Asamblea de las Hermanas Combonianas, provincia única europea

Sfide es un programa de televisión sobre hazañas humanas y deportivas logradas con voluntad y determinación. Por el audaz camino emprendido, se podría dedicar un episodio a la Asamblea de la Provincia Europea de las Hermanas Combonianas: el proceso de transformación y renovación que conduce a una única provincia europea es un verdadero desafío.

«Ampliar el espacio de la tienda» es el título de la asamblea que define este momento histórico.

Manu y yo fuimos invitados como representantes del LMC europeo. Nos impactó inmediatamente el título, ensanchar la tienda es el título que dimos en noviembre pasado a un camino de acompañamiento a una laica que había expresado el deseo de partir para una larga misión y que vio a cinco parejas LMC de Verona implicadas en el camino.

¡Gran armonía desde el principio!

En la nueva tienda, abierta sobre los 4 puntos cardinales, nos sentimos acogidos y fue una ocasión para estar con muchas hermanas: con algunas hay una amistad de muchos años, pero con todas nos sentimos en sintonía.

No sólo escuchamos con interés los temas propuestos, sino que nos sentimos conmovidos como pareja y como grupo de LMC en camino.

Nos llamó la atención la actitud e implicación de todos las participantes, desde las más jóvenes hasta las más experimentadas, como si todas fueran protagonistas de este cambio.

Presentaciones, observaciones y debates estuvieron animados por la tensión común de una comunidad que mira al futuro con valentía y no se deja frenar por preocupaciones de estabilidad y seguridades conquistadas.

«Atreverse juntas a lo nuevo», la invitación inicial, nos pareció asumida y plenamente puesta en práctica.

La dinámica propuesta para recoger las aportaciones de la asamblea hizo el trabajo estimulante y ameno, e implicó a todas las presentes, incluso a las que estaban conectadas por Internet.

Fue rico y estimulante en cuanto al contenido, donde la presencia de todas las ramas de la Familia Comboniana recordó una vez más el tema, tan querido para nosotros, de la Unidad, tan vivo incluso en la Asamblea.

La metodología de la «Conversación en el Espíritu» en pequeños grupos fue muy eficaz para hacer surgir una frase-objetivo-perla, plasmada en el camino asambleario hasta ahora, pero fruto de la acción del Espíritu en varias personas.

Todos los presentes pudieron tomar la palabra, confirmando este estilo de hacer las cosas juntos, e informar de lo que había surgido en el discernimiento grupal.

Durante los tres intensos días de Asamblea algunos puntos resonaron profundamente en el corazón de ambos (el mío y el de Pol):

  • adoptar una apertura a lo nuevo: una tienda abierta por los cuatro costados;
  • la belleza de estar juntos como don del Espíritu;
  • la actitud de cuidar a las hermanas enfermas vista como riqueza que hay que custodiar;
  • no cambiar la mentalidad, sino pasar a una mentalidad de cambio», que luego se convierte en una forma de vida;
  • el respeto y la consideración cuidadosa de las opciones especiales y solitarias de algunas hermanas, para poder captar su significado profético.

Gracias por esta hermosa y comprometedora experiencia y por el camino que hemos recorrido juntos como Familia Comboniana; gracias por los rostros amigos que hemos vuelto a encontrar de tantos países diferentes, gracias por los nuevos encuentros, gracias a Comboni que inspira nuestros pasos y nos enseña a atrevernos a dar nuevos pasos.

Nuestro deseo es ¡buen viaje y ensanchemos nuestra tienda!

Manupol

Experiencia misionera en Kenia

Seguimos compartiendo las experiencias misioneras de este verano. En esta ocasión nos escribe Tere Monzón desde Kenia. Ella forma parte del equipo coordinador dela familia comboniana que está acompañando a un grupo de jóvenes en una experiencia de trabajo. en Lokichar.

«Una vez que nos reunimos todo el grupo en Nairobi y visitamos el museo nacional y la catedral marchamos a Lokichar, lugar donde realizaríamos nuestra experiencia.
Lokichar es el centro parroquial y aquí se encuentran escuelas, hospital, centro de personas con discapacidad (mayoría por problemas de polio) etc.

Después de unos días conociendo esta realidad, fuimos a Karapata un sector de la parroquia muy importante y alejado (aquí la población está muy dispersa y eso dificulta las actividades).
Aquí estuvimos una semana. Por las mañanas celebramos la Eucaristía en dos o tres comunidades, las cuales, nos acogían muy calurosamente y nos ofrecían regalos.

Por las tardes después del descanso se realizaban actividades en el huerto o cualquier cosa que ayudara a la mejora de la comunidad que nos ha acogido.

De vuelta a Lokichar se comenzaron los talleres (costura, juegos con los niños, visita a escuelas, hospital, enfermos y hasta pintar una escuela sin faltar la ayuda con conocimientos informáticos)

En los últimos días aprovechamos para visitar el parque nacional de EMBOSELI y ver la fauna del país así como la visita al lago Turkana.

Damos gracias a Dios por este tiempo que nos ha regalado que ha sido muy enriquecedor para todo el grupo y que ha servido para seguir sembrando la semilla misionera entre nuestros jóvenes».

Tere Monzón. LMC España

Beato Giuseppe Ambrosoli: médico y misionero

Hoy 28 de julio celebramos la memoria del beato Giuseppe Ambrosoli, misionero comboniano que entregó su vida a los enfermos más pobres de Uganda, país donde construyó un hospital y atendió a sus pacientes con amor y mucha fe.

Giuseppe Ambrosoli nació en Italia el 25 de julio de 1923. Su madre, Palmira, fue quien le enseñó, con el ejemplo, a ayudar a quienes más lo necesitaban. Además, llenó de amor la infancia del futuro beato. Cuando tenía 19 años, Giuseppe entró a la universidad para estudiar Medicina, pero interrumpió sus estudios porque durante la Segunda Guerra Mundial dio refugio en su casa a todos los que podía. A los judíos perseguidos los llevó hasta Suiza para que pudieran escapar de una muerte segura.

Pero lo que hizo no le gustó a las autoridades y para proteger a su familia, Ambrosoli se entregó y fue enviado a Alemania, donde lo obligaron a entrenar como soldado; sin embargo, cada vez que podía, asistía a una iglesia donde encontraba consuelo con el Señor.

Una vez que la paz volvió, Ambrosoli se convirtió en médico, pero ya había decidido que quería ser misionero y ayudar a los enfermos en África, por lo que buscó al superior comboniano y le ofreció su vida y sus conocimientos como doctor. Fue aceptado y enviado a Londres para especializarse en enfermedades tropicales. También se dedicó a estudiar para convertirse en sacerdote y finalmente fue enviado a Uganda para crear un hospital en 1955.

El padre Giuseppe no sólo trabajaba como médico en el hospital, sino como albañil, y con sus manos ayudó a construirlo y equiparlo; además, creó una escuela para enfermeras. Pero la cruel guerra lo volvió a encontrar en 1987, cuando los militares lo obligaron a desalojar el hospital en 24 horas, por lo que junto a cientos de enfermos recorrió 120 kilómetros entre balas para ponerse a salvo. Sin embargo, el padre, que ya presentaba síntomas de enfermedad, falleció el 27 de marzo de ese año al no poder soportar la huida. No había médicos cerca para ayudarlo.

Siete años después, el cuerpo del padre fue llevado a su hospital en Kalongo, donde actualmente reposan sus restos y donde fue beatificado el 20 de noviembre de 2022 en medio de una enorme fiesta en su memoria.

En la actualidad el Beato Giuseppe Ambrosoli, es el patrono del escolasticado comboniano de Granada.

Que él y San Daniel Comboni continúen intercediendo por nosotros y por el pueblo africano al que tanto amaron.

Campamento Aguiluchos. Verano 2024

El verano es tiempo de campamentos y en Aguiluchos lo saben bien. Después de un año entero de convivencias mensuales en Madrid y Granada, esta semana un grupo de chavales acompañados por sus monitores y por los PP. Zoé Musaka y Justus Oseko se encuentran en Daimiel disfrutado de unos días de campamento. El tema del campamento es : «Una misión a través del tiempo» . A través de dinámicas y juegos muy divertidos, excursiones, ratos de piscina y regulares momentos de oración se pretende el crecimiento en valores cristianos y misioneros de los niños y niñas.

P. Ezequiel Ramín, mártir por la justicia

Un día como hoy 24 de julio de 1985, el misionero comboniano P. Ezequeil Ramín era brutalmente asesinado en Brasil por su compromiso en la defensa de la Vida y los derechos de de los indígenas y pequeños campesinos. 39 años después, su mensaje y martirio siguen animando en la lucha por la justica a las comunidades cristianas de Rondonia y hacen de Ezequiel Ramin un profeta de ayer y hoy.

Su historia

Nacido en Italia en 1953, Ezequiel Ramin, aprendió desde temprano a vivir la fe con autenticidad y compromiso. Estudió, creció y vivió su juventud soñando con soluciones a algunos problemas de los países más pobres. No se contentó con teorías, se involucró directamente en el movimiento “Manos extendidas”, hasta asumir el liderazgo. La manera de ser de Ezequiel asociaba gran sensibilidad por los pobres junto a una personalidad fuerte. Poco a poco maduró su vocación misionera. Entendió que no era suficiente dedicar unas horas a la semana en beneficio de los excluidos. Su corazón le pedía algo más. Sentía que Dios lo llamaba a ir en misión más allá de las fronteras, y por eso, decidió ser misionero.

El P. Ezequiel tenía un hermoso sueño: amar sin fronteras. Su sueño no incluía solamente a sí mismo, pero en él estaban muchas personas. En 1984, llegó a él la oportunidad de vivir ese sueño misionero. Con 31 años de edad, el P. Ezequiel fue enviado a Brasil.

El Gobierno Federal había iniciado en aquella región un proceso de colonización a gran escala. La gente venía a los miles de los cuatro rincones del país, cargando sus cosas y tratando de dejar atrás sus sufrimientos. Pero los lotes preparados por el Gobierno no eran suficientes para tanta cantidad de familias que llegaban constantemente. Gran parte de ellas acababan viviendo de favores o trabajando en la tierra de otros, pero bajo la condición de dar parte de la producción al propietario del lote.  De ese modo, en Cacoal, como en toda Rondônia, había muchísimas familias sin tierra. Los Conflictos de tierra eran, y aún hoy, resueltos a precio de bala. Matar a la gente, para algunos, era una profesión que rendía.

Al llegar a Cacoal, a mediados del año 1984, el P. Ezequiel abrazó con garra y espíritu de comunión el proyecto eclesial de la diócesis de Ji-Paraná y el trabajo pastoral realizado en la parroquia de Cacoal por los Combonianos. Encontró comunidades eclesiales en el interior y en la ciudad que contaban con líderes con un buen grado de compromiso y madurez. No tuvo dificultad para insertarse. Sus constantes visitas le permitieron ver y experimentar el sufrimiento vivido por las familias pobres y los indígenas. La dura realidad que encontró le tocaba profundamente. Sufría con el sufrimiento del pueblo: “Cada cinco días, un líder de las Comunidades Eclesiales de Base es asesinado. Aquí la gente tenía tierra, pero fue vendida. Tenían casas pero fueron destruidas. Tenían hijos pero murieron. Habían abierto las carreteras pero fueron cerradas.”

Se colocó valientemente en defensa de los indígenas y de los agricultores pobres, en la lucha por el derecho a la tierra ya la vida digna. Hizo causa común con los pobres de la Amazonia. Comprendió que ser misionero era servir a los que más sufrían: “Mi trabajo aquí es de anuncio y denuncia. No podría ser diferente considerando la situación del pueblo. Necesitamos apoyar decididamente los movimientos populares y las asociaciones sindicales. La fe necesita caminar junto con la vida … ”

No tardaron en llegarle amenazas de muerte. Había quien se sentía incómodo por su solidaridad con las familias pobres sin tierra. Para algunos, su amistad y apoyo a los indios Suruí se había convertido en una amenaza.

En una de sus últimas homilías declaró: “El sacerdote que les habla ha recibido amenazas de muerte. Querido hermano, si mi vida le pertenece, también le pertenece mi muerte. Pero si queremos encontrar la verdadera razón para su actuación como misionero y su entrega, aquí la tenemos en primera persona: Liberemos a las personas del hambre, de las enfermedades, hagamos de ellas personas libres, testimoniando de este modo al Cristo que está dentro de nosotros. A este punto, amigos, si no formamos parte de la solución, formamos parte del problema. ¡Piensen en eso y hagan las cuentas!«