Fase comboniana del Jubileo de los Jóvenes en Roma

El Jubileo de la Juventud en Roma se celebrará del 28 de julio al 3 de agosto de 2025. Este evento forma parte del Jubileo 2025, cuyo lema es » 
Peregrinos de la Esperanza «, y estará dedicado a jóvenes de todo el mundo. En los días previos (del 24 al 27 de julio), jóvenes —en su mayoría europeos— que comparten el carisma de Comboni se reunirán en diversos grupos en las comunidades combonianas italianas de Milán, Verona, Florencia y Roma. El programa de la fase comboniana incluye momentos de oración, reflexión, celebraciones litúrgicas, encuentros, intercambio y recreación.

» Esperar es lo difícil, en voz baja y vergonzosamente.
Y lo fácil es desesperar, y esa es la gran tentación
 .»

Así escribió el francés Charles Péguy en 1911, alabando la esperanza, la segunda virtud teologal que consideraba hermana de las otras dos, a saber, la fe y la caridad. El poeta parece insinuar la dificultad y complejidad de la esperanza, especialmente la paciencia para cultivarla. Recuerda la observación que el papa Francisco expresó al comienzo de «Spes non confundit» , la bula de convocación del Jubileo Ordinario del año 2025 (en adelante SNC ), que sitúa bajo el lema de la esperanza: «La imprevisibilidad del futuro […] suscita sentimientos a veces contradictorios: de la confianza al miedo, de la serenidad a la desesperación, de la certeza a la duda. A menudo nos encontramos con personas desanimadas, que miran el futuro con escepticismo y pesimismo, como si nada pudiera ofrecerles felicidad» ( SNC , 1).

Con esta declaración, el predecesor del Papa León XIV compartió las preocupaciones de toda la humanidad. Nuestro mundo está marcado por desafíos globales como la crisis climática, la desigualdad económica, la explotación de los pueblos, la migración forzada y la tendencia hacia una espiritualidad que olvida a Dios, Creador y Padre de todos. Estas situaciones nos hacen comprender que la vida se pone a prueba y destrozan las esperanzas de muchas personas.

Cabe decir, sin embargo, que quizás rara vez se habla de la esperanza, quizás sea poco conocida, pero todos esperan, porque vivir es esperar, y esperar es vivir. Si hay algo que distingue al hombre de otras criaturas, es, en mi opinión, la esperanza. Es lo que nos mantiene vivos, y también podríamos decir que donde se extingue la esperanza, también se extingue la vida.

El Jubileo es necesario y, por lo tanto, nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre temas cruciales como la justicia social, la ecología integral y la dignidad de cada persona —valores fundamentales de nuestra fe—, así como sobre una espiritualidad sana capaz de fomentar la pasión por el cuidado de nuestro ser interior y del mundo que nos rodea. Todas estas preocupaciones son la esencia de la misión comboniana, que, con su atención a las periferias existenciales y la promoción de la dignidad de cada persona, nos impulsa a construir un futuro más justo y sostenible. La Familia Comboniana en Europa cree, por tanto, que este evento eclesial puede ser una oportunidad para reavivar la esperanza, especialmente entre los jóvenes que cada vez manifiestan más su falta de fe en un futuro mejor. Con el deseo de contribuir al camino de la Iglesia en la celebración del Jubileo, hemos decidido organizar una peregrinación para los jóvenes que encontramos en nuestras misiones en Europa.

Creemos que para los jóvenes que participarán con nosotros, el Jubileo será una oportunidad para que la misericordia de Dios y la experiencia de la Iglesia como pueblo en camino, que viviremos en diversas etapas, ilumine sus vidas y sus decisiones diarias. Por lo tanto, están invitados a vivirlo como un momento de gracia, no solo para ellos mismos, sino también para sus comunidades de origen.

Al participar en el «Momento Comboniano» (del 24 al 27 de julio de 2025), que, según nuestro enfoque, pretende ser una preparación para el Jubileo de la Juventud en Roma, los jóvenes, además de la amistad y la alegría de estar juntos con sus compañeros, tendrán la oportunidad de explorar uno de los desafíos globales que acabamos de enumerar, que más les interesa y que eligieron al inscribirse. Por lo tanto, serán acogidos en diferentes grupos en diferentes comunidades combonianas (Milán, Verona, Florencia) con diferentes ministerios en Italia:

  • El grupo de Milán reflexionará sobre el desafío de la participación juvenil. Esto implica abordar la importancia del liderazgo juvenil a pesar de la incertidumbre actual, en la que los jóvenes «a menudo ven sus sueños destrozados […], el futuro parece incierto e impenetrable para sus sueños, la educación no ofrece oportunidades y la falta de trabajo o de un empleo suficientemente estable corre el riesgo de anular sus deseos» ( SNC , 12). El encuentro y la escucha que tendrán con sus compañeros comprometidos tanto en la vida civil como en la eclesial puede, en nuestra opinión, ser un estímulo y una fuente de esperanza para ellos.
  • El grupo de Verona explorará el tema de la información crítica. Esto implicará reflexionar sobre el llamado a » Comunicar (con) Esperanza » en este contexto de crisis que enfrenta nuestro mundo. Es imperativo que los jóvenes se comprometan con una comunicación responsable y con discernimiento, libre de prejuicios, resentimiento, fanatismo, ideología y violencia. De hecho, creemos que corresponde, sobre todo, a los jóvenes de hoy participar en una comunicación capaz de escuchar el clamor de quienes no tienen voz y acoger a los vulnerables.
  • Los peregrinos acogidos en nuestra comunidad en Florencia serán guiados en su reflexión sobre el cuidado de la creación, uno de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo. Sin embargo, esta época tiende cada vez más a enfatizar modelos sociales que priorizan la búsqueda del lucro en lugar del cuidado de las relaciones (con los demás, con la creación y con Dios).

Todo se desarrollará en un ambiente fraterno y acogedor, en un contexto internacional y multicultural. Esto se logrará inspirándose en la Palabra de Dios, la experiencia humana y la figura de nuestro Fundador, San Daniel Comboni, y su carisma. Durante la primera etapa, los participantes tendrán la oportunidad de escuchar testimonios de jóvenes de su edad, participar en talleres temáticos, momentos de oración y actividades de servicio que les inspirarán un estilo de vida capaz de transformar su vida diaria.

Desde estas comunidades, los jóvenes viajarán luego a Roma, el 28 de julio, donde participarán, junto a otros jóvenes de todo el mundo, en los encuentros programados para esa semana.

El viaje puede ser un momento para recordarnos que hay peregrinaciones que nadie querría emprender jamás: aquellas que llevan a jóvenes, niños y familias enteras a dejar su tierra y su hogar. Este mismo viaje juntos a Roma puede ayudarnos a comprender mejor la primera comunidad cristiana que, desde el asentamiento de los apóstoles, se vio a sí misma como un « nosotros », donde la vocación de cada persona se vive desde un sentido de pertenencia compartido y recíproco.

La Familia Comboniana en Europa desea que esta experiencia pueda convertirse en un punto de (re)partida para todos los jóvenes del mundo, y particularmente para aquellos que han elegido vivir estos momentos con nosotros.

P. Raoul Sohouénou Cakpo Edènan, mccj

Revistas Mundo Negro y Aguiluchos. Julio/Agosto 2025

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Entre velas ecológicas, aniversarios y muchas actividades

Junio fue un mes lleno de bendiciones para los LMC de Guatemala, por la Gracia de Dios y bajo la intercesión de San Daniel Comboni, con diversas iniciativas que marcaron nuestra labor misionera.

El 7 de junio llevamos a cabo nuestra actividad misionera en la Comunidad de León El Manzanillo. Durante nuestra visita, además de convivir con los miembros de la comunidad, ofrecimos una charla sobre el Espíritu Santo y Pentecostés. Como parte de la jornada, realizamos un taller de elaboración de velas ecológicas y quienes participaron quedaron muy entusiasmados y satisfechos con la experiencia.

Esa misma fecha, celebramos el 8º aniversario del Programa Chispuditos. Este proyecto nutricional ha estado enfocado en los niños de las aldeas La Salvadora I y II, en el Municipio de Santa Catarina Pinula, así como en sus madres, llevándoles la Palabra y promoviendo su desarrollo como líderes. Cabe resaltar que el año pasado el programa fue entregado a la comunidad; desde entonces, las madres han estado liderando el programa.

El domingo 8 de junio participamos en la Expo Vocacional organizada por la Vicaría del Centro: Nuestra Señora de la Asunción, llevada a cabo en el gimnasio del Colegio Don Bosco. Este evento permitió compartir con jóvenes interesados en las diferentes congregaciones presentes. Además de los stands informativos, hubo momentos de alabanza, adoración eucarística y Santa Misa. Fue una oportunidad valiosa para transmitir y vivir el carisma propio de la Familia Comboniana junto a los asistentes.

Una semana más tarde, el domingo 15 de junio, realizamos nuestra convivencia mensual en comunidad, iniciando con la celebración de la Santa Eucaristía, seguida de un desayuno compartido. Durante la convivencia, reflexionamos sobre el Carisma Comboniano y trabajamos en un tema especial sobre los elementos clave que fortalecen la autoestima. Abordamos aspectos como el autocontrol, las metas personales, las habilidades de comunicación y la percepción de la imagen corporal. Como grata sorpresa, tuvimos la visita de una pareja de esposos interesada en conocer más sobre nuestra comunidad.

En cada actividad del mes, reafirmamos nuestro compromiso de servir y acompañar a las comunidades, siempre impulsados por nuestra fe y misión evangelizadora.

LMC Guatemala

A la escucha de Comboni

En cada paso de su vida misionera, Comboni se dejó cautivar por un amor que lo trascendía todo: el amor del Corazón de Jesús. Un amor tan profundo que no sólo transforma, sino que impulsa a la entrega total, a la donación sin reservas. Comboni entendió que seguir a Cristo era un compromiso radical de ser uno con Él.

MIRAR LA REALIDAD CON OJOS ABIERTOS

“Solidaridad y caridad: una mirada interconectada desde la fe y la humanidad” fue el lema del último encuentro de ComboJoven este año pastoral 2024/25.

Del 6 al 8 de junio de 2025, la comunidad de los misioneros combonianos de Granada acogió el 9º encuentro de ComboJoven. El lema, “Solidaridad y caridad»: una mirada interconectada desde la fe y la humanidad” nos interpeló profundamente durante un fin de semana lleno de vida, reflexión y compromiso donde, más que hablar, intentamos mirar y escuchar.

Desde el inicio, el ambiente nos empujó a pensar más allá de nuestras propias realidades. La solidaridad y la caridad dejaron de ser conceptos abstractos para convertirse en experiencias vivas, encarnadas. Descubrimos que no vivimos solos. Estamos conectados, no solo por redes o economía, sino por algo mucho más profundo: la humanidad compartida. Y esa conexión exige responsabilidad.

La solidaridad es un valor humano universal presente en todas las culturas y tradiciones más allá de la fe. Sin embargo, como cristianos, comprendimos que la caridad es el corazón de nuestra misión. No se trata solo de ayudar, sino de amar con gestos concretos, de cuidar, de estar. De hacernos cargo del otro, como hizo Jesús.

Uno de los momentos más impactantes fue recordar a misioneros como el P. José Javier Parladé, quien permaneció en Sudán tantos años, incluso en situaciones de violencia cuando muchos otros se fueron. Cuando en abril de 2023 estalló el actual conflicto en Sudán tuvo que ser evacuado porque apenas tenía movilidad. Él repetía: “No puedo abandonar a esta gente” y esta frase nos atravesó: caridad es quedarse, es amar hasta el final.

Guiados por la carta del papa Francisco “La esperanza no defrauda nunca» y su encíclica «Fratelli Tutti” descubrimos cinco dimensiones de la caridad: Caridad como alma de la misión, como misericordia concreta, como compromiso con los pobres, como testimonio de fe y como actitud cotidiana. Entendimos que cuidar de los otros, incluso del medio ambiente, también es caridad. Porque cuidar la casa común es cuidar a los más frágiles.

Pero también miramos la realidad con ojos abiertos, sin filtros. Escuchamos cifras de guerra, hambre, migración, exclusión y dolor. Duele, pero no podemos mirar hacia otro lado porque nuestra fe no nos permite ser indiferentes. El Evangelio nos llama a estar presentes. A ser esa diferencia. A mirar como Jesús mira.

Durante el encuentro, reconocimos que abrir los ojos no es fácil. Se necesita conversión. Se necesita dejar que nuestra mirada sea transformada. Y para eso, la mejor escuela es el encuentro con el otro. La experiencia concreta que hicimos en el proyecto “Calor y Café” fue clave. Esta asociación asiste a personas pobres y necesitadas ofreciendo comida, duchas, reparto de comida y lavandería. Nosotros no fuimos a “dar cosas”, fuimos a estar. Estar con personas que viven en la calle, escuchar, conversar, compartir silencios, soportar incluso gritos. Porque en ese estar se manifiesta la misericordia. No como lástima, sino como reconocimiento mutuo de dignidad. La lección fue clara: la gente necesita ser escuchada más que asistida. Necesitan calor humano, no solo café caliente. Y muchas veces, nuestras ganas de servir pueden hacernos olvidar eso.

Terminamos el encuentro con un llamado fuerte a ser “hombres y mujeres de Pascua”, señales vivas de resurrección. Aunque no podamos cambiar el mundo entero, sí podemos ser presencia de alegría, esperanza y ternura allí donde estamos. En cada gesto. En cada día. Con lo que somos y tenemos. Sin esperar a tener más.

Una pregunta que nos planteamos fue: ¿Cómo podemos responder a tantas situaciones? Sí, la realidad nos sobrepasa, pero la esperanza no puede anestesiarse. Debemos mantenernos lúcidos, atentos, y comprometidos. El mundo necesita testigos. Gente que no abandona. Gente que se queda. Gente que se entrega. Como decía San Daniel Comboni: “Salvar África con África.” Hoy podríamos decir: “Salvar el mundo con humanidad.”

El último encuentro de ComboJoven del año 2024/25 nos dejó este mensaje grabado en nuestros corazones: “Salvar el mundo con humanidad, mirar como Jesús y quedarse, incluso cuando todo empuja a huir.” Es tiempo de actuar, de amar sin límites. De transformar los viernes santos de tantas personas en Pascuas vividas.

Por Justus Oseko