Fe en familia

Y Pedro le dijo: “No tengo ni oro ni plata,
pero lo que tengo te lo doy: en nombre de
Jesucristo, el Nazareno, levántate y camina”
(Hch 3,6)

En medio de la alegría de la Pascua y de sabernos enviados por el Señor resucitado a anunciar su Palabra y su mensaje, queremos compartir con vosotros/as algo que hemos vivido hace unas semanas y que sin duda nos ha hecho reflexionar y crecer como familia.
Se trata de la comunión de nuestra segunda hija, Elena. Como familia que quiere seguir el camino de Jesús, intentamos transmitir a nuestras hijas el regalo de la fe y es una alegría para nosotros poder darles lo mejor que tenemos y ver cómo poco a poco van acercándose a Jesús y van tomando pequeñas opciones a la luz de su Palabra.
El haber acompañado a Elena en estos tres años de formación ha sido para nosotros un gran regalo de Dios que nos ha hecho comprender aún más cómo nuestro ser misionero empieza dentro de nuestra propia familia.
Para todos nosotros y para la comunidad de Granada fue un día lleno de vida y alegría. Todos participamos en la celebración, y a pesar de los nervios del momento , disfrutamos un montón.
Gracias Elena por lo que nos has transmitido y nos has permitido vivir y descubrir desde tu timidez y sencillez.

DESPEDIDA

“ Os exhorto a no echar en saco roto la gracia de Dios,
porque Él dice: “en tiempo favorable te escuché,
en día de salvación vine en tu ayuda”.
Pues mirad ahora es día favorable, ahora es tiempo de salvación.»
2 Cor 6, 1-3


 Querida familia LMC,

En estos días acabamos la etapa de formación específica y tras unos días de  despedida de la familia y los amigos, viajaremos a Perú (si Dios quiere y llegan los visados).

Este tiempo ha sido un tiempo de gracia. El Señor nos ha mimado y se ha hecho presente de manera muy especial en nuestras vidas, alentando y animando nuestra vocación  misionera.

Somos conscientes de las dificultades que ha entrañado nuestra PI, de lo precipitado de algunos momentos y de todo lo que ha habido que “inventar” para hacer posible esta realidad, por eso nuestro agradecimiento es mucho más profundo si cabe. Creemos que estamos dando pasos en el LMC hacia la madurez y que estas experiencias, nuevas y creativas, nos hacen crecer.

En estos meses hemos podido conocer varias comunidades mccj y combonianas, donde hemos compartido experiencias y testimonios con grandes misioneros, profundizando en temas relacionados con la misión y estrechando lazos en la familia comboniana. Hemos profundizado en el conocimiento de Comboni, enamorándonos aún más de su persona y de su carisma. Hemos conocido algo más de la realidad peruana, de la inculturación, de teología y de misionología. Hemos orado personal y comunitariamente, poniendo a Dios en el centro de nuestras vidas y de nuestra comunidad. Hemos tenido algunos días de retiro que han sido un verdadero oasis, hemos paseado por el campo, hemos dado decenas de vueltas al pantano de Arenas en un intento (casi utópico) de ponernos un poco en forma físicamente. Hemos recorrido más de 4000 km (y los que aún nos quedan antes de montarnos en el avión). Hemos celebrado la Pascua, participado en Encomún, peregrinado a Fátima. Hemos conocido a mucha gente y hemos intentado disfrutar a tope de cada instante.

Queremos dar las gracias a todos y cada uno de los miembros de la Coordinadora, porque sabemos todo el trabajo que les estamos generando, y porque han sabido responder con entusiasmo y entrega. También a la Comisión de Formación (“las grandes cabezas pensantes”) por su mucho esfuerzo en toda esta etapa para intentar que asumiéramos todo lo necesario a nivel formativo, diseñando nuevos temas que, seguro, aportarán mucho al movimiento. Gracias a los MCCJ por creer en nosotros y por su apoyo sincero y generoso. Y gracias a cada uno de los LMC y al movimiento, por su apoyo, sostén, y aliento, y por hacer posible nuestro sueño de marchar a misión.

Y queremos dar las gracias muy especialmente a nuestra comunidad PI: a Jose, Fátima, Julia y Sofía. Ellos han arriesgado mucho en todo esto y han sabido estar, generosamente, a la altura de las circunstancias. Enamorados de la misión, se han puesto a disposición del movimiento y han hecho posible que nuestra experiencia comunitaria haya sido un tiempo feliz y nos hayamos sentido realmente como en casa. Los tres dejamos en Arenas un cachito de nuestro corazón. Pablo ha disfrutado a tope de cada juego con las niñas, de cada comida, de cada oración, de cada paseo, reconociendo en ellos cómo su familia se hacía más grande. Han sabido tratarlo con paciencia y con muchísimo amor y sabemos que, especialmente a él, lo echarán mucho de menos. Sabemos bien que Pablo ha aprendido mucho en Arenas de San Pedro y en la familia Collado Verdejo.

Ahora vienen tiempos difíciles de despedidas, de equipajes, de nervios… Aún quedan algunos kilómetros más y las últimas cosillas (alguna vacuna que se resiste, la declaración de la renta, intentar vender el coche y la moto…). Estamos deseando llegar a Perú y encontrarnos con Isabel, Gonzalo y los niños y continuar esta misión.

Os pedimos que no dejéis de rezar por nosotros. Confiamos que el mismo Dios que impulsó a Daniel Comboni por tierras africanas nos aliente a nosotros en este nuevo tiempo y nos ayude a vencer nuestros miedos sin desfallecer. Como decía Comboni: “confiemos en Dios y fiémonos siempre de Él”.

Un abrazo enorme.

Carmen  &  Jose &  Pablo.

Palabras para Semana Santa

Ya que no consigo tiempo para escribir algo decente, prefiero enviar lo que otros más inspirados dejan, al inicio de esta que es la semana más importante de nuestro año. “Abraços!” y ¡buena Semana Santa! Xoáncar Sánchez, LMC, desde Brasil:

Por P. Claudio Bombieri, Provincial comboniano de Brasil Nordeste.
«Los indios Ka’apor, que acompaño desde hace muchos años en sus vicisitudes, cuando me visitaron en el lejano 1984, en Santa Luzia do Paruá (Maranhão), llegaron durante una celebración eucarística. Yo los descubrí atentos y atónitos, del lado de fuera de la iglesia. Apoyados en las ventanas observaban todo. Después de la misa, me preguntaron quién era “aquel hombre estirado en un palo, y con clavos en las manos y los piés”, colgado en la pared principal del templo. ¡Les dije que era Jesús crucificado! Me cortaron de inmediato, sin esperar que añadiese nada más: “¡Que mal gusto que los cristianos tienen. Un muerto no debería ser exhibido de aquella manera!”. Quedé sin palabras, pero ensayé a decir algo. Les dije que Jesús, como María, -el héroe cultural de ellos, y de los Tupí en general-, después de la muerte, volvió a vivir. Inmediatamente, uno de ellos me miró con intensidad, y dijo: “¿Por qué entonces ustedes no sacan los clavos de él y lo muestran con los ojos abiertos, como alguien que vive?”. Enmudecí. No insistí. La conversación se había terminado.
Jesús crucificado: ¡escándalo para griegos, judíos, romanos y… para los indios Ka’apor! En efecto, es un escándalo exponer el cuerpo de un derrotado, de un fracasado. Es un escándalo para los posmodernos, cristianos o no. Éstos parecen educados para “vencer siempre, a cualquier precio”. Saborear la amargura de la derrota, de la quiebra, de la fragilidad es poner en jaque el objetivo de sus modelos culturales. Más escandaloso, a pesar de todo, es exponer públicamente el símbolo de la derrota y del fracaso humano. E identificarse con Él. Reconocer, en fin, que la muerte, la humillación, la condena injusta, la brutalidad humana, la maldad forman parte de la vida cotidiana de los humanos. De aquellos que no son y no pueden ser “superhombres”.
Más seductor, y más alienante, sería presentar y dar culto a un “todopoderoso” invencible que, aunque temporalmente dominado, resurge permanentemente con poder y gloria. Tal vez hasta para eliminar a sus verdugos.
Escándalo de los escándalos, a pesar de todo, es afirmar que ¡en “aquellos crucificados” Dios también es crucificado! Es como decir a alguien que busca a Dios con insistencia que Él está allí donde hay alguien siendo crucificado, torturado, eliminado. Espantosamente, la presencia de Dios se manifiesta cuando aquellos que Él llamó a la vida son injusta y bárbaramente eliminados. Dios no estaría siendo indiferente o ausente delante de tan trágico destino. Al contrario, Él mismo estaría siendo humillado y muerto en los crucificados/as de la historia.
Esto, sin embargo, no pasaría de herejía, o quién sabe, hasta de idilio bíblico-teológico, si no hubiese una aclaración esencial. Dios no está presente en el crucificado porque aprueba tal práctica. Menos aún porque ésta sería una especie de expiación necesaria para merecer su perdón, o para ganar una hipotética salvación. O, peor, porque Dios, al final es, por su naturaleza, un ser sediento de sangre y de sacrificios, y se identifica más con la muerte que con la vida plena de sus criaturas.
Dios muere “en los” crucificados/as como señal radical y profética de su absoluta no conformación con la violencia, la injusticia, la tortura y la eliminación de sus hijos e hijas nacidas para vivir la vida en plenitud. Al morir con ellos, Dios se revela. Se vuelve una presencia que contesta y protesta contra toda muerte violenta, planeada, anunciada, insinuada, dulce o atroz. Una presencia que apunta hacia su radical y necesaria superación. Hacia un compromiso intransigente a favor de la vida,  de los derechos, de la integridad física y moral de los amenazados de la sociedad planetaria.
Al final, convengamos: ¡escándalo de verdad es exponer un crucifijo en un edificio público, tal vez en un tribunal de justicia, o en una iglesia, o en el propio pecho, y utilizarlo para camuflar la propia falta de compasión, la indiferencia, o incluso la complicidad con un número siempre mayor de Pilatos, Herodes, Césares, Sumos Sacerdotes y masas populares manipulables que condenan y conducen todos los días al Calvario de la exclusión, del racismo, del hambre, de la arrogancia y de la hipocresía institucionalizada a un número sin fin de hombres y mujeres que habían sido llamados a la vida!»

¿Dónde estoy?

Hola amigos,
Muchas veces os hablo de mi confusión, en la fe y en la vida. Hoy hay un hecho muy representativo. Me ha llegado la carta de la oficina del censo electoral de Madrid donde me dice, en letra pequeña, que según la nueva ley electoral, ya no tengo derecho a votar en las elecciones municipales, y si quiero votar en las autonómicas, tengo que solicitarlo por carta. Así que no puedo votar acá (el próximo fin de semana hay comicios presidenciales) ni allá. Porque solicitarlo por carta es ciencia ficción, quién sabe cuando llegará la carta de solicitud. Es verdad que desde acá no tengo tanto conocimiento de lo que está pasando ahí como para votar, y que acá en el fondo soy un recién llegado.
Así estamos. Ya sabemos que los misioneros, como los emigrantes, ya no son de ningún sitio. Yo soy de allá, claro, pero ya no tanto. Cuando llegué a Brasil le veía a Félix tan en su salsa que le pregunté si sentía de allá, pero él no dudo en rechazarlo. Siempre hay un mundo entre una historia, un carácter, una mentalidad y otra.
Me enfada esta noticia de no poder votar a “mi alcalde”. Pero por lo menos me ayuda a entender mi situación. He salido de mi casa. Había que salir. En el curso de preparación misionera nos decían lo importante que es el lugar geográfico desde el que se ve el mundo. Y lo estamos comprobando. Podía leer todos los libros sobre la pobreza y el compromiso por los pobres, orar, ver películas realizadas en los países del Sur. Ahora ya no quiero (aunque lo sigo necesitando, para entender precisamente lo que veo). Lo que quiero es estar con la gente, escucharles y tratar de acercarme a su vivencia de Dios. Aprender cómo es Dios. Siento que mucho tiempo me he preparado, más inconsciente que conscientemente, para esto. Mucho tiempo me ha preparado el Señor para esto, para ¡este tiempo de gracia! Y ojalá esté dispuesto para lo que me proponga mañana.
Y ¿por qué he salido de mi casa? Por seguir a Jesús. Es Él quien me ha traído acá, y por eso debo estar cerca de Él. He puesto tanto en el asador por su culpa, que sería absurdo perder ahora ese horizonte. Jesús es el sentido de mi vida cada día, desde que me levanto y miro a una montaña majestuosa e impensable en Castilla, que se llama Chachani, hasta que me acuesto escuchando a los perros del vecindario desierto. Quiera o no quiera, es el sentido de mi vida. No es un discurso o un deseo, sino una experiencia. Puedo olvidarlo, pero es así.
Tres años no son nada. Me choca a cada rato estar acá. Es muy curioso cuando voy al locutorio a ver Internet. Estoy un rato escribiendo y leyendo a gente amiga de España y durante ese tiempo estoy viviendo allá. Y salgo y me sorprendo al ver las caras de la gente, sus colores, las construcciones… Y digo “¡Estoy en el Perú…!”

Gonzalo Violero, Arequipa-Perú

Preparación inmediata (II parte)

Hace un par de fines de semana, los de la zona y la PI pudimos disfrutar de un fin de semana en compañía de ENCOMUN y de la comunidad Emaús que como viene siendo tradición nos invita a este encuentro.

Como ya sabréis ENCOMUN es un foro de comunidades cristianas en Madrid, que ponen en común lo que son para juntar fuerzas, ideas, experiencias… para enriquecerse unas a otras y a los que nos colamos en esos encuentros. http://encomun-comunidades.blogspot.com. Emaús es una de estas comunidades, a la que pertenecen Merche y Raul de la zona centro, que conoce y ha compartido nuestra historia LMC y además colabora con AMANI http://emausemaus.blogspot.com

 Esta vez el encuentro estaba centrado en el fortalecimiento y la renovación de las comunidades, y como la unión suma, pues consiguieron traerse de ponentes a Secundino Movilla que sabe mucho de comunidades y también tiene experiencia personal en ello, y a José Luis Pérez cofundador ideólogo y que se yo de las comunidades Adsis; y no siempre se puede escuchar y preguntar a esta gente.

Pero lo cierto es que la reunión comenzó con cierto aire LMC, pues medio de rebote le toco a la PI llevar la iniciativa de la oración que daba inicio al encuentro. Gracias y que bien nos vino para iniciar la mañana poner el corazón en sintonía con al gratuidad y la gratitud.  De la mañana comentar que nos mostraron las etapas por las que pasa toda comunidad y que hay siempre una gran etapa de desierto que purifica y catapulta a las comunidades a vivencias más profundas, evangélicas y de compromiso. Pero… al igual que pasa con las palabras se  puede confundir la etapa de DESI-erto con la de DESI-dia. Si lo uno lleva a lo otro mal royo, significaría que hemos ido al desierto llevando demasiado equipaje, casa, trabajo, comodidades, familia… Excusas que hacen que los rayos del sol no toquen ni siquiera nuestra epidermis y que tampoco sintamos sed.

El ponente apuntó una clave: cuando alguien o una comunidad necesita justificar o justificarse su modo de actuar o de no actuar, ha pasado la frontera hacia la desidia,  a la comodidad, y se separa de Jesús. El amor como dice Pablo a  los corintios no se justifica, no rinde cuentas.

 En la comida es cuando se aprovecha para estar con otras comunidades conocerse, y preguntar a los peques que tal les ha ido con los monitores toda la mañana. La tarde nos repartimos  y unos nos acercamos al Tanatorio de Madrid, era el momento de la muerte de Senem Gandara. Tiempo de ser familia con combonianos y combonianas, tiempo de compartir con miradas y gestos lo que a todos nos descoloca: que todos nuestros afanes, luchas, inquietudes, y también pobrezas pasan por el tamiz de la muerte. Vanidad de vanidades y cazar vientos, ¿Qué quedará de nosotros y todo lo nuestro? Hay que ir a lo esencial. Gracias Senem por el toque de atención.

 La tarde se completó de la mano de Secundino, con una metodología que facilita el caminar comunitario: ¿Qué quiero/queremos  cambiar?  ¿Qué puedo/podemos cambiar?  ¿Qué pasos voy/vamos a dar para cambiarlo? Interesante y rico.  Por la noche un concierto de rock del grupo Anawin del que destacaría que Pablo (y su mamá) no dejaron de bailar, que los niños se lo pasaron genial, que nos hicieron bailar a todos, que Pablo aprendió a gritar otra, otra… y que gracias al otra, otra de Pablo hice mis primeros pinitos como vocalista de rock. ¿no os lo creéis?. Falta el sonido (maneras de vivir, de Leño) pero quedará la imagen para la posteridad.

 El domingo fue el día de José Luis Pérez. José Luis nos recordó como todos, como personas y como comunidad vivimos una tensión entre la vocación y nuestras propias posibilidades humanas. Estas tensiones nos llevan a tener crisis, y éstas a no idealizar la comunidad y a saber discernir entre lo que es fundamental y lo que es relativo. También nos indicó que hay que ser creativos y abiertos a las nuevas circunstancias: es decir, no seguir haciendo lo mismo de siempre sólo porque antes nos haya funcionado.

Nos invitó a recordar que: la comunidad no es iniciativa nuestra sino empeño del Señor, y que la comunidad: no absorbe sino que impulsa, no recluye sino que envía y no uniformiza sino que dinamiza las carismas personales. Ahí es ná.

Como siempre en estos encuentros hubo un rato para conversar con la comunidad de San Basilio en la que estás Gonzalo e Isabel.

Como después de lo de ENCOMUN, nos quedamos con ganas de más, el pasado fin de semana nos acercamos por Arenas de San Pedro, pues tenemos preocupaciones comunitarias e inmobiliarias en la zona. Lo cierto es que queríamos compartir con Jose y Carmen  un ratillo con cuestiones relativas a la vida familiar y su interacción cuando se vive en comunidad.

El plan había sido trazado con premeditación  y al detalle por la comisión de formación: dormiríamos el viernes en casa de Carmen y Jose, los niños dormirían juntos en la otra casa. Por la mañana Fátima se iría a trabajar a fin de que no notasen nada raro, José Manuel se quedaría con los niños (Pablo incluido), para que no sufriesen lo que se estaba gestando.

Lo cierto es que pasamos una mañana bastante a gusto, os cuento de qué iba la cosa pues estuvo muy bien y son ideas que se pueden retomar en otras ocasiones. Primero compartimos como nos cambia la vida el hecho de vivir en pareja: logros y renuncias. El acto segundo era compartir como la comunidad también cambia la vida de la persona y de la pareja. El acto tercero fue ver que los hijos entran (o no) en esa dinámica comunitaria e inevitablemente la distorsionan en muchos sentidos y ya que los niños cambian las dinámicas de la comunidad: ¿tiene tu comunidad algo que decir, hacer… al respecto de tus/mis  niños? Un rico compartir que no os pienso contar pues cada uno tiene que buscar, dar y compartir sus respuestas.

 La comida se retrasó como podréis imaginar, pues la cosa daba para mucho, y para mucho más. Así que nos fuimos al pantano a comer unos ricos bocatas, y enlazamos con la celebración del 2º cumple de Pablo. Fue precioso ver como la estancia de la PI dejará algo en Arenas pues también se acercaron otras tres familias, española, polacoholandesa y marroquí, y lo pasamos bien.

El domingo por la mañana lo dedicamos al negocio inmobiliario que en esta visita ha sido más fructífero que en la pasada ocasión y aunque aun no hay nada definitivo Merche nos invitó a una degustación de tapas de la zona en el ya tradicional “lobo cojo” que nos dejó ganas de volver cuanto antes.

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