Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2019

 «La buena política está al servicio de la paz»

1. “Paz a esta casa”
Jesús, al enviar a sus discípulos en misión, les dijo: «Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros» (Lc 10,5-6).

Dar la paz está en el centro de la misión de los discípulos de Cristo. Y este ofrecimiento está dirigido a todos los hombres y mujeres que esperan la paz en medio de las tragedias y la violencia de la historia humana.[1] La “casa” mencionada por Jesús es cada familia, cada comunidad, cada país, cada continente, con sus características propias y con su historia; es sobre todo cada persona, sin distinción ni discriminación. También es nuestra “casa común”: el planeta en el que Dios nos ha colocado para vivir y al que estamos llamados a cuidar con interés.

Por tanto, este es también mi deseo al comienzo del nuevo año: “Paz a esta casa”.

2. El desafío de una buena política
La paz es como la esperanza de la que habla el poeta Charles Péguy; [2] es como una flor frágil que trata de florecer entre las piedras de la violencia. Sabemos bien que la búsqueda de poder a cualquier precio lleva al abuso y a la injusticia. La política es un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre, pero cuando aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción.

Dice Jesús: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos» (Mc 9,35). Como subrayaba el Papa san Pablo VI: «Tomar en serio la política en sus diversos niveles ―local, regional, nacional y mundial― es afirmar el deber de cada persona, de toda persona, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, de la humanidad».[3]

En efecto, la función y la responsabilidad política constituyen un desafío permanente para todos los que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo. La política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad.

3. Caridad y virtudes humanas para una política al servicio de los derechos humanos y de la paz
El Papa Benedicto XVI recordaba que «todo cristiano está llamado a esta caridad, según su vocación y sus posibilidades de incidir en la pólis. […] El compromiso por el bien común, cuando está inspirado por la caridad, tiene una valencia superior al compromiso meramente secular y político. […] La acción del hombre sobre la tierra, cuando está inspirada y sustentada por la caridad, contribuye a la edificación de esa ciudad de Dios universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana».[4]Es un programa con el que pueden estar de acuerdo todos los políticos, de cualquier procedencia cultural o religiosa que deseen trabajar juntos por el bien de la familia humana, practicando aquellas virtudes humanas que son la base de una buena acción política: la justicia, la equidad, el respeto mutuo, la sinceridad, la honestidad, la fidelidad.

A este respecto, merece la pena recordar las “bienaventuranzas del político”, propuestas por el cardenal vietnamita François-Xavier Nguyễn Vãn Thuận, fallecido en el año 2002, y que fue un fiel testigo del Evangelio:

Bienaventurado el político que tiene una alta consideración y una profunda conciencia de su papel.
Bienaventurado el político cuya persona refleja credibilidad.
Bienaventurado el político que trabaja por el bien común y no por su propio interés.
Bienaventurado el político que permanece fielmente coherente.
Bienaventurado el político que realiza la unidad.
Bienaventurado el político que está comprometido en llevar a cabo un cambio radical.
Bienaventurado el político que sabe escuchar.
Bienaventurado el político que no tiene miedo.[5]

Cada renovación de las funciones electivas, cada cita electoral, cada etapa de la vida pública es una oportunidad para volver a la fuente y a los puntos de referencia que inspiran la justicia y el derecho. Estamos convencidos de que la buena política está al servicio de la paz; respeta y promueve los derechos humanos fundamentales, que son igualmente deberes recíprocos, de modo que se cree entre las generaciones presentes y futuras un vínculo de confianza y gratitud.

4. Los vicios de la política
En la política, desgraciadamente, junto a las virtudes no faltan los vicios, debidos tanto a la ineptitud personal como a distorsiones en el ambiente y en las instituciones. Es evidente para todos que los vicios de la vida política restan credibilidad a los sistemas en los que ella se ejercita, así como a la autoridad, a las decisiones y a las acciones de las personas que se dedican a ella. Estos vicios, que socavan el ideal de una democracia auténtica, son la vergüenza de la vida pública y ponen en peligro la paz social: la corrupción —en sus múltiples formas de apropiación indebida de bienes públicos o de aprovechamiento de las personas—, la negación del derecho, el incumplimiento de las normas comunitarias, el enriquecimiento ilegal, la justificación del poder mediante la fuerza o con el pretexto arbitrario de la “razón de Estado”, la tendencia a perpetuarse en el poder, la xenofobia y el racismo, el rechazo al cuidado de la Tierra, la explotación ilimitada de los recursos naturales por un beneficio inmediato, el desprecio de los que se han visto obligados a ir al exilio.

5. La buena política promueve la participación de los jóvenes y la confianza en el otro
Cuando el ejercicio del poder político apunta únicamente a proteger los intereses de ciertos individuos privilegiados, el futuro está en peligro y los jóvenes pueden sentirse tentados por la desconfianza, porque se ven condenados a quedar al margen de la sociedad, sin la posibilidad de participar en un proyecto para el futuro. En cambio, cuando la política se traduce, concretamente, en un estímulo de los jóvenes talentos y de las vocaciones que quieren realizarse, la paz se propaga en las conciencias y sobre los rostros. Se llega a una confianza dinámica, que significa “yo confío en ti y creo contigo” en la posibilidad de trabajar juntos por el bien común. La política favorece la paz si se realiza, por lo tanto, reconociendo los carismas y las capacidades de cada persona. «¿Hay acaso algo más bello que una mano tendida? Esta ha sido querida por Dios para dar y recibir. Dios no la ha querido para que mate (cf. Gn 4,1ss) o haga sufrir, sino para que cuide y ayude a vivir. Junto con el corazón y la mente, también la mano puede hacerse un instrumento de diálogo».[6]

Cada uno puede aportar su propia piedra para la construcción de la casa común. La auténtica vida política, fundada en el derecho y en un diálogo leal entre los protagonistas, se renueva con la convicción de que cada mujer, cada hombre y cada generación encierran en sí mismos una promesa que puede liberar nuevas energías relacionales, intelectuales, culturales y espirituales. Una confianza de ese tipo nunca es fácil de realizar porque las relaciones humanas son complejas. En particular, vivimos en estos tiempos en un clima de desconfianza que echa sus raíces en el miedo al otro o al extraño, en la ansiedad de perder beneficios personales y, lamentablemente, se manifiesta también a nivel político, a través de actitudes de clausura o nacionalismos que ponen en cuestión la fraternidad que tanto necesita nuestro mundo globalizado. Hoy más que nunca, nuestras sociedades necesitan “artesanos de la paz” que puedan ser auténticos mensajeros y testigos de Dios Padre que quiere el bien y la felicidad de la familia humana.

6. No a la guerra ni a la estrategia del miedo
Cien años después del fin de la Primera Guerra Mundial, y con el recuerdo de los jóvenes caídos durante aquellos combates y las poblaciones civiles devastadas, conocemos mejor que nunca la terrible enseñanza de las guerras fratricidas, es decir que la paz jamás puede reducirse al simple equilibrio de la fuerza y el miedo. Mantener al otro bajo amenaza significa reducirlo al estado de objeto y negarle la dignidad. Es la razón por la que reafirmamos que el incremento de la intimidación, así como la proliferación incontrolada de las armas son contrarios a la moral y a la búsqueda de una verdadera concordia. El terror ejercido sobre las personas más vulnerables contribuye al exilio de poblaciones enteras en busca de una tierra de paz. No son aceptables los discursos políticos que tienden a culpabilizar a los migrantes de todos los males y a privar a los pobres de la esperanza. En cambio, cabe subrayar que la paz se basa en el respeto de cada persona, independientemente de su historia, en el respeto del derecho y del bien común, de la creación que nos ha sido confiada y de la riqueza moral transmitida por las generaciones pasadas.

Asimismo, nuestro pensamiento se dirige de modo particular a los niños que viven en las zonas de conflicto, y a todos los que se esfuerzan para que sus vidas y sus derechos sean protegidos. En el mundo, uno de cada seis niños sufre a causa de la violencia de la guerra y de sus consecuencias, e incluso es reclutado para convertirse en soldado o rehén de grupos armados. El testimonio de cuantos se comprometen en la defensa de la dignidad y el respeto de los niños es sumamente precioso para el futuro de la humanidad.

7. Un gran proyecto de paz
Celebramos en estos días los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que fue adoptada después del segundo conflicto mundial. Recordamos a este respecto la observación del Papa san Juan XXIII: «Cuando en un hombre surge la conciencia de los propios derechos, es necesario que aflore también la de las propias obligaciones; de forma que aquel que posee determinados derechos tiene asimismo, como expresión de su dignidad, la obligación de exigirlos, mientras los demás tienen el deber de reconocerlos y respetarlos».[7]

La paz, en efecto, es fruto de un gran proyecto político que se funda en la responsabilidad recíproca y la interdependencia de los seres humanos, pero es también un desafío que exige ser acogido día tras día. La paz es una conversión del corazón y del alma, y es fácil reconocer tres dimensiones inseparables de esta paz interior y comunitaria:

– la paz con nosotros mismos, rechazando la intransigencia, la ira, la impaciencia y ―como aconsejaba san Francisco de Sales― teniendo “un poco de dulzura consigo mismo”, para ofrecer “un poco de dulzura a los demás”;

– la paz con el otro: el familiar, el amigo, el extranjero, el pobre, el que sufre…; atreviéndose al encuentro y escuchando el mensaje que lleva consigo;

– la paz con la creación, redescubriendo la grandeza del don de Dios y la parte de responsabilidad que corresponde a cada uno de nosotros, como habitantes del mundo, ciudadanos y artífices del futuro.

La política de la paz ―que conoce bien y se hace cargo de las fragilidades humanas― puede recurrir siempre al espíritu del Magníficat que María, Madre de Cristo salvador y Reina de la paz, canta en nombre de todos los hombres: «Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; […] acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre» (Lc 1,50-55).

Vaticano, 8 de diciembre de 2018

FRANCISCO

La aventura del saber: Palabra de Aguirre

En el día en que celebramos el aniversario de la proclamación de la Declaración de los Derechos Humanos, queremos compartir con todos vosotros el testimonio de Mons. Juanjo Aguirre en el que nos describe la situación en la que viven a diario miles de personas de la República Centroafricana. Su última y desconocida peripecia ha sido salvar la vida a más de dos mil personas que se tuvieron que refugiar en la mezquita de Bangassou para escapar del ataque de la guerrilla antibalaka. Tras conseguir sacarlos de la mezquita, Aguirre los ha acogido y se ha improvisado un campo de refugiados.

 

http://rtve.es/v/4883489

Justiça Nos Trilhos, Premio de Derechos Humanos y Empresas

El pasado 26 de noviembre, la Fundación del Premio de Derechos Humanos y Empresas (Human Rights and Business Award Foundation) decidió otorgar su Primer Premio a Justiça Nos Trilhos, premio que se entregará  en Ginebra durante el Foro de las Naciones Unidas sobre las empresas y los derechos humanos.

Tal y como han comunicado los miembros del consejo de la Fundación, Christopher Avery, Regan Ralph y Valeria Scorza: “se trata de un premio en reconocimiento al trabajo sobresaliente de los defensores y las defensoras de derechos humanos que se enfrentan a los impactos de las empresas. Justiça nos Trilhos ha trabajado rigurosa y concienzudamente durante muchos años en ese ámbito y en circunstancias difíciles, siempre en colaboración estrecha con las comunidades locales cuyos derechos fundamentales busca proteger”.

Asimismo, la organización ha destacado que: las empresas mineras y siderúrgicas del Carajás han contaminado los ríos de los que dependen miles de personas para beber agua y para sus medios de subsistencia, han contaminado el aire causando problemas respiratorios y de la vista, han degradado los suelos con desechos industriales, han desplazado comunidades y han diezmado las culturas y vidas de los pueblos indígenas. En este sentido, la Fundación que otorga este galardón define a Justiça nos Trilhos como una organización aliada de las comunidades locales, incluyendo a pueblos indígenas, campesinos o afrodescendientes, para combatir las violaciones de derechos humanos y medioambientales cometidas por empresas mineras y siderúrgicas.

El galardón, que será recogido  por Danilo Chammas, abogado de la organización brasileña, incluye una donación de 50.000 dólares. Chammas ha destacado que en su organización: “trabajamos para reforzar el principio de los derechos humanos, que es la esencia del principio de democracia. Sin embargo, creo que nos queda todavía mucho camino por recorrer. Falta mucho para brindar oportunidades reales de acceso a la justicia para aquellos cuyos derechos han sido violados por estas empresas”.

Día de luto y oración Nacional en República Centroafricana. Domingo 2 de diciembre

“La persona humana es sagrada e inviolable. Las fuerzas estatales tienen la obligación absoluta de respetarla y protegerla”. Es el primer artículo de la Constitución de la República Centroafricana, recordado por los obispos locales en un comunicado en el que piden a las autoridades que pongan fin a la violencia que viene desangrando al país desde 2012. El documento, enviado a Fides, se publicó al final de la sesión extraordinaria de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de República Centroafricana celebrada el 24 de noviembre.

Después de denunciar la violencia que afecta a Bangui, Bambari, Batangafo y Alindao, los obispos convocaron a “las autoridades políticas y administrativas, al cuerpo diplomático, a los representantes de las instituciones nacionales e internacionales, a los medios de comunicación y la población a una conferencia de prensa el 26 de noviembre en el Arzobispado de Bangui, para esclarecer la verdad sobre los crímenes inaceptables y odiosos perpetrados contra poblaciones civiles”.

Después de las últimas masacres, -en concreto la cometida en Alindao el 15 de noviembre donde unos cincuenta civiles fueron asesinados-, los obispos piden a los fieles y hombres de buena voluntad “no festejar el 1 de diciembre (Día Nacional), como una señal de luto” mientras que el domingo 2 de diciembre se ha decretado en todas las diócesis una jornada de luto y oración en memoria de las víctimas. Las colectas de misas dominicales serán destinadas a los supervivientes de estos ataques.

#ACOGIDADIGNA. Por una acogida digna en España y la Frontera Sur

Numerosas organizaciones, asociaciones, colectivos de activistas/voluntarias y ONGs que forman parte de la red #Acogidadigna lanzaron el pasado 20 de Agosto la campaña estatal #MentirasFronteraSur desde la web https://acogidadigna.es

A través de esta campaña, las diversas Asociaciones quieren poner de manifiesto las graves falencias detectadas, irregularidades y falta de control en el sistema de primera acogida realizado por instituciones gubernamentales a quien el Gobierno español paga por la concesión del Programa de Atención a Personas Migrantes llegadas a las costas españolas y en asentamientos, en el marco de los acuerdos y convenios de colaboración suscritos con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MEYSS).

Para conocer más sobre la campaña #MentirasFronteraSur y adherirse a ella pinchar aquí