En el Día Internacional de la Tierra nos unimos a todas las personas comprometidas en el cuidado del planeta. Hoy más que nunca es necesario que nos replanteemos nuestra relación con el mundo natural ya que no podemos olvidar que la salud de los seres humanos depende de la salud de la Madre Tierra.
En este día, el papa Francisco ha advertido d en un mensaje en la red social X de que el Planeta «se está dirigiendo a la ruina».
«Nuestra generación ha dejado en herencia muchas riquezas, pero no hemos sabido custodiar el Planeta y no estamos custodiando la paz».
Francisco nos invita a «convertirnos en artesanos y constructores de la casa común, la Tierra».
La semana pasada se estrenaba en los cines españoles la película El Salto dirigida por Benito Zambrano y protagonizada por Moussa Sylla, Edith Martínez-Val, Eric Nantchouang y Nansi Nsue. Basada en hechos reales, quiere dar visibilidad al drama de las personas migrantes que saltan la valla de Melilla, la violencia a las que se enfrentan y las injusticias que sufren por su situación administrativa.
El salto es una historia dura, pero a la vez llena de humanidad, es la historia de Ibrahim que llegó a España desde, donde vive con Mariama y trabaja como albañil.Desde Maletas de cartón os animamos a ver esta película tan potente y necesaria.
Queremos agradecer a Benito Zambrano por su sensibilidad y empatía a la hora de visibilizar una realidad tan dura y dolorosa, por dar a sus protagonistas unos perfiles tan reales, humanos, que comparten de valores universales. A Moussa Sylla por su interpretación desde el compromiso, la empatía y la humildad, a Ibrahim por su valor a compartir parte de su historia y de su trayecto y a todas las organizaciones, las mujeres y los hombre valientes, que trabajan en frontera que han apoyado este proyecto artístico para devolver dignidad y derechos a todas las personas obligadas a cruzar las fronteras sin derechos y sin humanidad.
Es una película dedicada al coraje y a la valentía de todas las personas que cruzan fronteras, que buscan una vida digna y que piden que se respete su humanidad.
Nos sumamos al mensaje de la película de sensibilizar sobre la realidad migratoria de la frontera, sobre el dolor de la valla y sobre la responsabilidad de humanizar fronteras que matan.
Como Movimiento LMC, nos unimos a todas la entidades de Iglesia que instan a los partidos políticos del Congreso de los Diputados a votar a favor de la toma en consideración de la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) para la regulación extraordinaria de personas extranjeras.
Con pleno conocimiento de las consecuencias de la irregularidad administrativa en la vida de las personas migrantes, estas entidades eclesiales llevan desde el año 2021 apoyando el proceso por una regularización extraordinaria de las personas que residen en situación irregular en nuestro país. Este proceso ha contado con un respaldo transversal y diverso de la sociedad civil organizada, así como de más de 700.000 ciudadanos y ciudadanas, cuyas firmas han posibilitado presentarlo al Congreso de los Diputados como una Iniciativa Legislativa Popular.
Momento crucial de la ILP
El próximo martes 9 de abril los partidos políticos han de decidir si la toman en consideración, abriendo un período sosegado de diálogo sobre esta reivindicación ciudadana, o por el contrario rechazan y ponen fin a su tramitación antes siquiera de debatir en profundidad sobre ella.
Tanto por la temática tratada por la iniciativa legislativa, con su potencial impacto positivo en la vida de muchas personas, como por la legitimación democrática que ofrece el apoyo de centenares de miles de ciudadanos a través de sus firmas, resultaría incomprensible que esta iniciativa no sea debatida por los representantes políticos en la sede de nuestra soberanía popular.
Por todo ello, estas entidades eclesiales convocan a los partidos políticos con representación parlamentaria a iniciar conjuntamente un diálogo constructivo, votando a favor de la toma en consideración de la ILP.
Nos encontramos viviendo un momento transformador para todos nosotros y para nuestra Iglesia en un mundo que experimenta devastación ambiental y social, con cambios climáticos, contaminación y la sexta extinción masiva en la historia del planeta que avanza a grandes pasos.
Compartimos este vía crucis como un signo especial para experimentar el camino recorrido por Jesús para representar la forma cómo en la actualidad Cristo se encarna en este territorio y su gente, logrando vivir, morir y resucitar en la Panamazonía. Que la esperanza pascual de la resurrección de Cristo nos ayude a hacerlo presente en la región amazónica, en nuestra Iglesia y en cada uno de nuestros corazones.
Cada segundo viernes del mes de febrero, desde hace más de 50 años, generaciones de españoles han practicado el Ayuno Voluntario apuntándose a ese pequeño gesto tan simbólico como cargado de sentido: un café menos puede transformarse en material escolar para escolarizar a una niña; una comida menos puede haber proporcionado semillas para algún huerto de mujeres… Y la suma de todas las colaboraciones se ven materializadas en centenares de proyectos de desarrollo en decenas de países, que Manos Unidas apoya cada año.
«Entendemos que abstenerse de comida es un tipo de ayuno. Una manera de tomar consciencia del sufrimiento que padecen a diario millones de personas en el mundo que ayunan involuntariamente porque no tienen alimentos que comer; somos conscientes que es un pequeño acercamiento a su dolor porque es solo un día», explica Cristina Urrutia, del Departamento de Parroquias de Manos Unidas.
Para Urrutia, este ayuno al que convoca Manos Unidas, es una forma de «liberarnos de las esclavitudes del egoísmo, de la indiferencia, del orgullo, de la enfermedad del consumo desmedido, del móvil, de la televisión o del ordenador. Un gesto que nos ayuda a acercarnos al sufrimiento de los demás».
La capacidad de las personas para ponerse en el lugar del otro, de ver la vida a través de sus ojos, y de sentir lo que la otra persona está sintiendo «nos acerca más a Jesús», asegura Urrutia.
El Ayuno Voluntario se engloba en las actividades de presentación de la Campaña Anual de la ONG, —que, en 2024, trabajará por la justicia climática bajo el lema «El Efecto Ser Humano»—, y que culminan el domingo 11 de febrero con la Jornada Nacional de Manos Unidas, en la que lo recaudado en la colecta de todas las parroquias de España se destina a los fines de la ONG: la labor de Educación para el Desarrollo y la financiación de proyectos en América, Asia y África.
La Hora del Hambre
Junto a las «Cenas del Hambre» y el Ayuno Voluntario, ofrecemos «La Hora del Hambre», invitando a tomar conciencia de «El Efecto Ser Humano», la única especie capaz de cambiar el planeta. Es un tiempo de reflexión y oración que nos llama a la conversión.
En «La Hora del Hambre», cada persona, familia o grupo detiene su actividad cotidiana para centrar su mente y su corazón en tomar conciencia del inmenso drama que significa la desigualdad para millones de personas.