!Aquí estoy Señor, vengo a hacer tu voluntad!

Cuando llega la hora de Dios, nadie puede oponerse a ella. Después de haber iniciado el camino durante bastante tiempo, finalmente, el Consejo Provincial aprobó la sugerencia del P. Leopold, capellán del LMC en la Provincia, para que Christian Wotormenyo pudiera hacer su entrada oficial en la Familia Comboniana a través de su promesa.

Este 1 de diciembre, se le invitó que viniera a hacer un retiro a la parroquia del Buen Pastor de Mafi-Kumase, parroquia de la que el Padre Capellán es párroco. Fue para él un momento de reflexión personal para ponerse en manos de Dios para este compromiso.

El domingo 3 de diciembre, primer domingo de Adviento, a petición del obispo de la diócesis, todas las comunidades deben reunirse en un mismo lugar para la celebración. Así, todas las capillas de Mafi-Kumase se reunieron en la sede central de Mafi-Kumase para la celebración. A las 9 de la mañana comenzó la celebración eucarística. Tras la homilía, el padre Leopold dio una visión general de la ceremonia a toda la comunidad presente. A continuación, llamó al candidato y pidió al Coordinador que lo presentara. Tras la presentación, Christian se arrodilló y, ante el Padre Capellán, que presidía la ceremonia en nombre del Padre Provincial, hizo su promesa. Después, firmó el documento de promesa y fue acogido por el MCCJ. Para el primer aniversario del LMC en la provincia, se fabricaron polos y Christian fue a la sacristía para ponérselo, signo de su integración en la Familia LMC. El grupo del LMC vino entonces a aceptarle como miembro. El coordinador, invitado por el capellán, llevó a cabo la animación vocacional. Los cuatro LMC de la Provincia recibieron una bendición especial del Padre John Bliss, MCCJ, concelebrando con otros tres padres. Al final de la ceremonia, se hicieron fotos y también se ofreció una pequeña recepción.

Justin Nougnui, coordinador del LMC.

Espiritualidad Misionera Comboniana

La semana pasada pudimos disfrutar de una formación sobre Espiritualidad Misionera Comboniana a cargo del misionero Comboniano, padre Vittorio Moretto.

Una formación que recorre los aspectos centrales de esta espiritualidad misionera y nos da pistas de como vivir nuestra vocación misionera como Laicos Misioneros combonianos.

Os animamos a verla en comunidad.

Cómo empezó todo

PODCAST 1 – Empieza con la canción de la Ciranda.

Esta es la canción de la ciranda, bailada en círculo, cada miembro abrazando a sus compañeros y moviéndose al ritmo zapateando. Esta canción es una danza vinculada a la tradición folclórica brasileña.

Hola, somos Anna y Gabriele, y esto es ciranda, el podcast sobre nuestra experiencia misionera en Brasil. En el que intentamos acercaros a las experiencias cotidianas de quienes viven en esta parte del mundo.

Partimos de una pregunta que nos han hecho en varias ocasiones a lo largo del último año: ¿qué significa partir con los laicos misioneros combonianos? ¿Quiénes son ellos? ¿Y por qué precisamente a Brasil?

Conocimos la realidad de los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) después de algunos contactos de boca en boca en la zona de Venegono. Los LMC fueron creados siguiendo el carisma de San Daniel Comboni. Un sacerdote, de la primera mitad del siglo XIX, que dedicó su vida a la misión de una manera nueva para la época y probablemente también para hoy, con el objetivo, como él decía, de “salvar África con África”. 

Los misioneros laicos combonianos continúan este espíritu en las diversas misiones del mundo, acompañando la presencia comboniana sobre el terreno. 

Para comprender mejor esta nueva forma de hacer y ser misión, diferente de la que habíamos conocido en el pasado, emprendimos un camino de dos años de conocimiento de los LMC, al final del cual, junto con nuestro grupo de referencia, se nos propuso hacer un período de experiencia en una realidad internacional. Nos habíamos propuesto para las áreas de misión de América Latina, y al mismo tiempo en la misión de Brasil, había surgido la urgencia de encontrar un par de voluntarios que pudieran continuar la presencia de los Laicos, que ya estaban insertos desde hacía varios años en la realidad de Piquià. Así, en mayo de 2022, dejamos nuestra casita de Cuneo para ir a Brasil, en el estado de Maranhão, municipio de Acailândia, concretamente en el pequeño distrito de Piquià. Esta experiencia de 3 meses nos permitió experimentar el modo de vida comboniano, aprender portugués y observar la realidad de los diversos proyectos en los que la familia comboniana está implicada. Se trata principalmente de tres realidades: la casa familiar rural (una escuela para niños de zonas rurales), la realidad de Piquià de Baixo (una comunidad afectada por la contaminación de las industrias siderúrgicas) y las familias del interior que viven en el campo, aisladas y afectadas por el agronegocio (es decir, la deforestación y el monocultivo de soja y eucalipto).

El tiempo que pasamos en Piquià fue corto, pero suficiente para darnos cuenta de que ése sería nuestro hogar durante los tres años siguientes.

La particularidad de esta experiencia es también la elección de convivir con los combonianos, que viven en la casa contigua a la nuestra. Por lo tanto, no sólo estamos incluidos en la parroquia y participamos en las diversas actividades pastorales, sino que también compartimos con ellos los momentos de oración, las cenas y otros momentos de la vida cotidiana, tomando decisiones en común. Esta es la familia comboniana, donde laicos y padres combonianos hacen misión juntos.

Diálogo

QUÉ SIGNIFICA SALVAR ÁFRICA CON ÁFRICA…

LO QUE NOS LLAMA LA ATENCIÓN DE ESTE ESTILO…

¿POR QUÉ TRES AÑOS?…

Seis meses de presencia misionera en Kitelakapel

Hace casi medio año que llegué a Kitelakapel. Es increíble lo bien que me siento aquí desde el principio. Llena de paz y alegría porque lo que tanto deseaba se está haciendo realidad. Nos quedamos los tres en Kitelakapel, junto con Linda, que vino primero, y Pius, que lleva aquí desde hace casi un año. Estos primeros meses han sido un tiempo de conocer gente, conocernos en la comunidad y observar todo lo que ocurría a mi alrededor. Sé que esta aventura no acabará nunca. Y no quiero que termine. Quiero seguir explorando, aprendiendo, saboreando esta vida en África que es un gran regalo para mí.

En Kitelakapel nos va bien, estamos muy ocupados con un montón de actividades diferentes. Seguimos pasando mucho tiempo aprendiendo suahili. Linda es nuestra profesora. Tenemos mucho trabajo pastoral como: catequesis, Grupo de Jóvenes Misioneros (grupo St. Bakhita), YCS (reuniones con chicos de secundaria), Escuela Dominical y asistencia a Jumuiyas (pequeñas comunidades cristianas). Todos los sábados y domingos organizamos juegos en el recinto para los niños.

He empezado a ofrecer mis servicios al dispensario de la misión de Kacheliba, y al pequeño dispensario de Kitelakapel. Mi gran sueño es trabajar aquí en Kenia como fisioterapeuta. No es sólo mi profesión, sino también una gran pasión. Ya he dado algunos pasos oficiales para poder ejercer mi profesión aquí. Pius y Linda siguen enseñando “habilidades para la vida” en dos escuelas y dando clases particulares en la escuela primaria. Desde que llegué aquí, he tenido el placer de observar su trabajo durante casi tres meses. Lo hacen de maravilla, implicando a niños y adolescentes en diversas actividades. También hemos empezado a impartir talleres semanales a los profesores para mejorar la calidad de la enseñanza. Los talleres los imparte en línea una organización de Polonia, Why Blue Sky. Ahora que los colegios están de vacaciones también hacemos otras actividades.

Participamos en unos talleres muy interesantes en Nairobi organizados por el padre Maciej Zieliński. Se trataba de los tipos de personalidad. También estamos planeando ir a Uganda durante una semana para organizar algunos talleres para profesores y enfermeras.

Ahora estamos intentando montar una tienda permanente para hacer actividades con niños y adultos en caso de mal tiempo, y nos gustaría tener un pequeño parque infantil con columpios, tobogán y tiovivo para los más pequeños. .

Os enviamos un cordial saludo y os rogamos que nos tengáis presentes en vuestras oraciones 

Marzena Gibek, LMC de Kitelakapel

25 años de presencia de los LMC en la misión de Mongoumba (RCA)

Mons. Jesús Ruiz Molina, misionero comboniano, de nacionalidad española y obispo de la diócesis de Mbaïki, a donde pertenece nuestra misión de Mongoumba, luego de agradecer a los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) su labor misionera, a quienes nombró uno por uno -un total de 18 durante todo este tiempo- resaltó algunas de sus características:

Primera: Una misión de laicos con impronta femenina.
Sucede que a la misión de Mongoumba han venido más laicas que laicos. 15 mujeres por 3 varones. Esta misión por parte de los laicos lleva impronta femenina desde su comienzo, pues fue una misionera laica italiana, Marisa Caira, quien abrió esta misión para los laicos, habiéndole dedicado más de 20 años de su vida. Esta presencia femenina contrasta con una iglesia local, como la centroafricana, cuyos movimientos y fraternidades, donde la mayoría son mujeres, son dirigidos por hombres.

Segunda: La internacionalidad.
La misión no es de una sola nacionalidad, sino católica, es decir, universal. Y los LMC han dado testimonio que se puede vivir la fraternidad, aún con las diferencias culturales, bajo la guía de una misma fe. Aquello que nos hace diferentes, lejos de ser un obstáculo, llega a ser una oportunidad para el enriquecimiento mutuo y el crecimiento como misioneros, pues la misión nos impulsa no a encerrarnos, sino a abrirnos a lo novedoso y a asumir los retos que implica vivir con personas de otras nacionalidades.

Tercera: Una misión específica.
Sin dejar de estar abiertos al servicio de todos, los LMC han encontrado algunos campos de acción donde realizar su misión específica: la educación, la salud, y el pueblo Aka o pigmeos. Esto comporta una adecuada preparación en el terreno profesional y una atenta sensibilidad para el trato con un sector de la misión como los Aka, históricamente marginado y discriminado en el contexto nacional.

Mons. Jesús Ruíz, animó a los LMC a no desfallecer frente a las pruebas que continuamente como misioneros nos vemos sometidos. Es por ello que les recordó la experiencia de los discípulos de Emaús para dejarse acompañar por el Señor que con su palabra y la eucaristía nos abre los ojos para reconocerlo vivo y sentirlo que camina entre nosotros. “Si olvidamos la eucaristía, fuente y culmen de nuestro ser cristiano, -señaló Mons. Jesús Ruíz- nuestra misión se reduce a una labor humanitaria o filantrópica, pero no la de los testigos del Resucitado que contagian vida nueva”.

Cristina Souza, LMC, de Portugal, acompañada de las laicas Elia, también de Portugal, Cristina de Brasil y Anna de Polonia, en nombre de los laicos que han llevado acabo su servicio misionero en Mongoumba, agradeció a todos el apoyo y la confianza recibidos, así como la paciencia para acercarse y entender a la gente de la misión. Hizo mención de los compromisos adquiridos por los laicos en la educación, la salud, caritas y el pueblo Aka que no hubieran sido posible sin el acompañamiento de todos.

El padre delegado de Misioneros Combonianos en Centroáfrica, Víctor Hugo Castillo, reconoció la labor de los LMC para una misión donde no basta un interés personal, sino la fe bien puesta en el Señor Jesús que los ha llamado y enviado. Invitó a la gente a reflexionar sobre el testimonio de los laicos que han dejado su país, su gente y su cultura para insertarse en una realidad muy diferente sorteando no pocas veces las dificultades que esto comporta, así como el de vivir la fraternidad con personas de otras nacionalidades. Animó a los jóvenes de la misión a decidirse a servir como laicos misioneros en otros países, dado que ellos también desde su cultura tienen riquezas por compartir en otras latitudes. Y finalmente alentó a los LMC a no ver este año jubilar como un punto de llegada, sino de partida, para continuar la obra del Señor que no deja de invitar a sus elegidos a darle continuidad.

Misión de Mongoumba, Centroáfrica.
22 de octubre. Domingo mundial de las misiones