La historia de la Iglesia está tejida por corazones ardientes que, como los discípulos de Emaús, se encuentran con Jesús vivo y resucitado, y se ponen inmediatamente en camino para anunciarlo a quienes aún no le conocen.
Uno de ellos es el padre Saturnino Pasero, 37 años en la misión de Benín. La vocación misionera de Saturnino le llevó a ir a una misión en la que la Iglesia no existía. Todo un ejemplo de entrega y disponibilidad.
Compartimos hoy el programa de «Pueblo de Dios» en el que nos acercamos al trabajo misionero que la Familia Comboniana realiza en Perú.
Concretamente los LMC, tenemos una presencia en Perú desde 1996. Nuestra presencia como familia comboniana promueve el respeto a la dignidad humana y trabaja por una pastoral ecológica y respetuosa con la Casa Común.
Ya están en la calle las revistas de MUNDO NEGRO y AGUILUCHOS del mes de Octubre.
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El pasado fin de semana, las Misioneras Combonianas pusieron fin a más de medio siglo de presencia misionera en Mungbere, al noreste de República Democrática de Congo.
La comunidad, fundada el 19 de diciembre de 1972, pasa ahora bajo la responsabilidad de las Petites Soeurs de l’Evangélisation. Las cuatro primeras religiosas de esta congregación congoleña (en la foto junto a las misioneras combonianas Hna. Nicole Mboma, a la izquierda, y Hna. Amelia Romo, a la derecha) llegaron a Mungbere el jueves 7 de septiembre y dos días después ambas congregaciones firmaron el documento oficial de traspaso de la comunidad. El domingo 10 de septiembre, con lágrimas en los ojos, las misioneras combonianas se despidieron en la misa parroquial de la gente con la que han compartido la vida.
Atrás quedan más de 50 años de vida misionera entregada. Decenas y decenas de misioneras combonianas que han integrado la comunidad han trabajado generosamente en múltiples actividades: la pastoral parroquial y la catequesis, las visitas a las comunidades, el trabajo en las escuelas y en el centro de promoción de la mujer, la pastoral pigmea o el servicio en el hospital Anuarite, donde las combonianas asumieron durante años la gestión de la farmacia.
Como familia comboniana nos unimos a esta acción de gracias por toda la vida regalada en estos 50 años de presencia.
Después de siete años en Portugal, cinco de ellos dedicados al apoyo familiar y al trabajo en residencias de ancianos (en las Misioneras de la Caridad de Faro y en el Centro Parroquial de Paderne) y otros dos años de misión en la parroquia de Camarate, me voy para volver a la RCA, donde ya estuve cinco años.
Este regreso no será fácil, pero sé que este es el camino que Dios tiene para mí.
La República Centroafricana (RCA) es el lugar donde siento que he sido llamado a servir a Dios y al prójimo con alegría, con la esperanza de llevar el mensaje del Evangelio y ayudar a construir un mundo mejor y más justo, junto a los más pobres y abandonados, según el estilo misionero de Comboni.
Me enfrentaré a nuevos retos y dificultades, pero confío en que, con la ayuda de Dios y la protección de Nuestra Señora de la Esperanza, podré superarlos.
Doy las gracias a mi familia y a mis amigos por apoyarme en esta decisión.
Doy las gracias a mi parroquia de Paderne y al Centro Parroquial por acogerme siempre con afecto a pesar de mis largas ausencias.
Doy las gracias a mi comunidad de Fetais y a todos los que me ayudaron durante mi estancia en Camarate.
Finalmente, agradezco al Movimiento LMC y a la Familia Comboniana por haberme transmitido la esencia que me inspira a seguir adelante.
“Si tuviera mil vidas, daría mil vidas por África”.