Monseñor Aguirre: «Bangassou vive recibiendo puñetazos en la nariz por todos lados»

Centroáfrica se desangra en una guerra civil abyecta. El estado fallido que la gobierna es como un náufrago agarrado a un madero en el mar que otea el horizonte esperando un Aquarius que lo saque del abismo. Curiosamente, los navíos que vienen al rescate son muchos y poderosos. Porque el olor de los diamantes y del oro les atrae como el aroma embriagante del hachís.

La diócesis de Bangassou, como la mitad de las diócesis en éste país desnortado, vive recibiendo puñetazos en la nariz por todos lados. Queremos ser nosotros mismos pero la guerra nos mete el pánico en el cuerpo y toda prestancia se desvanece. Nos sumerge de lleno en el Cristo del Calvario, abatido y torturado. Hay Comisiones para el diálogo, grupos de encuentro, mujeres por la paz, Justicia y Paz y tantos otros grupos. Hay gestos de reconciliación en cada barrio. Pero si los agresores no salen del país, estos roerán desde dentro todo esfuerzo por la paz. Y, al día de hoy, todos siguen aquí, protegidos y amparados por países fuera de Centroáfrica. Las comunidades rezan con fe pero se avanza a paso de tortuga.

Ahora Bangassou es una diócesis ocupada por extranjeros, muchos de ellos con cabellos de trenzas, gafas de sol, armados de kalashnikovs. Una ráfaga de arma pesada te paraliza como la picadura de un escorpión. Nosotros y nuestra gente sencilla somos polvo y arena para ellos.

Violentos y chiflados ocupan barrios enteros, escupen cuando pasas. Tenemos aún 1500 musulmanes, repescados en mayo del 2017 de una muerte segura por degollamiento, acogidos en el Seminario Menor San Luis, a 50 metros de la catedral. Entonces les salvamos la vida pero hoy nos dan muchas tribulaciones a causa de un grupo de radicales armados que paralizan el campamento de refugiados y tienen a todo aquel que no es musulmán como un enemigo.

Yo también pierdo el norte de vez en cuando. Llegamos a convicción de que nos han llegado a robar todo menos la fe. Y para ello no hay más que mirar al Jesús del Calvario, el inocente sacrificado, el que pierde todo perdonando, el que nos enseña el camino de trascender lo vivido y mirar la realidad con fe y esperanza.

Desde 2017, inmerso en la vorágine, se pierde la calma y el sosiego. Recogiendo cadáveres para hacer una fosa común, se bloquea la mente. Quedándose en silencio abrazando niños hasta que las ráfagas paren, la sangre se hiela y la adrenalina puede contigo. Pero después de la tempestad llega la calma, y con ella la confianza y el sosiego en Dios. Sin Él no eres nada y nada puedes. Te hundes en profundidades, en inmersión como la rana, para coger fuerzas y cargar las pilas. Si luego vuelves a la cruda realidad, ya vas de otro talante. Es la fuerza de la oración.

Miles de personas en Bangassou, en uno de los 4 campos de desplazados internos, están heridas en el alma. Mujeres violadas, familias perdidas, gente desubicada, niños de las milicias antibalakas (atbk) con sangre en las manos, perdida la inocencia y sin saber distinguir entre la vida y la muerte. Jóvenes criminales no musulmanes en estado de shock… Miles de catecúmenos a relocalizar, matrimonios divididos por la guerra… Y también sacerdotes noqueados por las amenazas de muerte, por las intimidaciones, por la guerra en estado puro y la violencia ciega de los criminales, monjas huidas, que han sido atacadas y profanadas, que intentan reconcentrar sus miradas en la mirada de Cristo crucificado, monjas sin comunidad, monjas divididas entre la caridad y la apatía. Sacerdotes con la mirada perdida, a los que la oración alimenta poco… Personas con las pasar página y volver a reconstruir la esperanza y el futuro.

Las noticias en España hablan de inmigrantes recogidos en el mar, de quién se los queda, de quién paga a Marruecos para que los devuelva al desierto para que se mueran de sed… Leo que tienen que pasar 9 barreras de negreros y mafias de otros africanos criminales con Rolex en las muñecas, antes de llegar a la patera de la playa o a la balsa con motor para los más pudientes, en las playas de Tánger… El obispo Mgr Agrelo no para de denunciar cómo se pisotean sus derechos fundamentales. Un problema grave mientras Europa quiera que sus fronteras sean infranqueables, pues detrás de las vallas de Ceuta hacen cola muchos miles de otros «intocables» dispuestos a llegar o a morir.

Entre los que llegaron a Valencia en el barco de Médicos sin Fronteras, por una vez, que será la última, con fanfarrias y ministros, había una mujer centroafricana con un bebé. Dijo a la tele que escapaba de la «guerra de Centroáfrica». Es una madre. Una de entre el 1.100.000 refugiados centroafricanos: 650.000 en el Chad o el Camerún y 550.000 desplazados internos que luchan por sobrevivir, como estos 1500 que tenemos en el Seminario de Bangassou. Fijaos que no son 100, o los 600 que llegaron a Algeciras, o los 18.000 que han llegado en pateras a nuestras costas rozando por chiripa ser uno más en la fosa común del Mediterráneo. Os hablo de 1.100.000 solo en Centroáfrica. Uganda ha acogido ya a 1.200.000 sudaneses del Sur que huyen de la guerra civil en su país sin un dólar en el bolsillo que les incite a pensar en el temible desierto del Sahara y en las playas de Ceuta. Y así podríamos hablar de los 53 países del continente africano.

Porque, aunque parezca mentira, inmigrantes o traficantes, aprovechados o simplemente depredadores extranjeros, están llegando a Centroáfrica de todo calibre y nacionalidad. Es nuestra propia ración de inmigrantes. Y no solo inmigrantes o refugiados que huyen del Congo o del Sudan y encuentran en Centroáfrica un mísero país de acogida.

Hemos visto llegar en 2013 miles de mercenarios armados hasta los dientes (musulmanes radicales Seleka) que han reventado el país. Ahora, 18 señores de la guerra extranjeros con olor de pólvora en las manos y de diamantes en las narices, han despedazado el país en una guerra civil sin cuartel y lo quieren dividir en dos, con una parte mirando a la Meca para gloria del Islam y las materias primas de minerales dispuestas para viajar a Arabia Saudita y sus países acólitos. Robo de diamantes y oro sin pasar aduana, simplemente, dicen, porque Dios es misericordioso con los suyos. Ladrones de gente pobre a los que el gobierno español pone alfombra roja cuando vienen de visita o de recreo.

Desde entonces hemos visto llegar a miles de chinos que han construido un puente y un hospital y han recibido por ello concesiones de minas de oro en el sur del país y que ya explotan con maquinaria moderna y miles de trabajadores chinos (inmigrantes de guante blanco) que llegan con los papeles firmados desde Pekín, sonrisa ancha y manos libres de cámaras de fotos. Porque estos no vienen a hacer turismo.

En 2014 llegaron 12.000 soldados de la Onu que hacen y deshacen a su antojo. Un día se arriesgan por salvar a civiles y otro se arrugan de una manera vergonzosa. Muchos tienen experiencia y buena voluntad, pero en lo alto de la pirámide tienen salarios de 10.000 € mensuales y lo suyo, en un país tan pobre como el nuestro, es una maquinaria faraminosa de hacer dinero, con una logística de alto standing, sin deseo de terminar lo que están haciendo porque más que una misión, todo tiene pinta de un gran «business» que nadie quiere que concluya.

Hace unos meses se colaron sin hacer ruido la gente de Putin, mercenarios rusos para poner de pie la armada centroafricana. Soldados españoles de EUTIN los están también formando desde hace varios años pero sin armas, debido a un embargo que Naciones Unidas impuso a Centroáfrica. Putin se las ha arreglado con rodear el embargo y los forma con armas. Aterrizan sus Antonovs cargados de armas, municiones y camiones, en un aeropuerto privado a 80 km de Bangui porque los soldados franceses que vigilan en aeropuerto Bangui M’Poko no quieren verlos aterrizar allí. Ahora han formados ya a 500 Faca (Fuerzas armadas centroafricanas). Allí donde llegan, soldados armados centroafricanos encuadrados por mercenarios rusos, la gente los aclama ridiculizando a los cascos azules de la Onu. En Bangassou hace dos meses fue el delirio y un gran berrinche para el señor de la guerra nigeriano que controla la región.

Ahora, además de familias enteras de funcionarios sirios huidos de su país, que esperaban, o aún esperan en la isla de Lesbos que Alemania se los lleve como refugiados, están llegando a Centroáfrica cientos de jóvenes pirados y brutales huidos de Raqa, último bastión del ISIS en Siria. Escapados por la frontera del Líbano y a través de Libia y Chad, están desembarcando en el p.k. 5, barrio musulmán de Bangui. Sencillos comerciantes musulmanes tienen ahora que convivir (o ser rehenes) de radicales fundamentalistas. Viven sentados sobre una bomba. Son los nuevos «inmigrantes» que llegan a Centroáfrica sin papeles, de la peor calaña, escondidos en camiones de ganado. Llegan sin pasar aduana con el único deseo de meter fuego en Bangui apenas los radicales wahabitas del Golfo Pérsico chasqueen los dedos dando el o.k. para buscar kamikazes que se inmolen en la puerta de un hospital infantil para gloria del Islam.

Como dice la canción: «Oh Dios no durmáis, ¡no durmáis! Pues que no hay paz en la tierra».

Mg Juan José Aguirre
Bangassou 23 agosto 2018

Domingo 21 T.O.(B) 26 de agosto de 2018

Juan 6, 60-69
En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?» Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen. «Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.» Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?» Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»

PREGUNTA DECISIVA

El evangelio de Juan ha conservado el recuerdo de una fuerte crisis entre los seguidores de Jesús. No tenemos apenas datos. Solo se nos dice que a los discípulos les resulta duro su modo de hablar. Probablemente les parece excesiva la adhesión que reclama de ellos. En un determinado momento, «muchos discípulos se retiraron y ya no iban con él».

Por primera vez experimenta Jesús que sus palabras no tienen la fuerza deseada. Sin embargo no las retira, sino que se reafirma más: «Las palabras que os he dicho son espíritu y vida, pero algunos de vosotros no creen». Sus palabras parecen duras, pero transmiten vida, hacen vivir, pues contienen Espíritu de Dios.

Jesús no pierde la paz. No le inquieta el fracaso. Dirigiéndose a los Doce les hace la pregunta decisiva: «¿También vosotros queréis marcharos?». No los quiere retener por la fuerza. Les deja la libertad de decidir. Sus discípulos no han de ser siervos, sino amigos. Si quieren, pueden volver a sus casas.

Una vez más, Pedro responde en nombre de todos. Su respuesta es ejemplar. Sincera, humilde, sensata, propia de un discípulo que conoce a Jesús lo suficiente como para no abandonarlo. Su actitud puede todavía hoy ayudar a quienes con fe vacilante se plantean prescindir de toda fe.

«Señor, ¿a quién iríamos?». No tiene sentido abandonar a Jesús de cualquier manera, sin haber encontrado un maestro mejor y más convincente. Si no siguen a Jesús, se quedarán sin saber a quién seguir. No han de precipitarse. No es bueno quedarse sin luz ni guía en la vida.

Pedro es realista. ¿Es bueno abandonar a Jesús sin haber encontrado una esperanza más convincente y atractiva? ¿Basta sustituirlo por un estilo de vida rebajada, sin apenas metas ni horizonte? ¿Es mejor vivir sin preguntas, planteamientos ni búsqueda de ninguna clase?

Hay algo que Pedro no olvida: «Tus palabras dan vida eterna». Siente que las palabras de Jesús no son palabras vacías ni engañosas. Junto a él han descubierto la vida de otra manera. Su mensaje les ha abierto a la vida eterna. ¿Dónde podrían encontrar una noticia mejor de Dios?

Pedro recuerda, por último, la experiencia fundamental. Al convivir con Jesús ha descubierto que viene del misterio de Dios. Desde lejos, a distancia, desde la indiferencia o el desinterés no se puede reconocer el misterio que se encierra en Jesús. Los Doce lo han tratado de cerca. Por eso pueden decir: «Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios». Seguirán junto a Jesús.

José Antonio Pagola

#ACOGIDADIGNA. Por una acogida digna en España y la Frontera Sur

Numerosas organizaciones, asociaciones, colectivos de activistas/voluntarias y ONGs que forman parte de la red #Acogidadigna lanzaron el pasado 20 de Agosto la campaña estatal #MentirasFronteraSur desde la web https://acogidadigna.es

A través de esta campaña, las diversas Asociaciones quieren poner de manifiesto las graves falencias detectadas, irregularidades y falta de control en el sistema de primera acogida realizado por instituciones gubernamentales a quien el Gobierno español paga por la concesión del Programa de Atención a Personas Migrantes llegadas a las costas españolas y en asentamientos, en el marco de los acuerdos y convenios de colaboración suscritos con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MEYSS).

Para conocer más sobre la campaña #MentirasFronteraSur y adherirse a ella pinchar aquí

Campo de Trabajo Combojoven. Agosto 2018

El grupo Combojoven organizado por la Familia Comboniana ha compartido una semana en la Fundación Escuela de Solidaridad (FES).
Si te quieres sumar al grupo Combojoven (a partir de 17/18 años en adelante) empezamos el nuevo curso el fin de semana 13-14 de octubre de 2018 en Madrid!!
Para participar o pedir más información escríbenos a: combojovenes@hotmail.com (Hna. Marisela / P. Daniel Villaverde).

Os dejamos con un video de la experiencia del campo de trabajo y  el testimonio de Íñigo, uno de los jóvenes que han participado en él. Gracias a todos/as por vuestra ilusión y entrega. Nos vemos el curso próximo.

 

Andecha

Al día siguiente de volver del campo de trabajo de Combojoven en Fundación Escuela de Solidaridad (FES), Sierra Elvira-Granada, me puse a leer textos que tenía pendientes. Uno de ellos era el publicado por L. Boff el mes pasado en su blog, una entrada titulada Está confuso pero yo sueño (en la entrada original Está confuso mas eu sonho). La escribía en relación a la situación sociopolítica que vive Brasil, su tierra. Pero nos vale para cualquier ámbito. Al final rescataba las palabras de Zé Vicente de Crateús, “Sonho que se sonha só pode ser pura ilusão, mas sonho que se sonha junto é sinal de solução. Então vamos sonhar companheiros e companheiras, sonhar ligeiro, sonhar em mutirão”. Me puse a buscar el significado de mutirão, y encontré una palabra astur que recoge el mismo concepto, andecha. De tal manera que estas palabras se pueden traducir como: «Sueño que se sueña solo, puede ser pura ilusión. Pero el sueño que se sueña juntos es señal de solución. Vamos, compañeros y compañeras, a soñar ligero, soñar en andecha«.

“Desde el punto de vista jurídico, se puede definir la andecha como <<la ayuda recíproca, voluntaria y gratuita que se prestan los vecinos de un pueblo o pueblos limítrofes para hacer frente a determinados trabajos que son acuciantes, resultan muy laboriosos o exceden las posibilidades de la familia campesina, a cuyo fin la casa convoca o ‘llama a andecha’ a las casas vecinas para que envíen, según sus posibilidades, uno o más representantes>>.”  Ése espíritu es el que precisamente se respira en FES: Andecha.

Un año más he tenido la oportunidad de participar de la vida en la Fundación Escuela de Solidaridad durante una semana. Es una vida diferente, algo que se mueve en otro plano, ese plano de los sueños imposibles y las utopías inalcanzables. Mucho podría escribir sobre lo aprendido esta semana, otro tanto sobre la historia de Ignacio (fundador de este proyecto) siempre tan ejemplificante, debería tirar de diccionario y metáforas para acercarme a intentar explicar los valores que desprende ese pequeño lugar a pocos kilómetros de Granada. En cualquier caso las palabras nunca llegarían a cubrir todo esos sentimientos, dejo aquí la invitación a ser partícipes de este proyecto. Hoy quiero centrarme en la andecha, aprovechando esa ilusión que despierta el descubrir una palabra que es capaz de poner en tinta las ideas desperdigadas en la mente. Es verdad que la andecha no difiere de la fraternidad y la solidaridad, en el fondo son conceptos sinónimos. Pero mientras que éstos son conceptos abstractos, de ese mundo de las ideas, la andecha tiene la fuerza de la materialidad, de aterrizar en la realidad conceptos tan complejos como son solidaridad y fraternidad. Aunque siguiendo la filosofía platoniana, el concepto material no deje de ser limitado por ser simplemente una sombra del concepto ideal.

Durante toda su trayectoria FES ha acogido bajo su techo a cientos de personas, solas o en familia, en situación de exclusión y olvido. Ese sueño se ha ido construyendo en comunidad, con el trabajo de todos los acogidos, quienes pasan varios meses o años hasta que pueden encontrar una oportunidad de independencia, y quienes pasan varios días de forma voluntaria. Con el trabajo de todos los que ceden parte de sus ganancias y materiales para su sostenimiento. Con el trabajo de Ignacio y Dora para sacar adelante proyectos y mantener unida la familia de Sierra Elvira. FES se ha soñado en andecha.

Muy interesante es también el hecho de que “la andecha se ajusta al esquema de la reciprocidad equilibrada y solo funciona en un contexto de igualdad socioeconómica”. Si queremos alcanzar ese contexto de igualdad socioeconómica, es decir, un mundo de justicia y paz, debemos inevitablemente cambiar nuestro modo de vida. De otro modo nos viciaremos en la ayuda caritativa, y el sueño de la andecha, ayuda solidaria, quedará lejos. Si queremos soñar en común, no solo debemos soñar con los que tenemos al lado. Como dice Galeano, siempre hay que tener un ojo en el microscopio y otro en el telescopio. Estando en un sistema global, debemos soñar con todos los habitantes de la Tierra. Y como nos recordaría San Francisco, ese sueño debería abarcar a todos los seres con los que nos une la hermandad de la Vida, el hermano sol y la hermana luna, el hermano pájaro y la hermana planta. Si queremos este sueño común donde todos entremos debemos replantearnos desde los cimientos muchas cuestiones ¿Qué estamos dispuestos a dar (y recibir)? ¿Qué estamos dispuestos a sacrificar? ¿Qué estamos dispuestos a aceptar y rechazar? ¿Qué sueño queremos perseguir? No hay soluciones milagrosas que permitan un nivel de vida similar al español para todos los habitantes de este Planeta. El “sueño americano” ha resultado ser una pesadilla. El sueño de Jesús de Nazaret, de San Francisco de Asís, de Mandela o de Martin Luther King, parece ser difícil de aceptar. La pregunta que nos lanza Mujica es reveladora, ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?.

Íñigo Vitón García

 

Encuentro de los LMC alemanes en la casa de la misión en Nürnberg del 3 al 5 de agosto de 2018

Como tantas veces fue un placer inmenso sentirse bienvenido y “en casa” en Nürnberg. El hermano Hans Eigner nos dio una introducción a la situación socio-política en el Sur Sudán. Nos ayudó a comprender mejor cómo y con qué objetivos el centro de la paz en Juba nació y lo que se hace ahora en este lugar para posibilitar reconciliación y paz, así como para ayudar en la superación de traumas.

Hemos visto, como nosotros -como grupo LMC- podemos apoyar concretamente el trabajo importantísimo de este centro y de las escuelas relacionadas. En el futuro esto va a ser un punto principal de nuestro trabajo misionero.

Además, concretamos nuestras reflexiones sobre nuestra contribución en Alemania. Se percibe que la fe a menudo no es algo relevante y raramente un tema para conversar. ¿Cómo podemos conversar con personas sobre la fe y cómo animar a la gente a hablar de su fe? También esto será un punto principal para nosotros.

Tuvimos, durante el fin de semana, bastante posibilidad de rezar y conversar juntos. Muy agradable fue también la visita del concierto clásico al aire libre en Luitpoldhain.

Fortalecidos y con “tareas de casa” en la mochila volvemos a nuestros “campos diarios” de misión.

Bárbara, LMC Alemania