Mundo Negro y Aguiluchos. Noviembre 2023

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Ensanchando el día del DOMUND

Acabamos de terminar el mes de octubre, y os quiero contar lo que ha pasado en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima en Murcia. Pensando que un día se nos quedaba corto, nos hemos embarcado en todo un mes misionero… y coincidiendo con los cinco domingos que nos regalaba el calendario, decidimos utilizar cada uno de ellos para visitar un continente. Ha sido especial, diferente y divertido, intentar decorar la iglesia con artesanía, mandalas, telas y otros objetos propios de cada rincón del mundo.
La propuesta iba más allá….introducíamos la eucaristía, invitando a la comunidad a ponerse un “calzado cómodo para el camino y a abrir el corazón” para ir a conocer y acoger realidades de todo el mundo.
Gracias a la generosidad de nuestro cura, las homilías quedaban a cargo de misioneros, y hemos tenido un laico de OCASHA, otro laico javeriano, una religiosa de la comunidad de las Hermanitas de Foucauld y una laica comboniana contándonos experiencias y otras cosas interesantes de sus andaduras lejos de nuestras fronteras.
Buscamos que las ofrendas trajeran también cosas propias de los continentes, para poner delante del altar tanta riqueza, diversidad, la tradición y particularidad de tantos hermanos. Así, no pudieron faltar artesanías, productos, revistas e incluso alimentos que decoraron y colorearon el centro de la iglesia. Los niños eran los encargados de acercar todo al altar.
Hicimos un trabajo importante, pensamos, en el momento de las peticiones, para recoger las dificultades, los sufrimientos, las guerras y tensiones de todos los rincones del mundo y pedir unidos y con fuerza por ellos. No descuidamos la creación y todo lo que se está haciendo con ella en nombre del “progreso” y de este consumismo exacerbado.
Han sido celebraciones preciosas y emocionantes, donde los ritmos, los colores, las voces y la participación eran distintas a lo de siempre.
En la semana del DOMUND también tuvimos la suerte de disfrutar de un concierto del grupo “Ngoma África” y de un día de Adoración en la iglesia dedicado a todos los misioneros del mundo.
Se organizó todo por el grupo misionero, muy animado, que montó también un mercadillo fantástico, y toda la comunidad ha respondido de una forma que nos ha sorprendido. Ha sido un mes verdaderamente especial, estamos muy contentos y queremos seguir regando esta semilla misionera para el resto del año.
Carmen Aranda. Laica misionera comboniana.

25 años de presencia de los LMC en la misión de Mongoumba (RCA)

Mons. Jesús Ruiz Molina, misionero comboniano, de nacionalidad española y obispo de la diócesis de Mbaïki, a donde pertenece nuestra misión de Mongoumba, luego de agradecer a los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) su labor misionera, a quienes nombró uno por uno -un total de 18 durante todo este tiempo- resaltó algunas de sus características:

Primera: Una misión de laicos con impronta femenina.
Sucede que a la misión de Mongoumba han venido más laicas que laicos. 15 mujeres por 3 varones. Esta misión por parte de los laicos lleva impronta femenina desde su comienzo, pues fue una misionera laica italiana, Marisa Caira, quien abrió esta misión para los laicos, habiéndole dedicado más de 20 años de su vida. Esta presencia femenina contrasta con una iglesia local, como la centroafricana, cuyos movimientos y fraternidades, donde la mayoría son mujeres, son dirigidos por hombres.

Segunda: La internacionalidad.
La misión no es de una sola nacionalidad, sino católica, es decir, universal. Y los LMC han dado testimonio que se puede vivir la fraternidad, aún con las diferencias culturales, bajo la guía de una misma fe. Aquello que nos hace diferentes, lejos de ser un obstáculo, llega a ser una oportunidad para el enriquecimiento mutuo y el crecimiento como misioneros, pues la misión nos impulsa no a encerrarnos, sino a abrirnos a lo novedoso y a asumir los retos que implica vivir con personas de otras nacionalidades.

Tercera: Una misión específica.
Sin dejar de estar abiertos al servicio de todos, los LMC han encontrado algunos campos de acción donde realizar su misión específica: la educación, la salud, y el pueblo Aka o pigmeos. Esto comporta una adecuada preparación en el terreno profesional y una atenta sensibilidad para el trato con un sector de la misión como los Aka, históricamente marginado y discriminado en el contexto nacional.

Mons. Jesús Ruíz, animó a los LMC a no desfallecer frente a las pruebas que continuamente como misioneros nos vemos sometidos. Es por ello que les recordó la experiencia de los discípulos de Emaús para dejarse acompañar por el Señor que con su palabra y la eucaristía nos abre los ojos para reconocerlo vivo y sentirlo que camina entre nosotros. “Si olvidamos la eucaristía, fuente y culmen de nuestro ser cristiano, -señaló Mons. Jesús Ruíz- nuestra misión se reduce a una labor humanitaria o filantrópica, pero no la de los testigos del Resucitado que contagian vida nueva”.

Cristina Souza, LMC, de Portugal, acompañada de las laicas Elia, también de Portugal, Cristina de Brasil y Anna de Polonia, en nombre de los laicos que han llevado acabo su servicio misionero en Mongoumba, agradeció a todos el apoyo y la confianza recibidos, así como la paciencia para acercarse y entender a la gente de la misión. Hizo mención de los compromisos adquiridos por los laicos en la educación, la salud, caritas y el pueblo Aka que no hubieran sido posible sin el acompañamiento de todos.

El padre delegado de Misioneros Combonianos en Centroáfrica, Víctor Hugo Castillo, reconoció la labor de los LMC para una misión donde no basta un interés personal, sino la fe bien puesta en el Señor Jesús que los ha llamado y enviado. Invitó a la gente a reflexionar sobre el testimonio de los laicos que han dejado su país, su gente y su cultura para insertarse en una realidad muy diferente sorteando no pocas veces las dificultades que esto comporta, así como el de vivir la fraternidad con personas de otras nacionalidades. Animó a los jóvenes de la misión a decidirse a servir como laicos misioneros en otros países, dado que ellos también desde su cultura tienen riquezas por compartir en otras latitudes. Y finalmente alentó a los LMC a no ver este año jubilar como un punto de llegada, sino de partida, para continuar la obra del Señor que no deja de invitar a sus elegidos a darle continuidad.

Misión de Mongoumba, Centroáfrica.
22 de octubre. Domingo mundial de las misiones

FORMACIÓN PARA LA MISIÓN: «PLAN PARA LA REGENERACIÓN DE ÁFRICA»

Para todos aquellos que entran en contacto con la vida y visión de Daniel Comboni, el Plan para la regeneración de África es una buena herramienta para iluminar nuestro camino misionero ya que nos ayuda a resituarnos ante el desafío misionero y la manera en la que desarrollamos nuestra vocación misionera.

La visión de fondo del Plan es verdaderamente profética y conserva toda su relevancia e importancia en la actualidad.

En 1864 Comboni empezó a escribir su plan para la regeneración de África desde la inspiración de Dios:

El 18 de septiembre de 1864, mientras me hallaba en Roma y asistía en la basílica de San Pedro a la beatificación  de Margarita María de Alacoque, se me ocurrió como un relámpago el pensamiento de formar un nuevo Plan para la cristianización de los pobres pueblos negros; cada una de sus partes me vinieron de lo alto como una inspiración.”
“Lo que sé de cierto es que el «Plan» es voluntad de DiosDios lo quiere para preparar otras obras para su Gloria”.
“El Plan se me ocurrió en la hora de mis más ardientes suspiros por aquellas infelices regiones. Al traducirse en su realización práctica, si no tiene la ventaja de lograr el objetivo con la rapidez con que en otras misiones los operarios evangélicos cosechan los frutos de sus sudores, ciertamente tiende de modo indefectible hacia ella. Su completa puesta en marcha sólo pediría que se abreviasen los días que Dios… ha fijado para ello”.


Algunas claves para comprender el plan de Comboni

La misión está vista desde el prisma de la Fe y desde el considerar a toda la humanidad como «familia de Dios» donde todos tenemos al mismo Padre. Por tanto el africano ha de ser considerado como un hermano: un igual al que amar

La misión comienza en Dios y nos lleva hacia el otro, hacia el hermano. El lenguaje de Comboni es el lenguaje de la ternura: «abrazar a toda la familia humana» haciendo causa común con los africanos, compartiendo sus alegrías y sus penas.

La metodología del Plan no de una eficacia inmediata, sino que es más bien un proceso largo, difícil…donde los frutos se recogen después de mucho tiempo y dificultades.

El eje central del Plan de Comboni siempre fue: “Salvar África mediante África”. Comboni pone a los africanos como futuros líderes de la sociedad y de sus propias comunidades eclesiales.

La misión no se construye individualmente sino en Comunidad. La misión africana es de toda la Iglesia. Laicos, sacerdotes, religiosas, africanos, europeos…, todos están llamados a trabajar juntos en la regeneración de África.

Para profundizar más en el Plan de Comboni:

«Merece la pena ser misionero, nunca he sido tan feliz, Dios no defrauda»

Con motivo de la celebración del Domund , el pasado jueves tuvo lugar una nueva edición de los «Jueves de RD» en la que participaron 4 misioneros/as españoles.

Con la presencia desde Corea del Sur de Ester Palma, misionera también digital; desde Benín, con el sacerdote de Barbastro-Monzón, Rafa Quirós, de la mano de Manos Unidas; desde la selva amazónica, César L. Caro, misionero en el Vicariato Apostólico de San José del Amazonas (Perú) y bloguero de este portal; y con Carmen Balguerías, misionera laica de Ocasha, con experiencias en Etiopía, Filipinas y Colombia, el encuentro digital, moderado por Jesús Bastante, redactor jefe de RD, ofreció sugerentes reflexiones y un vivo debate sobre la forma de ser y estar en la misión. Fuera, pero también dentro de España