Gracias, Papa Francisco

El cielo hoy amaneció con una fiesta silenciosa.

Un alma gigante, vestida de sencillez, atravesó las puertas de la eternidad.

El Papa Francisco partió — y con él, sube al cielo

la sonrisa de un hombre que hizo del amor su misión.

En un mundo lleno de ruido, él eligió escuchar.

En tiempos de vanidad, se revistió de humildad.

En tiempos de muros, construyó puentes.

Fue la voz de los que no tenían voz.

Fue el abrazo de los olvidados, la mirada de los marginados,

el pastor de los que andaban perdidos.

Y partió un día después de la Pascua.

Como quien espera la victoria de la Vida para, por fin,

descansar en los brazos del Padre.

Hay un misterio en eso. Una señal.

Una despedida que lleva la Resurrección en sus alas.

Que Dios lo reciba con ternura.

Que los ángeles entonen cantos de gratitud.

Y que nosotros, aquí en la tierra, sepamos continuar su legado:

amar sin medida, cuidar sin distinción, sonreír incluso con el corazón cansado.

Ve en paz, Santo Padre.

Reza por nosotros.

Feliz Pascua de Resurrección

Se convirtió en faro
para muchos que vagaban
perdidos en la tormenta
y sacudidos por las olas.

Se convirtió en refugio,
lugar al que regresábamos
sabiendo que siempre encontraríamos
un abrazo sanador,
un plato en la mesa
y una palabra oportuna.

Se convirtió en mar
en el que nos zambullíamos
para recobrar la pasión primera.

Se convirtió en árbol,
con dos grandes ramas que apuntaban al cielo,
pero, dobladas por el peso de sus frutos,
nos envolvían a todos.

Se convirtió en canción,
y a veces sonaba muy dentro
reavivando memorias y proyectos.

Se convirtió en misterio,
una pregunta eterna
que nos libera para siempre
de la prisión de las certezas.

(José María R. Olaizola, SJ)

Sábado Santo: Espera y Confía

El Sábado no es el día de la fiesta.
El Sábado se atisba la fiesta,
que va a reventar como la gran explosión.

La ven de lejos los que tienen esperanza.
Pero aún no es la fiesta.
Todavía hay muchas cruces en lo alto
que luchan desesperadamente por la vida.

Todavía hay muchos crucificados
que descolgar y muchos dolores que acompañar.
Ven, Jesús hermano, ven.

Ven a calentar nuestra espera
y nuestra acción.
Creemos que vendrás sin falta.
Ven con ese corazón tuyo,
tan grande como el universo y mucho más.

Sabemos que has empezado a venir,
vestido de rojo.
Estamos entre el Viernes doloroso
y la Pascua, en una espera ansiosa,
de meditación y de acción.

El dolor nos sigue clavando
con los clavos en la cruz.
A Ti ya te bajaron,
pero tu sangre moja todavía la tierra.

Concéntrame durante este Sábado
en tu bendito pecho,
en ese hueco que nos
abre un camino hasta tu corazón.

Concéntrame en ese hueco
donde se esconde el Amor.
Acógeme dentro de tu corazón,
junto a los pobres,
en tu entrega, en tu lucha, en tu cruz,
síntesis de tu vida.

Caliéntame con tus amores y dolores,
para que pueda anticipar
tu victoria y nuestra victoria
esta misma noche de resurrección.

Patxi Loidi

La Pasión de María

Este inicio de Semana Santa es un buen momento para asomamos a la presencia de María en la pasión y la pascua y lo hacemos de la mano de José Mª Olaizola en su último libro «María en contemplaciones de papel«.

María, entre los testigos del Evangelio, es única: su “hágase”, su papel en la salvación, su vida junto a Jesús y su huella en la primera comunidad cristiana la convierten en una maestra que, con sus palabras, silencios y gestos, nos enseña lo que significa ser discípulos y amar de verdad. La devoción a María está profundamente arraigada en el corazón de los católicos, presente en las oraciones cotidianas, en la fe más sencilla y en el arte que nos rodea, pero, aunque la sentimos cercana, a menudo la conocemos poco. Por eso merece la pena detenernos a descubrir la riqueza que en ella se esconde y que puede cambiar nuestra vida.

Compartimos la entrevista a José María R. Olaizola, SJ en el programa «Últimas preguntas» en el que nos presenta este libro:

Domingo de Ramos

Cómo dejarTe ser solo Tú mismo,
sin reducirte, sin manipularte?
¿Cómo, creyendo en Ti, no proclamarte
igual, mayor, mejor que el Cristianismo?

Cosechador de riesgos y de dudas,
debelador de todos los poderes,
Tu carne y Tu verdad en cruz, desnudas,
contradicción y paz, ¡eres quien eres!

Jesús de Nazaret, hijo y hermano,
viviente en Dios y pan en nuestra mano,
camino y compañero de jornada,

Libertador total de nuestras vidas
que vienes, junto al mar, con la alborada,
las brasas y las llagas encendidas.

(Pedro Casaldáliga)