A punto de comenzar el mes más misionero del año, os dejamos con el mensaje del Papa para el Domund de este año.
«SE VALIENTE, LA MISIÓN TE ESPERA»
«La misión de la Iglesia, destinada a todas las personas de buena voluntad, está fundada sobre la fuerza transformadora del Evangelio. El Evangelio es la Buena Nueva que trae consigo una alegría contagiosa, porque contiene y ofrece una vida nueva»
El colectivo brasileño del Foro Social Mundial lanzó una Carta abierta para convocar a las personas, organizaciones, movimientos sociales, redes y plataformas de movimientos de Brasil, América Latina y el Mundo para que se incorporen al proceso de organización y realización del Foro Social Mundial 2018 que tendrá lugar en Brasil del 13 al 17 marzo de 2018, en Salvador, Bahía. La propuesta de este foro, en medio de tantos retrocesos, pérdida de derechos, garantías democráticas y libertades por el mundo, es pensar salidas comunes para la humanidad, en una óptica solidaria, democrática, de respeto a las diversidades, para enfrentar las causas de las diversas formas de violencia, desigualdades sociales y regionales. El lema del FSM 2018 es “Resistir es Crear, Resistir es Transformar” apuntando a la necesidad de alternativas para otro mundo posible.
La Carta Abierta enfatiza que en Brasil y en Bahía, en particular, la resistencia se ha ampliado en los últimos meses, buscando hacer frente a los ataques conservadores. El campo democrático y popular ha evaluado sus estrategias en el último período histórico, los errores, los aciertos y las que son necesarias en este momento. Por eso, una edición del FSM en Salvador será una oportunidad importante de encuentro de las varias experiencias de resistencia y de propuestas para enfrentar los pensamientos autoritarios que toman cuerpo en Brasil y en el Mundo.
Los sistemas que dominan el mundo, hasta ahora, no han servido a los pueblos ni al planeta. Por eso el Consejo Internacional del FSM y el Comité Facilitador en Brasil convocan a todas y todos a sumarse a la construcción del Foro Social Mundial 2018, del 13 a 17 de marzo de 2018, en Salvador, Bahía (Brasil). Las adhesiones pueden ser enviadas al correo forumsocialmundial@fsm2018.org o desde la propia web. Coloque como asunto: Adhesión a la convocatoria del FSM, E informe su nombre y su organización. Baje aquí la Convocatoria del FSM 2018.
Último reportaje del programa Pueblo de Dios grabado en Pietermaritzburg (Sudárfica) con los misioneros combonianos.
En él conoceremos la historia del misionero español Vicente Reig, profesor de teología entregado a los más pobres. Primero en Burundi, ocho años, hasta que les expulsaron por denunciar el genocidio. Luego pasó otros ocho años en Kenia, la mitad con los masai y la otra mitad en un suburbio de Nairobi. Desde hace nueve años compagina las clases de Teología con su presencia entre los descartes de Sudáfrica.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.» Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.» Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.» Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia por que yo soy bueno?» Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»
NO DESVIRTUAR LA BONDAD DE DIOS
A lo largo de su trayectoria profética, Jesús insistió una y otra vez en comunicar su experiencia de Dios como «un misterio de bondad insondable» que rompe todos nuestros cálculos. Su mensaje es tan revolucionario que, después de veinte siglos, hay todavía cristianos que no se atreven a tomarlo en serio.
Para contagiar a todos su experiencia de ese Dios bueno, Jesús compara su actuación con la conducta sorprendente del señor de una viña. Hasta cinco veces sale él mismo en persona a contratar jornaleros para su viña. No parece preocuparle mucho su rendimiento en el trabajo. Lo que quiere es que ningún jornalero se quede un día más sin trabajo.
Por eso mismo, al final de la jornada, no les paga ajustándose al trabajo realizado por cada grupo. Aunque su trabajo ha sido muy desigual, a todos les da «un denario»: sencillamente, lo que necesitaba cada día una familia campesina de Galilea para poder sobrevivir.
Cuando el portavoz del primer grupo protesta porque ha tratado a los últimos igual que a ellos, que han trabajado más que nadie, el señor de la viña le responde con estas palabras admirables: «¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?». ¿Me vas a impedir con tus cálculos mezquinos ser bueno con quienes necesitan su pan para cenar?
¿Qué está sugiriendo Jesús? ¿Es que Dios no actúa con los criterios de justicia e igualdad que nosotros manejamos? ¿Será verdad que Dios, más que estar midiendo los méritos de las personas, como haríamos nosotros, busca siempre responder desde su bondad insondable a nuestra necesidad radical de salvación?
Confieso que siento una pena inmensa cuando me encuentro con personas buenas que se imaginan a Dios dedicado a anotar cuidadosamente los pecados y los méritos de los humanos, para retribuir un día exactamente a cada uno según su merecido. ¿Es posible imaginar un ser más inhumano que alguien entregado a esto desde toda la eternidad?
Creer en un Dios Amigo incondicional puede ser la experiencia más liberadora que se pueda imaginar, la fuerza más vigorosa para vivir y para morir. Por el contrario, vivir ante un Dios justiciero y amenazador puede convertirse en la neurosis más peligrosa y destructora de la persona.
Hemos de aprender a no confundir a Dios con nuestros esquemas estrechos y mezquinos. No hemos de desvirtuar su bondad insondable mezclando los rasgos auténticos que provienen de Jesús con trazos de un Dios justiciero tomados de aquí y de allá. Ante el Dios bueno revelado en Jesús, lo único que cabe es la confianza.
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