Los contextos del Sínodo Amazónico

A menos de dos meses del inicio de este evento que transciende más allá de la Iglesia, diversos puntos de la actualidad van entrelazando la trama en esta región estratégica. 

La revista Misiones Extranjeras, editada por el IEME, dedicaba su número 289 a distintos aspectos de este acontecimiento. Entre ellos, publica un artículo sobre las presiones políticas en Brasil en lo que denominan contra sínodo. Por otra parte, el pasado 23 de julio fue encontrado muerto el líder indígena Emyra Waiapi en circunstancias presuntamente violentas. El presidente de Brasil mantiene tesis opuestas a la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, que ha condenado lo que callifica como asesinato provocado por garimpeiros que tratan de limpiar el terreno para poder explotar la zona en busca de oro.

Desde el Vicariato de Yurimaguas, Jaime Palacio nos recuerda esta semana el Foro sobre los impactos socio ambientales de la palma aceitera celebrado en esta localidad hace unos meses. Denuncian la migración forzada que generan estos cultivos en la región. Cuando el 70% de las migraciones forzadas en el mundo se deben a causas ambientales, la situación de Yurimaguas se une lamentablemente a otros casos cercanos al ámbito de REDES, como el de los pobladores de Piquiá de Baixo. Esta localidad del norte de Brasil ganó el nuevo nombre de Piquiá da Conquista al conseguir el reasentamiento en nuevas tierras tras la lucha de años resistiendo la presión de la minería, en este caso de hierro. Una de las líderes de esta comunidad, Flavia Nascimento, visitará Madrid con motivo del inicio del Sínodo.

Las comunidades eclesiales son protagonistas de estas historias de esperanza. Para ellas, se trata de su día a día. Tejen así el contexto cercano de este Sínodo Amazónico, que es el que soporta los macro contextos que ocupan las páginas de los diarios internacionales. REDES quiere acompañar y visibilizar la marcha de estas comunidades, que es Buena Noticia para el mundo.

(fuente: http://www.redes-ongd.org)

Indignación ante la vulneración de los derechos de las personas migrantes y refugiadas

Ayer viernes, la Red Migrantes con Derechos de la Diócesis de Orihuela-Alicante, ha publicado un comunicado para expresar su indignación y no permanecer indiferentes ante el cúmulo de situaciones que están sufriendo algunas organizaciones humanitarias y otras personas que se dedican a acoger, proteger, promover e integrar a las personas migrantes y refugiadas.

Tal y como recoge el comunicado, desde la Red Migrantes con Derechos, nos unimos a tantas voces que, en la Iglesia y en la sociedad, manifiestan su inmenso dolor ante las tragedias humanitarias que día a día afectan a migrantes y refugiados en el mediterráneo y en tantas partes del mundo.

Migrantes con Derechos, compuesta por Cáritas Española, la Comisión Episcopal de Migraciones, Justicia y Paz, CONFER y el Sector Social de la Compañía de Jesús, quiere manifestar su indignación y recordar que, detrás de estos flujos migratorios, está siempre la inhumanidad de una sistema económico injusto en el que prevalece el lucro sobre la dignidad de la persona y el bien común, así como la violencia y la pobreza que genera la guerra, el hambre y la persecución por motivos políticos, del color de la piel, sexo, religión etc.

Finalmente y apoyando el comunicado de la Diócesis de Orihuela-Alicante, alzamos nuestra voz y pedimos a los gobiernos y a sus representantes que no pongan dificultades para realizar este trabajo humanitario.

Desde la Red llamamos también a toda la sociedad en su conjunto a expresar su rechazo a todas las políticas que conlleven la discriminación y la exclusión de las personas migrantes y refugiadas, así como la vulneración de sus derechos humanos más básicos.

Puedes leer el comunicado completo pinchando en el siguiente enlace:

Haz clic para acceder a 7772-comunicado-migra.pdf

Fuente: CONFER

Caravana Abriendo Fronteras

Una de nuestras prioridades como Misioneros Combonianos en Europa es el trabajo con inmigrantes, sobre todo los procedentes del continente africano. Muchos de nosotros hemos sentido el calor de la acogida de los africanos cuando hemos vivido en el continente y nos duele la discriminación que ellos sufren cuando llegan a Europa. No es justo y por eso estamos siempre abiertos para unirnos a todas las iniciativas que defienden los derechos de las personas inmigrantes.

Lo estamos haciendo apoyando la red Caravana Abriendo Fronteras que recorre estos días de julio el sur de España para denunciar las políticas migratorias europeas y en concreto las graves deficiencias del sistema institucional de acogida en la región Andaluza y en toda España. Entre las actividades programadas tuvo lugar en Granada el 13 de julio una mesa redonda de intercambio de experiencias de acogida solidaria que fue moderada por el comboniano Rafael Pérez (micrófono en mano en la foto).

Fuente: HOZANA.ORG

VI Encuentro África en Granada: «Somos de la Tierra»

Estos días en Granada,  hemos tenido la oportunidad de escuchar y compartir  como familia comboniana la experiencia de vida de Silas Saikor,  activista de Liberia que el pasado el 3 de febrero, recibió el PREMIO MUNDO NEGRO a la Fraternidad 2018.
Es un hombre afable y cercano, sensible a la injusticias, defensor y luchador incansable del medio ambiente y de los derechos de las comunidades rurales de su país.
Implicado en organizaciones no gubernamentales le llevó a conocer el drama de su pueblo ante la devastadora tala ilegal de árboles.  Por ésta y otras formas de corrupción, fundó el Sustainable Development Institute (SDI) cuyo objetivo era hacer una investigación rigurosa para denunciar y dar a conocer al mundo, la explotación de los recursos y el abuso de determinadas multinacionales.
El año 2006, en reconocimiento  a su trabajo se le otorgó el Premio Medioambiental Golman, conocido como el Premio Nobel Verde. 

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Lloramos con la Madre Tierra lágrimas de barro y sangre

La Red Iglesias y Minería llora junto a las víctimas del crimen socioambiental de Brumadinho, Minas Gerais (Brasil)

Estamos escribiendo hoy desde esta comunidad violada, que conocemos bien y que hoy volvemos a visitar, después de haber celebrado con ella varias veces en el caminar, la vida y la resistencia frente a la expansión de la minería.

Escribimos también desde las muchas comunidades latinoamericanas afectadas por la violencia arrogante del extractivismo, abrazadas hoy silenciosamente a la pequeña Brumadinho, en lágrimas.

Estamos solidarios con las familias de las víctimas y las comunidades de fe, que tendrán el duro desafío de reconstruir la esperanza. Nos unimos también a la Arquidiócesis de Belo Horizonte, que con las palabras del Evangelio definió la tragedia como “abominación de la desolación”, refiriéndose a los “absurdos nascidos de las ganancias y el desprecio al otro, a la verdad y al bien de todos”.

Seguimos acompañando y asesorando a las iglesias comprometidas en los territorios heridos por la minería y en todos los conflictos abiertos entre empresas extractivas y comunidades (Solo en Brasil hay más de 70 Diócesis donde fueron mapeados estos conflictos).

La impunidad consolida el crimen

Iglesia y MineriaLa empresa VALE S.A., junto a la BHP Billiton, es la responsable de 19 muertes y de la contaminación de toda la cuenca del Río Doce, el 05 de noviembre del 2015. La repetición del mismo daño, tres años después, con un rastro de muertes mucho más graves, es la confirmación de la incapacidad de gestión y prevención de daños, desinterés y conducta criminal.

Esta responsabilidad involucra también al Estado, que otorga licencias a los proyectos extractivos y debería monitorearlos para garantizar la seguridad y la vida digna de las comunidades y del medio ambiente.

La responsabilidad del Estado es doble, porque la impunidad y la falta de reparaciones completas y suficientes para las víctimas del crimen de Marina fue una de las condiciones principales que permitieron el nuevo crimen de Brumadinho.

Puertas giratorias

Iglesia y MineriaAbrazados, el capital de las empresas mineras y el poder político, facilitan la instalación o ampliación de los grandes proyectos extractivos, minimizando las condiciones y las reglas de licenciamiento de los mismos. La propia “Córrego do Feijão”, cuyo depósito de desechos tóxicos se rompió, obtuvo en diciembre del 2018 una licencia ambiental para la expansión del 88% de sus actividades. En el Consejo de Políticas Ambientales del Estado de Minas. Solamente el Foro Nacional de la Sociedad Civil en la Gestión de Cuencas Hidrográficas (FONASC) votó en contra de la expansión, denunciando mecanismos “insanos” para reducir las exigencias en el licenciamiento de los grandes emprendimientos mineros.

No se pueden llamar “accidentes ambientales” a los desastres provocados por conductas irresponsables de las empresas aliadas al poder público.

Sociedad civil organizada pero no escuchada

Desde 2011 la población de Brumadinho y de la región, se manifiestan de forma organizada contra la mina, sus impactos y amenazas. El FONASC, en diciembre del 2018, escribió una comunicación oficial al Secretario Estatal del Medio Ambiente, pidiendo la suspensión del licenciamiento de la mina “Córrego do Feijão”. La articulación Internacional de los Afectados y Afectadas por la Vale denunció en la Asamblea General de los Accionistas de la Vale, en abril del 2018, “los peligros del reiterado proceso de reducción de gastos y costos en sus operaciones”, haciendo mención explícita a los diversos depósitos de desechos.

Los responsables de estos crímenes no pueden alegar justificaciones de desconocimiento. Al contrario, en nombre del progreso y del lucro de pocos, hay una descalificación sistemática de las voces diferentes.

Con energía, hacemos resonar las palabras del Papa Francisco en la Encíclica Laudato Si’: “en el debate, deben tener un lugar privilegiado los moradores locales, aquellos mismos que se interrogan sobre que es lo que desean para si y para sus hijos y pueden tener en consideración las finalidades que trascienden el interés económico inmediato” (LS 183).

Flexibilizar hasta quebrar

Iglesia y MineriaEl recién elegido Presidente de Brasil, atendiendo a las presiones de quien financió su campaña, manifestó el plan de flexibilizar al máximo el control y licenciamiento ambiental. Criticó la supuesta “industria de la multa ambiental”; su Gobierno despojó de atribuciones a la cartera del Medio Ambiente, suspendió contratos con ONGs empeñadas en defender el medio ambiente, extinguió secretarías que trabajaban para políticas públicas contra el calentamiento global.

También los gobiernos anteriores facilitaron la expansión sin control de la minería en el país, promoviendo el Plan Nacional de Minería y reformulando, por decreto, el Marco Legal de la Minería.

Los acontecimientos recientes demuestran, violentamente, que estas políticas son un suicidio colectivo y una amenaza a la vida de las futuras generaciones.

Este modelo de crecimiento es insustentable y letal; no se puede chantajear a quien necesita empleo para sobrevivir en regiones controladas por la minería, sin garantizar al mismo tiempo seguridad, salud y bienestar social. Los problemas no se resuelven “apenas con el crecimiento de los lucros de las empresas y de los individuos”. “No basta conciliar, en un término medio, el cuidado de la naturaleza con la renta financiera, o la preservación del ambiente con el progreso. En este tema los términos medios son sólo una pequeña demora en el derrumbe. Simplemente se trata de redefinir el progreso”. (LS190,194)

Falsos Diálogos

Con frecuencia, las empresas y los gobiernos apelan a la mediación de los conflictos con las comunidades a través del “diálogo”. Buscan, inclusive, la intermediación de las iglesias, para ofrecer a estos procesos mayor credibilidad.

También institucionalmente se han invertido en mediaciones extrajudiciales y términos de ajustes de conducta para hacer más efectiva y rápida la reparación de daños y violaciones ambientales.

La falta de ejecución de las mitigaciones y reparaciones, la dejadez en prevenir nuevos desastres y la repetición de prácticas irresponsables y criminales confirman que: este tipo de propuesta no es un diálogo verdadero. Es una estrategia de las empresas para seducir a la opinión pública, garantizando una especie de licencia social para contaminar, reducir la resistencia popular y eludir que el gran capital puede convertirse a los valores de la sostenibilidad y del bien común.

Más que este “diálogo”, asimétrico e irrespetuoso, confiamos en las reglas democráticas de protección ambiental y de los derechos de las poblaciones, así como en autoridades que efectivamente monitoreen su respeto y castiguen a quien las viola. Apoyamos un Tratado Vinculante para Empresas y Derechos Humanos, en el nivel internacional, y una responsable, eficaz y rápida respuesta judicial para quienes apuestan por la impunidad o, a lo máximo, en una leve incidencia financiera de rara multas aplicadas.

¡El crimen socio-ambiental no es un accidente!

Iglesia y Mineria

Desde Brumadinho y desde América Latina, 26 de enero, 2019