Reunión Junta Directiva de Amani

amaniEste fin de semana hemos tenido un encuentro de la Junta Directiva de la Asociación. En ella como es habitual hacemos repaso de las actividades que venimos desarrollando en Amani y nos planteamos los nuevos retos. Como sabéis uno de nuestros desafíos es hacer más transparente las gestiones y proyectos que la Asociación presta apoyo y financiación. Para los que no tengáis esa referencia, Amani es una entidad de carácter no gubernamental que presta apoyo a los Laicos Misioneros Combonianos que desarrollando su labor misionera.

En este sentido, aprovechamos estas líneas para enunciaros algunos de los proyectos en los que Amani ha participado este año. Además, en próximas entradas del blog os iremos explicando algunos de ellos.

– Biblioteca itinerante en El Carmen, Perú.

– Proyectos de construcción de vivienda digna y biblioteca en Arequipa, Perú.

– Apoyo económico a los seguros médicos de Laicos Misioneros Combonianos en Misión.

– Proyecto de material escolar para Huarín, Perú para el curso de 2014

– Programa de talleres de fontanería y electricidad de Arequipa Perú

– Ayuda para el traslado temporal desde España a un LMC para el apoyo por motivo de una baja en la Comunidad de Perú.

– Programa de Preparación Específica de un LMC antes del inicio de su labor Misionera en Congo.

Así mismo, en nuestro encuentro estuvimos preparando la organización de la Asamblea que celebraremos en Madrid, durante los días del fin de semana de la fiesta de la Inmaculada. Como siempre nos encantaría contar con tu presencia y en breve os haremos llegar la convocatoria.

Sínodo de la familia. Conclusiones preliminares

Sínodo sobre la familia

sinodo

11.00 p m| 14 oct 14 (AGENCIAS/BV).- El lunes 13 de octubre con la presentación de la Relatio post disceptationem culminó la etapa de reflexiones preliminares en el Sínodo. Luego se dio un espacio para el debate abierto a propósito del documento expuesto por el cardenal Erdo, con el que se trabajará estos días en los denominados «círculos menores». El 16 de octubre se presentará el trabajo realizado a la Asamblea en la Congregación general matutina programada. Aquí un recuento de lo reflexionado desde la sétima Congregación general en adelante.

Mas información en el siguiente enlace:
http://blog.pucp.edu.pe/item/188857/s-nodo-sobre-la-familia-concluyen-exposiciones-preliminares

LA ALEGRÍA DE LA MISIÓN AD GENTES

6137d-lema_domund2014Este mes de Octubre es para todos, misioneros, misioneras, y laicos un mes lleno de actividades pues la gente nos pide dar nuestro testimonio aquí y allá. Confer nos ofrece unas Jornadas de Misión después del domingo del DOMUND , concretamente los días 25-26 con el tema de “La Alegría de la Misión Ad Gentes”. Este evento nos puede ayudar a profundizar en nuestra vocación cristiana y a ser testimonios de esa ALEGRIA que tanto necesita nuestro mundo hoy.
Triptico Mision

Con Arenas de San Pedro en el corazón

ImagenDespués de celebrar la Pascua con los LMC, quisimos compartir unos días con la comunidad LMC de Arenas de San Pedro. Con ellos, tres años antes, vivimos de una manera muy especial y cercana la etapa de formación previa a marchar a misión.

Fue una gozada reencontrarnos con algunos amigos que conocimos entonces. Desde que regresamos de Perú en septiembre del año pasado, sentíamos que teníamos que visitar aquella tierra hermosa y su gente que tanto nos acompañó en una etapa tan importante de nuestras vidas.

Aprovechamos también para visitar al AMPA del Colegio Público de Santa Cruz del Valle para compartir nuestro testimonio sobre el tiempo vivido en Perú y sobre todo para agradecerles su generosidad al colaborar con nosotros en uno de nuestros proyectos allá.

Fue una alegría compartir nuestra experiencia y nuestra vida con la Asociación Jóvenes Solidarios (https://www.facebook.com/pages/Asociaci%C3%B3n-J%C3%B3venes-Solidarios/291214747655052), asociación de Jóvenes arenenses que sueñan con otro mundo posible y lo pone en práctica en su labor cotidiana.

No podíamos pasar por Arenas sin compartir un hermoso encuentro con la Asociación Criala (https://www.facebook.com/criala.tietar/info), en el que de nuevo, de corazón a corazón, hablamos sobre el tesoro inigualable de la maternidad y como habíamos vivido esta dimensión tan importante de nuestra vida en Perú.

Damos gracias a Dios, por cada una de las personas con las que nos hemos encontrado y por la hermosa comunidad LMC de Arenas. Con generosidad y apertura nos acogieron y pudimos compartir juntos alegrías, anhelos, dolores y esperanzas y sobre todo la fe en Jesús Resucitado, motor de nuestras vidas, de nuestras ilusiones más profundas y de la misión.ImagenImagen

 

 

 

 

 

Se hizo pobre…

cuarema papa

MENSAJE DEL SANTO PADRE  FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2014

Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (cfr.  2 Cor 8, 9)

 

Queridos hermanos y hermanas:

Con ocasión de la Cuaresma os propongo algunas reflexiones, a fin de que os  sirvan para el camino personal y comunitario de conversión. Comienzo recordando  las palabras de san Pablo: «Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo,  el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su  pobreza» (2 Cor 8, 9). El Apóstol se dirige a los cristianos de  Corinto para alentarlos a ser generosos y ayudar a los fieles de Jerusalén que  pasan necesidad. ¿Qué nos dicen, a los cristianos de hoy, estas palabras de san  Pablo? ¿Qué nos dice hoy, a nosotros, la invitación a la pobreza, a una vida  pobre en sentido evangélico?

La gracia de Cristo

Ante todo, nos dicen cuál es el estilo de Dios. Dios no se revela mediante el  poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza: «Siendo rico, se hizo pobre por vosotros…». Cristo, el Hijo eterno de Dios, igual al Padre en poder y gloria, se hizo pobre; descendió en  medio de nosotros, se acercó a cada uno de nosotros; se desnudó, se “vació”,  para ser en todo semejante a nosotros (cfr. Flp 2, 7; Heb 4, 15).  ¡Qué gran misterio la encarnación de Dios! La razón de todo esto es el amor  divino, un amor que es gracia, generosidad, deseo de proximidad, y que no duda  en darse y sacrificarse por las criaturas a las que ama. La caridad, el amor es  compartir en todo la suerte del amado. El amor nos hace semejantes, crea  igualdad, derriba los muros y las distancias. Y Dios hizo esto con nosotros.  Jesús, en efecto, «trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad  de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo  verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el  pecado» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 22).

La finalidad de Jesús al hacerse pobre no es la pobreza en sí misma, sino —dice  san Pablo— «…para enriqueceros con su pobreza». No se trata de un juego de  palabras ni de una expresión para causar sensación. Al contrario, es una  síntesis de la lógica de Dios, la lógica del amor, la lógica de la Encarnación y  la Cruz. Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde lo alto, como la  limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo con aparente piedad  filantrópica. ¡El amor de Cristo no es esto! Cuando Jesús entra en las aguas del Jordán y se hace bautizar por Juan el  Bautista, no lo hace porque necesita penitencia, conversión; lo hace para estar  en medio de la gente, necesitada de perdón, entre nosotros, pecadores, y cargar  con el peso de nuestros pecados. Este es el camino que ha elegido para  consolarnos, salvarnos, liberarnos de nuestra miseria. Nos sorprende que el  Apóstol diga que fuimos liberados no por medio de la riqueza de Cristo, sino por medio de su pobreza. Y, sin embargo, san Pablo conoce bien la  «riqueza insondable de Cristo» (Ef 3, 8), «heredero de todo» (Heb 1, 2).

¿Qué es, pues, esta pobreza con la que Jesús nos libera y nos enriquece? Es  precisamente su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros, como el buen  samaritano que se acerca a ese hombre que todos habían abandonado medio muerto al borde del camino (cfr. Lc 10, 25ss). Lo que nos da  verdadera libertad, verdadera salvación y verdadera felicidad es su amor lleno  de compasión, de ternura, que quiere compartir con nosotros. La pobreza de  Cristo que nos enriquece consiste en el hecho que se hizo carne, cargó con  nuestras debilidades y nuestros pecados, comunicándonos la misericordia infinita  de Dios. La pobreza de Cristo es la mayor riqueza: la riqueza de Jesús es su  confianza ilimitada en Dios Padre, es encomendarse a Él en todo momento,  buscando siempre y solamente su voluntad y su gloria. Es rico como lo es un niño  que se siente amado por sus padres y los ama, sin dudar ni un instante de su  amor y su ternura. La riqueza de Jesús radica en el hecho de ser el Hijo,  su relación única con el Padre es la prerrogativa soberana de este Mesías pobre.  Cuando Jesús nos invita a tomar su “yugo llevadero”, nos invita a enriquecernos  con esta “rica pobreza” y “pobre riqueza” suyas, a compartir con Él su espíritu  filial y fraterno, a convertirnos en hijos en el Hijo, hermanos en el Hermano  Primogénito (cfr Rom 8, 29).

Se ha dicho que la única verdadera tristeza es no ser santos (L. Bloy);  podríamos decir también que hay una única verdadera miseria: no vivir como hijos  de Dios y hermanos de Cristo.

Nuestro testimonio

Podríamos pensar que este “camino” de la pobreza fue el de Jesús, mientras que  nosotros, que venimos después de Él, podemos salvar el mundo con los medios  humanos adecuados. No es así. En toda época y en todo lugar, Dios sigue salvando a los hombres y salvando  el mundo mediante la pobreza de Cristo, el cual se hace pobre en los  Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres. La  riqueza de Dios no puede pasar a través de nuestra riqueza, sino siempre y  solamente a través de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el  Espíritu de Cristo.

A imitación de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las  miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar  obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin  esperanza. Podemos distinguir tres tipos de miseria: la miseria material, la  miseria moral y la miseria espiritual. La miseria material es la que  habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es  digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los  bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higiénicas,  el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a  esta miseria la Iglesia ofrece su servicio, su diakonia, para responder a  las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad.  En los pobres y en los últimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a  los pobres amamos y servimos a Cristo. Nuestros esfuerzos se orientan  asimismo a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la  dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que, en tantos casos, son el  origen de la miseria. Cuando el poder, el lujo y el dinero se convierten en  ídolos, se anteponen a la exigencia de una distribución justa de las riquezas.  Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, a la  igualdad, a la sobriedad y al compartir.

No es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en  esclavos del vicio y del pecado. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque  alguno de sus miembros —a menudo joven— tiene dependencia del alcohol, las  drogas, el juego o la pornografía! ¡Cuántas personas han perdido el sentido de  la vida, están privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la  esperanza! Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por  condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la  dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los  derechos a la educación y la salud. En estos casos la miseria moral bien podría  llamarse casi suicidio incipiente. Esta forma de miseria, que también es causa  de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos  golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no  necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos  bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso. Dios es el  único que verdaderamente salva y libera.

El Evangelio es el verdadero antídoto contra la miseria espiritual: en cada  ambiente el cristiano está llamado a llevar el anuncio liberador de que existe  el perdón del mal cometido, que Dios es más grande que nuestro pecado y nos ama  gratuitamente, siempre, y que estamos hechos para la comunión y para la vida  eterna. ¡El Señor nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y de esperanza!  Es hermoso experimentar la alegría de extender esta buena nueva, de compartir el  tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar  esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vacío. Se trata de seguir e  imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y los pecadores como el pastor con la oveja  perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a Él, podemos abrir con valentía nuevos caminos de evangelización y promoción humana.

Queridos hermanos y hermanas, que este tiempo de Cuaresma encuentre a toda la Iglesia dispuesta y solícita a  la hora de testimoniar a cuantos viven en la miseria material, moral y  espiritual el mensaje evangélico, que se resume en el anuncio del amor del Padre  misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona. Podremos hacerlo en  la medida en que nos conformemos a Cristo, que se hizo pobre y nos enriqueció  con su pobreza. La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará  bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros  con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería  válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no  cuesta y no duele.

Que el Espíritu Santo, gracias al cual «[somos] como pobres, pero que enriquecen  a muchos; como necesitados, pero poseyéndolo todo» (2 Cor 6, 10),  sostenga nuestros propósitos y fortalezca en nosotros la atención y la  responsabilidad ante la miseria humana, para que seamos misericordiosos y agentes de misericordia.  Con este deseo, aseguro mi oración por todos los creyentes. Que cada comunidad  eclesial recorra provechosamente el camino cuaresmal. Os pido que recéis por mí.  Que el Señor os bendiga y la Virgen os guarde.

Vaticano, 26 de diciembre de 2013

Fiesta de San Esteban, diácono y protomártir

 

FRANCISCO

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