra y Carmen Sara. Este se organizó con motivo de hacer Animación Misionera aprovechando la próxima partida de David Aguilera a Etiopía.

Alrededor de 180 personas se acercaron a compartir con nosotros este rato. Luis y Carmen consiguieron crear un ambiente agradable y emotivo con sus cuentos y canciones. Nos hicieron entrar y participar en algunos momentos de su actuación y para todos fue un disfrute enorme. Ellos, con su carisma, supieron crear un clima de intimidad en todos.

Después del concierto, los asistentes pudieron adquirir artesanía peruana, africana y trabajos realizados y donados por las mujeres inmigrantes que trabajan con las Misioneras Combonianas.

Desde aquí, gracias a Luis y a Carmen por prestarse a colaborar desinteresadamente con los Laicos Misioneros Combonianos.

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