P. Ezequiel Ramín, mártir por la justicia

Un día como hoy 24 de julio de 1985, el misionero comboniano P. Ezequeil Ramín era brutalmente asesinado en Brasil por su compromiso en la defensa de la Vida y los derechos de de los indígenas y pequeños campesinos. 39 años después, su mensaje y martirio siguen animando en la lucha por la justica a las comunidades cristianas de Rondonia y hacen de Ezequiel Ramin un profeta de ayer y hoy.

Su historia

Nacido en Italia en 1953, Ezequiel Ramin, aprendió desde temprano a vivir la fe con autenticidad y compromiso. Estudió, creció y vivió su juventud soñando con soluciones a algunos problemas de los países más pobres. No se contentó con teorías, se involucró directamente en el movimiento “Manos extendidas”, hasta asumir el liderazgo. La manera de ser de Ezequiel asociaba gran sensibilidad por los pobres junto a una personalidad fuerte. Poco a poco maduró su vocación misionera. Entendió que no era suficiente dedicar unas horas a la semana en beneficio de los excluidos. Su corazón le pedía algo más. Sentía que Dios lo llamaba a ir en misión más allá de las fronteras, y por eso, decidió ser misionero.

El P. Ezequiel tenía un hermoso sueño: amar sin fronteras. Su sueño no incluía solamente a sí mismo, pero en él estaban muchas personas. En 1984, llegó a él la oportunidad de vivir ese sueño misionero. Con 31 años de edad, el P. Ezequiel fue enviado a Brasil.

El Gobierno Federal había iniciado en aquella región un proceso de colonización a gran escala. La gente venía a los miles de los cuatro rincones del país, cargando sus cosas y tratando de dejar atrás sus sufrimientos. Pero los lotes preparados por el Gobierno no eran suficientes para tanta cantidad de familias que llegaban constantemente. Gran parte de ellas acababan viviendo de favores o trabajando en la tierra de otros, pero bajo la condición de dar parte de la producción al propietario del lote.  De ese modo, en Cacoal, como en toda Rondônia, había muchísimas familias sin tierra. Los Conflictos de tierra eran, y aún hoy, resueltos a precio de bala. Matar a la gente, para algunos, era una profesión que rendía.

Al llegar a Cacoal, a mediados del año 1984, el P. Ezequiel abrazó con garra y espíritu de comunión el proyecto eclesial de la diócesis de Ji-Paraná y el trabajo pastoral realizado en la parroquia de Cacoal por los Combonianos. Encontró comunidades eclesiales en el interior y en la ciudad que contaban con líderes con un buen grado de compromiso y madurez. No tuvo dificultad para insertarse. Sus constantes visitas le permitieron ver y experimentar el sufrimiento vivido por las familias pobres y los indígenas. La dura realidad que encontró le tocaba profundamente. Sufría con el sufrimiento del pueblo: “Cada cinco días, un líder de las Comunidades Eclesiales de Base es asesinado. Aquí la gente tenía tierra, pero fue vendida. Tenían casas pero fueron destruidas. Tenían hijos pero murieron. Habían abierto las carreteras pero fueron cerradas.”

Se colocó valientemente en defensa de los indígenas y de los agricultores pobres, en la lucha por el derecho a la tierra ya la vida digna. Hizo causa común con los pobres de la Amazonia. Comprendió que ser misionero era servir a los que más sufrían: “Mi trabajo aquí es de anuncio y denuncia. No podría ser diferente considerando la situación del pueblo. Necesitamos apoyar decididamente los movimientos populares y las asociaciones sindicales. La fe necesita caminar junto con la vida … ”

No tardaron en llegarle amenazas de muerte. Había quien se sentía incómodo por su solidaridad con las familias pobres sin tierra. Para algunos, su amistad y apoyo a los indios Suruí se había convertido en una amenaza.

En una de sus últimas homilías declaró: “El sacerdote que les habla ha recibido amenazas de muerte. Querido hermano, si mi vida le pertenece, también le pertenece mi muerte. Pero si queremos encontrar la verdadera razón para su actuación como misionero y su entrega, aquí la tenemos en primera persona: Liberemos a las personas del hambre, de las enfermedades, hagamos de ellas personas libres, testimoniando de este modo al Cristo que está dentro de nosotros. A este punto, amigos, si no formamos parte de la solución, formamos parte del problema. ¡Piensen en eso y hagan las cuentas!«

Relanzar la pastoral comboniana de emigrantes en Europa

Imagen de la publicación
En un documento publicado en mayo de este año, los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús en Europa denuncian las políticas injustas e ineficaces, las campañas de odio y discriminación y la utilización de las personas migrantes como «moneda de cambio» con fines políticos. 

Además de apostar por la inclusión social de las personas migrantes, «situándolas al centro de nuestro futuro común», el documento hace propuestas concretas para relanzar la pastoral comboniana de emigrantes en Europa. Estas son algunas de esas propuestas:

-Elaborar un plan de comunicación que tenga una narrativa diferente y más positiva sobre las personas migrantes.

Crear espacios de encuentro y desarrollar itinerarios de información, formación y sensibilización, conferencias y workshops que favorezcan el diálogo intercultural y el conocimiento mutuo.-Incluir en la formación básica de los jóvenes combonianos del Instituto estudios y cursos de información sobre la movilidad humana y las experiencias con las personas migrantes.

-Asumir al menos un compromiso específico con las personas migrantes en cada provincia comboniana de Europa.

Acoger a las personas migrantes en nuestras casas, adaptándose a las diversas situaciones, para relacionarse y construir relaciones amistosas y horizontales con ellos.

Pascua: anuncio y denuncia por la Casa Común

El misionero laico comboniano Xoán Carlos Sánchez ha participado en la campaña de la ONG francesa CCFD-Terre Solidaire para tejer lazos con comunidades del sur global en relación al cuidado de la Casa Común.

El pasado mes de marzo participamos en la campaña de Cuaresma de CCFD-Terre Solidaire, la ONG de cooperación internacional más antigua de Francia[1]. Desde Maranhão (Brasil) viajamos Xoán Carlos, representando a la red Justiça nos Trilhos, y Adriana, presidenta del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras Rurales de Açailândia. (Xoán Carlos es misionero laico comboniano y vive desde hace 25 años en Maranhão, en estrecha colaboración con el P. Dario Bossi.)

Esta es la principal actividad de CCFD para dar a conocer en su país a las organizaciones que apoyan en el Sur, y también para recaudar fondos para más de 700 proyectos cada año. Es así que los católicos franceses hacen real el tercero de los tres pilares de la Cuaresma: oración, ayuno y donación.

Pero también es un momento importante para abrir los ojos de las sociedades europeas a las consecuencias planetarias de nuestros estilos de vida, traducidas muchas veces en injusticias sociales flagrantes en nombre del “desarrollo” y en devastación ambiental de los territorios. En nuestro caso estas injusticias son cometidas por la extracción mineral y por la agricultura de gran escala para exportación. Y los territorios impactados forman parte de la emblemática y frágil Amazonia.

Este año CCFD recibió aliados de Costa de Marfil, Senegal, Perú, Camboya, Líbano y Brasil. Cada uno recorrió una región francesa, en una programación intensiva organizada por los comités locales de voluntarios. ¡Son más de siete mil voluntarios en toda Francia! A nosotros nos tocó viajar a Languedoc-Roussillon y Vaucluse, algunas de las zonas con mayores índices de pobreza del país. Tuvimos la oportunidad de presentar nuestra realidad y nuestro trabajo en parroquias, escuelas, centros de inserción de inmigrantes y asociaciones comunitarias. También pudimos compartir con grupos de voluntarios y activistas implicados en cambiar las realidades en sus territorios locales, con un ojo en las consecuencias globales de sus iniciativas.

En Avignon participamos en las actividades de sensibilización frente al abuso de los pesticidas organizadas por una entidad local. Les causó impacto escuchar los detalles de las consecuencias que el abuso de agrotóxicos en el monocultivo de soja causa a las poblaciones locales en Maranhão y el tamaño de la devastación ambiental para abrir nuevas áreas enormes sobre la Amazonia para este tipo de plantación, que sólo busca exportar materias primas para la fabricación de piensos para el ganado chino y europeo.  Saber que Francia y España están entre los principales importadores de la soja que expulsa comunidades de sus territorios tradicionales causa espanto. Oír que pesticidas que tienen su uso prohibido en Europa se continúan fabricando en Francia para exportar a Brasil, provoca horror e indignación.

En la diócesis de Carcassone compartimos con agentes de Caritas Francia la situación generada por la mina de oro Salsigne, similar a los casos en nuestra diócesis de Maranhao, donde se sacrifican comunidades y paisajes en nombre del lucro pasajero que genera la minería. Cuando el mineral se acaba, quedan territorios inhabitables, enfermedades incapacitantes y economías inviables. El arsénico extraído junto al oro se deposita en los alrededores, provocando tal contaminación que toda la zona se consideró impropia para la vida. La empresa abandonó la mina en 2004 y dejó aldeas enteras destruidas y enterradas, montañas de desechos tóxicos cubiertos con finas capas de tierra. Con la lluvia, montones de productos son arrastrados hacia los ríos y todo el valle se intoxica. La contaminación está llegando por el agua del subsuelo a ciudades grandes y lejanas, como Marsella. El agua contiene 450 veces más arsénico que el mínimo aceptado por la OMS. El grupo local de Caritas se encarga de concienciar a la población y de hacer incidencia política para que se busquen soluciones y se reduzcan los impactos a las personas y al medio ambiente. Por eso forman parte de la red “Iglesias y Minería”, en la que también está Justiça nos Trilhos desde su fundación en 2013 en América Latina. Aquí y allá, la Iglesia es profética y transformadora.

Pero este viaje también fue una oportunidad para conocer de cerca iniciativas de superación o mitigación de algunos problemas globales, como el cambio climático. Un centro de investigación agrícola en Perpignan adapta variedades de fruta a las condiciones locales del sureste francés. Pero el ritmo del calentamiento global es más rápido del que los investigadores necesitan para probar y validar variedades adaptadas a condiciones más calientes. Cuando concluyen la evaluación de un nuevo tipo de melocotonero, que dura tres a cinco años, las medias de temperatura ya subieron demasiado por encima de las medias iniciales y la variedad ya no es la más recomendable. El cambio climático es una realidad muy tangible y amenazadora para los agricultores del Norte y del Sur del planeta.

Fue una oportunidad de constatar la importancia de que quien lucha por la Casa Común en el Sur camine en diálogo y sintonía con personas y grupos organizados del Norte, pues es aquí donde se toman decisiones que condicionan nuestras posibilidades de existencia allá.

Así, pudimos dialogar sobre la importancia de la aplicación de leyes de debida diligencia (deber de cuidado) en Francia, para que las empresas transnacionales que operan en ambos países respondan por sus actos y garanticen que sus productos y servicios estén exentos de explotación laboral o degradación ambiental[2]. Si conseguimos, en Brasil y en Europa, monitorizar el cumplimiento de esta ley, muchas violaciones de derechos y mucha destrucción de la Amazonia serán evitadas.

La Pascua nos recuerda cada año que oír el grito de los que sufren, y actuar en consecuencia, tiene sus riesgos. Pero también que, los que un día son crucificados porque estorban, sonreirán de nuevo. Denuncia y anuncio son inseparables, en Pascua y siempre.

Una de las sesiones de trabajo en esta gira.

[1] Terre Solidaire es miembro de la alianza europea de ONG eclesiales CIDSE, en la que España está representada por Manos Unidas.

[2] En abril de 2024 la UE ha aprobado la directiva de Sostenibilidad Empresarial que por primera vez fija estándares internacionales para que las empresas prevengan, mitiguen y reparen los posibles daños al medio ambiente y los derechos humanos. Esta directiva deberá ser transpuesta a las legislaciones de cada estado miembro.

Celebrando el Día de la Tierra

En el Día Internacional de la Tierra nos unimos a todas las personas comprometidas en el cuidado del planeta. Hoy más que nunca es necesario que nos replanteemos nuestra relación con el mundo natural ya que no podemos olvidar que la salud de los seres humanos depende de la salud de la Madre Tierra.

En este día, el papa Francisco ha advertido d en un mensaje en la red social X de que el Planeta «se está dirigiendo a la ruina».

«Nuestra generación ha dejado en herencia muchas riquezas, pero no hemos sabido custodiar el Planeta y no estamos custodiando la paz».

Francisco nos invita a «convertirnos en artesanos y constructores de la casa común, la Tierra».

Película «El Salto»

La semana pasada se estrenaba en los cines españoles la película El Salto dirigida por Benito Zambrano y protagonizada por Moussa Sylla, Edith Martínez-Val, Eric Nantchouang y Nansi Nsue. Basada en hechos reales, quiere dar visibilidad al drama de las personas migrantes que saltan la valla de Melilla, la violencia a las que se enfrentan y las injusticias que sufren por su situación administrativa.

El salto es una historia dura, pero a la vez llena de humanidad, es la historia de Ibrahim que llegó a España desde, donde vive con Mariama y trabaja como albañil.Desde Maletas de cartón os animamos a ver esta película tan potente y necesaria.

Queremos agradecer a Benito Zambrano por su sensibilidad y empatía a la hora de visibilizar una realidad tan dura y dolorosa, por dar a sus protagonistas unos perfiles tan reales, humanos, que comparten de valores universales. A Moussa Sylla por su interpretación desde el compromiso, la empatía y la humildad, a Ibrahim por su valor a compartir parte de su historia y de su trayecto y a todas las organizaciones, las mujeres y los hombre valientes, que trabajan en frontera que han apoyado este proyecto artístico para devolver dignidad y derechos a todas las personas obligadas a cruzar las fronteras sin derechos y sin humanidad.

Es una película dedicada al coraje y a la valentía de todas las personas que cruzan fronteras, que buscan una vida digna y que piden que se respete su humanidad.

Nos sumamos al mensaje de la película de sensibilizar sobre la realidad migratoria de la frontera, sobre el dolor de la valla y sobre la responsabilidad de humanizar fronteras que matan.